Acabo de leer "Un corazón sencillo". Uno de los Tres cuentos publicados por Flaubert en el ocaso de su vida. Felicité es la protagonista. Curioso nombre para alguien tan desgraciada. La suya es una vida llena de pérdidas; una vida vivida sencillamente, una vida que se agarra desesperadamente a todo lo que pueda ser amado, sea Theodore, Virginia, Madame Auban, Víctor o el loro Lulú.
La historia trata de la dificultad de tener sentimientos sinceros y verdaderos en un mundo duro, difícil, hostil, que no deja un resquicio a la esperanza en el corazón de esa mujer.
Me acordé de alguna de esas mujeres que llamo los lunes en el teléfono de la Cruz Roja. Personas que tienen ese tipo de corazón rudo por su falta de educación, analfabetas por necesidades familiares, y que han currado y vivido para los suyos como bestias. Pero siempre almas tiernas. Siempre, siempre generosas. El amor no está en el objeto que lo recibe, sino en el sujeto que lo siente.
Felicité se entrega a sus obligaciones laborales por completo, sin cuestionarse nunca esta entrega. Se entrega también a sus amores, sin pensar jamás en la correspondencia. La pérdida de todos ellos va llevando su vida hasta su propio fin. La muerte se le aparece como una epifanía en la forma del amado loro, por su imaginación asimilado al Espíritu Santo, aquella persona de la Trinidad que pocos comprenden, y ella menos que nadie.
Flaubert dijo sobre el cuento: “Es la Historia de un corazón simple, es simplemente el relato de una vida oscura, la de una pobre muchacha campesina, devota pero mística, abnegada sin exaltación y tierna como el pan fresco. Ama sucesivamente a un hombre, a los hijos de su ama, a un sobrino, a un viejo al que cuida, luego a su loro; cuando el loro está muerto, lo manda disecar y, cuando le toca morir a ella, confunde al loro con el Espíritu Santo. No es en modo alguno irónico como usted supone, sino al contrario, muy serio y muy triste. Quiero mover a piedad, hacer llorar a las almas sensibles, siendo yo una de ellas”.
Al terminar de leer este párrafo me quedé confuso. Porque entiendo muy bien a Felicité. Yo creo que también tendré mi particular loro Lulú. Y estoy convencido que lo confundiré y lo nombraré con un nombre que me sé yo. Y me dará lo mismo, que me dará igual que sea una fantasía. Que sea un trapo lleno de serrín. Moriré humano.
----------------------------------------------------------






.jpg)