FURTIVOS

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lunes, 10 de diciembre de 2018

A mi padre  le  encantaba pescar  truchas  a mano  como  un furtivo. 

De  todos  los hermanos  el más habilidoso  fue Chema. Aún practica  la afición.

Yo era  incapaz de estar sereno y  tranquilo al palpar y acariciar el vientre del pez  . Sentía  el bicho  el tacto nervioso  de mis dedos y salía a  escape.    

Muchas veces, regresando de  alguna excursión en Pineta , nos entreteníamos a pescar  en alguna poza del Cinca. Para mi tenía algo de  inquietante. A  veces te encontrabas  con una culebra debajo de una piedra , y en ocasiones se puede confundir con una trucha; la duda desaparece cuando al intentar sacarla, se te enrosca en la mano.La trucha  huye, la culebra se te enrosca.

Río arriba , contra corriente ,con el pantalón arremangado hasta  las pantorrillas , la trucha al salir huyendo, siempre va aguas arriba y es fácil volver a encontrarte con ella.

Les gusta estar  en una poza , o debajo de una piedra grande. Allí se siente segura y  me da  que disfruta del masaje del agua en sus escamas.

Las piedras de los pequeños ríos del  Pirineo suele tener la entrada por la parte de abajo, contraria a la corriente y no suele obstruirse. Introduces la mano y la vas  metiendo en los agujeros que quepa entera.

Mi padre  tenía una paciencia   asombrosa. Río arriba, con las aguas frías del deshielo, no había   lugar que no escudriñara. En el río hay lugares y piedras privilegiadas que suelen estar ocupadas por las truchas más grandes. Lugares un tanto misteriosos por  los que tienen  querencias  las truchas mandonas. .

Le gustaba  sacar metáforas  y moralejas de las lecciones que da el río,y sus habitantes.

- En la vida  encontrarás también mandones y abusones. 

La trucha busca la piedra muy rodada que le ofrezca una superficie pulimentada donde pueda restregarse, rascarse, sin hacerse daño. Y eso no se lo ofrece la pizarra y menos la caliza, ya que éstas tienen una superficie áspera, picos y aristas cortantes. La trucha siente un placer al restregarse con una piedra suave, con otras truchas o con la mano del pescador.

El mayor disfrute de un pescador, ¡'a mi padre  le fascinaba!, eras estarse tiempo acariciando  el vientre de una trucha debajo del agua.

 El problema  no es que la trucha sea muy resbaladiza, sino en la facilidad de movimientos y el riesgo de escaparse por cualquier agujero no previsto. Antes de rendirse lo intentará todo, yendo de un lado para otro y buscando una posible salida.

Se enfadaba  conmigo cuando  veía que tenía miedo a la trucha  cuando, alocada, iba  de un lado para otro, y yo intentaba  echarle mano.

- Déjala  hacer:  cuando vea la imposibilidad de salir se acobardará  y entonces es el momento de intentar apresarla. Ella  te dará  siempre la cola y guarda la cabeza. Con dos dedos tira de la cola muy suavemente y  la vas atrayendo poco a poco. Si ofrece alguna resistencia, tranquilo. Vuelve a tirar de la cola una y otra vez hasta que cansada se entrega.

¡Vaya  hombre!

Una vez pasé  miedo. Miedo de verdad. 

Fue en Liédena, en  una poza del tío Irati . Nos  dejó en la orilla   y fue a chapuzar  debajo de una pequeña   cascada  que  formaba una gran poza. Mi padre  debía  tener  unos buenos pulmones, resistía bien  de bajo del agua por lo menos medio minuto y mucha habilidad para atrapar las truchas, pues el tiempo apremia. 

Me  agobiaba  verle zambullirse varias veces consecutivas, y sentía  un miedo angustioso pensando que no  saliese. Hay un peligro. Introducir la mano entre dos piedras o raíces y no poder sacarla. Mi padre  nos  contó alguna anécdota de alguien de su  pueblo al respecto.

Todo  viene  a  cuento de unas truchas que  compré en Mercadona, y conté a una mujer estas  historias que   están , como las truchas de Pineta, en el fondo de la memoria , donde  descubro  la luz blanca de las aguas perladas al sol del mediodía, las escamas de plata de las truchas  y el azul  del cielo  sobre el verde  de aquellos valles que era la inocencia.


BUSCADORES EN LO ESCONDIDO

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domingo, 9 de diciembre de 2018

Todos los grandes buscadores de lo Escondido refieren a lo mismo: una experiencia personal...una experiencia personal que será de una manera o de otra, pero que le hace abrir los ojos de un modo definitivo.

Hasta que no llega esa experiencia personal se vive de creencias aprendidas, de cultura, de ideología...pero no de Fe. Mucho menos en un estado vocaciónal.

Un estado vocacional no es religioso, necesariamente.

El Padre Philippe, en Tamahu, contaba con una minuciosidad encantadora su conversión en Polonia gracias a unos versículos de la carta de san Pablo a los  Efesios.

Mi  biografía espiritual comienza con la enfermedad  de Manuela, y gracias a ella, el encuentro en Tamahu con la bùsqueda de  lo "Escondido".

Podría citar cientos, miles de encuentros de muchas personas , siempre a través de  experiencias personales, que han derivado en conversiones de vida.

Son caminos muy personales, y muy variados. No vale la pena discutir cual de ellos es mejor. Todos suben la misma montaña  por diferentes laderas y sendas. Unas más largas, más peligrosas, más directas en la senda a la cima, algunos son muy transitadas, otros  solitarias, desérticas, incómodas ...los recorridos son muy variados, y no tiene sentido preguntarse nada. Es sólo al final, cuando se acerca la cumbre y  nos encontramos casi en el vértice unos con otros, a una altura considerable de nuestras vidas, cuando descubrimos el sentido de todo.

Mientras tanto, ¡a subir!. Pasito a pasito, poco a poco, sudando la gota gorda, resbalando en chancales que nos hacen retroceder casi hasta el principio, para tomar otra senda, más larga, menos agresiva...y , en fin, ya llegaremos.

Aunque, me temo, basta con que nos pille ascendiendo. Ya bajará alguien a recogernos.


RILKE

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sábado, 8 de diciembre de 2018

Leo a  Rilke en “cartas a un joven poeta”.

“Usted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí, como antes lo preguntó a otras personas. Envía sus versos a las revistas literarias, los compara con otros versos, y siente inquietud cuando ciertas redacciones rechazan sus ensayos poéticos. Pues bien -ya que me permite darle consejo- he de rogarle que renuncie a todo eso. Está usted mirando hacia fuera, y precisamente esto es lo que ahora no debería hacer. Nadie le puede aconsejar ni ayudar. Nadie...

Entiendo ese consejo del poeta. No mires hacia fuera, no esperes aprobación. Busca tu soledad interior, y allí encontrarás la fuerza que necesitas...

“No hay más que un solo remedio: adéntrese en sí mismo. Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Y, procediendo a su propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no le fuere permitido escribir. Ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada de su noche: "¿Debo yo escribir?". Vaya cavando y ahondando, en busca de una respuesta profunda. Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro de tan seria pregunta con un "Sí debo" firme y sencillo, entonces, conforme a esta necesidad, erija el edificio de su vida.

“Que hasta en su hora de menor interés y de menor importancia, debe llegar a ser signo y testimonio de ese apremiante impulso. Acérquese a la naturaleza e intente decir, cual si fuese el primer hombre, lo que ve y siente y ama y pierde....Recurra a lo que cada día le ofrece su propia vida. Describa sus tristezas y sus anhelos, sus pensamientos fugaces y su fe en algo bello; y dígalo todo con íntima, callada y humilde sinceridad. Valiéndose, para expresarse, de las cosas que le rodean. De las imágenes que pueblan sus sueños. Y de todo cuanto vive en el recuerdo”.

Leo a Rilke y parece un camino sereno y tranquilo para entender esa vocación primera,  sea la de escritor, la de artista, médico, maestro, o enfermo, que también son vocaciones.

¿ POR QUÉ?

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jueves, 6 de diciembre de 2018

Por qué dices  que  te gusta el ballet , si te duermes?

¿Por qué te vistes esos pantalones , si te sientan como un tiro?

¿Por qué   presumes que llevas   tus hijos  a  tal colegio si sabes  que es caro de cojones, lo pagan  tus  suegros,  y no soportas  el  nivel  que tiene?

¿Por qué   sigues  leyendo ese libro que te aburre, aguantas  las  tres horas de esa película que no soportas,  o  visitas la permanente  del Guhemheim y dices  que qué maravilla. O sea, ¡qué maravilla!

¿Por qué te tragas toda la basura que te dan por la tele, si sabes que le sienta mal a tu sensibilidad y a tu inteligencia?

¿Por qué  no mandas  de  una  vez  tu  marido  a  la mierda? . ¿Por qué  no dejas de una vez a esa novia  posesiva e histérica? 

¿ Por qué te dejas humillar por tu padre , que te tiene trabajando con un sueldo de mierda  , te paga el colegio de tus niñ@s, y te trata con la zanahoria atada a  un palo?

¿ Por qué  no le dices a tu tío Josemaría que es gilipollas? 


 ¿Por qué no te atreves a ser tú?

¿Por qué  vas a Misa  si   no crees en Dios?

¿Por  qué crees  en un  Dios tan  poco  misericordioso que  parece  un guardia civil  friéndote  a  multas?

¿Por  qué  vas encapuchado y descalzo en la procesión  del santo Sepulcro  y después  vas de  ñputas? 

¿Qué cojones te importa que los demás piensen que no tienes gusto, que no entiendes, si tú entiendes lo que entiendes y te gusta lo que te gusta?

¿Por qué vas donde te llevan en lugar de ir donde tú quieres ir?

¿Por  qué  te importa  tanto el qué dirán?

OBRAS MAESTRAS

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lunes, 3 de diciembre de 2018

El drama es la última mano que nos echa Dios después de que hayamos rechazado todas las demás.

Las personas son obras maestras que cogen el tren. Tú también vas en ese tren, llevas el mismo billete que todo quisqui.

Pero no olvides que , sea quien sea la persona que te cruces en ese viaje, ha atravesado el infierno varias veces.





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HACE TIEMPO

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domingo, 2 de diciembre de 2018

Las grandes decepciones hace  que me vaya a sagrado, a las cosas pequeñas de mi vida. Eso es lo que me sucede. Vuelvo a escuchar las canciones que me gustaban en mi adolescencia, hojeo viejas novelas con páginas ajadas por el tiempo, me pregunto qué será de aquella chica con la que me crucé una tarde, sueño con barrios que ya no existen, con amigos que he perdido para siempre. 

Las placas  de  la  memoria, como  las  imágenes de  las   fotografías  tomadas  con las  cámaras  de ayer, siempre  se revelan en la  obscuridad. Es en  las  noches  tristes   cuando alcanzo lo más  profundo .

¡Me centrifugo  pensando en tantas cosas.!

Hubo un tiempo en que mis ilusiones eran conquistar ciertas metas, al lograr cierto grado de bienestar y de reconocimiento. He sido muy feliz con eso, hasta que todo ese mundo desapareció y se rompió como  un pompa de  jabón.

Ahora siento una añoranza irresistible por el pasado, cuando no poseía nada pero tenía todo el tiempo por delante.Cuando  me  movía en los  límites  del paraíso terrenal, cuando aún  no había alcanzado  el  libre albedrío. Tiempo de aromas, de callejear, de no  saber el  por qué de  las cosas. Cuando  Jesús Sacramentado no me  había  visitado  mi   tierno  corazón, y aún no conocía  el  hondo sabor a  picadura  selecta  que exhalaba el confesionario.

Mi mayor placer ahora es  no hacer nada, la ensoñación pura y dura. Mi distracción favorita era la de observar a las personas y las cosas. Cuando era niño, me pasaba horas buscando paisajes que me hacían disfrutar. Recuerdo escapar con Jesús Puertas, un amigo que ya no está, a robar una motocicleta, ir al puente del Ebro, y sentarnos en sus arcos interiores a pasar la noche con los pies colgando al  río.

Y ahora disfruto de los atardeceres rojos de este sant Cugat .

No creo que lo que da sentido a nuestra existencia sea acumular poder o lograr un alto nivel de vida material, lo verdaderamente esencial es comprender. Y ello es extremadamente doloroso porque, en última instancia, comprender es darse cuenta de la fragilidad de todo lo que nos rodea. "Venimos a sufrir", me dice un buen amigo. "Lo del Valle de lágrimas es  una verdad como un templo".

Cuando uno se acerca a los 60 años, empieza a tomar conciencia del carácter perecedero de lo que importa, de las personas que jamás volveremos a ver, de los libros que no leeremos, de los sentimientos que no podremos recobrar. Entramos sin ser todavía conscientes en el club de los corazones solitarios.

Recuerdo con extraordinaria viveza, como si hubieran sucedido ayer, cosas que me pasaron hace más de 40 años. Y asocio esa impresión de pérdida a lo que debe experimentar una persona que siente todavía el brazo que le han amputado.Recuerdo mis profesores, mis padres, mis hermanos, compañeros de colegio, antiguos alumnos...

Me gusta retornar a los sitios que forman parte de mi historia. Pero ello siempre me produce frustración porque nunca están como yo me los imaginaba en mi memoria. Todo fluye, todo cambia menos nosotros, que somos arrastrados por el paso de un tiempo que nos destruye. 

Esa conciencia de la fugacidad hace más precioso cada instante porque en él se condensa toda la eternidad. ¡Si supierais lo feliz que  soy escribiendo esto ahora!

Así lo expresa de forma poética Sabina:

“Hace tiempo que el tiempo
ni es oro ni cura el dolor
Hace tiempo que todo es mentira
hace tiempo que el mundo no gira a mi alrededor”


HER PUNTILLA Y SU CRIADO.

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sábado, 1 de diciembre de 2018

Bertold Brecht escribió “Herr Puntila y su criado”.

El señor Puntila es un desgraciado cuando    no  bebe y eso ocurre rara vez. El resto del tiempo siempre está  ebrio  y, como explica su criado, «se vuelve bueno y ve ratoncitos blancos».

Puntila es una metáfora de esas personas que cogen curdas religiosas, políticas, o vaya usted a saber de qué,  que les llevan a esas fases de constante exaltación anímica y subidón personal en torno a un proyecto o empeño que lo ocupa todo. Van chutados de emoción: son cogorzas y tajadas de campeonato, pedales obsesivos planetarios. A mi  este  tipo de  gente  me  da  mucho  miedo.

Son como  Obelix esperando en la cola que alguien le dé la pócima que no necesita.

Puntila y estos chutaos son prototipos…seguramente mientras lees la entrada te vendrán a la memoria otros.

Las primeras palabras de Puntila en la función van dirigidas a un camarero, el primero que tiene a mano: «Ante este aguardiente voy a hablarte un poco de mí. Estoy muy solo y voy a decirte todo lo que pienso de...». En realidad, como a todos, lo que él quiere, por encima de todo, es que le quieran. Pero el señor Puntila tiene un secreto inconfesable que sólo comparte con su criado: «Matti, soy un hombre enfermo . Una vez cada tres meses me despierto y, de repente, estoy completamente sobrio».

Al principio el rústico Matti  se alarma e indaga sobre los detalles: «¿Tiene regularmente esos ataques de sobriedad?». El señor Puntila asiente: «Regularmente. El resto del tiempo soy completamente normal, como me ves ahora, mamao  perdido. Estoy en plena posesión de mis facultades mentales y soy dueño de mis sentidos. Entonces me da el ataque. Empieza con algo raro en la vista. En vez de dos tenedores, sólo veo uno».

Los Puntilas son normales cuando están con la melopea, amerluzados y enmoñados hasta las trancas…Se reconoce bien cuando está  en versión   chutada   profética. Puntila sigue… «durante esos ataques de sobriedad total e insensata soy plenamente responsable de mis actos». Y ése es el problema, porque «una persona responsable es una persona de la que se puede esperar cualquier cosa», en la medida en que deja aflorar su identidad más completa y articulada, sin el amortiguador del alcohol….

Cuando el señor Puntila arremete sin tapujos contra las personas a las que detesta e intenta expulsarlas de su hacienda, es cuando está sobrio. Por eso se jacta, botella en ristre, de «luchar como un hombre contra esos ataques de insensata sobriedad».

¿Quién no ha pasado por esa experiencia de estar embebido en algún proyecto que le ilusiona y entonces se convierte en uno de los personajes más atractivos de la barra del bar , pues tiene imaginación, talento a raudales y el entusiasmo que derrocha se transmite por doquier… tambaleándose sobre la calle, dando tumbos para tratar de ir en línea recta y agarrándose  a unos y a otros como si fueran farolas .

Pero un día su euforia sucumbe ante la realidad y ese jarro de agua fría le convierte en un hombre diferente, en un personaje implacable, calculador y peligroso . Al ser arrojado lejos de la inestable cubierta de sus fantasías la ansiedad le transforma en un killer antipático y egoísta.

El personaje más singular es el criado Matti. No es ni bobo, ni un granuja, sino un tipo que reconoce la superioridad del señor Puntila, admira su «verdadero fuego interior cuando está borracho» y ha renunciado a reformarlo desde que su amo le ha hecho una advertencia muy precisa: «Aprecio tu sinceridad y sé que siempre defiendes mis intereses, pero Puntila puede actuar contra sus propios intereses, eso tienes que aprenderlo»

Supongo habréis conocido algún señor Puntila en vuestra vida. No son difíciles de identificar. Ándate con ojo, o terminarás siendo un esclavo, un criado, creyéndole bueno y que, encima, ve “ratoncitos blancos”, o cosas peores.


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