Por motivos profesionales, regreso a vivir en Barcelona (o alrededores).
Si alguien sabe de un apartamento, que silbe. ¡Gracias!
Mi mail : susomendi@gmail.com.
Gracias.
Hablo con una buena amiga del Barullo y se me escapa una frase:
- Intento estar en el lado bueno de la vida.
- ¡Buf, qué mal!: no hay lado bueno ni malo, no hay buenos ni malos. Todo el mundo está donde puede o tiene que estar.
Esfuérzate en conocerlo, respétalo, no lo fuerces. Convéncete: hay una Providencia , un cuidado amoroso por el que Dios nos cuida a todos. Y es así porque Dios te quiere. A ti también, cuando te creó, vio que tú también eras bueno.
- Intento estar en el lado bueno de la vida.
- ¡Buf, qué mal!: no hay lado bueno ni malo, no hay buenos ni malos. Todo el mundo está donde puede o tiene que estar.
Esfuérzate en conocerlo, respétalo, no lo fuerces. Convéncete: hay una Providencia , un cuidado amoroso por el que Dios nos cuida a todos. Y es así porque Dios te quiere. A ti también, cuando te creó, vio que tú también eras bueno.
Es muy importante que descubras esta verdad: que Dios te quiere. Nada es igual si alcanzas a sentir ese amor.
¿Cómo llegar a esa maravillosa experiencia?: lee y medita una y otra vez las parábolas de la Misericordia de Dios. Son de una belleza conmovedora. Es imposible que ese misterio no sea cierto.
¿Cómo sabrás que algo dentro de ti está madurando?: sentirás un progresivo amor a la Naturaleza. Buscarás con frecuencia su entorno :el sonido del viento a través de los árboles, el murmullo de los pájaros, el arrullo de una corriente de agua, las nubes de algodón del día, o contemplar las estrellas de la noche. Allí te perderás ( ¡te encontrarás!) .
Esos lugares son el mejor paisaje y compañía para que tu alma, despegada de estímulos y distracciones y ruidos, en el silencio clamoroso de la naturaleza y en lo más hondo de nuestro corazón, pueda experimentar en lo Secreto eso que Dios ve en tu corazón.
Doon Quijote encuentra en Maritornes una dama de rara virtud, de alto linaje.
La verdad es que Maritornes se las trae: Moza asturiana que sirve comidas en la venta de Juan Palomeque. Gallarda de cuerpo y algo ordinaria.
Se la describe como “ancha de cara, llana de cogote, de nariz roma, del un ojo tuerta y del otro no muy sana”. Verdad es que la gallardía del cuerpo suplía las demás faltas: no tenía siete palmos de los pies a la cabeza, y las espaldas, que algún tanto le cargaban, la hacían mirar al suelo más de lo que ella quisiera “.
Don Quijote la llama "La madama".
Es la mirada de este buen hombre, una mirada limpia como su alma, la que ve pureza en lo más cenagoso.
La escena es encantadora.
En cambio, un vicioso , ante la pureza de una joven sólo piensa en la posible aventura de un placer, como el Stavroguin de Los endemoniados de Dostoyevski.
Las fronteras entre lo sagrado y lo sórdido están en nuestra alma más que en las cosas.
Bernal Díaz del Castillo, autor de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, cuenta que entre los lujos más exquisitos de Moctezuma destacaba el consumo de pescado fresco, traído a diario desde el Golfo de Veracruz por corredores esclavos que se relevaban para hacer el trayecto más deprisa.
Siempre los poderosos se han distinguido de la peña o plebe. El pescado fresco de entonces, transportado a la carrera, equivale a los coches de lujo que el concesionario facilita a los nuevos ricos saltándose el turno de espera, customizados para el ministro, el concejal, el monarca, el sindicalista...
O el barco que te regalan, la donación de un cáliz de brillantes, los restaurantes estrella Michelín, o los relojes epatantes que obsequia el patrocinador de un evento por ser vos quien sois, el balonmanista que vive en un palacio, el sindicalista que duerme en un colchón con plumas de 500 euros, o a las chicas para todo que les llevan a las fiestas, sin que se tengan que ocupar de nada, como si bastara ser elegido concejal para ir de putas gratis.
Y sobre todos ellos, o debajo, los que dicen “nosotros somos los que les traemos el pescado fresco a los chicos de la política, de la banca, de la iglesia, de los sindicatos».
Los que facilitamos en la barra del bar del Congreso y del Senado, de todas las Autonomías, los cubatas y gin tonics a precio de grifo.
O sea, los aduladores que consiguen sus caprichos, los que halagan sus vanidades, los asesores que les hacen creer en ese espejismo por el que se creen más guapos, más listos, más elegantes y más exquisitos que los demás, o hacerles sentirse seres de otra galaxia, alimentando su ego, poniéndoles en órbita con chutes de esa autoestima del pijo de mierda, de nuevo rico, siempre ligada a la posesión de presuntos objetos exclusivos. Los que la tienen más grande.
En la Turquía del 1600 existían unos esclavos que servían como correos del Imperio. Iban descalzos cruzando el Imperio Otomano. John Smith fue hecho prisionero y cuenta como esos hombres se herraban los talones como señal de distinción. Presumían al escuchar sus talones claveteados como herraduras resonando en los pasillos de palacio.
Sonaban los cascos en las losas de las calles, en los empedrados y rocas de los caminos ,y saltaban chispas al trotar en la oscuridad.
El paso del tiempo es una de las obsesiones de los hombres desde que hay humanidad. El tiempo no existe, pero el humano ha inventado calendarios, relojes , para medirlo, poseerlo y, una vez poseído, sufrir sus consecuencias.
Para Dios, dicen, no existe el tiempo. Todo está en presente. Dios ve la extensión de cuerpos desnudos desde las cavernas hasta hoy , y también el hacinamiento de cadáveres en los millones y millones de guerras que en la historia han sido. Distingue bien todos esos cuerpos porque es más íntimo a nosotros que nosotros mismos. En Él, dicen , nos movemos existimos y somos.El pez no sabe que el agua moja, y nosotros no sabemos nada de ese Dios , que nadie ha visto, pero que tampoco sabemos que nos empapa con su Gracia. El azucarillo de Dios se disuelve en nosotros y cambia el sabor de nuestra alma.
La Providencia divina es el cuidado amoroso con que Dios conserva las cosas y, especialmente, a los hombres.
Dios distingue al inmóvil que está tomando el sol y al que se se está pudriendo. Todas las pasiones humanas desde su Corazón las ve de tal manera que las definió mejor que nadie el enviar a su Hijo a la Tierra.
Esa multitud alucinada del Líbano que huye hacia la muerte caminando sin lágrimas sobre un mar de despojos son sus hijos predilectos. Todos los pobres del mundo que lloran, que tienen hambre, que son perseguidos van en el desvarío de aquí para allá..."venid a mi los que estéis cansados y agobiados"
Dios sabe que estos grandes escombros de carne desnuda que se dora en la playa o agoniza en la sabana tienen un alma común.
Dios, ¡ eso espero!, no es un ser lejano cuyos instrumentos con que nos observa desde el universo son absolutamente fríos. ¡Espero que no!: que no nos juzgue, simplemente nos observe con la frialdad de un entomólogo .
La espantosa agonía de países de África, el terror islámico, el festival de música de Eurovisión , la procesión de las antorchas en Lourdes, la final de la Champions, , la densa carnicería de los cartels de la droga , la planicie de carne en la Costa Azul sólo agitan levemente un punto en la pantalla, y en la Pupila de un Dios con bata blanca.
Si Dios no es providente...¡vaya chasco!


El populismo de Pablo Iglesias recuerda a Savonarola , un predicador fogoso y un político que cantaba las cuarenta con un verbo incendiario. Los dos se ganaron el fervor del público gracias al terror de su palabra. Eran los tiempos de Lorenzo el Magnífico y de Borgia , una edad de oro para la maldad y la inteligencia.
Pablo no es dominico austero , pero comenzó su andadura en el Congreso como el italiano , condenando ferozmente el pecado y la corrupción socialista de Felipe González y compañia, ; después fustigó las costumbres y los placeres; finalmente atacó con gran saña a los periodistas , que pretende embridar.
Los sermones de Savonarola atraían las llamas. Mientras en la plaza de Florencia ardían cuadros y manuscritos, las iglesias se llenaban de gente excitada por las catástrofes que el fraile anunciaba con el látigo de su lengua.
Así, Iglesias amenaza , fustiga, flagela con sus provocaciones, y enardece a las masas a través de la Sexta, su televisión amiga. Amiga , de momento. Hoy toca la escena del morreo en el Congreso.
Lorenzo el Magnífico no quiso castigar los ataques desmedidos del dominico por no manchar la propia imagen ; en cambio, el papa Borgia le mandó desde Roma un primer aviso para que se calmara, pero Savonarola se negó a reducir su cólera.
Estos tíos se sienten destinados a purificar la política y los vicios de la sociedad. Para esa labor no encontró mejor arma que el apocalipsis. Pablo amenaza , su mirada airada y su gesto abrupto descarga en la atmósfera con amenazas y malos presagio. Su fanatismo ha logrado dividir a la opinión pública: a unos les despierta la ira contra los políticos, a otros simplemente les hizo aflorar los tiempos pasados y tanto los airados como los plañideros necesitaban que hubiera cada día una nueva corrupción para poder excitarse escuchando las sobrecogedoras desgracias con que Pablo pretendía combatirla.
El papa Borgia era inteligente y taimado. Sabía que el pesimismo que Savonarola aumentaba con la furia de las palabras nacía sólo de la propia vanidad. Lo mismo que el de Iglesias.
El papa Borgia también estaba interesado en evitar las catástrofes para los fieles. Su gran talento encontró una fórmula sencilla. Puesto que Savonarola clamaba contra la corrupción con las desgracias y el fuego unitariamente, el Papa dijo, como los maños cuando se enfadan, "¡a tomal pol culo!" , y mandó que lo quemaran en una hoguera en medio de la plaza para acabar con este pesado.
Y no pasó nada.
A Pablo, otro pesado, me temo que lo quemarán los suyos...

En las elecciones se repite el gran espectáculo del alma humana . Depende quien gane los girasoles se orientarán a derecha o izquierda y una bandada de empresarios, economistas, artistas, asesores, decoradores, maquilladores, migrarán a zonas templadas , huyendo del frío de otras tierras.
Zapatero era un experto en este tipo de gestos. Fotos con todos los banqueros, baño de masas en Rodiezmo con los obreros, los artistas de la ceja...
Pero así es la vida. En el galgódromo político las apuestas están a favor del ganador y una vez conocido, se abre las puertas, sale el conejo,¡y a a por él!.
Dentro de poco al partido , o partidos, que venzan , le sobrarán conversos, logreros y advenedizos de renombre: con ellos podrá formar una masa cerebral. Cuando estén en el poder llegarán las aves migratorias, los nuevos buscadores de oro, a los restaurantes de los ministerios, y ninguno de ellos tendrá conciencia de haber cambiado de chaqueta , lo mismo que los girasoles , el viaje se habrá producido dentro del cambio de luz que les hace rotar.
Veremos a viejos rockeros de la literatura, del cine, de la canción, de las artes , pelearse como gallos hasta desplomarse por ser más socialistas, o podemitas, o nacionalistas, o peperos,o euskaldunes , y esta lucha se prolongará contra quienes han defendido las almenas de ese partido desde siempre desde dentro y muchos de éstos serán arrojados desde lo alto de la muralla del castillo por los recién llegados.
En esas migraciones que veremos están los Roldanes , los Urdangarín, los Garzón, los Púnica, los Condes... Volaban todos los que ven la planta quinta del Partido ganador como una mina de El Dorado.

Cuentan del abad Virila que decidió dar un paseo por los bosques cercanos al monasterio de Leyre mientras meditaba sobre el gozo de la eternidad. En una fuente encontró un ruiseñor que le distrajo y se quedó dormido. Al despertar, encontró el camino de vuelta al monasterio tras una larga búsqueda, pero quedó contrariado al ver que el tamaño de la iglesia y otras dependencias era mayor a las que él había abandonado esa tarde.
Cuando entró en él, nadie supo reconocerlo ni él pudo identificar a ninguno de los monjes que ahora ocupaban Leyre, así que decidieron buscar en el archivo del cenobio y descubrieron que se trataba del abad Virila, desaparecido en el bosque trescientos años antes.
Estos días me despiertan nantes del amanecer los gorjeos de unos pájaros. Me gusta quedarme en la cama sumido en una suave somnolencia mirando el techo sin pensar en nada. Por la ventana entran los cánticos de estas aves que me llenan de alegría el oído derecho. Simultáneamente el vecino escucha la radio y oigo la voz persistente de un locutor que habla de las miserias del mundo.
Tendido en la cama recibo dos mensajes: Tanto los pájaros que se hallan en el tejado de casa como el locutor del informativo que habla son pájaros, aunque de distinta clase. Uno canta y el otro está que trina.
La naturaleza y la información. Si me dejo llevar por el canto de las aves ellas me conducen hacia la fuente de Virila donde toda la gente se encuentra a salvo. Si me dejo embaucar por la voz del locutor me sumerjo en las simas de la corrupción,, crímenes, guerras, escándalos, calumnias, injurias, insultos, caídas y fragilidades humanas.
Ese estado de esta primera hora de la mañana forma parte aún de mi inconsciente y no sé distinguir muy bien qué es sueño o qué es vida . Estos días, además, me debato en un mar de dudas , pues me encuentro en una encrucijada personal que me agobia: no sé qué camino tendré que seguir para salvarme cuando despierte del todo. ¿Salvarme?...sí, salvarme, redimirme.
Durante el transcurrir del el día otros pájaros en los árboles se van incorporando al concierto de la naturaleza con un sonido muy optimista y al mismo tiempo en los transistores de la vida otras voces me darán una maraña de opiniones, denuestos, denuncias, improperios y presagios llenos de pesimismo.
Así es la vida, canto y ruido. La elección no es tan sencilla.
La vida mancha, piensan muchos, y creen que esto es un infierno. La otra opción consiste en reconstruir nuestra maravillosa y pequeña vida , esta de ahora, ¡tan hermosa!, desde una flor y el canto de un pájaro.


El bien y el mal son dos ríos muy caudalosos que atraviesan el corazón humano, y en sus riberas beben el ángel y satán . Y desconocemos de su desembocadura el lugar exacto y la salud de su caudal
No nos engañemos: un río desbordado no es peor que un río envenenado. Las aguas turbias del primero , tarde o temprano, volverán a su cauce. Sin embargo, la ponzoña del segundo no se ven.
Una buena persona puede no auxiliar a un ciclista que atropelló en la soledad de la madrugada , y por la mañana , esa misma persona salvar la vida de un peatón al ir a cruzar un semáforo.
Te estás afeitando y no sabes que ese día el acto reflejo que te lleva a arrojarte a las llamas de un edificio para rescatar a una anciana , está en el mismo punto cerebral que te impulsará a matar a un pederasta pillado en falta.
Sé de un san Juan Bosco que podría arrancarle la yugular de un mordisco a un automovilista que le ha birlado el sitio para aparcar. Y el mismísimo Hanibal Lecter salvaría a un suicida sin pedirle nada a cambio.
Lo que sabemos es que cuando uno resbala , hay dos que van en su ayuda. Y que por cada atentado terrorista surgen miles de ramos llorando su ausencia. Por cada muerto, son muchos los que asisten a su entierro. Y en un atentado son innumerables los donantes de sangre.
Nos enseñan mucha violencia, pero en esas aguas estoy convencido que abrevan más ángeles que demonios Hay más senderistas que drogatas , más personas que rezan que guerreros, más corales que atracadores , más gente que devuelve la cartera que chorizos.
Más caricias amorosas que violadores.
Somos más los buenos. Estoy seguro.
Soy una hombre que he cambiado muchas veces de casa. Eso tiene una ventaja: no tienes ningún apego por nada. A veces por nadie.
La penúltima vez dejé gran parte de la concha de este caracol para Cáritas . Dejé kilos y kilos de ropa. ¿Quién llevará mis jerseys, esos abrigos, los pantalones , los chalecos?
Hace unos días vi un mendigo con un abrigo que bien podría ser mío. Iba bien elegante. Es curioso, por detrás alguien podría creer que soy yo mismo, pero el mendigo tiene un esqueleto de mejor calidad, y lo lleva con más estilo que yo. Al final resulta que todos somos mendigos.
Ese mendigo trabaja de forma regular en la puerta de una iglesia de un barrio burgués. Es muy ceremonioso . Abre la puerta y susurra piadoso " buenas tardes, señor" .
El otro día, en la puerta del templo, cerca de la residencia donde he ido a vivir , lo vi con el que parecía mi abrigo. Me dieron ganas de llamarle hermano. Es él, pero bien podría ser yo esperando que salieran los fieles de la iglesia para tenderles la mano.
Me fijé en él desde la acera y de pronto recordé. Ese abrigo bailó en la terraza de un bar en León. Aquel bolsillo destrozado me recordaba un paseo de regreso a casa lleno de amor. ¡Wow, ¡tremendo!
Cosas buenas y algunas frustraciones aparecían en cada una de las arrugas de ese abrigo. Y mucha alegría, porque la vida es alegre. , Pero debajo de aquellos paños, en los dobladillos , había unas cuantas heridas. Y allí estaban, cicatrizadas en el interior de ese hombre, que también es el mío.
Cerca de ti anda un mendigo con tu ropa y, de espaldas, se parece a ti.
(El Barullo y en Lo secreto , comenzarán a actualizarse en días alternos).
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Los zapatos nacen para ser andados y personalizados.
Serán parte de su biografía, y tomarán las forma de sus angustias, sus alegrías, sus prisas, sus esperas. Se nos juzgará por nuestros zapatos. Dónde andaste, qué tierra pisaste, las alfombras que apelmazaron tus pasos . Dicen que las cosas perdidas buscan a su dueño. No lo sé.
Serán parte de su biografía, y tomarán las forma de sus angustias, sus alegrías, sus prisas, sus esperas. Se nos juzgará por nuestros zapatos. Dónde andaste, qué tierra pisaste, las alfombras que apelmazaron tus pasos . Dicen que las cosas perdidas buscan a su dueño. No lo sé.
Yo, que soy una cosa perdida, desde luego, lo busco.
Tal vez cada par de zapatos tiene ya su trayecto marcado desde que sale de fábrica , y elige a su dueño . Hay gente que dice " fueron ellos los que me eligieron". En algún punto invisible de su alma lleva un programa con todo el camino que ha de recorrer hasta terminar en un basurero al final de su viaje.
¡ Qué misterio! uno nada puede hacer cuando mete los pies en unos zapatos nuevos: comienzas a andar y, guiado por tu destino, te conduces hacia el bien o hacia el mal. según un azar que está previamente determinado en las suelas.
Zapatos de mujer, de hombre, de ricos, de pobres. Los zapatones del Papa, las sandalias de los humildes, los pies descalzos y encallecidos de los más miserables de la tierra que resuenan al andar por los cantos rodados de las aldeas.
Muéstrame tu fondo de armario y te diré quién eres. De la suma de todo el calzado que guardas en el armario se pueden saber muchas cosas de ti. Y de mi. Tu biografía, la variedad de tu conducta, y también la incertidumbre de todos los itinerarios que definen la existencia humana.
Una vez los zapatos me llevaron a la punta cercana y exacta de otra mujer. Y anduvimos juntos hasta la muerte. Fue un camino maravilloso.
Otra vez se acercaron a la frontera de otra mujer. Y me despeñé.
Somos así: unos tienen muy marcada la tendencia al abismo, otros realizan siempre el mismo circuito obsesivo que es el laberinto de cada día desde casa al trabajo. Algunos zapatos te llevan a un barrizal , sucio y oscuro, con olores a soledad. Otros al callejón del crimen . Hay modelos que obligan a su dueño a pisar las moquetas de los altos salones.
No nos engañemos, todos están sometidos a la ley de la gravedad, y sólo por eso todos somos iguales. Usain Bolt ganaría también los cien metros libres con unas chirucas. No necesita el soldado unas botas Martins para aplastar la cabeza de un inocente. Los que desfilan por Cibeles también son soldados. Ni las sandalias engendran profetas, lo mismo que unas sagradas pantuflas con brocados no hacen un Papa
En Tamahú se ven muchas mujeres descalzas . Dios ama esa pobreza, la de los descalzos y desdentados.
Es cuando estamos descalzos durante el sueño cuando somos libres. Me gustaba despertar y mirar el fondo de la cama cuatro pies desnudos que parecen saludarte felices , y desearte los buenos días.
Sin embargo, cada mañana al pie de la cama todos los zapatos del mundo esperan a que el sueño acabe. Nos sentamos al borde del somier, introducimos los pies en ellos , y nos dirán : "¿dónde vamos hoy?, ¿ a qué personas conoceremos?, ¿qué antro visitaremos ?, ¿en qué iglesia me doblaras las puntas para rezar ? , ¿ qué culo patearemos?...o en qué soga quedaremos suspendidos y balanceándonos en una solitaria habitación?
Hace tiempo que me está viniendo la bajamar del recuerdo de Tamahú, y con ella las imágenes de esa labor.
No sé si eso es bueno o es malo. Aún tengo el corazón inquieto . No soy joven, pero late mi alma el reclamo del canto del pájaro de la aventura , ese que acude a cualquier punto del planeta a remediar o compartir calamidades concretas.
Hace unos días a Joan se le escapaban las lágrimas recordando a sus pobres. Y a mi por la añoranza de esas aldeas.
Sólo el entendimiento de un mundo sin fronteras da sentido a su vida. Por eso quiero escapar. ¿Escapar? . Sí. Vivimos en una cárcel.
¡Olé por los miles de migrantes que se juegan la vida subiendo a la Bestia. Cuando todo está perdido!, ¿qué importa intentarlo?. Nacimos para morir, da lo mismo en qué lecho.
La sensibilidad es indivisible.
En cambio, también son cada día más los jóvenes que se refugian en el lar de la vida burguesa y sólo logran calentarse el alma adorando la montaña sagrada del consumismo y de la seguridad que ofrece el estado.
Se supone que la humanidad entera tiene un único corazón y que éste posee los movimientos de sístole y diástole: uno contrae el espíritu humano hacia los parajes íntimos de su infancia familiar, donde sembraron esas ideas de entrega, y otro. lo dispersa generosamente hacia los lugares más dispares de la Tierra como la sangre va y viene por las venas.
Así me parieron. Mi madre siempre decía, "de no conocer a vuestro padre, ahora sería monja".Oír eso impresiona, pues uno se imaginaba a su madre a guantazo limpio por el convento, zapatilla en mano, y no sé...pero la siembra estaba echada en el corazón del crío que era yo.
Estos dos recorridos de la sangre son los que mueven mi biografía.Uno convive con lo mejor de mi mismo . Susín. Y el otro sale con fuerza para entender el mundo con la pasión de esa mesa familiar donde todo era siembra a manos llenas.Entender el mundo, y recorrerlo de norte a sur, de este a oeste.

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EN LO SECRETO
Creo que era Escrivá Johansson el que decía la sentencian "si pasa qué importa, y si importa qué pasa", Y me parece muy sabia.
Todo es relativo.
Lo mismo cuando uno está apurado porque debe resolver un problema en poco tiempo, dos minutos, por ejemplo. Cambia mucho la historia si uno se dice " sólo me quedan dos minutos", a pensar "todavía me quedan dos minutos" .
"Sólo" o "todavía". Entre una y otra media un abismo. Y sobre todo la actitud ante el problema. El de "sólo" pierde el culo. El de "todavía" se fuma un puro.
Humphrey Bogart tiene dicho que no hay problema en este mundo que no lo solucione un whisky doble, Así le fue.
Podemos resumir en dos las maneras de combatir al destino cuando viene girado: con espíritu de "alaver que voy voy" , o aceptarlo con serena entereza. Pero, en fin, esto va con el carácter de cada cual. Nacemos de una manera y no la podemos cambiar. Podemos mejorar o empeorar, ¿pero cambiar?. No creo.
Ante la adversidad la gente blasfema o reza.O duda, como Hamlet, sumido en la perplejidad, "¡ay, ¿qué hago, soy, o no soy?".
Algunos , cuando la vida viene con las cartas mal dadas, practican la pedorreta , que a mi me encanta. . Sacan la lengua, aprietan los labios, y emiten el sonido de una pedorreta. . Hay quien la acompaña poniendo las manos en la entrepierna y tirando hacia arriba simultáneamente al gutural sonido. Dicen que es algo liberador.
Hamlet, por ejemplo, si en lugar de fingirse loco dándole a la pelota entre las profundidades de la filosofía, el arrojo de la venganza o el suicidio, al final de cada agravio hubiera exclamado: "¡Prrrrr!", masajeádosen els pebrots , hoy sería el príncipe del relativismo y del menefrega de andar por casa.
Pruébalo. ¿Te agobia algún problema?, Aprieta los labios y trompetea fuerte y sonoramente. Detrás de esa exclamación despectiva vendrá la luz y la paz.
Te ha dejado tu chica, bueno y qué, gracias a eso encontrará otro amor , o el verdadero camino de tu vida. , ¡pedorreta!.
A tu hija lo han suspendido en selectividad, ¡pedorreta!, gracias a eso la chica estudiará diseño en una academia y se convertirá en la Coco Chanel del siglo XXI.
Has tenido un accidente que te ha dejado sin piernas y medio lelo , postrado en cama durante meses. ¡Pedorreta!, gracias a esa convalecencia quedarás ensimismado frente a la luz nueva que entra a diario por la ventana, descubrirás la sonrisa de las enfermeras, te maravillarás leyendo el Quijote y cualquier mínimo placer te conmoverá las entrañas recién sajadas.
Al final de tanta pedorreta viene el Gran Pet , que será el que emitas instantes antes de morir. Pero cada persona tiene un límite secreto, un principio inamovible por el que no está dispuesta a ceder sin luchar contra su destino a cara de perro. . Sólo uno. ¿Cuál es el tuyo?
Paseo por un Madrid que representa muy bien nuestro sistema. Un océano donde los Bancos, las casas, rascacielos ,son barcos, portaviones, naves flotan a la deriva como islas.
Hay zonas de esta ciudad que huelen a miseria . Como si fuesen pateras de esos mares repletas de naufragos chapoteando a la deriva Y al ruido del pataleo de los pobres vienen los tiburones, que tienen forma de abogados, de prestamistas, de políticos Cuando el tiburón se acerca el pobre empieza a patalear y a gritar. El tiburón tiene ojos sin vida. Ojos negros, como los de un muñeco. Cuando se acercan a uno, parecen estar sin vida... hasta que muerden, y esos ojos negros se vuelven blancos y entonces...
Hay zonas de esta ciudad que huelen a miseria . Como si fuesen pateras de esos mares repletas de naufragos chapoteando a la deriva Y al ruido del pataleo de los pobres vienen los tiburones, que tienen forma de abogados, de prestamistas, de políticos Cuando el tiburón se acerca el pobre empieza a patalear y a gritar. El tiburón tiene ojos sin vida. Ojos negros, como los de un muñeco. Cuando se acercan a uno, parecen estar sin vida... hasta que muerden, y esos ojos negros se vuelven blancos y entonces...
Muchos de esos desamparados vienen de aquí y de allá, y caen a las aguas , que es el paro, la calle, la pobreza extrema. Y comienza la fiesta de los escalos. Se oyen esos gritos de terror terribles y el océano se vuelve rojo. A pesar de todo el pataleo y el griterío, ellos vienen y despedazan familias enteras. Esa carnicería sucede a diario en Madrid, Barcelona, Berlín o París.
Arriba, sobre la superficie los transanlánticos, los cruceros, las grandes corporaciones, las viviendas más o menos dignas.
En medio de ese mar a veces un ciudadano pica el anzuelo, tiran del sedal y lo elevan hasta la oficina de vaya usted a saber qué cabronazo , trincado por las agallas y con la boca abierta.
Era un emigrante que venía de África y que tal vez soñó un día en cambiar el mundo. Por cuatro leuros trabajará día y noche , subirá una foto vestido de uniforme de limpiezas Paco a su facebook, y desde la azotea de Caja Madrid se dirá: y pensar que yo era príncipe de mi tribu. en Burkina Fasso.
Al final sabemos todo de todos.
La vida de la gente no tiene secretos, aunque uno no quiera . Desde el primer cachete en el culete del bebé recién nacido hasta la tumba , la película del hombre andando hasta la vejez está bajo constante observación.
La vida de la gente no tiene secretos, aunque uno no quiera . Desde el primer cachete en el culete del bebé recién nacido hasta la tumba , la película del hombre andando hasta la vejez está bajo constante observación.
En los pueblos existe radio macuto : el bar, la reunión de señoras rezando el rosario. En las ciudades de provincias, el casino, la barbería, la parada del autobús del colegio. En ellos se hace acopio de las historias de cada quien y desde todas las perspectivas posibles. Llegamos al juicio final ya juzgados mil veces. A todo quisqui se le conoce por los cuatro costados y no sólo a él, sino también a sus antepasados.
Hace unos días me comentaban una anécdota muy jugosa sobre un afaire de un hombre que pensaba conocía bien. La típica anécdota de la cubana que llama a la puerta y se presenta con un niño en brazos preguntando por el señor de la casa.
El armario que se abre y cae un cadáver sobre la alfombra. Pues eso: y, encima, el niño es clavadito al padre, aunque entreverado.
Todo se sabe. En el bar, en el restaurante que acostumbras a comer, en la barbería, en la tutoría del colegio , en la portería de casa, el Gran Hermano anda por allí a ver qué pilla. Y si no, se lo inventa. No existe escapatoria.
Como en esas películas del oeste que entra en forastero al pueblo y cruza la ciudad y ven unos ojos mirando por el ventanuco entreabierto. O como se apartan los visillos de una casa.
En Valladolid se dice mucho eso de "que no te saquen cantares".
Da igual. Hagas lo que hagas, te los sacarán.
El anonimato de la gran ciudad fue la primera revolución.Recuerdo mis primeros días en Barcelona, esa sensación anónima, invisible entre la muchedumbre, impersonal , los rostrros eran máscaras, y uno sentía una libertad peligrosa. Era la tentación de los paletos. Viajar en el metro y ser nadie.
Pero hoy, ni eso. Vas por las calles, en el metro, en los ferrocarriles, y unas cámaras te siguen. No está la mesa camilla rodeada de viejas que acaban de rezar el rosario y se ponen a cascar del vecino ausente. Ahora tienes Sálvame de luxe, donde hacen trajes al personal, que a su vez terminan en la mesa camilla de cualquier pueblo de este país.
Y alguien ve las tripas de tu ordenador y conoce tu pasado, tu presente, tu futuro, y hasta tus más ocultos pensamientos.
Y, lo que es peor: si quiere, se lo va a contar a todo el mundo.
Realmente uno muere cuando ya no tiene nada que aprender,ni de qué asombrarse , y eso suele suceder mucho antes de que el alma abandone el cuerpo.
Hay síntomas graves. La rutina que pone en sordina todos los días y las noches . Todos los mapas que memorizamos en la escuela han desaparecido. Los físicos y los mentales . La fe que nos transmitieron no es tan rocosa como parecía. En todos los sentidos hay otras fronteras.
Si te niegas a aprender la nueva geografía , la física y la mental , que te rodea ya estás muerto. Te rebelas a entender el nuevo invento digital , ya estás muerto. Ves cruzar un grupo de jovenzuelos con peinados imposibles y mini pantalones enseñando mollar, y emitiendo aullidos salvajes, y piensas "¡joder, qué mierda!", olvidando que en otro tiempo tú eras uno de ellos que hacía cosas parecidas, ya estás muerto.
De pronto puedes aspirar el aroma de un goma de borrar Milan , probar una tortilla similar a la que hacía tu madre, descubrir en una mudanza una foto tuya con la amiga de tu hermana de la que te enamoraste , escuchar una suavísima melodía de Lobo, baby,i'd love you to want me, encontrar un pétalo entre las páginas del libro que te regaló él ... si al sentir por todo eso una infinita nostalgia , una comezón melancólica, y suspiras al viento imperio ya estás muerto.
Cambian las formas de todas las artes, de las culturas, de las ideas , de las cosas que nos hicieron reír,llorar. Hoy también se ríe y se llora, pero de otra manera, y por otras cosas.Todo eso forma parte del río del que habló Heráclito , y todo son afluentes del gran río que arrastra el limo de nuestras emociones.
Si estás cabreado por como se come, se viste, se peina, se hace el amor, entonces ya estás muerto.
El mundo es infinito, y su modo de presentarse a la hora de cantar, de esculpir, de bailar, de rezar, pero hay un momento fatal , ése en que cada uno se suicida lanzándose a las aguas turbulentas de la riada desbordada: cuando reconoces que no entiendes nada de lo que pasa.
Esta muerte puede ser repentina , lenta, violenta o dulce, dependerá del modo en que vayas andando por la calle durante años , más o menos cabreado , con los morros apretados por tus gruñidos de cascarrabias , o la sonrisa lela que da la resignación.
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