Tu cara es como un poema.
Un poema se refleja en tu mirada.
Tu mirada es como una gema,
gema que dice estar enamorada.
Estar enamorada es sentir.
Sentir, es llegar a padecer.
Padecer, es dejar de vivir.
Y vivir es tener tu querer.
Quererte es llenarme de pasión.
Llenarme de pasión es tener tu amor.
Tu amor es mi mundo de ilusión.
E ilusión es que destruyas tu dolor.
El dolor es un sufrimiento.
Un sufrimiento es perderte.
Perderte sería un lamento.
Y el lamento sería el no verte.
No verte es perder la razón.
La razón me hace seguirte.
Seguirte es darte mi corazón
y mi corazón no te deja irte.
Irte sería cruel, como acabar.
Acabar sería el no amarme.
No amarme es como terminar
y terminar sería el matarme.
Ámame y piérdete en mí.
Siéntete feliz siempre a mi lado.
Clávame la mirada que perdí
y cambia esa vida que te dí.
Despierta a tu corazón desolado.
Y dame tu alma, tu vida, tu querer…
Dame tu luz, dame tu hermosura.
Dame tu sonrisa, la quiero tener.
Dámela, para siempre poder ver,
hasta en una noche fría y oscura...
Este domingo fui al mercado de Padrón .Padrón forma parte del Camino de Santiago portugués.
Como casi todos los caminos jacobeos, la ruta original del Camino Portugués aprovechó el trazado de antiguas calzadas romanas que persistieron tras las invasiones visigodas y suevas. Hay restos de una de ellas poco antes de Porto, donde se pisan varios tramos empedrados que corresponden a la calzada XVI del Itinerario Antonino, que unía Lissipona (la actual Lisboa) con Bracara Augusta (la actual Braga); después, entre Ponte de Lima y Padrón, nuestra ruta coincidirá con la calzada XIX que unía Braga con Asturica Augusta (la actual Astorga), pasando por Lucus Augusti (Lugo).
En el trazado de esta calzada romana a veces también se vislumbra con toda nitidez cultivos de entonces. Los agricultores faenan sobre esta alineación geométrica de tierra fértil que aún contiene mojones de basalto y plintos sin estatuas, residuos de algunas aras votivas, y que estas piedras fueron holladas un día por las sandalias de Aníbal, de César y de Trajano.
Hoy este mercado de Padrón es tal vez el más grande de Galicia.
Aquí e vende de todo, textil, marino, agrícola, o vitícola, y es un cruce de razas , gitanos portugueses, africanos, gallegos , y en días como éste, de una luz maravillosa , uno intuye que todos los alimentos que compras , después, establecen un diálogo con el cerebro mientras son masticados lentamente, y ellos en ese momento te llevan a oscuras profundidades, a lejanas regiones.
Cuando tomas una naranja que ha crecido por la Brácara Augusta pienso, sentado al sol en una plaza , que así en verdad se aprende la hístoria de Roma. Por esas losas han pasado los elefantes camino de los Alpes y también las cuádrigas de los centuriones buscando Cartago. Por esta vía han caminado santos, y ahora todas aquellas pasiones han quedado a merced de algunos hombres buenos y mañana brillarán en algunas cajas de la lonja. Han hecho su corteza amarilla esforzándose entre los plintos de la antigua calzada romana y no hay que pagar un precio especial por ellos.
No escribo para que me leas. Escribo para escucharme. O eso quisiera, con todas mis fuerzas.
No sé describir maravillas que veo a mi alrededor, como el temblor de la superficie quieta de un río al soplo de la brisa. ¡Es tan difícil!.
Para mi escribir es, sobre todo, estar "en lo secreto" , en un balbuceo que quisiera rezar. Aún me queda mucho por aprender.
En el árbol de mi vida las experiencias son como cortezas que se solidifican unas sobre otras. Y así, la contemplación de una flor de este árbol - ¡Dios mío aún florece!- sirve como aliento para musitar un deseo, y a la vez, fuera una forma inexcusable de entender que esa flor también se marchitará: de que todo se irá.
Pero, al mismo tiempo, que nadie puede quitarnos el disfrute de ese instante en el que florecemos y que es sólo nuestro, lo único que tenemos.
He paseado por el jardín de Casa Sueiro . Ha llovido durante más de un mes a diario, y a chorros.
La cancela estaba llena de herrumbre. Las hojas amarillas ya habían fermentado en la finca, formando con la hierba muerta un tapiz delicadamente podrido que humeaba, y árboles desnudos extraían un aroma de madera mojada. Había muerto un tejo, y el vendaval había derribado los alcornoques, llevándose también las bombillas de entrada a la casa.
Bajo los camelios vi la mesa de piedra , el rincón que tanto gustó a mi madre cuando nos visitó este verano, y entonces recordé las risas de entonces .
El musgo de la barandilla condensaba la niebla, y ésta goteaba sobre la nostalgia de aquellas horas pasadas allí soñando. En el jardín hibernado he encontrado algunas páginas putrefactas de la Voz de Galicia de septiembre que formaba parte del humus en el césped. Aún se podía leer la noticia de un suicidio de una cantante , anuncios de incendios, declaraciones inútiles de un Pedro Sánchez , ahuecadas y chulescas, que en su día se creyeron trascendentales.
Sobre estos hechos había caído el agua del final de otoño , la helada de invierno, hasta convertirlos en abono.
Así es el sueño de la vida , que resbala por el alma transformándose en su alimento.
El periódico de hoy también trae noticias semejantes. Trae toda la mierda de pactos de gente que no se pueden ver, que se odian. He dejado allí el periódico de hoy abandonado. La naturaleza está hibernando. Pronto despertarán todas las raíces, estallarán las gemas, y cuando, en primavera vuelva al jardín hallaré tal vez estas noticias enterradas, y el tiempo las habrá fermentado.
Sobre su estiércol, que es nuestra memoria, cada uno podrá cultivar las rosas más secretas.
Hay que prestar mucha atención a todo el mundo en esta vida y principalmente a aquellos que no creen en nada, a los desesperados.
A veces esa gente tiene toda la razón, por ejemplo, aquellas personas a las que han arrancado el corazón.
Hasta el mismo fracaso en nuestras vidas libera una dulzura, como la dulzura de las flores: si la percibes una vez es suficiente.
"Lunes: 149 días desde que murió mamá".
Así comienza Mimi, un libro maravilloso:
En mi experiencia personal, y en la de la mayoría de las personas que conozco, la muerte de alguien cercano pone de pie una convicción que cabría llamar instintiva: la de que no puede acabarse todo, la de que las cosas buenas dadas y recibidas no pueden quedar en nada, la de que nuestra vida pide otra y no puede terminar con la muerte.

Hoy Manuela habría cumplido 58 años.
Los que se nos han adelantado tienen una forma muy suya de comunicarse con nosotros.
Es como el que se va a tierras lejanas y quiere escribirnos. Allí no hay tinta ni papel, y se sirven del olor que ellos tenían, de un rincón que les gustaban y que sabe que lo vamos a reconocer, de una flor que era su flor, o de una melodía que a ella le chiflaba.
"Vivir sin aire" es la canción que me habla de ella. ¡ Cómo le gustaba!
Soy un mal alumno para atender a estas cosas - estoy seguro que me envías muchos mensajes desde "tierras lejanas". Pasan los días, las semanas, los meses, y los años y no me entero, pero no borres esa lección de la pizarra.
De todas formas, sigo pidiendo alguna señal tuya y me la envías. Como cuando estábamos juntos, que nos mirábamos y sin decirnos nada nos decíamos todo.
Sé que hoy me diría, nos lo diría a todos: " ¡continúa viviendo!, ¡adelante!,vive cada vez más, no os hagáis daño, no pierdas la risa. ¡No te preocupes de nada, ni por nada!.
Los que se nos han adelantado tienen una forma muy suya de comunicarse con nosotros.
Es como el que se va a tierras lejanas y quiere escribirnos. Allí no hay tinta ni papel, y se sirven del olor que ellos tenían, de un rincón que les gustaban y que sabe que lo vamos a reconocer, de una flor que era su flor, o de una melodía que a ella le chiflaba.
"Vivir sin aire" es la canción que me habla de ella. ¡ Cómo le gustaba!
Soy un mal alumno para atender a estas cosas - estoy seguro que me envías muchos mensajes desde "tierras lejanas". Pasan los días, las semanas, los meses, y los años y no me entero, pero no borres esa lección de la pizarra.
De todas formas, sigo pidiendo alguna señal tuya y me la envías. Como cuando estábamos juntos, que nos mirábamos y sin decirnos nada nos decíamos todo.
Sé que hoy me diría, nos lo diría a todos: " ¡continúa viviendo!, ¡adelante!,vive cada vez más, no os hagáis daño, no pierdas la risa. ¡No te preocupes de nada, ni por nada!.
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