Una vez le fui infiel a Manuela.
Me pilló unos watsaps comprometidos. Los puso por escrito en la pantalla del ordenador de casa, con un folio escrito a mano en que se leía " vete de casa con ella".
Hablé con Manuela pidiéndole perdón. Ella insistía en que me fuera con la otra. Al final de ese día le comenté: " lo siento, esta casa es tan tuya como mía, y pienso que podemos volver a principio y que me perdones, así que me iré a vivir a la habitación de al lado".
Y así hice.
Una vez leí que la ELA puede iniciarse, o dar la cara, por un disgusto muy grande. No se me va de la cabeza esos días y esos momentos.
Durante esos meses, todas las noches iba a casa y dormía en esa habitación.
Mientras, ella se refugió en sus amigas y, supongo, cada una le daría su consejo. También sé que habló por teléfono con la otra.
Una noche , abrió la puerta de mi habitación y dijo " anda, pasa"....¡Dios, qué alegría !, ¡ qué difícil explicar lo que sucedió!.
Sé que mucha gente no perdona las infidelidades, y personas muy cercanas me han dicho "yo no te hubiese perdonado jamás".
El amor es un misterio que importa sólo a dos.
Me importa un bledo la opinión de la gente, sea quien sea, sólo sé que fui perdonado. Era su opinión , su amor, lo único que de verdad importaba.
¿Por qué escribo esta entrada?: porque sé que estás pasando por lo mismo.
Perdonar...¡qué difícil!: un valor a recuperar . Perdonar , sobre todo, cuando la falta, por muy grave que pueda parecer , nace de una idiotez. Y cuando esa petición de perdón es sincera y contrita.
Tal vez el problema radique en la idealización del amor, y haya que aceptar que no existe el "amor perfecto", que nuestra pareja puede no estar muchas veces a la altura de las circunstancias, y no me refiero sólo al ámbito sexual. El daño puede ser infringido en palabras, silencios, humillaciones...¡somos un desastre de coche para hacer viajes largos sin averías!: pero ese viaje vale la pena a pesar de todo, ¡claro que sí!
Muchas parejas viven condenando a una parte de ella al sufrimiento de fingir que mantiene una relación duradera por salvar las apariencias.
Manu no estaba dispuesta a ese tipo de mentira, sin embargo, sabía perdonar porque tenía un don para leer en los corazones.
El perdón es la única posibilidad de salvar la subjetividad del falso ídolo de las apariencias.
Un año después la diagnosticaron ELA. Y un año fue el tiempo que disfrutamos de un amor renovado. Un día le dije que me gustaría volver a casarme con ella. Pareció no hacerle gracia la idea, así que no insistí. Unos meses después, organizó una reboda por sorpresa.
Ese día terminó con esta instantánea. En esta foto está resumida toda la entrada de hoy. Es la mirada del perdón.
Hoy puede ser un buen día para que abras la puerta y digas " anda, pasa".