MI LEPRA.

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domingo, 8 de agosto de 2021

 Me pregunta un lector, no sin cierta coña, y mala leche, que cuál es mi lepra.


Allá va. 


Soy resentido. Tengo una memoria que me lleva a mal traer. Hay días que...que...que...La memoria recuerda, y no siempre cosas buenas. Dicen que olvidar es perdonar, a mi me cuesta olvidar, perdonar a veces, perdonarme.


Soy vanidoso del género tonto: la del espejo. Exhibicionista.  También me he rendido a lo peor de mi, dejando de luchar por ser de otra manera. 


Y tengo la lepra de la gilipollez esférica, esa que se mire por donde se mira eres gilipollas.


Y si viera a Jesucristo le diría que no me curase. Ya me hice a las vendas.






LA LEPRA DE LA VANIDAD: PIRELLI.

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sábado, 7 de agosto de 2021

 La vanidad es cosa de gente poco lista. Y es cosa de mucho reír. 


Excepto cuando es enfermiza. La lepra de la vanidad. 


Trabajé con un hombre jubilado. El pobre tenía un ego enfermo y llagado por la vanidad del que presume de un pasado que dejaba caer aquí y allá, como Pulgarcito echando migas en el bosque para no perderse,  o esa ave palmípeda, el pato patagónico, que se describe  por sus andares: una pisada, una cagada; otra pisada, otra cagada. En su paranoia, aquel hombre pensaba que haber trabajado de directivo en Pirelli era lo más de lo más, de lo más.


Todo lo refería a sus años en Pirelli: su destreza, su inteligencia, su saber hacer. Cualquier conversación,  cualquier anécdota. cualquier hecho circunstancial lo derivaba, forzándolo, a Pirelli. Uno pensaba que eso era cosa de toreros , pescadores y cazadores. Pues no, también de trabajadores de Pirelli.


- Cuando yo trabajaba en Pirelli...algo parecido sucedió en Pirelli...a Pirelli enviaron un italiano para echarme y entonces yo...


"Pirelli", " Pirelli"..."Pirelli"...¡todo era Pirelli!


En su lepra vanidosa aquel hombre era incapaz de darse cuenta que ni Pirelli era para tanto, ni que, muy probablementeprobablemente en Pirelli Antonio les importaba nada.


Un día, en un viaje comentó " estando en Pirelli"....


- ¡ Alto ahí!- exclamé sorprendido- ¿ tú has trabajado en Pirelli?


Pensé que captaría la ironía, la broma de pregunta del que está harto de sus Pirelli.


Pero ¡ qué va!, el tío nada, erre que erre.


- Sí, estuve 23 años allí...como decía, estando en Pirelli... 


No había nada que hacer.


Ayer me refería a ese Jesús que cura a los leprosos que le gritan desde lejos.


- ¿QUÉ QUIERES QUE TE HAGA? - grita Jesús.


- ¡SEÑOR, QUE VUELVA A TRABAJAR EN PIRELLI! 


- PUES, VALE, ¡ Y QUE TE DEN POL SACO!






LA LEPRA DE LOS CODICIOSOS : DOS HERMANOS.

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viernes, 6 de agosto de 2021

Los dos hermanos habían probado la droga de la que no se regresa nunca  inocente: la codicia.


Probablemente inyectada en vena por su padre.


En el evangelio salen muchos leprosos. Todos llevan una campanilla que avisa al que se acerca de su condición leprosa. A la campana de  estos dos les sonaba el badajo desde muy lejos. Y estos que me refiero , ¡ ay!, no se daban cuenta que el badajo golpeaba como a bueyes. 


Los hermanos se perfumaban, se cambiaban las vendas mañana y tarde, y trataban de que su condición enferma pasara desapercibida...pero, ¿ a quién querían engañar?  La lepra de la codicia es enfermedad crónica . El brillo de sus ojos les delata. El querer comprar la voluntad de Dios con limosnas:


- Dios mío, rezaba uno de los hermanos, te prometo que  si me concedes este contrato  daré en limosnas el 10% de los beneficios del primer año...después de impuestos, claro.


Este lepra de la codicia tiene, como todas, efectos letales para el alma del enfermo:  disminución de la sensibilidad al tacto, al calor o al dolor...de  los demás. Pero ellos no son conscientes. Sordos incluso al sonido de su campanita.


También en el Evangelio se habla de leprosos que desde lejos se dirigen a Jesús pidiendo su curación. Era así porque no podían acercarse por ley a la gente. Tenían que pedir a gritos su curación. 


Una cosa que aprendí de los ricos es que no gritan. Les da vergüenza mostrarse así delante de la gente. La verdad es que casi nunca serán  de verdad sinceros consigo mismos mientras no comprendan  que el egoísmo y el orgullo están en el origen de la mayoría de sus actos. No se reconocerán enfermos.


"Tienes la lepra de la codicia" : esta debería ser la divisa que, colocada en el salvapantallas de su despacho, les alertara de su verdadero mal.



 

UNA VIDA DE CINE.

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jueves, 5 de agosto de 2021

El cine ha moldeado mi forma de vivir, ¡ y de qué manera!


De bien pequeño veía una película y al salir quería ser Jerry Lewis, Louis de Funnes, Cantinflas, o cualquiera de los malotes que , ¡ cosas de uno!, siempre me han atraído. No hablo de mujeres, que me pierdo. La actriz que hizo de Popea en Nerón , Patrcia Laffan- ¡ qué mujer!- me volvió loco. ¡ Lo que hubiese dado por ser ese leopardo en su regazo.


Y me decía " ¡eso lo haré yo!". Y vaya si lo hacía. Hacer de la vida una buena película, o mala, o lo que sea, pero hacer  escenas de  las cosas que pasan . Y verlas mientras suceden como un espectador de mi propio rodaje.


Así fue, así es, y así será. Canto como en  el cine, beso como en el cine, río como en el cine, lloro, y rezo, y peco. Para mi la divisoria entre locura y sensatez está  clara de partida. La primera viene encarnada por un tipo inmaduro, soñador, con el cerebro fundido por el cine, la literatura, la ficción. El buen juicio me acompañaba en forma de gente que, no sé cómo,  vino conmigo.


Que nadie me diga nada. A los sesenta y tres años el arbolico ya no se endereza. La frontera entre la razón y la locura es porosa, y el que piense que puede encauzarla, allá él. Tengo muy claro que todo lo que vale la pena llevarse de este valle de lágrimas son los buenos momentos disfrutados.


No me engaño. Sé que hay una corriente subterránea de lágrimas circulando en las raíces de toda vida. 


¿Quién no ha enloquecido viendo algunas películas hasta el punto de tomarlas como referencias y, en algunos casos, imitarlas? Y sacrificar la seguridad de la vida  a cambio de seguir un ideal que - ¡hoy lo sé!- era más cinematográfico que real. 


No me hice del opus dei por sentir una vocación, sino porque allí pude vivir unos ideales de película que nadie más me ofreció. Yo no que ría ser santo, quería mi película. Y a mi manera.


Así me fue.


Después han venido más películas, más guiones, más libros, y más personas con las que compartir esta vida inventada. Esta vida que con frecuencia rememoro y miro desde la butaca de mi imaginación....y, en fin, no siempre la trama  es divertida, ni ejemplar, a veces es patética, bien triste y ridícula, y grotesca.


Pero , eso sí, entretenida.




LA GANZÚA DEL DESEO.

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miércoles, 4 de agosto de 2021

La vanidad tiene más grados que la absenta. 


Tuve un conocido que durante un tiempo estuvo enganchado a una página de relaciones. Él lo que quería, así me lo dijo, era "follar". Para eso en su currículum puso unas sarta de mentiras sobre él: posición económica, foto del perfil, gustos, titulaciones...una especie de Pedro Sánchez  de medio pelo.


Poco después conocí un experto en redes sociales y me explicó como funcionaba aquello.


"Esas  páginas son ciegas. Funcionan por algoritmos.  De cada cien personas que la usan, 70 son hombres. Prácticamente todos quieren follar. Pero a la empresa le interesa , sobre todo, cuidar las mujeres, porque son pocas. Eso es un valor. ¿Cómo las protegen? . Pues haciendo prácticamente inalcanzables a las muy guapas. Dicho de otro modo, las que están muy buenas...


¿Y cómo sabe la máquina quiénes son las que hasta los perros y los gatos se dan la vuelta para verlas?. Por la cantidad de " likes" que tienen de ellos.


Entonces lo que hacen es derivar a los hombres a una segunda división de mujeres que en el ranking de la página están en la zona media. Esas , en muy poco tiempo, se dan de baja. Son folladas y tiradas como colillas. Y eso produce mucha frustración.


Si vieras las mentiras que esos hombres  sueltan para quedar  con ellas. Es como  la ganzúa del ladrón que abre la puerta  del deseo...".


Esa ganzúa abre la vanidad de ellas. 





VARIAS DE WALT DISNEY.

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martes, 3 de agosto de 2021

En Disney presumían de la formación que daban a su gente desde que entraban como juniors. 

En una entrevista le preguntaron a Walt Disney si no tenía miedo de enseñar y dar  los secretos de una formación que facilitase que se fuese ese talento a otras empresas, o incluso hacer una propia que le robase y pusiese en marcha lo aprendido.

-  Bueno, prefiero, formarles y que se vayan, a no hacerlo y que se queden.

En la biografía de Louis Mayer, uno de los fundadores de la Metro, cuentan que una mañana recibió en su despacho a un joven que comenzaba como dibujante. Le mostró sus dibujos y después pasaron a una pequeña sala de cine contigua. A los dos minutos de ver una película animada de aquel joven, Mayer se levantó enfadado y le dijo:

- ¿ Pero qué me trae usted aquí?...¿SABE A QUÉ TIENEN MÁS MIEDO TODAS LAS MUJERES DEL MUNDO?, ¡¡¡TODAS!!!: RUSAS, MAERICANAS, ASIÁTICAS Y EUROPEAS...¡¡¡A LOS RATONES!!!...¡¡¡Y USTED ME TRAE UN RATÓN DE MEDIO METRO!!!...LÁRGUESE DE AQUÍ, Y CUANDO TENGA UNA IDEA MEJOR, VUELVA.

Wat Disney salió de allí sin abrir la puerta, por la rendija de debajo de la misma. Totalmente desanimado.

El ratón era Micky Mouse.

Un becario, que comenzó de junior en la Disney , por una mala negociación  con uno de sus clientes, perdió unos cien millones de pesetas de entonces. Disney le llamó a su despacho.

- ¿ Sabe usted por qué hemos perdido cincuenta millones de pesetas?

- Sí, señor. Disculpe el error.

- ¿ Por qué fue?

El joven explicó cuáles habían sido sus errores en aquella operación.

- Muy bien, pues si esto le ha servido para aprender, ya está mejor.

Perplejo, preguntó aquel hombre;

- ¿Y no me va a despedir? 

- ¿Despedir?...me acabo de gastar cien millones en su formación y cree que le voy a despedir?



COSMONAUTAS.

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domingo, 1 de agosto de 2021

Hubo unos años que fui buscando casa de alquiler. Allí  te das cuenta que  somos gente que no confiamos nada en nadie.  Curiosa mentalidad la de las inmobiliarias. Aún queda el propietario con el hijo  dócil despachando en un pequeño local repleto de carteles con oportunidades.


El  dueño de la Inmobiliaria es a su vez propietario de muchos de los pisos que vende, y cobra por activa, pasiva, perifrástica. Se   frota  las manos ladinamente, sonríe como los córvidos, y  tiene en  el rostro las arrugas de años de usura.

Te pongas como te pongas es así, y no lo vas a  cambiar.

Después de  recorrer  varias  inmobiliarias  caes en la cuenta  que vivimos en un mundo inhóspito  y desapacible. Miro al sol   y siento el vértigo de sentirme una hormiga   girando en  este planeta cargado con un bullicio de hombres y animales que se devoran para sobrevivir.  Alguien dijo "mi reino no es de este mundo". Tampoco el mío.

En el mejor de los casos una vida humana equivale a ochenta y tantas vueltas alrededor de pelota  más o menos azul. ¡Qué fría esa sonrisa  que  me mira al cuello diciendo "tres meses de fianza por adelantado, más  tal, más cual... No me agrada esta Noria . 

Pero no todo es inexorable.

Hace miles de años los hombres adoraban a ese Sol, y le pedían el regalo de la luz, la lluvia  como una caricia para el rostro, dibujaban en las paredes de las cuevas aventuras maravillosas de  cazadores  , o esculpían una Venus de fértiles  caderas .    Uno también puede negarse a dar vueltas a esa noria. 

Sentarte en un banco de cualquier  parque  y rezar para fingir que aún eres  libre y que toda esa parafernalia te importa una higa, y pedir que lo que resta de  año en toda su órbita no nos encontremos con  algún ladino  que nos amargue la vida.

Un día sonará la sirena de esta particular   Noria personal  y habrá que apearse de ella. 

Espero que el  tío de los tickets  quite la cadena, nos coja de la mano con suavidad, sin brusquedades. 

La  muerte no existe. Los muertos, cuando devuelven el alma al universo, Dios los convierte en cosmonautas  de muchos satélites.

O eso quisiera.

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