YOS, GUATE.

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martes, 24 de marzo de 2015

Hoy regreso.

"Uno siempre vuelve a los viejos sitios donde amó la vida" , dice la canción. Pero , ¿cuales son esos "sitios"?....al final esos lugares son las personas que quisimos, y  nos quisieron. Lo demás importa más o menos. Guatemala, España...qué más da.

Ayer por la mañana paseé por Ciudad de Guatemala, que se parece a miles de grandes urbes de este planeta. Observo la entrada de los burócratas al Palacio Nacional mientras espero visitarlo.Tengo la impresión a veces de compartir vida con gente con rostros suicidas.  Otra cosa es quien de ellos termine por quitarse la vida.

Da lo mismo: muchos de éstos que veo ya están muertos. La vanidad que se percibe está muy acortezada; el mundo es muy viejo. El hombre es antiquísimo. Sus taras serían peligrosísimas si no estuviesen gobernadas por la monotonía —por la limitación física. El desfile que se observa está subrayado por años de recorrer siempre los mismos caminos, con los mismos gestos, envejeciendo de una manera imperceptible.

Alguno recuerda a esos que vi con su haz de leña a la espalda por las aldeas de Tamahu:  gente lamentable con un saco a la espalda y la vista esquiva y extraviada.

La vida es muy hermosa casi siempre...y a veces muy triste. Y nunca depende de eso que llaman "virtud, carácter, talento y posición".

Depende del amor.Solo así se entiende eso de "ama, y haz lo que quieras".







































































CHICHINASTENANGO (II)

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lunes, 23 de marzo de 2015

Chichi...(así lo grita durante el recorrido el ayudante del chófer  en cada parada ) es Chichinastenango.

Conducidos por un chófer botarate y energuménico, de sospechosa color gonorreíca crónica, hacinados en filas de a tres y cuatro donde caben dos. Uno tiene la impresión de estar sumergido en un acuario repleto de especies extrañas.

Sólo nos falta hacer la "o " muda con los labios.

Es un  mercado , así, como natural, cultural, étnico...rollo indígena. Mercado de una simpatía indescriptible, pero termina siendo una chusma de gente muy pesada  a la hora de asaltarte con sus artesanía multicolor.

Es un largo recorrido por un laberinto de puestos en túnel, lleno de ruidos humanos y de miradas . Esas miradas indígenas  que le dan, bajo un aspecto de melancolía, un tono único y una grandeza antigua y pensativa.

De todas formas, este modo de atenderte, de tanto repetirse, y  de una manera tan agobiante,  pues  lo siento, se nota demasiado que es para el turista.

Marbella es igual, con su rollo.

Zaragoza, lo mismo.

Lourdes, va de palo parecido.

Castilla y León, ¡es vida!

¡Cómo se parece el mundo cuando está tomado por burócratas que se dedican a comercializar  el turismo!

Encontré unos franceses que llegaron en tour hasta allí en autobús privado. No gastaron nada.

Hablo con el guía..." son jubilados...todo el viaje está cerrado".

Este mercado, entre nosotros, es para visitarlo con una mujer...y besarse bajo los entoldados, porque aquí los enamorados se besan poco , al menos en público.

Anécdota:

A  la salida del cementerio, un crío con la cara aceitunada me pide "pisto" (dinero). Y lo hace de una manera eficaz, como ninguno de los fenicios que me han asaltado durante el día. Me enseña los zapatos rotos, abiertos lateralmente, como un boca fatigada con la lengua fuera, "deme algo para comprar calzado...mire como los tengo".


Le di  50 quetzales.

Disfrutad...





























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