Hay una manera de salvarte si quieres desintoxicarte de la basura política y moral que tragas cada día.
Huye hacia adentro en busca de ese punto en el que los cinco sentidos confluyen y se transforman en una sensación única de plenitud y bienestar.
No hace falta qur te pongas en manos de un director espiritual , puesto que los materiales de esa escalada espiritual los proporciona la propia naturaleza de forma gratuita.
Ponte cómod@, relájate y elige ,por ejemplo, una bonita puesta de sol , de forma que tu mirada se sacie con todos los matices de la luz mientras acaricias con la yema de los dedos la copa de de tu bebida favorita que tienes en la mano.
Atiende al sonido profundo del bosque y al ligero aroma de la helada lechal que te trae la brisa nocturna.
Incorpora esas sensaciones a tu conciencia. Sigue concentrado.
Ya son cuatro los sentidos que han sido capturados. Solo queda uno, el gusto, que actuará de disolvente para fundirlos en un punto de tu memoria.
La memoria también es una vía del conocimiento. Cuando el licor fluya sobre la lengua deberá convocar un recuerdo agradable, en mi caso unas palabras de amor dichas en Matilla una noche parecida a ésta, o el abrazo a san Juan Pablo en un balcón en Roma, o esta estancia con María José en Galicia.
Si añades al sabor esa memoria feliz unida a los cinco sentidos, sentirás en el corazón una paz maravillosa que por un momento te liberará de toda la mierda política y moral que te rodea.
Esa es la forma que Dios se sirve para decirte que no estás solo. Que no hace falta que le pidas nada porque Él ya sabe lo que necesitas.
Llevo un tiempo buscando ser agradecido.
Se me escapan muchos detalles que los demás tienen conmigo. Muchos.
Cada noche pienso en tres momentos agradables del día.
Ayer fue una conversación con Ramón, un amigo que hace tiempo no charlábamos. Un correo de una amiga mexicana que compartimos aniversario de duelo, y una canción de Ibrahim Ferrer, "Silencio", que me conmovió.
Casi siempre esos momentos se los debo a otras personas.
El mayor interrogante al que se enfrentan los seres humanos es la existencia del mal.
El mal es como una niebla que nos rodea, nos acecha, duerme con nosotros. Es una araña que teje su tela alrededor nuestro. A diario vemos morir a inocentes, asesinados por unos paranoicos que dicen actuar en nombre de Dios. Pero no muy lejos, en Grecia, en Croacia, en Hungría, cientos de miles de refugiados sirios, afganos o iraquíes huyen de horror esperando una nueva patria que les acoja.
Todos los días mueren decenas de personas en atentados en Oriente Medio o África . No sabemos nada de ellos, ni siquiera sabríamos ubicar en el mapa donde se ubican.
El mal existe y no es un concepto abstracto. Incluso hay quien cree en que tiene una personificación en Lucifer. Ratzinger se refiere a él en una entrevista:" Dios y el Mundo".
Lo vemos en nuestras empresas, en un hospital, en un profesor , un sacerdote, en la casa de un vecino. Está en todos los sitios y en ninguno. A veces, miramos para otro lado para no verlo, pero acaba por mostrarse cuando menos lo esperamos.
El mal no se puede erradicar con las armas ni los ejércitos, aunque a veces sea necesario combatirlo. El mal es algo esencialmente individual, es un proceso de corrupción del espíritu, una enfermedad del alma cuando se pierden los valores.
El mal se combate con valores. Y los valores se aprenden con el ejemplo.
A mi, como a muchos de nosotros, nos han enseñado a ser héroes cuando toque serlo. Mis padres , gente modesta que vivieron con lo puesto sin necesidad de más, nos enseñaron a dar la vida por no mentir, por no robar, por defender nuestra dignidad. Estábamos hechos para que , a la hora de la verdad, surgiera una persona honrada.
El mal se combate con valores. Y los valores se aprenden con el ejemplo.
A mi, como a muchos de nosotros, nos han enseñado a ser héroes cuando toque serlo. Mis padres , gente modesta que vivieron con lo puesto sin necesidad de más, nos enseñaron a dar la vida por no mentir, por no robar, por defender nuestra dignidad. Estábamos hechos para que , a la hora de la verdad, surgiera una persona honrada.
Quienes encierran a un prisionero en una jaula y luego rocían el suelo con gasolina y le prenden fuego son unos malvados. Ningún credo o ideología puede justificar esa abyección que se exhibe en las redes como demostración de poder.
Es fácil buscar causas estructurales al crimen y recurrir al fanatismo para explicar el terrorismo o el genocidio. Pero me resisto a creer que los islamistas que entran en una aldea y matan a una mujer a pedradas por adúltera, o que cuelgan homosexuales de grúas, o decapitan a un rehén , lo hacen por su fanatismo .
Es fácil buscar causas estructurales al crimen y recurrir al fanatismo para explicar el terrorismo o el genocidio. Pero me resisto a creer que los islamistas que entran en una aldea y matan a una mujer a pedradas por adúltera, o que cuelgan homosexuales de grúas, o decapitan a un rehén , lo hacen por su fanatismo .
Si aceptamos esa explicación llegamos a la conclusión de que el ser humano no es libre, que obra cegado por sus prejuicios o el odio que le han inculcado. Y eso no es verdad.
Georges Bataille afirmaba que el mal es siempre un acto de narcisismo, una voluntad de desmesura del ego frente al mundo. El malvado viola las normas para demostrar que está por encima de ellas. Se reafirma al despreciar el orden y profanar lo sagrado.
En todo hombre hay siempre una elección, la posibilidad de ser lo que se quiere ser y no lo que le imponen los demás. El mal se elige. Sí, el mal se elige porque está vinculado al poder, a la riqueza, a la ambición, al status social e incluso al deseo de complacer a los demás. También se puede escoger como un oficio, como le sucedió a Adolf Eichmann, el burócrata que envió a millones de judíos a las cámaras de gas.
Cuando en Serunión me engañaron haciéndome firmar de buena fe mi baja voluntaria, ellos eligieron mentir. ¿Por qué?: lo llevan en la sangre.
Por muy relativos que sean los conceptos morales, hay siempre en nuestro interior una posibilidad de optar entre el bien y el mal. Y eso lo sabía el islamista cargado de explosivos de Manchester, o el director comercial que me dijo que yo era imprescindible , me dio una palmadita en la espalda , y me hizo firmar.
Eligieron el mal por cobardía moral.
Cervantes :“lo que se sabe sentir se sabe decir”.
Cuando rezo, siento. Si no sientes, ¿de qué vas rezar?, ¿qué temas tratas?, ¿ qué dices?
Lo que se siente tiene que ver con lo que está vivo, con el mundo , con tu vida . Lo perfecto en la vida está muerto. Rezar es sentir.
Puedes aprender la mecánica de las cosas, su técnica, pero nadie te enseña a sentirlas ni a percibirlas con intensidad. Puedes aprender a hacer el amor y mejorar el Kamasutra. ¿Quién te enseñará a enamorarte?
Hay escuelas de letras, pero no hay escuelas de enamoramiento. Tampoco hay escuelas de oración, ni siquiera de meditación, aunque hay quien piensa que sí. Eso son cosas que va viviendo uno como puede, casi siempre a oscuras, o a ciegas.
Quien reza como se habla llega siempre al Zurdo de Dios, que es su Corazón.
A Dios le gustan los cortitos, la gente desdentada , las niñas torpes, los que no saben hablar bien, los disléxicos, los que dicen "sinencambio" y se enredan explicándose.
Sobreviene derepenete, depronoto un recuerdo de mi infancia: mi madre sacándome del bolsillo un pañuelo arrugado, escuchimizado y pringado , y me lo pone en la nariz:
- ¡Sopla fuerte!- me dice
Y con todas mis fuerzas , aspiro mirando al techo, echo un bufido nasal cerrando y apretando los ojos con violencia.
Y ella , simultáneamente, me dice "¡muy bien!" , sacude la nariz, me da un meneo, e introduce el pañuelo en el bolsillo.
Y ese recuerdo me hace feliz por un instante. Casi me hace bueno.
- ¡Sopla fuerte!- me dice
Y con todas mis fuerzas , aspiro mirando al techo, echo un bufido nasal cerrando y apretando los ojos con violencia.
Y ella , simultáneamente, me dice "¡muy bien!" , sacude la nariz, me da un meneo, e introduce el pañuelo en el bolsillo.
Y ese recuerdo me hace feliz por un instante. Casi me hace bueno.
Pienso que la vida es buena, algo parecido a la confianza de los estoicos o de aquellos que piensan que en el fondo la vida tiene un sentido, que las cosas no son absurdas y que a pesar de las circunstancias, todo pasa para nuestro bien.
Por esa razón hay quien piensa que soy imbécil, y que me las dan con queso.
Y sí, me las dan con queso. No me importa.
Estoy aprendiendo a prestar mucha atención a todo el mundo en esta vida y sobre todo a aquellos que no creen en nada, a los desesperados. Esos que a veces tienen toda la razón, a aquellas personas a las que han arrancado el corazón.
Estoy aprendiendo a prestar mucha atención a todo el mundo en esta vida y sobre todo a aquellos que no creen en nada, a los desesperados. Esos que a veces tienen toda la razón, a aquellas personas a las que han arrancado el corazón.
Pienso que hasta el mismo fracaso en la vida libera un brillo , como el brillo nacarado de una perla, que se forma gracias a introducirse un cuerpo extraño en un molusco. Gracias a ese error se forma una maravilla de una iridiscencia fascinante.
Hay una gema blanca que se dirige a ti, si la percibes una vez es suficiente.
Hay una verdad que creo firmemente de nuestra Fe, y que también se encuentra en otras religiones: la Comunión de los santos. El famoso hilo rojo.
Tan presente está Manuela en mi vida , en otro estado, que la siento muy cerca. Muy, muy cerca.No se me olvida su frase en la plaza de Arroyo de la Encomienda, "¿qué será de ti"?.
Ella me cuida. La primera vez que la vi, en la terraza de la cafetería Otelo, supe instintivamente que algo iba a pasar en mi vida, y para siempre. No tuve miedo, inquietud alguna. Comenzamos a hablar a las 8 de la tarde y terminamos despidiéndonos a las seis de la madrugada.
Ella me cuida. La primera vez que la vi, en la terraza de la cafetería Otelo, supe instintivamente que algo iba a pasar en mi vida, y para siempre. No tuve miedo, inquietud alguna. Comenzamos a hablar a las 8 de la tarde y terminamos despidiéndonos a las seis de la madrugada.
Ella fue una bendición en mi vida. Después se me adelantó. Sólo eso. Y ahora anda por aquí llevándome de la mano, porque sabe muy bien que soy muy frágil, muy inestable. A esa mujer siempre le he dado mucha lástima y ya se encargará de llevar este barco a buen puerto.
Cada noche doy gracias a Dios por haber compartido este maravilloso trozo de mi vida con ella. La gratitud es lo mejor que puedo expresar porque a través de ella fluye en nosotros la belleza y el amor.
¿La echo a faltar?, a veces. Pero son más las ocasiones que la siento cerca de mi. También me sucede con mi padre. Desde donde están ellos se entiende todo, se perdona todo, se ama todo.
Su muerte pulverizó todo en mi. Todo menos el corazón. Ese corazón que tú has ido modelando con tus manos, que sosiegas con tu voz desparecida, que iluminas con tu risa desaparecida.
Mientras, aquí abajo, seguiremos andando la vida , y ya veremos en qué termina todo esto.Ella lo hará fácil: era su especialidad.
Recuerdo en unos días de convivencia que pasé en Roma que unos keniatas se escaparon , y nunca más se supo.
"Para nosotros"- me explicaba el director de aquel grupo- occidente es libertad, riqueza, abundancia...sólo poder abrir un grifo y beber agua potable es un lujo. ¡Un gran lujo!"
Uno imagina a esos hombres que vienen en oleadas, jugándose el tipo , que ven nuestros escaparates con productos de belleza, cochazos, móviles, licores, videoconsolas, ropa deportiva, ...
Toda esa mierda que después queda como desechos de nuestra gran fiesta , y que ellos miran con los morros pegados al escaparate y las manos en el sexo.
Lucharán por conseguir un coche de esos , aunque sea de cuarta mano, y enviarán la foto de la familia a su tribu. Y allá pensarán que su hijo es guapo, rico, famoso.
Todo es mentira: si no puedes comprar no vales para nada.
Miras los ojos de esta gente y sientes su odio.
Se está creando en la atmósfera una especie de corriente de electricidad estática , provocada por la desesperación...bastará un un chispazo , una paliza desmedida de la policía, que su equipo ganó al rival, o el hambre de varios días, para que todo salte por los aires.
En el minuto de silencio por las víctimas de los atentados de París, partido Turquía - Grecia fue interrumpido por los gritos de medio campo "¡Alá es grande!".
Los desesperados se sienten humillados, y su redención está en la violencia.
Nos odian , y ese odio lo alimentan ante nuestra pasividad , como los nazis de ayer, los yihadistas de hoy.

En el cuento no se habla de un rey que se mira en el espejo y le pregunta quién es el más hermoso.
Quizás por esa razón no contesta, y los hombres nos vemos borroso, como difuso.Tampoco somos reyes.
De joven yo era un vanidoso de tomo y lomo, y de viejo. Me miraba mucho en los espejos, y me encantaba reflejarme en los escaparates y atusarme el flequillo . «Así no vas a ninguna parte », me dijo un día el espejo.
«A ver si corriges tanta estupidez». Pasó el tiempo, años, y me vi menos vanidoso.
Hoy ya no soy vanidoso. Soy un tipo que no se da un pijo de importancia. Muy majo. Majísimo.
Incluso mi gente dice que soy campechano .
La trampa estuvo en no mirarme en los espejos y pensar que cortaba de raíz con esa vanidad. Pero no zanjé esas ganas de quedar bien con todo el mundo, de que me importa el qué dirán, y eso se vive sin necesidad de mirarte en ningún espejo.
Nada ha cambiado , continúo siendo el idiota de siempre.
El deseo de luz produce luz.
Hay verdadero deseo cuando hay esfuerzo de atención.
Es realmente la luz lo que se desea cuando cualquier otro móvil está ausente.
Aunque los esfuerzos de atención fuesen durante años
aparentemente estériles, un día, una luz exactamente proporcional a esos esfuerzos inundará el alma. Cada esfuerzo añade un poco más de oro a un tesoro que nada en el mundo puede sustraer".
Simone Weil
Hay verdadero deseo cuando hay esfuerzo de atención.
Es realmente la luz lo que se desea cuando cualquier otro móvil está ausente.
Aunque los esfuerzos de atención fuesen durante años
aparentemente estériles, un día, una luz exactamente proporcional a esos esfuerzos inundará el alma. Cada esfuerzo añade un poco más de oro a un tesoro que nada en el mundo puede sustraer".
Simone Weil
Muchas veces, ante situaciones donde el barco de mi vida se iba a las piedras , he repetido como un mantra una serie de frases que hoy sé que actuaban de un modo medicinal.
Es verdad eso de que "el deseo de luz produce luz".
Yo deseaba no ser de la forma de esa manera que me llevaba a callejones sin salida. Muchas veces era algo enfermizo.
Eran frases cortas que decía en voz alta, y que aún digo, cuando estoy desorientado, confuso, en el desvarío. Siempre eran de un tono positivo, esperanzado, sabiendo que , de una manera que desconocía, llegaría la luz.
"¡Dios qué lío me he metido!" era una de ellas.
"¡Pero qué mal, qué mal!".
Todas iban en este sentido.
Mi mayor músculo es la imaginación , más loca que la de Teresa.
Para mi la fantasía, esa facultad común que tanto sonrojo nos da reconocer en nosotros mismos, es lo mas auténtico que poseo , y todos alguna vez, muchas veces, nos entregamos en secreto: el cura en sus ratos libres puede que esté ganando un partido de fútbol en la Champions , el agricultor navegando en un barco, el economista alcanzando el triunfo de las artes: todos llevando otra vida, ejerciendo un oficio distinto del que escogieron.
Mirar al hombre, juzgarlo por su apariencia exterior es incurrir en el engaño.
Un sentimiento compartido es uno de esos grandes bienes que hacen que la vida resulte agradable y siempre nueva. Saber que otros han sentido o que hemos sentido, y que han visto cosas, aunque solo sean cosillas, de forma no muy distinta de como la hemos visto nosotros, será hasta el final uno de los placeres mas exquisitos de la vida”.
La cita es de Stevenson, canela fina.
Esos bienes compartidos de los que habla son los que hacen que paladeemos esa maravilla que es "la comunión de los santos", que en otras espiritualidades tienen otro nombre: hay una sintonía entre las millones de personas que habitaron, habitan, y habitarán este mundo. Nos beneficiamos unos de otros, de nuestras alegrías, de nuestros dolores, de nuestros quereres, todo se comunica - también el mal.
Dickens , lo cuenta Orwell, en una carta al menor de sus hijos cerca del final de su vida, en 1868, le dice que nunca le atosigó en el pasado con formalismos religiosos y que, por eso, tal vez en ese momento haga más caso a la recomendación que le hace: «No abandones nunca la sana costumbre de rezar tus oraciones por la noche y por la mañana. Yo nunca he dejado de hacerlo, y sé el consuelo que procura».
Dos buenos consejos: no le atosigó con lo que ahora diríamos "rollos religiosos"...y , aprovechando que no le anduvo agobiando le pide que no abandone la costumbre de rezar sus oraciones por la noche y por la mañana.
En las iglesias tendrían que poner un cartel: "prohibido no tocar".
Y que la gente pudiese acercarse hasta el sagrario,y abrir sus puertas, y echar un beso al aire,o dejar una petición escrita,o meter la cabeza, si cupiera, y decir lo que quisiera.
A veces pienso que Jesús echa de menos ese " !¿quién ma tocado?!" que dijo al sentir el temblor en la orla de su túnica de una pobre mujer.
¡Tocar le llamó a eso!.
Voy mucho de visita a colegios por razones profesionales. ¡Nostalgias de mi pasado!
Llegan en rebaños niñ@s con sus madres,o no, pero todos con mochilas, y profesor@s .Cualquiera que todos los días espere en la puerta del colegio y vea entrar a esa gente termina haciendo una ficha de cada quisqui: el profe vago, que arrastra los pies y anda como quien va al patíbulo, mustio, lechuga, pepinillo.
O la profe pija, simpática, mona, rodeada de niños que se le acercan.
O ese otro que cambia de jersey, pantalón y camisa , con las estaciones.
O la doña con cara de Rotermeyer.
O el director engominado, con la barbilla porcima de la frente, que lleva de la mano a su hijo.
En fin, ¡la entrada de un colegio!
Las salidas son igualmente un desfile de modelos que, a nada que observes un día sí y otro también , podrías hacer un tratado de caracteología de la infancia, la adolescencia, las profes y profes.
En algunos sitios a eso se le llama "pasillo del cliente".
Básicamente consiste en observar en cualquier empresa , su personal, sus actuaciones, cuando nadie les ve: llamas por teléfono y tardan diez toques en cogerte, estás esperando en la sala de visitas una tutoría y pasa un profe y se tira un pedo, ves en la salida del colegio muchos profes que salen a galope, solos, sin que niño alguno se atreva a charlar con él, o al revés, gente que viste guarramente...
¡Se terminó la entrada!...¡y yo que quería escribir de otro asunto!
Bueno, piensa en tu pasillo del cliente particular, que también lo tienes: ¿cómo te ve la gente cuando no te sientes observado?


Lo peor de acostumbrarnos a vivir es que no percibimos la belleza cotidiana de los pequeños paisajes que nos rodean. El mejor paisaje, ¡qué gran alegría descubrirlo!, es el rostro humano.
Cuando el peligro de acostumbrarse afecta a la seguridad de las personas, hemos ideado unos sistemas de seguridad. Son protocolos donde, con frecuencia, son varios los que atienden diversos pasos que buscan que sean conscientes de dónde están, y qué están haciendo.
En una central nuclear, por ejemplo, son varios los ingenieros que deben abrir , con llaves diferentes distintas puertas, con una uniformidad de seguridad, unos protocolos...todo para que no llegue la costumbrarse en sus labores antes de alcanzar el núcleo.
En una cocina sucede lo mismo: está repleta de protocolos de seguridad: uniformidad, toma de temperaturas, cartelería avisando de riesgos...
En una cocina sucede lo mismo: está repleta de protocolos de seguridad: uniformidad, toma de temperaturas, cartelería avisando de riesgos...
En tu silencio, en esos minutos de meditación, también vas a visitar el núcleo de tu corazón , y es importante que guardes tu particular protocolo para que no te acostumbres:
- Busca una buena postura. Recógete.
- Respira de un modo consciente.
Cuando alguien te pide tiempo o espacio en una relación una de dos: o lo tienes atosigad@, harto y se siente como sin oxígeno...o tu amor no es para su espacio.
La verdad es que expresar la necesidad de espacio y de tiempo es mala señal. Muy mala. Es, quizás, el penúltimo paso antes de ser mandado a freír espárragos. Porque también el otro tiene der cho a tener sus aspiraciones, sus sueños, sus proyectos, y a ser respetado por ello.
Más: hay que presumir de las cosas de la gente que queremos.
Mucha gente, de nuestra gente, vive sólo para para dar gusto a los demás, hasta que un día revienta y descubre que vive en un pozo.


Cuando descubres que tienes que volver a empezar es normal sentirse muy pequeño y, la verdad, bastante cansado para emprender esa ascensión.
Es como cuando dejas el coche en el aparcamiento del Valle de Ordesa, antes de subir al Pico de Taillón. Desde allí puedes contemplar gran parte de la ascensión por Carriata, en la Faja de las flores. La vista es desoladora. Sólo pensar que hay que subir hasta allá arriba, desanima a cualquiera.
Así te sientes.
Así te sientes.
Y comenzas a subir, pasito a pasito...
"Tu Padre ve en lo escondido". La mayoría de nuestras experiencias abarcan sólo lo ancho y largo de este mundo. Son bidimensionales. Dicho de otro modo, son superficiales.
Hay una tercera dimensión que no se alcanza con la tecnología del "homo faber".
Las vasijas se hacen de barro, pero su uso se deben a que están vacías.
Una casa tiene puertas y ventanas , pero es su vaciedad lo que la hace habitable. Es el vacío lo que le da eficacia.
A Dios no lo ves, ni lo puedes tocar, ni oler, ni sentir...es invisible. Es la luz del mundo, es invisible, pero verás objetos iluminados. Tú puedes ser un objeto que refleja la luz, pero debes estar vacío, libre, transparente.
Está en el silencio. Él te hablará, Él te responderá. Él te buscará.
Ignorar esto es estar ciego, y esa ceguera trae consecuencias nefastas: ¡guías ciegos que guiáis otros ciegos!
Todo está en dejarse querer. Nada más. Sentirse querido.
Dedica todos los días un tiempo, quince o veinte minutos bastan, a escucharte en silencio. Atiende a tus sensaciones, a tu estado de ánimo. Muy probablemente no consigas nada, y escuches muchos ruidos en tu interior. No te canses, todo llegará. Un día escucharás la voz que te aconsejará lo que debes hacer: diga lo que diga, escribe esa voz.
Un último consejo. No dejes de desear querer ser mejor persona: el deseo de luz termina produciendo luz.
A mi padre le encantaba pescar truchas a mano como un furtivo.
De todos los hermanos el más habilidoso fue Chema. Aún practica la afición.
Yo era incapaz de estar sereno y tranquilo al palpar y acariciar el vientre del pez . Sentía el bicho el tacto nervioso de mis dedos y salía a escape.
Muchas veces, regresando de alguna excursión en Pineta , nos entreteníamos a pescar en alguna poza del Cinca. Para mi tenía algo de inquietante. A veces te encontrabas con una culebra debajo de una piedra , y en ocasiones se puede confundir con una trucha; la duda desaparece cuando al intentar sacarla, se te enrosca en la mano.La trucha huye, la culebra se te enrosca.
Río arriba , contra corriente ,con el pantalón arremangado hasta las pantorrillas , la trucha al salir huyendo, siempre va aguas arriba y es fácil volver a encontrarte con ella.
Les gusta estar en una poza , o debajo de una piedra grande. Allí se siente segura y me da que disfruta del masaje del agua en sus escamas.
Las piedras de los pequeños ríos del Pirineo suele tener la entrada por la parte de abajo, contraria a la corriente y no suele obstruirse. Introduces la mano y la vas metiendo en los agujeros que quepa entera.
Mi padre tenía una paciencia asombrosa. Río arriba, con las aguas frías del deshielo, no había lugar que no escudriñara. En el río hay lugares y piedras privilegiadas que suelen estar ocupadas por las truchas más grandes. Lugares un tanto misteriosos por los que tienen querencias las truchas mandonas. .
Le gustaba sacar metáforas y moralejas de las lecciones que da el río,y sus habitantes.
- En la vida encontrarás también mandones y abusones.
La trucha busca la piedra muy rodada que le ofrezca una superficie pulimentada donde pueda restregarse, rascarse, sin hacerse daño. Y eso no se lo ofrece la pizarra y menos la caliza, ya que éstas tienen una superficie áspera, picos y aristas cortantes. La trucha siente un placer al restregarse con una piedra suave, con otras truchas o con la mano del pescador.
El mayor disfrute de un pescador, ¡'a mi padre le fascinaba!, eras estarse tiempo acariciando el vientre de una trucha debajo del agua.
El problema no es que la trucha sea muy resbaladiza, sino en la facilidad de movimientos y el riesgo de escaparse por cualquier agujero no previsto. Antes de rendirse lo intentará todo, yendo de un lado para otro y buscando una posible salida.
Se enfadaba conmigo cuando veía que tenía miedo a la trucha cuando, alocada, iba de un lado para otro, y yo intentaba echarle mano.
- Déjala hacer: cuando vea la imposibilidad de salir se acobardará y entonces es el momento de intentar apresarla. Ella te dará siempre la cola y guarda la cabeza. Con dos dedos tira de la cola muy suavemente y la vas atrayendo poco a poco. Si ofrece alguna resistencia, tranquilo. Vuelve a tirar de la cola una y otra vez hasta que cansada se entrega.
¡Vaya hombre!
Una vez pasé miedo. Miedo de verdad.
Fue en Liédena, en una poza del tío Irati . Nos dejó en la orilla y fue a chapuzar debajo de una pequeña cascada que formaba una gran poza. Mi padre debía tener unos buenos pulmones, resistía bien de bajo del agua por lo menos medio minuto y mucha habilidad para atrapar las truchas, pues el tiempo apremia.
Me agobiaba verle zambullirse varias veces consecutivas, y sentía un miedo angustioso pensando que no saliese. Hay un peligro. Introducir la mano entre dos piedras o raíces y no poder sacarla. Mi padre nos contó alguna anécdota de alguien de su pueblo al respecto.
Todo viene a cuento de unas truchas que compré en Mercadona, y conté a una mujer estas historias que están , como las truchas de Pineta, en el fondo de la memoria , donde descubro la luz blanca de las aguas perladas al sol del mediodía, las escamas de plata de las truchas y el azul del cielo sobre el verde de aquellos valles que era la inocencia.
Todos los grandes buscadores de lo Escondido refieren a lo mismo: una experiencia personal...una experiencia personal que será de una manera o de otra, pero que le hace abrir los ojos de un modo definitivo.
Hasta que no llega esa experiencia personal se vive de creencias aprendidas, de cultura, de ideología...pero no de Fe. Mucho menos en un estado vocaciónal.
Un estado vocacional no es religioso, necesariamente.
El Padre Philippe, en Tamahu, contaba con una minuciosidad encantadora su conversión en Polonia gracias a unos versículos de la carta de san Pablo a los Efesios.
Mi biografía espiritual comienza con la enfermedad de Manuela, y gracias a ella, el encuentro en Tamahu con la bùsqueda de lo "Escondido".
Podría citar cientos, miles de encuentros de muchas personas , siempre a través de experiencias personales, que han derivado en conversiones de vida.
Son caminos muy personales, y muy variados. No vale la pena discutir cual de ellos es mejor. Todos suben la misma montaña por diferentes laderas y sendas. Unas más largas, más peligrosas, más directas en la senda a la cima, algunos son muy transitadas, otros solitarias, desérticas, incómodas ...los recorridos son muy variados, y no tiene sentido preguntarse nada. Es sólo al final, cuando se acerca la cumbre y nos encontramos casi en el vértice unos con otros, a una altura considerable de nuestras vidas, cuando descubrimos el sentido de todo.
Mientras tanto, ¡a subir!. Pasito a pasito, poco a poco, sudando la gota gorda, resbalando en chancales que nos hacen retroceder casi hasta el principio, para tomar otra senda, más larga, menos agresiva...y , en fin, ya llegaremos.
Aunque, me temo, basta con que nos pille ascendiendo. Ya bajará alguien a recogernos.
Aunque, me temo, basta con que nos pille ascendiendo. Ya bajará alguien a recogernos.
Leo a Rilke en “cartas a un joven poeta”.
“Usted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí, como antes lo preguntó a otras personas. Envía sus versos a las revistas literarias, los compara con otros versos, y siente inquietud cuando ciertas redacciones rechazan sus ensayos poéticos. Pues bien -ya que me permite darle consejo- he de rogarle que renuncie a todo eso. Está usted mirando hacia fuera, y precisamente esto es lo que ahora no debería hacer. Nadie le puede aconsejar ni ayudar. Nadie...
Entiendo ese consejo del poeta. No mires hacia fuera, no esperes aprobación. Busca tu soledad interior, y allí encontrarás la fuerza que necesitas...
“No hay más que un solo remedio: adéntrese en sí mismo. Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Y, procediendo a su propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no le fuere permitido escribir. Ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada de su noche: "¿Debo yo escribir?". Vaya cavando y ahondando, en busca de una respuesta profunda. Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro de tan seria pregunta con un "Sí debo" firme y sencillo, entonces, conforme a esta necesidad, erija el edificio de su vida.
“Que hasta en su hora de menor interés y de menor importancia, debe llegar a ser signo y testimonio de ese apremiante impulso. Acérquese a la naturaleza e intente decir, cual si fuese el primer hombre, lo que ve y siente y ama y pierde....Recurra a lo que cada día le ofrece su propia vida. Describa sus tristezas y sus anhelos, sus pensamientos fugaces y su fe en algo bello; y dígalo todo con íntima, callada y humilde sinceridad. Valiéndose, para expresarse, de las cosas que le rodean. De las imágenes que pueblan sus sueños. Y de todo cuanto vive en el recuerdo”.
Leo a Rilke y parece un camino sereno y tranquilo para entender esa vocación primera, sea la de escritor, la de artista, médico, maestro, o enfermo, que también son vocaciones.

Por qué dices que te gusta el ballet , si te duermes?
¿Por qué te vistes esos pantalones , si te sientan como un tiro?
¿Por qué presumes que llevas tus hijos a tal colegio si sabes que es caro de cojones, lo pagan tus suegros, y no soportas el nivel que tiene?
¿Por qué sigues leyendo ese libro que te aburre, aguantas las tres horas de esa película que no soportas, o visitas la permanente del Guhemheim y dices que qué maravilla. O sea, ¡qué maravilla!
¿Por qué te tragas toda la basura que te dan por la tele, si sabes que le sienta mal a tu sensibilidad y a tu inteligencia?
¿Por qué no mandas de una vez tu marido a la mierda? . ¿Por qué no dejas de una vez a esa novia posesiva e histérica?
¿ Por qué te dejas humillar por tu padre , que te tiene trabajando con un sueldo de mierda , te paga el colegio de tus niñ@s, y te trata con la zanahoria atada a un palo?
¿ Por qué no le dices a tu tío Josemaría que es gilipollas?
¿ Por qué te dejas humillar por tu padre , que te tiene trabajando con un sueldo de mierda , te paga el colegio de tus niñ@s, y te trata con la zanahoria atada a un palo?
¿ Por qué no le dices a tu tío Josemaría que es gilipollas?
¿Por qué no te atreves a ser tú?
¿Por qué vas a Misa si no crees en Dios?
¿Por qué crees en un Dios tan poco misericordioso que parece un guardia civil friéndote a multas?
¿Por qué vas encapuchado y descalzo en la procesión del santo Sepulcro y después vas de ñputas?
¿Qué cojones te importa que los demás piensen que no tienes gusto, que no entiendes, si tú entiendes lo que entiendes y te gusta lo que te gusta?
¿Por qué vas donde te llevan en lugar de ir donde tú quieres ir?
La escritora norteamericana Katherine Paterson, premio Andersen en 1988, terminó su discurso contando que si a ella le preguntaran cuál era la mayor alegría de su vida, respondería como un filósofo chino: «Un niño bajando por la calle y silbando después de haberme preguntado el camino».
Llevo tiempo buscando el camino de regreso a casa, y todavía no encontré quien me diera la respuesta . Sé que un día me cruzaré con ese niño bajando por la calle que me dará la respuesta. A veces pienso que ya lo me encontré, y se llama Joaquín.
Mientras tanto, yo también sigo silbando. Todos tenemos nuestro momento, Él sabe mejor que nadie lo que necesitamos.
Mientras tanto, yo también sigo silbando. Todos tenemos nuestro momento, Él sabe mejor que nadie lo que necesitamos.
Las grandes decepciones hace que me vaya a sagrado, a las cosas pequeñas de mi vida. Eso es lo que me sucede. Vuelvo a escuchar las canciones que me gustaban en mi adolescencia, hojeo viejas novelas con páginas ajadas por el tiempo, me pregunto qué será de aquella chica con la que me crucé una tarde, sueño con barrios que ya no existen, con amigos que he perdido para siempre.
Las placas de la memoria, como las imágenes de las fotografías tomadas con las cámaras de ayer, siempre se revelan en la obscuridad. Es en las noches tristes cuando alcanzo lo más profundo .
Las placas de la memoria, como las imágenes de las fotografías tomadas con las cámaras de ayer, siempre se revelan en la obscuridad. Es en las noches tristes cuando alcanzo lo más profundo .
¡Me centrifugo pensando en tantas cosas.!
Hubo un tiempo en que mis ilusiones eran conquistar ciertas metas, al lograr cierto grado de bienestar y de reconocimiento. He sido muy feliz con eso, hasta que todo ese mundo desapareció y se rompió como un pompa de jabón.
Ahora siento una añoranza irresistible por el pasado, cuando no poseía nada pero tenía todo el tiempo por delante.Cuando me movía en los límites del paraíso terrenal, cuando aún no había alcanzado el libre albedrío. Tiempo de aromas, de callejear, de no saber el por qué de las cosas. Cuando Jesús Sacramentado no me había visitado mi tierno corazón, y aún no conocía el hondo sabor a picadura selecta que exhalaba el confesionario.
Mi mayor placer ahora es no hacer nada, la ensoñación pura y dura. Mi distracción favorita era la de observar a las personas y las cosas. Cuando era niño, me pasaba horas buscando paisajes que me hacían disfrutar. Recuerdo escapar con Jesús Puertas, un amigo que ya no está, a robar una motocicleta, ir al puente del Ebro, y sentarnos en sus arcos interiores a pasar la noche con los pies colgando al río.
Y ahora disfruto de los atardeceres rojos de este sant Cugat .
No creo que lo que da sentido a nuestra existencia sea acumular poder o lograr un alto nivel de vida material, lo verdaderamente esencial es comprender. Y ello es extremadamente doloroso porque, en última instancia, comprender es darse cuenta de la fragilidad de todo lo que nos rodea. "Venimos a sufrir", me dice un buen amigo. "Lo del Valle de lágrimas es una verdad como un templo".
Cuando uno se acerca a los 60 años, empieza a tomar conciencia del carácter perecedero de lo que importa, de las personas que jamás volveremos a ver, de los libros que no leeremos, de los sentimientos que no podremos recobrar. Entramos sin ser todavía conscientes en el club de los corazones solitarios.
Recuerdo con extraordinaria viveza, como si hubieran sucedido ayer, cosas que me pasaron hace más de 40 años. Y asocio esa impresión de pérdida a lo que debe experimentar una persona que siente todavía el brazo que le han amputado.Recuerdo mis profesores, mis padres, mis hermanos, compañeros de colegio, antiguos alumnos...
Me gusta retornar a los sitios que forman parte de mi historia. Pero ello siempre me produce frustración porque nunca están como yo me los imaginaba en mi memoria. Todo fluye, todo cambia menos nosotros, que somos arrastrados por el paso de un tiempo que nos destruye.
Esa conciencia de la fugacidad hace más precioso cada instante porque en él se condensa toda la eternidad. ¡Si supierais lo feliz que soy escribiendo esto ahora!
Así lo expresa de forma poética Sabina:
“Hace tiempo que el tiempo
ni es oro ni cura el dolor
Hace tiempo que todo es mentira
Bertold Brecht escribió “Herr Puntila y su criado”.
El señor Puntila es un desgraciado cuando no bebe y eso ocurre rara vez. El resto del tiempo siempre está ebrio y, como explica su criado, «se vuelve bueno y ve ratoncitos blancos».
Puntila es una metáfora de esas personas que cogen curdas religiosas, políticas, o vaya usted a saber de qué, que les llevan a esas fases de constante exaltación anímica y subidón personal en torno a un proyecto o empeño que lo ocupa todo. Van chutados de emoción: son cogorzas y tajadas de campeonato, pedales obsesivos planetarios. A mi este tipo de gente me da mucho miedo.
Son como Obelix esperando en la cola que alguien le dé la pócima que no necesita.
Puntila y estos chutaos son prototipos…seguramente mientras lees la entrada te vendrán a la memoria otros.
Las primeras palabras de Puntila en la función van dirigidas a un camarero, el primero que tiene a mano: «Ante este aguardiente voy a hablarte un poco de mí. Estoy muy solo y voy a decirte todo lo que pienso de...». En realidad, como a todos, lo que él quiere, por encima de todo, es que le quieran. Pero el señor Puntila tiene un secreto inconfesable que sólo comparte con su criado: «Matti, soy un hombre enfermo . Una vez cada tres meses me despierto y, de repente, estoy completamente sobrio».
Al principio el rústico Matti se alarma e indaga sobre los detalles: «¿Tiene regularmente esos ataques de sobriedad?». El señor Puntila asiente: «Regularmente. El resto del tiempo soy completamente normal, como me ves ahora, mamao perdido. Estoy en plena posesión de mis facultades mentales y soy dueño de mis sentidos. Entonces me da el ataque. Empieza con algo raro en la vista. En vez de dos tenedores, sólo veo uno».
Los Puntilas son normales cuando están con la melopea, amerluzados y enmoñados hasta las trancas…Se reconoce bien cuando está en versión chutada profética. Puntila sigue… «durante esos ataques de sobriedad total e insensata soy plenamente responsable de mis actos». Y ése es el problema, porque «una persona responsable es una persona de la que se puede esperar cualquier cosa», en la medida en que deja aflorar su identidad más completa y articulada, sin el amortiguador del alcohol….
Cuando el señor Puntila arremete sin tapujos contra las personas a las que detesta e intenta expulsarlas de su hacienda, es cuando está sobrio. Por eso se jacta, botella en ristre, de «luchar como un hombre contra esos ataques de insensata sobriedad».
¿Quién no ha pasado por esa experiencia de estar embebido en algún proyecto que le ilusiona y entonces se convierte en uno de los personajes más atractivos de la barra del bar , pues tiene imaginación, talento a raudales y el entusiasmo que derrocha se transmite por doquier… tambaleándose sobre la calle, dando tumbos para tratar de ir en línea recta y agarrándose a unos y a otros como si fueran farolas .
Pero un día su euforia sucumbe ante la realidad y ese jarro de agua fría le convierte en un hombre diferente, en un personaje implacable, calculador y peligroso . Al ser arrojado lejos de la inestable cubierta de sus fantasías la ansiedad le transforma en un killer antipático y egoísta.
El personaje más singular es el criado Matti. No es ni bobo, ni un granuja, sino un tipo que reconoce la superioridad del señor Puntila, admira su «verdadero fuego interior cuando está borracho» y ha renunciado a reformarlo desde que su amo le ha hecho una advertencia muy precisa: «Aprecio tu sinceridad y sé que siempre defiendes mis intereses, pero Puntila puede actuar contra sus propios intereses, eso tienes que aprenderlo»
Supongo habréis conocido algún señor Puntila en vuestra vida. No son difíciles de identificar. Ándate con ojo, o terminarás siendo un esclavo, un criado, creyéndole bueno y que, encima, ve “ratoncitos blancos”, o cosas peores.
Wile E. Coyote and the Road Runner /El Coyote y Correcaminos son parte de mi infancia y adolescencia.
Al Correcaminos no lo soporto, así que pasopalabra.
El Coyote tiene todas mis simpatías. Es el ejemplo a seguir por los perdedores del mundo,entre losque me encuentro. Su creador Chuuck Jones afirmó que “El Coyote es mi realidad”. ¡Y la de muchos!.
El Coyote es infatigable en su lucha por cazar a ese pájaro que, digámoslo ya, es para comérselo, por gilipollas. A pesar de sus numerosas e ingeniosas tentativas, el Coyote no consigue nunca capturar o matar al Correcaminos. Muy al contrario, todas sus elaboradas tácticas terminan por perjudicarlo a él, convertido en la víctima de la exageradísima (e inocua) violencia , comprando armamentos, trampas y herramientas de la marca (ACME) para llevarse a la boca al “bip bip!”.
Se gasta una pasta en material, que le envían los de Acme en transportes carísimos...¿por qué no se va aun buen restaurante y se pide un menú a base de esos pajarracos?.Le va la marcha.
Muchas de sus trampas se vuelven contra el pobre Coyote.
Sus caídas en cañones infinitos, o sobre acantilados rocosos. Impresionaba verlo caer desde las alturas , hacerse diminuto antes de ver la clásica nube de polvo que aparece cuando finalmente se estampa.
Normalmente el problema es que está en el sitio equivocado...es atropellado por un autobús, camión o tren, confundiendo su bocina con el "bip-bip" del Correcaminos. O El coyote "entra" en un precipicio, pero no cae al vacío hasta que mira hacia abajo y se da cuenta de que no hay suelo que le sostenga. O esa que pinta un túnel en la roca, y el Correcaminos los traspasa y, perplejo el Coyote, intenta ir tras él...¡y se estrella contra la roca!
A mi esas escenas me encantaban por la cara de pena y angustia que ponía, mirando al espectador suspendido en el aire unos segundos, dec´´ia adiós con la mano ...para precipitarse en el inacabable Cañón, empequeñeciéndose en la caída...
En fin, al pobre le pasa de todo, pero no se rinde.
Me gusta esa sonrisa cuando pierde, ese cartel que saca no se sabe de dónde y escribe “¡Help!”.
Los que tenemos una biografía plagada de errores, de finales sin terminar, de pilladas “in fraganti”, de mentiras con patitas cortas, de desánimos por no alcanzar la meta, de vueltas a empezar , de “¡joder, vaya pifia!, de confundir el nombre de la novia por otra, de falsificar una firma de un modo ridículo, de salir de casa con la bragueta abierta...¡qué bien conocemos esa sonrisa de pena de nuestro Coyote!
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