FRACASADOS

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miércoles, 15 de mayo de 2019

Sea quien sea la persona que conozcas, debes saber que ya ha atravesado el infierno varias veces.

Sí: todos  hemos sentido que nuestro pan sabe  a lágrimas, y nos hemos visto en la soledad y el fracaso por nuestra mala cabeza, nuestra  tontería, nuestra maldad, o la de los demás.

Todos  nos  hemos sentido alguna  vez desventurados, una cosa  pequeña, un algo perdido  que no tiene valor para nadie salvo para Dios : alguien que deambula en el desvarío.

Quizás has escuchado de labios que amaste "¿ese? ,¡ es un infeliz!".  Y piensas que todos te engañan y maltratan,  y  te ves como un triste clown de  circo a cuyas  mejillas  van todas  las bofetadas

El poeta escribió  que nunca se debería escribir ni una sola frase que no se pudiera susurrar al oído de un agonizante. Todos somos  de alguna manera seres que estamos agonizando.

Hay  una  vieja tradición que  consiste en  poner en la mesa un plato de más para un visitante imprevisto. Es en esas mesas donde mejor  estoy, por esa razón  escribo esta entrada: aquí hay una silla dispuesta para ti, seas quien seas, estés como estés, hayas hecho lo que  hayas hecho.

Lo  creas o no, todos hemos estado como tú alguna vez.


POESÍA

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lunes, 13 de mayo de 2019

Creo en el poder de una sola canción para  hechizar todos las autopistas  , vayan  donde vayan. 


En la  belleza de  un cementerio de coches, y en la poesía de  millones  de neumáticos  en un  paisaje desolado.

Creo en la lírica de una estación de tren abandonada. O en la preciosidad  de  aquel hotel en el desamparo y en medio de la desolación.

Me estremece el silencio de una ciudad cubierta por las aguas. Las  ruinas de  un castillo. Un poblado inundado por la arena del desierto.

Me gustan las gasolineras con años de desuso  al desabrigo , en una curva a la salida de un pueblín. Las vías de un tren anegadas por  el abandono.

Un sanatorio que fue. Un puente de madera carcomida  por el tiempo. Un viejo bar con sus fantasmas.

Me vuelve  loco fotografiar una  barco naufragado. Los restos  de una empresa que se fue a pique. Un proyecto que no llegó a terminarse.

Me  enamoran las ventanas de  los museos, que son su mejores cuadros. O la  guapa celadora  que vigila la   exposición permanente del Gugenhein.  

Todo eso me parece  más hermoso  que cualquier  ciudad de este  mundo que puedas  aconsejarme  visitar.

Me gustan  tus arrugas, tus manos nervudas y gastadas, el pliegue de tus ojos de años riéndote.



33 impresionantes fotografías de lugares abandonados
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A MI

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domingo, 12 de mayo de 2019

Es una escena  de película. Algo asombroso. Pero es real.

Un diálogo de un político llamado Recalde . Así  lo  cuenta  él:

-¿Cómo recuerda ese día?

-Cuando me pegaron el tiro, aquí debajo de casa al salir del coche, iba con mi mujer María Teresa. La sensación que tengo es ver la circunferencia del cañón de la pistola y luego el tiro. Me volví sobre María Teresa, que no había salido aún del coche, y me dijo: «¿Qué ha sido eso?» «Un tiro», respondí yo. «¿A quién han dado?», me preguntó. «A mí», le dije. 

Recordé esa  frase que dice que un héroe no es más valiente que un hombre normal, pero es valiente cinco minutos más


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¿ ALGUIEN HA VISTO MI ZAPATO

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sábado, 11 de mayo de 2019

Como  me  lo contaron, lo cuento.

Fue en Monzón, ciudad capital de  la cabecera del Medio Cinca.

Nuestro hombre  regresaba  a casa  de noche  y , buscando aparcamiento, encuentra cerca del paseo de la arboleda  unas pilinguis  haciendo la calle.

"Oye, que me dio un apretoncico y pensé  " me voy a  aliviar , que estoy en una edad  muy mala". Y se dio un revolcón en el coche.

Al  día siguiente   nuestro hombre  debía de llevar a su suegra  al  médico a Huesca. Le acompañaban  la  mujer y el hijo, " y así aprovechábamos a  comprar  unas cosicas en la capital".

Cuando comienzan el viaje, parados en un semáforo, observa aterrorizado  que a su derecha, entre el cambio de marchas  y  los asientos traseros , asoma  un zapato de mujer.

" Cuando vi el zapatico me quedé  acojonao . ¿Pero cómo se pudo dejar una cosa  así dentro del coche?.  Si  me pinchan no me sacan sangre". 

El hombre, aprovechando que están todos  dormidos, coge con disimulo el zapato, abre la ventanilla del automóvil, hace como que se aclara  un gargajo, y escupe con fuerza , a la vez que echa el calzado a la calle.

Ya más tranquilo sigue tan feliz y  tan campante rumbo a  la  capital...

Una hora después , escucha  a la suegra que dice  con un acento maño cerrau, cerrau:

- ¿Alguien ha   visto   mi zapato?.

Silencio. Nuestro amigo no da crédito a  lo que acaba de oír. Rebobina en su memoria lo que ha sucedido desde que  entraron en el coche...

- ¿Qué zapato, mamá?

- ¡Pues qué zapato va a  ser?, ¡el mío!

El hombre se gira al hijo y le grita:

- A ver, chaval, coño, ¿quieres hacer el favor de mirar si está el zapato por allí? ¡Joder!, ¡muévete!.

- Pues....por aquí no está el zapato.

- ¡Mira  bien, leche!.

- Que no está.

- Mamá...¿seguro que  ha subido con el zapato?

- ¡Cojoña!, ¡si sabré yo si me he puesto los dos zapatos o no, leñe!

- Pues  aquí no está...¡chaval, mira bien, joder!

- !QUE  NO ESTÁ, YA TE VALE, CABEZA!

Oye, terminaba  contando , ¡que tuvimos  que parar en un pueblo a comprar zapatos a la abuela!

LAS ÚLTIMAS PALABRAS

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viernes, 10 de mayo de 2019

Leo  dos anécdotas  sobre las  últimas  palabras de Diderot y de    Shakleton.

Diderot  estaba  acabando de almorzar  con su familia. Al parecer  padecía  serios  problemas de salud, y su  esposa le reconvino  porque  quería comer un melocotón.

- ¿Pero qué mal quieres  que me haga, coño, ya, leche!

Tomó la fruta y cayó  fulminado.

Shakleton, con el corazón muy débil, fue  aconsejado por un compañerode aventuras  que no saliese  de la  cama.

- Siempre  prohibiéndome cosas, que si no hagas tal, no hagas cual...¡qué  quieres  ahora!

Y dicho esto, cascó.

De  Freüd   son  estas  últimas  palabras:

- ¡No  puede ser, no puede ser!

De Rodolfo Valentino es:

- ¿De  verdad  tengo  pinta  de  marica?

Conocí uno en Valladolid que me llamó alborozado al fallecer  su suegro. Iba  a  heredar una  morterada.

- Ha muerto   cagando, Suso, ¡ca gan  do!. ¿Y sabes  cuales fueron  sus últimas  palabras...? . Se levantó del sofá, muy serio,y dijo: ¡voy a  plantar  un pino!

I

OTRA CAJERA RESPONDE.

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jueves, 9 de mayo de 2019

Me  escribe  una cajera  de supermercado complementando  la entrada de  hace  unos días que se titulaba "No hemos cambiado nada".



"Muy  divertido      y guasón   su artículo de  ayer , pero  tendría  que ver usted  lo que tenemos  que ver,oír, sufrir de clientes y jefes. Lo  raro es  que  no caigamos  desvariadas y despatarradas  por la caja como Charlot  en la cadena de  montaje.




Allá van unos ejemplos  de nuestra calidad de vida:




Clientes  que hablan  por  el móvil mientras  pasa  la compra , le preguntas algo de la misma y te mira con cara de "¡venga, coño, joder!".




Cliente  que vienen con un producto de la estantería y dice, con cara preconstitucional,  que está de oferta cuando el que en realidad está, es el producto de la balda de abajo.




Tener la caja cerrada y que los clientes empiecen a poner la mercancía sobre la cinta... Decirles que  no  hay servicio  y  marchen como los dibujos animados de Mortadelo y Filemón, echando gusanos, serpientes y sapos  por la boca.




Clientes que vienen con el producto abierto (y probado) y lo quieren descambiar porque prefieren la otra variedad ya que les gusta mucho más.




Clientes que juran que  te han dado un billete de más valor del que  realmente te dieron, te tachan de tonta , y al ver que se han equivocado ni una disculpa.




Listillo  que  viene   la hora de cerrar con un billete de 500  y pide cambio.




Cliente  que golpea  el mostrador con una moneda mientras esperas tu turno.Indirecta que hace  que todavía vaya más   lenta,por cierto.




Cambiar de centro de trabajo y comprobar que una clienta que  iba a última hora en mi anterior establecimiento lo haga también en el  nuevo.




Cambiar de centro de trabajo y descubrir que una de las clientas más japutas, con perdón,  y que venían siempre a última hora es ahora compañera tuya.




Clientes a los que tienes que anular toda la compra porque encuentran un vale de descuento siglo y medio después de pagar.




Si no me vas a dar el céntimo de vuelta, no le pongas de precio 9,99 €.




Clientes que desde la puerta de entrada piden  a voces traerles una barra de pan y cobrársela porque no puede pasar con el perro.




Pedir a una señora la tarjeta cliente y que te dé el carnet de la biblioteca del pueblo.




Clientes que te van con todas las monedas de céntimo que encuentran por casa y te dicen: si a vosotras os vienen muy bien!




Clientes q te dicen: que a gustito se está aquí con el aire acondicionado.




Y no sigo...




Por cierto, muchos son señores de traje y corbata.




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LA CAJERA DEL BON PREU

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miércoles, 8 de mayo de 2019

Veo una cajera  en el Bon Preu, unos supermercados de Cataluña.

Me recuerda  la  mujer  al espasmódico  Charlot en Tiempos Modernos ajustando tuercas , una  tras otra, hasta  quedar subsumido  y extraviado  entre  las ruedas  del engranaje. 

La cajera  sentada  ante una cinta sin fin que pasa un producto envasado tras otro ante un lector de Rayos  infrarrojos , con un  movimiento  lateral de  la  muñeca , pi, pi, pi, y  luego que el mecanismo lee el código de barras ,suma las cifras, pi,pi,pi, y dice:

- Son diez euros, cincuenta...¿tarjeta de cliente?

Sin embargo, me aseguran en el sector, prefieren ese ritmo al de estar  mano sobre mano escuchando el hilo musical y la  voz del  promocional de  la cadena. Todas las voces, por cierto son la misma: la del gps, la de la seguridad  social, la de la policía, la del Corte Inglés, la  de  su  tabaco  gracias, la de ha  depositado usted diesel E- plus, la  de  Serunión cuando está en modo espera,  ...¿no hay voces de paletos para la gente que viene del pueblo,por ejemplo, y que se  sientan como  en  casa?

-¡Cagüen la putica  que precius tenemos en los limones, están de cojón, maño!

De  Charlot  aquí  no nos hemos  movido  ni un pelo.

Cualquier día aparece la cajera  subsumida entre  las teclas  de la  caja, pi, pi,pi, saca la cabeza  por la impresora y dice: 

- ¿Tarjeta  de cliente?




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