COSAS MÍAS.

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martes, 9 de junio de 2020

Estos días le he dado vueltas a la amistad.

Hay que entender que muchas veces el amigo no es tal.  Es un conocido.

Nos aterroriza perder a quien no tenías, que terminen historias que no empezaron, salir de una zona de confort que nos da alergia y que deje de ocurrir eso que hemos inventado.

Pero de amistad nada de nada.  Una apariencia.

Tenemos una imaginación a prueba de bombas alentada por la inseguridad  y el no saber estar con uno mismo.

Esa imaginación que inventa mil excusas para seguir creyendo cuando ya no hay fe,  y nos hace creer que el eco es una respuesta de otro.

Los seres humanos somos expertos en engañarnos a nosotros mismos para no sufrir.

 Interpretamos como un sí lo que ni siquiera es un quizás y dibujamos un trampantojo sobre una realidad que en muchas ocasiones se cae a trozos.

¡Cuánta gente sin darnos cuenta sufre  en diferido, centrífuga la yogurtera de su tristeza y usa anteojeras para no ver lo que ocurre alrededor.

Algunos tratando de mantener cerca lo que se aleja o ya no está.



PARA NO VENIRSE ABAJO.

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sábado, 6 de junio de 2020

De crío, en casa Mendive , no recuerdo desayunar, comer, o cenar , vestidos de cualquier manera.  Quiero decir ,  en pijama, o bañador, o ...bueno, he de tener cuidado con esta entrada porque no todo el mundo la va a entender.

David Gilmour en su biografía de Kipling escribe «se compadecía de los hombres y mujeres de puestos remotos que intentaban mantener su dignidad e incluso su cordura. La imagen de los victorianos en el trópico arreglándose para sus cenas solitarias provoca invariablemente regocijo; pero Kipling supo ver la importancia de tales ritos en la lucha contra el resquebrajamiento interior o "para no venirse abajo".

En uno de sus cuentos un funcionario forestal que vive solo en un bungaló en medio del bosque, se pone cada noche una camisa blanca almidonada para "conservar su autoestima en la soledad".

Kipling hacía lo mismo en la casa de Lahore, incluso cuando su familia estaba fuera, porque "uno sabía que si se rompía el ritual de arreglarse para la cena uno se desprendía de su ancla de salvación"».

Ese “para no venirse abajo”, o “conservar su autoestima en la soledad”, es el sentido que mis padres nos inculcaron.

Después lo he seguido haciendo, también solo.

Me parece un espectáculo grotesco ver gente comiendo en calzoncillos, traje de baño, o medio en bolas.


TODO LO DEMÁS ME IMPORTA NADA.

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viernes, 5 de junio de 2020

A veces pienso que durante años fui como esas tapias, con esos carteles que se superponen unos con otros: el anuncio de un concierto dura exactamente tres cuartos de hora hasta que viene otro cartel de una inmobiliaria que lo cubre, o de un puticlú, después un anuncio de un circo que pasa por la ciudad. 

Consumí sin orden. Daba lo mismo belleza, fealdad, tristeza o alegría. Una vida desordenada y sin criterio.   En mi vanidad, uno sólo dejaba  el rastro cuando ha pasado su propia ráfaga. Vivía  de ráfagas de belleza, de talento, de humor. Eran  imágenes, imágenes, imágenes. No más que eso. Los estímulos, de la fe, de las aventuras, del sentir el ahora,  eran  tan brutales y tan compactos que no me daba tiempo a pensar, porque enseguida viene otra imagen , otra historia, otra experiencia a suplantar

Así me ha ido.

Después , mucho después, después de unos cuantos fracasos, unas cuantas personas que se me ha muerto, de  bastantes desengaños , y de volver a empezar en cruces de caminos sin sentido, sólo quiero lo que está muy cerca de mi: en la mesilla de casa, en María José, en los libros que leo, las canciones que canto y recuerdo, lo que escribo, lo que ando o paseo, lo que rezo.

Lo que rezo con esta fe pequeña, desengañada, infantil.

Así entiendo la libertad. El dinero no es más que un papel que te da acceso a todos los bienes que produce una sociedad. Desde entrar en un supermercado, en un concierto y , en fin, esas cosas. Si crees que ese dinero te da acceso a ese bienestar y a esos productos y crees que eso es la libertad, pues te hace libre.

Y allá tú.

Y si crees que la libertad consiste en desear menos cosas para no tener tantas necesidades, pues, a lo mejor, de la austeridad, de la renuncia sale la máxima libertad posible. A lo mejor, alguien que no desea nada, que tiene lo imprescindible, es más libre que el que tiene mil millones. 

Eso busco. Ese punto en que el dinero no se convierte en riqueza, sino en libertad.

Todo lo demás me importa una  mierda.


MEMENTO ....

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jueves, 4 de junio de 2020

"Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida. 

Porque casi todo – todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso – todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solamente aquello que es realmente importante. 

Recordar que van a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienen algo que perder. Ya están desnudos. No hay ninguna razón para no seguir a su corazón". (Steve Jobs).

La cita puede sonar un poco así, pero es así.





CUÉNTAMELO OTRA VEZ ( AMALIA BAUTISTA)

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miércoles, 3 de junio de 2020

 "Cuéntamelo otra vez, es tan hermoso

que no me canso nunca de escucharlo.

Repíteme otra vez que la pareja

del cuento fue feliz hasta la muerte,

que ella no le fue infiel, que a él ni siquiera

se le ocurrió engañarla. Y no te olvides

de que, a pesar de los problemas,

se seguían besando cada noche.

Cuéntamelo mil veces, por favor:

es la historia más bella que conozco".

Me llegó este poema como llegan las cosas buenas de la vida, sin 
esperarlas.

Lo leí por primera vez en el coche casi sin caer en la cuenta del significado de sus versos.

Volví a releerlo, y me pareció una buena letra para una hermosa canción.

La tercera lectura fue como una oración. 


Algo me inquietó, y no sabría decir si era de la propia estructura de la poesía, del anhelo frustrado que deja caer la autora sobre su propia biografía sentimental...o de mi que, en espejo, me veía también muy lejos de esa “historia más bella que conozco”...que ya nunca podré tener, nunca podré disfrutar, y que no puede ser contada a nadie.

Y me eché a llorar en el coche por el niño  que no seré.




SERES QUE AGONIZAN.

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martes, 2 de junio de 2020

Leí de alguien en una de esas citas que va en la cabecera del Mundo,  que nunca se debería escribir ni una sola frase que no se pudiera susurrar al oído de un agonizante. 

Pues bien, eso es exactamente lo que transmiten algunas obras que llamamos "de arte" . Hay canciones, poesías, esculturas, películas, que parecen hechas para moribundos. Incluso parecen inspiradas por moribundos: como si fuesen  la última bocanada de un naúfrago.

De alguna manera, todos somos seres que agonizan.  

Me contó una camarera búlgara que allí hay una  vieja tradición a la hora de comer:   poner en la mesa un plato de más para un visitante imprevisto.

Siempre deberíamos ir por la vida con un sitio de más en nuestro corazón para visitantes imprevistos, de esa manera , lo imprevisible no existe, porque está preparada tu mesa para cualquiera que pase por tu vida. 

Nunca irás justo de comida, o siempre estarás dispuesto a compartir lo poco que tengas. 

De alguna manera , todos somos seres que agonizan.



ESTAR DE VUELTA EN UN VIAJE QUE SÓLO ES DE IDA.

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lunes, 1 de junio de 2020

Vivir es un viaje con un solo billete de ida, Una función sin ensayo. Un ahora o nunca.  Un  examen final. Un no hay vuelta atrás. 

Para algun@s es una carretera repleta de señales absurdas de circulación. . En este camino de dirección obligatoria  se alternan los semáforos en ámbar con los STOP inesperados. Nos mareamos en rotondas antes de elegir por cuál seguir.  

Avanzamos entre ilusiones, pedazos de sueños rotos, tropiezos, sonrisas y cicatrices que van escribiendo nuestra historia en la piel. 

Nos decimos que  aprenderemos de los  errores y,  ja,  los repetimos porque estamos mal hechos, a medio cocer. Creemos morir de amor y no tenemos ni idea de qué es eso. Pensamos que nos conocemos hasta que alguien nos canta las cuarenta y nos pone en nuestro sitio.

Podemos mirar atrás por el espejo retrovisor , pero no volver. Lo hecho queda, la frenada deja su rastro ,  lo dicho queda y el pasado se va llenando de decisiones tomadas o encontradas, de lo que nos ocurrió mezclado con lo que no permitimos que nos ocurriera y de recuerdos reales e inventados. 
Algunos  avanzamos y vamos soltando lastre a usties , ¡ hay tanto que soltar y que desprenderse!  

Toca respirar, dejar que nos adelante quien vaya con prisa y que se baje quien ya no comparta destino.

A estas alturas de la vida veo  más claro que nunca que tengo el corazón fuerte de tanto romperse y la risa fácil de tanto llorar. Sé s que lo que me mató , me engordó .

Y sé lo bien que sienta estar de vuelta en este maravilloso viaje que es solo de ida.


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