Hoy regreso.
"Uno siempre vuelve a los viejos sitios donde amó la vida" , dice la canción. Pero , ¿cuales son esos "sitios"?....al final esos lugares son las personas que quisimos, y nos quisieron. Lo demás importa más o menos. Guatemala, España...qué más da.
Ayer por la mañana paseé por Ciudad de Guatemala, que se parece a miles de grandes urbes de este planeta. Observo la entrada de los burócratas al Palacio Nacional mientras espero visitarlo.Tengo la impresión a veces de compartir vida con gente con rostros suicidas. Otra cosa es quien de ellos termine por quitarse la vida.
Da lo mismo: muchos de éstos que veo ya están muertos. La vanidad que se percibe está muy acortezada; el mundo es muy viejo. El hombre es antiquísimo. Sus taras serían peligrosísimas si no estuviesen gobernadas por la monotonía —por la limitación física. El desfile que se observa está subrayado por años de recorrer siempre los mismos caminos, con los mismos gestos, envejeciendo de una manera imperceptible.
Alguno recuerda a esos que vi con su haz de leña a la espalda por las aldeas de Tamahu: gente lamentable con un saco a la espalda y la vista esquiva y extraviada.
La vida es muy hermosa casi siempre...y a veces muy triste. Y nunca depende de eso que llaman "virtud, carácter, talento y posición".
Depende del amor.Solo así se entiende eso de "ama, y haz lo que quieras".





