OTRA VEZ EN FÁTIMA

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domingo, 7 de abril de 2019

En agosto del 2000 estaba en tierra de nadie. Había tomado la decisión de tomar otro camino en mi vida...y Manuela me acababa de dejar.

Cuando había dado el paso me pareció lo más honrado explicarle la verdad sobre quién era yo realmente, pues la tenía muy engañada y pensaba que yo era un " mirlo blanco ".

La pobre se quedó a cuadros cuando escuchó mi confidencia.

Quedó muda un buen rato. Me miró y dijo " no mientas más en la vida a nadie ". Y me dejó.

No sabía qué hacer, así que me fui solo a Fátima.  No fui a pedir nada, ni siquiera recé.  Fue un  " a ver cómo me sacas de  ésta ".

Regresé a los tres días.  Una mañana, a ir a subir al coche, encontré una pajarita de papel, pequeñita y de color amarillo en el parabrisas.

Sabía que era de Manuela, pues le gustaba hacerlas. La abrí y encontré una nota escrita: no mientas más ".

No ponía nada más.  Pero pensé! " ¡ coño, me quiere!".

Me fui al hospital donde trabajaba.  La esperé en la puerta . Hablamos y hablamos y hablamos ....y así comenzó una maravillosa historia de amor.

Hoy vuelvo a Fátima y le pido a las dos  " sacadme de ésta ".

EL ESCARABAJO DE NAMIBIA

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sábado, 6 de abril de 2019

Se considera que el desierto de Namibia es el más viejo del mundo. Es uno de los lugares más cálidos de la Tierra, en él se llegan a alcanzar los 60º C; apenas caen unas gotas de agua entre los meses de octubre a marzo.

Cada pocos días se obra un milagro gracias a las  nieblas matinales  que permiten obtener agua a algunas plantas y, sobre todo,  a un escarabajo específico de Namibia, del género Stenocara.

Este animal, cuando hay niebla, se encorva y levanta el torso poniéndose en posición frontal al viento. De este modo extrae gotitas de agua de la niebla y la posición hace que se deslicen hacia su boca. El esfuerzo  que  hace es enorme  para poder  estar  suspendido  sobre una  pequeña duna  y poder arquearse. 

A Andrew Parker, de la universidad de Oxford, lo que le llamó la atención fue encontrar  una langosta ,  lo más probable es que hubiera muerto abrasada al tocar la arena, que  estaba siendo devorada por escarabajos que parecían insensibles a aquel enorme calor. 

Al estudiar a aquellos animales más a fondo se encontró con que su dorso tenía un aspecto cerúleo y rugoso que gracias a ello se mantiene siempre limpio. La superficie  del escarabajo repele al agua, no se moja. Parker se dio cuenta de que aquello tenía algo que ver con la forma de obtener agua del animal.

Siguió investigando y se dio cuenta de un hecho sorprendente: la parte superior de las protuberancias hacían lo contrario: atraían al agua. Así que al ponerse de cara al viento el escarabajo atrapa en la parte superior de sus protuberancias el agua, y después cae a la zona que la repele y que no moja al animal por lo que llega intacta y sin evaporarse hasta su boca.

Esa gota  destilada  en un mundo tan hostil tiene  la densidad  de las lágrimas  que se vierten con dolor. También es una metáfora de  esa gente que nace y vive en mundos desolados, tristes, de una  miseria extrema, y destilan  de una vieja lata de sardinas el último  lametón de  aceite del pezón de una escombrera.  
Este es  un milagro del instinto. Todo es un milagro  para el que vive en ese  pequeño espacio que va del corazón a  sus asuntos.





EL RÍO DE LA VIDA.

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viernes, 5 de abril de 2019

El río  de  la  vida, ése  que dice Heráclito  en  el  que nadie se baña dos veces , está  formado por todas las  fotografías que se guardan de nosotros.

Hace unos  días me envió un antiguo alumno instantáneas   de hace años. Son los demás, normalmente, quienes ven en nosotros el paso del  
tiempo, pero observar estas  fotos ha sido como subir al puente que  cruza   mi río, y echar un vistazo a  parte de  de  mi biografía.

Me gusta  mirar los álbumes de fotos familiares cuando  voy a casa de mi madre. 

Veo  mi propia imagen  de niño, esos ojazos ávidos, la cara  recién lavada,  un diente partido, requetepeinado  por mi madre.

Asciendo la corriente con la mirada desde lo alto de  la  pasarela , y hay un chaval entre largos meandros y  aguas  algo sucias , empantanadas por  la  adolescencia, días  de  pan de  rana , cuando  no  hacía  más  que mirarme continuamente  en el reflejo de las aguas, como un Narciso , intentando reconocerme.

Y llegan los días de corrientes y  aguas bravas, te afeitas   la  pelusilla, te cambia  la voz, andas desgarbado, granos  y cosas  raras en la cara  y en la imaginación, horas en  el  cuarto  de  baño.

El  río de  Heráclito discurre  sobre  tu piel, te bañas desnudo, sientes el salto de una cascada sobre una carne sudorosa que desprende tu aroma , joven, frescura  de juventud...amor,sexo, confusión,miedo, conciencia atormentada, pecado y santidad.

Cada  vez  que vuelves  a mirarte en esas  fotos  entiendes  que  el  tiempo sólo  es un  cambio de apariencia. Y sientes el dibujo  de  tus arrugas, esos kilos de más, las ojeras marcadas . La  expresión de  los ojos  tampoco es la misma.

Bajo del  puente  y vuelvo al río. 

No sé en  qué orilla paré a descansar y  alguien me habló de Dios, y del pecado, otros, río arriba ,me hablaron de entregarme, y después  me profetizaron que todas  mis aguas  estaban envenenadas, que nadie podría beber  nunca más de mi sin quedar infectado  para siempre.

No lo sé. Pero miro esas fotos de mi vida ,y pienso que  no  fui mala persona que , aunque cometí  todos  los  pecados  , no  andaba  lejos de la ingenuidad  y de  la inocencia. Sí, fui a las piedras muchas  veces,y caí  por  cataratas  que  no supe  encauzar.

Es mi río, como tú  haces el tuyo. Y todos  con  un cauce  imprevisible. Unos largos, sinuosos, maravillosamente tranquilos.Otros  muy cortos,pero de una virulencia  y fertilidad asombrosa. En fin, cada uno  tiene su cauce ,su caudal, su recorrido.

No te preocupes por nada: hay quien su río lleva poca agua ,vive en la  esterilidad de  los climas secos, y quien lo tiene helado más de la mitad de sus días...pero eso no es culpa de nadie.

Al final , todos vamos al mismo Océano. 

Para Jaume Rucabado ,un hombre con cáncer terminal  que se soñaba  inmerso en esas aguas, ese océano era el Corazón Misericordioso de Dios.

Para  mi también.




HOY

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jueves, 4 de abril de 2019

La personas que hoy te encuentres son las que tienes que atender. La multa que llega, es la que te ha tocado. Nada es por casualidad. Acéptalo así, porque así es, y hagas lo que hagas no escaparás.
Lo que hoy te suceda es lo que debía suceder. Cada día tiene su afán. No te excuses en el “si hubiese pasado tal cosa”, “si hubiese hecho tal otra”, “si no hubiese ido por allí”.
Si hoy comienzas, hoy era el día para hacerlo. Si no lo has hecho hasta ahora es porque no estaban preparado, o porque no tocaba.
Y lo que se acabó, se acabó. No hay más. Te pongas como te pongas. Se llame amor, trabajo, amigo, padre, casa…
Tú eres tú, y no le des más vueltas. No  te  empeñes ,no serás otro. 

Y no estás en este mundo para cumplir las expectativas de nadie. Probablemente hoy te encontrarás con alguien que se cruzará en tu camino, podrá ser maravilloso, o no. Dependerá de ti. Lo que es seguro es que os encontraréis.
Quizás quieras con todas tus fuerzas que esa persona sea como tú quieres que sea. Es una forma de traicionarte a ti, y a esa persona. Y no vas conseguir nada.



EL HOMBRE LOBO

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miércoles, 3 de abril de 2019

Que  no te suceda  nunca. 

Esa calumnia  que  te convierte  en un hombre lobo. Nace de  la inocencia que  denuncia  un abuso que  no  fue. Hay  una película  que trata este tema , "La calumnia": "Hace cinco horas disponíamos de una vida decente, ahora no nos queda más que la basura que usted nos ha echado encima", le replica Audrie Hepbun a la propaladora de esa calumnia.

Hoy se  sigue calumniando  en paradas  de autobuses, en  salas  de  visitas  de tutorías de  colegios  donde se  insinúan  medio verdades basadas en apariencias absurdas...que si parece  que, que si es un poco tralarala...

Se  prepara la  batida para cazar al hombre  lobo. Caperucita, no  salgas de casa. Pulgarcito , ten cuidado.

No es fácil  librarse de tanta  mentira.

Es un tal, es una cual. La calumnia  siempre  es sencilla  y  verosímil , por eso sólo hay una forma de enfrentarse  a  ella: persevera  en el cumplimiento del deber y guardar silencio .

EN EL TITANIC

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martes, 2 de abril de 2019

Vive la vida y no te resignes.  

Acepta  el ocaso de un mundo y el comienzo de otro en el que no estaremos.  Y hazlo sereno, como los pasajeros de un Titanic universal , jugando a las cartas en el salón  del barco cada vez más inclinado que se hunde,.

Mientras por los portillos abiertos, entre los gritos de quienes creían posible escapar a su destino y protestan porque el barco era insumergible, y  suenan los compases de la vieja orquesta que nos justifica y nos consuela.

EN RUINAS

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lunes, 1 de abril de 2019

Me atraen los edificios derrumbados, en ruinas. También, y mucho más, los pueblos abandonados.

 La huella de sus alcobas y de las vidas que las habitaron. Cuando las ves como una tarta cortada en vertical , sin intimidad, o como  esas antiguas casitas de muñecas que podían abrirse para ver el interior con muebles diminutos.

Me atraen y me dan pena. Huellas de peldaños que ya no llevan a ninguna parte, fotografías enmarcadas, un sillón en precario equilibrio sobre una cornisa de suelo roto, un dibujo sujeto con chinchetas junto a una cama infantil, la pared del cuarto desconchado.

 Restos de existencias arrancadas de allí por el azar, la desgracia, la mano oculta de un banquero, o constructor, o ambos, desprovisto de sentimientos que mueve piezas en un tablero frío como el universo. Que mata, hiere, rompe, mutila, porque está acostumbrado a eso, a hacer lo que le sale de los güevos. 

Es la  terrible naturaleza de los Urelles. 


Estos paisajes me dan una extraña  melancolía.  Pienso en esa gente que vivió allí y en las  huellas de muebles, apliques de lámparas y cuadros en las paredes, empapelado, azulejos de la cocina, restos de baldosas y escaleras. Rastros de un paisaje entrañable, de juegos infantiles, de calor y de cobijo. Del paraíso perdido del que han sido expulsados. Imagino el desconsuelo de quienes contemplan las huellas de sus propias vidas en las paredes de antiguos hogares después de sucesos trágicos, pérdidas graves, golpes brutales de los que aniquilan cuanto el ser humano posee.

És duro. Hay en esas paredes algo que revela la parte indefensa, y tal vez la mejor, del ser humano. De cualquiera. De todos. A ver qué miserable o canalla no tiene y ha disfrutado a solas de un rincón de su casa, de una habitación, donde era el puto amo de sus sueños, de sus de afectos, con sus lecturas, músicas, sueños, amores, ternuras. Donde has llorado, has rezado, o te la has cascado  bien a gusto.

La habitación de la niña con el póster de  Justin , el dormitorio de una madre con su crucifijo en la pared, el retrato  del Ché, una Última Cena,  la foto de boda de los padres , o la de un niño de vestido de primera Comunión , la cama donde se ama, se sueña o se tienen pesadillas, la estantería con libros que ayudan a vivir otras vidas, a planear futuros o a consolar pasados. 

A mi eso me conmueve y me acojona. Esa exhibición tan a lo bestia de la intimidad de tantas vidas desnudas, me da un nos sé qué de mala leche, de ponerme  frente al verdugo cósmico que juega con nosotros al ajedrez. 

Con paisajes parecidos, o peores, por culpa de tanto cabrón suelto , a uno le dan ganas de ponerse delante de Dios, o de Jeowá, o de Alá,   y gritarle: oye,  hijo de la gran puta, está claro que tenemos que morir , pero esto de humillar no, joder, no. Esto de dejar con el culo al aire a la gente, no, por favor.


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