SAN COYOTE DE LOS BARRANCOS, RUEGA POR NOSOTROS

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viernes, 30 de noviembre de 2018

Wile E. Coyote and the Road Runner /El Coyote y Correcaminos son parte de mi infancia y adolescencia.

Al Correcaminos no lo soporto, así que pasopalabra.

El Coyote tiene todas mis simpatías. Es el ejemplo a seguir por los perdedores del mundo,entre  losque me encuentro. Su creador Chuuck Jones afirmó que “El Coyote es mi realidad”. ¡Y la de muchos!.

El Coyote es infatigable en su lucha por cazar a ese pájaro que, digámoslo ya, es para comérselo, por gilipollas. A pesar de sus numerosas e ingeniosas tentativas, el Coyote no consigue nunca capturar o matar al Correcaminos. Muy al contrario, todas sus elaboradas tácticas terminan por perjudicarlo a él, convertido en la víctima de la exageradísima (e inocua) violencia , comprando armamentos, trampas y herramientas de la marca (ACME) para llevarse a la boca al “bip bip!”.

Se gasta una pasta en material, que le envían los de Acme en transportes carísimos...¿por qué no se va aun buen restaurante y se pide un menú a base de esos pajarracos?.Le va la marcha.

Muchas de sus trampas se vuelven contra el pobre Coyote.

Sus caídas en cañones infinitos, o sobre acantilados rocosos. Impresionaba   verlo caer desde las alturas , hacerse  diminuto  antes de ver la clásica nube de polvo que aparece cuando finalmente se estampa.

Normalmente el problema es que está en el sitio equivocado...es atropellado por un autobús, camión o tren, confundiendo su bocina con el "bip-bip" del Correcaminos. O El coyote "entra" en un precipicio, pero no cae al vacío hasta que mira hacia abajo y se da cuenta de que no hay suelo que le sostenga. O esa que  pinta  un  túnel  en  la  roca,  y el Correcaminos los traspasa   y, perplejo el Coyote,  intenta  ir  tras  él...¡y se estrella  contra  la  roca!

A mi esas escenas me encantaban por la cara de pena y angustia que ponía, mirando al espectador suspendido en el aire unos segundos,  dec´´ia   adiós con la mano ...para precipitarse en el inacabable Cañón, empequeñeciéndose en la caída...

En fin, al pobre le pasa de todo, pero no se rinde.

Me gusta esa sonrisa cuando pierde, ese cartel que saca no se sabe de dónde y escribe “¡Help!”.

Los que tenemos una biografía plagada de errores, de finales sin terminar, de pilladas “in fraganti”, de mentiras con patitas cortas, de desánimos por no alcanzar la meta, de vueltas a empezar , de “¡joder, vaya pifia!, de confundir el nombre de la novia por otra, de falsificar una firma de un modo ridículo, de salir de casa con la bragueta abierta...¡qué bien conocemos esa sonrisa de pena de nuestro Coyote!

San Coyote de los Barrancos, ¡ruega por nosotros!





NUNCA TERMINARÉ DE AMARTE

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miércoles, 28 de noviembre de 2018

¿Puede uno llegar a querer a una pelsona cuelpo humano?. ¡¡¡Pues claro que sí, hombre, claro que sí!!!

Entre todas las cosas que cambian, lo que menos cambia es el hombre. Todo ha cambiado a nuestro alrededor: conocemos los secretos del átomo, del genoma, de los embriones, hemos tocado la luna y alcanzado planetas lejanos; nuestros aviones han franqueado la barrera del sonido y matamos más y mejor que nunca; un agricultor produce mil veces más de trigo que cualquiera de sus antepasados juntos; hemos conseguido hacer el amor o follar con seguridad y sin miedos, dominamos las técnicas de reproducción hasta el punto de no ser necesario acoplarse para dar vida; nuestros coches de hoy mañana son una antigualla, conocemos la cara de nuestros reyes y líderes que en otros tiempos se trataba como a dioses, sus arrugas, sus amantes, sus vicios y sus miedos. Incluso jugamos a cosas como el Trivial Pursuit –por cierto, ¿qué coño significa “Pursuit”, más aún, ¿ qué coño es “Trivial”?… ¡todo cambia!...

Pero, ¿y nuestro conocimiento de nosotros mismos? Ni nuestras virtudes ni nuestros vicios han cambiado un ápice. ¿Estamos menos dominados por nuestras pasiones, afectos, pulsiones, angustias o miedos que cualquiera otro de cualquier otro tiempo o cultura?. ¿Estamos más próximos a Dios que cualquiera de los santos de los siglos anteriores?. Nuestros filósofos, ¿son más geniales que Aristóteles, los poetas más que Homero o los escultores más que Fidias?. Leer la cosmología de Dante nos hace gracia –el cielo representado como un escalonamiento de bóvedas-, pero cuando el propio Dante describe los arrebatos y los tormentos del amor, los enamorados de hoy se reconocen en sus versos y tiemblan… como estremece Shakespeare, Cervantes, Sthendal y tantos otros. Como conmueven los sonetos de amor de Quevedo o la poseía de Garcilaso…

Hablando de sonetos, el otro día una conocida periodista entrevistaba a un poeta y le pidió que leyera algún soneto y el hombre se dispuso a ello con emoción contenida. Y la chica va y le dice “bueno, don Antonio, muchas gracias por estos versos y ahora, por favor, el último soneto, pero que sea cortito que andamos mal de tiempo”. Acojonante: un soneto “cortito”.

Sí, somos más poderosos, pero eso no nos ha hecho mejores: más sensibles a la belleza, más dueños de nosotros mismos, más atentos a los demás. Nunca los sabios, los santos y los artistas de la era espacial podrán borrar a Sócrates, o a Francisco de Asís o a Miguel Ángel… es más , al paso que vamos, y por el camino que vamos, ¿podremos llegar a la santidad, a la sabiduría o a la belleza?.

Miles de millones personas han cantado canciones de amor de miles de millones de maneras con miles de millones de historias tan parecidas a las que a todos nos han sucedido. Itaca, por ejemplo, relata de un modo encantador su pequeña historia de amor, esa deliciosa escena en el aeropuerto “de pronto, él buscó mi mano y yo la suya: fue un momento mágico, como si una suerte de electricidad muy potente se canalizara a través de de nuestras manos. Experimenté una sensación nueva, única, inexpresable y, a la vez, muy grata“. Fantástico recuerdo, que es algo más que un recuerdo, y que a quien más quien menos le ha sucedido de otras maneras, las reconoce y valora. La mediocridad, posiblemente, consiste en estar delante de la grandeza y no darse cuenta: el amor nos hace ver la grandeza de la vida, incluso en las cosas más tontas.

Cada uno tiene su biografía con sus miedos, sus complejos, sus buenos y malos rollos, sus fracasos y sus éxitos… pero nadie puede no amar, o sentirse incapaz de amar a alguien, o a algo. Es, sencillamente, imposible. Está en nuestra naturaleza. Deseo, pasión, intimidad, sentimiento, simpatía, afecto, apego, querencia, folía, ternura, hormona , feromonas o líbido son algo más que  palabras, son tuberías que están dentro de cada uno. Y también está el que es más lanzado, o más tímido, más divertido o más aburrido. Hay quien es un romanticón, o el seductor más o menos patético, y el que es un enamoradizo que ve una farola con faldas y ya está diciendo tonterías, y está el triste, el murrias que se corta por nada. Hay quien le importa todo un bledo, y el que es un obsesivo de gomina, zapatos lustrados, encaje perfecto de complementos de colonia, cinturón y jersey a juego con el color de sus ojos. Hay quien le huelen los pies y eso le hace frágil y débil, y el que cree que la tiene pequeñita y tiene miedo a que algún día le canten “¡¡¡Chiquitita dime por quéééééé!!!”.

No pasa nada. Lo que hay que hacer es salir a la calle y andar la vida, conocer gente, sin  miedo, sin buscar a nadie, tan felices y tan campantes. Todo llega de un modo fatal: “eros”, el diosecillo niño con los ojos vendados, se encarga del asunto. Esa venda que da a entender que no se sabe por qué el enamoramiento se da entre esas dos personas precisamente. La verdad es que a veces el niño ése en ocasiones es pelín cabrón y se levanta la venda y apunta que te rilas: para eso están las mamás, las amigas de mamá, las amigas de tus amigas, los amigos de tus amigos, la abuela o la intelnés.

Eros hará que alguien se fije en nosotros y nos vea un Adonis, o una Venus, aunque seamos Sancho Panza y Maritornes. Nos verá muy majo, muy tierno, muy seguro, o muy inseguro, pero ella sabrá darnos la mano fuerte. Eros sabrá darnos una mirada que llene de infinito los detalles más pequeños de la persona amada: su voz sonará como violines de Viena, sus gestos estarán llenos de picardía alegre y simpatía, nuestro modo de andar le parecerá interesante, nuestros silencios le darán paz y nuestra arqueo de ceja derecha cuando ella pregunta algo nos dará la imagen de un galán de primera.

La vida es así, es como los cables de los cascos del walkman que siempre se enredan de una forma inexplicable; te das la espalda un momento y, hala, ya están liados. No sé cómo se lo montan. Pues en la vida lo mismo, es cuestión de salir y vivirla, que ya te enredarás.

La lotería, que no sé si es lotería, está en que eso puede ser amor o no, porque puede ser muchas cosas, algunas muy tristes, muy dramáticas y también miserables. La lotería está en que de verdad encontremos el amor, que no tiene nada que ver con lo escrito párrafos más arriba.

Es duro leer de alguien que no sirve para eso de amar. No es verdad, hombre, no es verdad. Es una mentira de las gordas. Es verdad que siempre hubo solteros tímidos que rezan “yo pecador me confieso mudo y tímido” y que envían postales de silencio, y solterones que van de putas, y solteras con ternura, que hablan a solas, tienen sobrinos y no saben a quien escribir “yo te quiero”, y solteronas con perro y cara de mala leche, maridos con amantes y mujeres maltratadas; esposas que sueñan aventuras y que a veces las viven… es  verdad que hay gente muy desgraciada, todo eso es cierto, pero no neguemos el milagro; es lo más increíble de los milagros: que existen. El amor es uno de ellos.

Alguien escribió:

NUNCA TERMINARÉ DE AMARTE

Y de lo que me alegro,
es de que esta labor tan empezada,
este trajín humano de quererte,
no lo voy a acabar en esta vida;
nunca terminaré de amarte.

Guardo para el final las dos puntadas,
te – quiero, he de coser cuando me muera,
me iré donde me lleven tan tranquila,
me sentaré a la sombra con tus manos,
y seguiré bordándote lo mismo.

El asombro de Dios seré, su orgullo,
de verme tan constante en mi trabajo.


PARA NO REVENTAR DE ASCO

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martes, 27 de noviembre de 2018

Escribe  Daniel Pennac que vivimos en una sociedad sin honor que ha perdido hasta el propio sentimiento de paternidad. 

«Hoy en día existen en nuestro planeta cinco clases de niños: el niño cliente entre nosotros, el niño productor bajo otros cielos, así como el niño soldado, el niño prostituido y, en los paneles curvos del metro, el niño moribundo cuya imagen, periódicamente, proyecta sobre nuestro cansancio la mirada del hambre y del abandono.

Son niños, los cinco. Instrumentalizados, los cinco».

Hay  otra clase , la sexta: el niño no nacido .

«Hace unos quince años- se  pregunta-  ¿habría sido yo el pequeño de cuatro hermanos? ¿Me habrían deseado? ¿Me habrían concedido el visado de salida?
Cuestión de presupuesto, como todo lo demás».

En la palabra "deseado", que Pennac acentúa, está la clave. 

Ningún deseo debería llevarnos a olvidar que un ser humano, sea quien sea y tenga el tamaño que tenga, nunca es un objeto que uno puede instrumentalizar y usar o tirar según le convenga.

Pienso  en el  genocidio  silencioso de  los Down .

¡Haz lo  posible  para no reventar de asco!

CAMINO DE VUELTA CASA

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lunes, 26 de noviembre de 2018

Daremos un gran paso en el camino del amor el día que aceptemos que no somos Dios para la persona amada, y en que le perdonamos que no sea Dios para nosotros. No son dos naturalezas en la que uno lo da todo, y la otra lo recibe todo.

Somos dos indigentes, dos anhelos , la fusión de seres imperfectos con un único impulso que se sabe perdonar en su debilidad.

El amor así vivido es un misterio que importa sólo a dos, y que usa en su vocabulario , sobre todo, dos palabras: "gracias", y "perdón".

¡Ay, los ídolos!. 

El hijo pródigo ha llegado al punto de no retorno. Hicieron de  él un Dios, él hizo Dios del sexo, de la gula, de la vida en el desenfreno. Arruinado y hambriento envidia la suerte de los porquerizos. Es más, se le cae la baba viendo comer a los cerdos.

Tiene tres salidas a su  desvarío:

Morir de hambre , o quitarse de en medio.

Convertirse en un animal más de la Circe totalitaria.

Regresar a la Casa del Padre. Él, por entonces, no sabe que será perdonado, ignora la fiesta que le tienen preparada para cuando vuelva.

Tampoco su padre sabe cómo reaccionará al ver a su hijo regresar.

En ese momento nadie sabe nada, y todo depende de la decisión ante un cruce de caminos.



NECESIDADES TREMENDAMENTE ANÓNIMAS

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domingo, 25 de noviembre de 2018

He comprendido una amarga verdad: que nuestras relaciones con la gente  que  nos rodea  no comportan casi nada personal.

La mayoría de las veces cuando alguien nos ama lo que busca en nosotros es la satisfacción de su propia necesidad de cariño o de expansión. Y cuando alguien nos  detesta, lo que odia en nosotros es su propia irritación, su amargura interior que nuestra presencia reaviva.

Nada personal.

Cualquier otro en nuestro lugar y en las mismas condiciones sería objeto de idéntica simpatía o rechazo. Es tontería pensar que se nos ama o se nos detesta por nosotros mismos, atribuyendo  a una elección personal sentimientos de benevolencia o de antipatía que proceden de causas esencialmente anónimas. 

Una mujer se fija en ti , y presumes orgulloso de ser "el elegido de su corazón". Pero no es cierto, no es a ti a quien ama. Todo es puro azar. Y cuando te deje puede que te sientas deliberadamente traicionado; pero no es a ti a quien rechaza entonces, sino a la ceniza inútil de su desamor.

Desengáñate, nuestras acciones parecen proceder de una elección libre, pero la mayoría de las veces provienen de necesidades terriblemente anónimas.

Las tuyas y las mías también. 

TE BUSCO

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sábado, 24 de noviembre de 2018

No sé  donde viviré los años que me queden . Será en la prometida primavera , que sé que regresará. Atravesaré  la tierra, y preguntaré  por ti donde quiera que pase .  Cuando te encuentre - ¡qué alegría!- te  diré:  ¡tortolica qué hermosa eres!

Y me iré  por el medio y medio del otoño por entre la corteza del sauce  , sobre el río  donde las truchas se refugian a recaudo  de los furtivos.

Y tú, mi  ángel,  con las alas de un gris acerado plegadas en tus hombros, me darás a beber en el cuenco de tus manos , y sorberé   esa agua, y mis lágrimas.

María, madre , voy buscando las letras de tu nombre en el agua , mientras bebo , y  no las leo , se me escapan en el brillo de escamas que se reflejan en la superficie. Y no te puedo llamar aunque quisiese,porque creo no merecer nada de ti.

Estás , amor, acariciando la blanca corteza del abedul, o el lomo del cervatillo que baja a beber a la ribera, o con el mirlo que canta al verte  desde el rosal....¿pero a mi?, ¿ conmigo?, ¿por mi?.

¡Qué sucio me veo mientras te busco para vivir los años que me queden!



EL GATO ATADO EN LA PUERTA

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viernes, 23 de noviembre de 2018

Lo  leí  y me  gustó:

En  un poblado indio hacían el culto todas las tardes. 

Había un gato que molestaba con sus andanzas y correrías, hurgando entre  la bancada de madera, famélico, torvo, arqueándose al acariciar las  piernas  de la feligresía. Un gato de interior, de los que disfruta de las tiendas de campaña de fondo tibio, y muelle.

Un gato pirata, desgarrado y achulado: , cabriolero y divertido.

Juguetón ,se entretenía  con la sombra fugitiva de las  cosas. Cualquier ruido o movimiento que sucediera a su alrededor le hacía abrir los ojos desmesuradamente y parar en seco     . 

Como comprenderéis , el gato al brujo de la tribu no le hacía ninguna gracia. ¿Sabéis  por qué?: el gato aunque sepa que el hombre  es el rey de la creación se queda tan pancho: no es  ni un parásito, ni un comensal, ni un asociado al hombre.

Y mandó que  lo atasen fuera de la puerta del templo, que era una inmensa tienda de campaña.

Pasó el tiempo. El gato se murió y entonces la siguiente generación de creyentes compró un gato y lo ató a las puertas del templo, y las siguientes generaciones escribieron doctos tratados sobre la importancia de tener un gato ataviado a las puertas del templo. 

Si  lo pensamos un poco  , exactamente esto es lo que pasa  con nuestra fe.: que tenemos muchos gatos atados  a  la puerta de nuestro corazón, donde están nuestras creencias  más profundas heredadas de  un brujo cascarrabias, o de unos padres que  no pasaron de la obediencia "perinde ac cadaver",o  de ti, que nos has ido más allá de las verdades de una catequesis muy básica.

Demasiados  gatos atados en la  puerta de nuestra  conciencia.
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