EL PERRO DE PAULOV

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viernes, 10 de julio de 2020

Después de tanto darle vueltas, al final resulta que nada importa nada.

Desengáñate, este es tu lenitivo para los malos momentos: nada importa nada. Otros lo dijeron de otra forma, “nada te turbe, nada te espante”, por ejemplo.

Eso que tanto te aflige, te agobia , te preocupa, no es nada. Deja pasar un poco de tiempo y verás como se desactiva lo que parecía un problemón.

Muchos de nuestros cosquilleos en la conciencia son el peaje o la multa que pagas a una mala formación recibida. Eres la perra de Pavlov.

Pero sabes bien que no eres un animal domesticado, o lo deberías saber.

Pon toda esa porquería de comida que has comprado, o te han vendido, en la nevera de tu inteligencia, deja que pase el tiempo hasta que caduque, abre el frigorífico, y la tiras a la basura. 

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MOMENTOS PARTICULARMENTE VULNERABLES

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jueves, 9 de julio de 2020

Un día en que se ejercitaba al piano, el joven Glenn Gould —contaba a la sazón catorce años— hizo un descubrimiento memorable.
La asistenta que estaba limpiando la habitación puso de repente el aspirador en marcha, muy cerca del piano. El ensordecedor ruido mecánico obliteró de inmediato el sonido de la música, pero, para gran asombro del pianista, esta situación no le resultó en absoluto desagradable.
Dejó de oír lo que interpretaba; en cambio, le resultó de repente posible seguir su música desde el propio interior de su cuerpo, gracias a una conciencia más aguda de sus gestos; y toda su experiencia de la ejecución adquirió otra dimensión, a la vez más física y más abstracta: la fuga que estaba interpretando se veía transmitida directamente de sus dedos a su cerebro”.
Glenn ni se enteró del estruendo de la máquina.
“Podía imaginar los sonidos que yo producía- afirmó después-  incluso sin oírlos”.
La anécdota la cuenta Peter Oswald, amigo de Glenn, músico, y psiquiatra,
Oswald profundiza desde su condición de psiquiatra hilando fino...
“Al anular la música, el ruido mecánico del aspirador desplazó la atención de Gould, y la encauzó hacia las sensaciones internas de su cuerpo, permitiéndole ignorar los efectos acústicos de lo que tocaba.
Fue como un viaje hacia el interior de sí mismo, y fue intensamente placentero... Igual que determinadas formas de meditación, las visiones, la hipnosis y otras técnicas para alterar súbitamente los estados de conciencia. Esta experiencia parece haber revelado a Gould un aspecto desconocido del fenómeno musical. Fue como una epifanía, esta especie de high emocional que los adolescentes (y también otras gentes, por supuesto) alcanzan en momentos en los que son particularmente vulnerables y que pueden cambiar su vida de manera decisiva”.
¡Para el carro!, me dije al leer esta última frase: la especie de chute emocional que los adolescentes ( y tambien otras gentes , por supuesto) alcanzan en esos momentos en los que son particularmente vulnerables y que pueden cambiar sus vidas “de manera decisiva”.
Conozco esos estados que he vivido en distintas ocasiones. La más duradera  e intensa con Juan Pablo II en el balcón del cortile de San Dámaso. Se paró el tiempo, no escuchaba la masa cantar, sentí la temperatura  de las manos del Papa de una manera extraordinaria...
Lo que da miedo es que, efectivamente, se pueden dar en gente que está en momentos particularmente “vulnerables” y eso significa, también “manipulables”.
Estos días recuerdo de una manera muy intensa ese estado, y esas manipulaciones.

Aunque no siempre.




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REMONTANDO EL RÍO QUE NOS LLEVA

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miércoles, 8 de julio de 2020

Hay  días  que  regresaría  en el río de la vida ,y lo  remontaría  hasta  el nacimiento , al deshielo  de  mi niñez. 
Y   en  esos   instantes  de  añoranzas  y recuerdos  siento  un profundo  amor por  cada uno de aquellos paisajes  que forman parte de mi vida.

Esos  paisajes son  rostros  de personas, biografías  que me acompañaron  en una parte del cauce , que  aportaron como afluentes , incluso  cuando estancaron mi corriente  y fui pan de rana  ... 

Me viene entonces la necesidad de escribir , como  ahora,  a uno y otros, sin excepción, y decirles: "¡Gracias ! 

Ahora  mismo  escribiría  muchos nombres  y  apellidos, Y si no lo hago, es únicamente por miedo  a  que  me encierren  porque estoy  como  una  puta  cabra.



AL FINAL.

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martes, 7 de julio de 2020

Ante el amor todo importa mucho y nada al mismo tiempo.

La más humilde ofrenda lo conquista y todo el oro del mundo no conseguiría comprarlo.

La menor ofensa le hiere y, sin embargo, es capaz de perdonar hasta los pecados más detestables.

El más ligero soplo le estremece, y el huracán más impetuoso no logra derribarlo.

El amor es inmortal y, al mismo tiempo, más vulnerable que todo lo que muere.

Habita más allá del bien y del mal a la vez que nos impone las obligaciones más estrictas.

No vive de nada, pero lo exige todo.

"Al final de la vida se os juzgará por el amor".

Eso significa que seremos juzgados por nosotros mismos, desde dentro , en una balanza más sensible que la ley. El mismo que dice "tus pecados te son perdonados" , por grandes que sean los crímenes, afirma también que "no saldrás de allí hasta haber pagado hasta el último denario".

¿Qué pasa pues?



Nuestras ofensas son las de un hijo ingrato, o las de un amante infiel : hieren  el amor más que infringir la ley, por eso alguna de nuestras deudas duelen tanto.


LA PRIMERA VEZ

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domingo, 5 de julio de 2020

Mi primera vez se llamó  Celtas sin filtro.

Mi primera vez en forma de ustié se llamó hermano Babil .

Mi primera vez  de escapada  nocturna se llamó El Plata ".

Mi primera vez viendo una  teta fue en el " Blue Man " pidiendo un posavasos 

Mi primera vez dando mi vida a un ideal se llamó  Cuéllar, camino de las Torres 112.

Mi primera vez para pedir salir se llamó Matilde, plaza San Francisco.

Mi primera vez en la gran  Cascada se llamó Burda.

Mi primera vez en asuntos que mejor no hablar fue en las Ramblas.

Mi primera vez  viendo volar un alma enamorada se llamó Manuela, residencia Río Hortega.

Mi primer vez componiendo y cantando fue " Lagos de Danone", en  La Farga.

La primera vez que vi un muerto se llamó Santi.

 La  primera vez que engañé a un amigo se llamaba Carmen.

La primera vez que lloré por amor y bebí lágrimas se llamaba Marisol .

Mi primera vez en otro mundo se llamó  Juan Pablo II , en el Cortile de san Dámaso.

Mi primera vez que pensé que esa persona no me volvería a mentir se llama Oriol.


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Y LOS AMIGOS VUELAN.

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sábado, 4 de julio de 2020

En estos tiempos que no sabemos qué pasa, yo al menos. , parece que hay que conseguir una perfección que no existe; hay que seguir una corriente aunque te arrastre, una ideología de moda y no por convicción y llevar lo que se lleva.

Se supone que tener más de cuarenta es para ir al desguace, que formar parte del rebaño te hace fuerte.

Se busca el aquí y ahora, el like en la foto, se alaban palabras vacías y se admira a tíos como Sánchez, Iglesias, Rufianes, y gentuza política de medo pelo. Incluyo derechas. Toda clase política.


Nunca les voté.

Se olvida lo que se tiene mientras no se sabe bien lo que se desea, se siguen caminos marcados, se defienden a muerte ideas ajenas y lo que importa es quedar bien en la foto , reír el chiste que no se entiende.

Tiempos en los que muchos venderían su alma al diablo por un puñado de...¿ de qué?: escribe lo que quieras, acertarás.

Tiempos de mentiras , de miedo a estar solo y poco interés en conocerse. De creer que gente es compañía, noche y música es una fiesta y una sonrisa es alegría. De miedo al qué dirán sin escuchar lo que uno mismo dice, de hablar sin pensar, pensar sin reflexionar y dejar que una situación que crea infelicidad se eternice.

Por eso vale la pena cuidar nuestra alma; que sea única y elegante - elegante es el que elige-  que no quiera ser comprendida por cualquiera. Porque el cuerpo cambia, las modas aburren, los falsos amigos vuelan.



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Nueva entrada en La Recomposición de la Crisma

LO QUE APRENDÍ CON ELLA.

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jueves, 2 de julio de 2020

Cuesta aprender que querer también se trata de soltar. Que cuando alguien nos sacan del sitio no es fácil volver a encontrarlo. Que basta un minuto para borrar un día, una palabra para callar un alma y un silencio para gritar bien alto.

Lo que se siente alcanza muy lejos, lo que se dice de corazón acaricia y lo que se descuida termina  matando, como dejar la hiedra crecer.  Que basta cerrar los ojos para ver, confiar para sentir y creer para volver.

Lo  que perdiste duele, que si es amor no aprieta y que si es de verdad, salva. Que cada persona es única, que lo que se quiere se cuida y lo que se cuida crece.

¿ Sabes cuánto pesa un suspiro, cómo atraviesa una mirada?

Que quien te quiere te hace grande, inventa tiempo  y hace que no dudes de su amor.

Te preguntarás por qué no lo hiciste, no se lo dijiste. Si fue lo mejor, si pudo haber sido, si era el final o lo precipitaste al olvido.

Recordarás lo que tuviste, lo que se fue, aquello que provocaste y lo que no dejaste volver. Las sonrisas a cada instante, los nombres que te hicieron ser, aquello que te hizo fuerte y lo que morirías por traer.

Eso es lo que queda del tiempo que viviste , lo que de verdad importa.. Lo que deja huella pero no mancha, lo que deja marca pero no duele. 

Lo que queda de ir viviendo, lo que habita en la mente, lo que ocupa el corazón, hace que mires atrás, sonrías y sepas que existe la suerte.


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