EXVOTOS

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miércoles, 11 de agosto de 2021

No hagas  de una persona un dios: un día no  le perdonarás  que  no  lo sea.


La  fuerza de  la leyenda que se crea  sobre algunas  personas es tan grande   que  posteriormente  se van agregando , como flores nuevas (algunas de plástico) otros  detalles.


Una  generación sobre otra añaden anécdotas, frases ingeniosas, hechos maravillosos de su carácter.


Son como exvotos  de los fervientes devotos  del personaje que van depositando alrededor de la imagen.


Todo al final es una inmensa patraña. Una mentira a mayor gloria de un pobre hombre. Lo escribo pensando en mi también.



LA LAVA DEL VOLCÁN.

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martes, 10 de agosto de 2021

Si  me dicen cuál es mi condición primera contestaré, sin dudar, la contradicción esférica: me mire por donde me mire en mi biografía no he hecho  más que contradecirme.


No podría dedicarme a nada público, tipo político o gente así, porque he dejado un  rastro de cosas muy feas en mi vida y, como la lava del volcán, han quedado solidificadas en capas y allí están. No hay manera de esconder aquello.


El órgano más importante del ser humano no es el corazón ni el cerebro sino uno que no sé nombrar , que es un órgano con el que nacemos todos pero que la mayoría no descubre hasta vete a saber cuándo. Algunos nunca. Porque hay gente que dice " yo no he hecho mal nunca a nadie".


Me parece acojonante ser así. 


Ese órgano permite que pasemos sin que se note de adolescentes incendiarios a adultos bomberos. Sin que se note mucho, quiero decir: 


—¿Pero no decías tú hace años que antes muerto que casado, antes en la tumba que en las urnas, antes en la silla eléctrica que la libertad de fumar cuando quieras y donde quieras, que  nunca jamás...

—Yo…, yo…





EL JARDÍN BOTÁNICO.

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lunes, 9 de agosto de 2021

Los grupos de watsap tienen mucha gracia. Son como una visita a un jardín botánico: de unas plantas admiras el color, de otras la fragancia, de aquella su delicadeza, de la de más allá su fealdad, de esa de aquí su rareza, de la de allá su astucia - ¡ las carnívoras!, incluso hay quien hay que encerrar en una urna de cristal por su mal olor...

Hay algunos que tienen la poca delicadeza de escribir  marcando folio, y echándose  el moco, fardando, y dándose brillo a cuenta de lo listos que son, lo bien que les va la vida, las amistades influyentes que tienen, la pasta que ganan, lo  bien posicionado que están en la pole de lo social y profesional....

Estos envían fotos de lugares exclusivos, con gente de nivel que te rilas, enseñando sonrisa hasta el primer premolar , colmillos incluidos. Y tienen los santos güevos de escribir " los de la sexta ( por la promoción) triunfando con su talento por el mundo".

Sí, señor, con dos cojones.

En realidad estos son unos pringaos con una vanidad planetaria que no piensan que en esa misma promoción hay compañeros que están en el  paro, o con problemas personales muy serios, que no pisan moqueta, que les importa una mierda que te adornes con tanta papel de celofán,  y que sienten que ese chaval que compartió pupitre con ellos sea un perfecto gilipollas.

Asombra esta gente el tono con que hablan de sí mismos. Leyendo las cosas que dicen te viene a la cabeza la frase de La Rochefoucauld, cuando asegura que la mejor manera de ganarse una posición es fingir que ya se tiene. 

Para paliar este defecto, además, no basta con darse cuenta de él, pues yo me he dado cuenta mil veces de que a menudo hablo desde un escalón que aún no me he ganado, pero por más que hago propósito de enmienda no pasan  varias entradas del Barullo sin que sea vencido de nuevo por mi infatigable vanidad.





MI LEPRA.

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domingo, 8 de agosto de 2021

 Me pregunta un lector, no sin cierta coña, y mala leche, que cuál es mi lepra.


Allá va. 


Soy resentido. Tengo una memoria que me lleva a mal traer. Hay días que...que...que...La memoria recuerda, y no siempre cosas buenas. Dicen que olvidar es perdonar, a mi me cuesta olvidar, perdonar a veces, perdonarme.


Soy vanidoso del género tonto: la del espejo. Exhibicionista.  También me he rendido a lo peor de mi, dejando de luchar por ser de otra manera. 


Y tengo la lepra de la gilipollez esférica, esa que se mire por donde se mira eres gilipollas.


Y si viera a Jesucristo le diría que no me curase. Ya me hice a las vendas.






LA LEPRA DE LA VANIDAD: PIRELLI.

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sábado, 7 de agosto de 2021

 La vanidad es cosa de gente poco lista. Y es cosa de mucho reír. 


Excepto cuando es enfermiza. La lepra de la vanidad. 


Trabajé con un hombre jubilado. El pobre tenía un ego enfermo y llagado por la vanidad del que presume de un pasado que dejaba caer aquí y allá, como Pulgarcito echando migas en el bosque para no perderse,  o esa ave palmípeda, el pato patagónico, que se describe  por sus andares: una pisada, una cagada; otra pisada, otra cagada. En su paranoia, aquel hombre pensaba que haber trabajado de directivo en Pirelli era lo más de lo más, de lo más.


Todo lo refería a sus años en Pirelli: su destreza, su inteligencia, su saber hacer. Cualquier conversación,  cualquier anécdota. cualquier hecho circunstancial lo derivaba, forzándolo, a Pirelli. Uno pensaba que eso era cosa de toreros , pescadores y cazadores. Pues no, también de trabajadores de Pirelli.


- Cuando yo trabajaba en Pirelli...algo parecido sucedió en Pirelli...a Pirelli enviaron un italiano para echarme y entonces yo...


"Pirelli", " Pirelli"..."Pirelli"...¡todo era Pirelli!


En su lepra vanidosa aquel hombre era incapaz de darse cuenta que ni Pirelli era para tanto, ni que, muy probablementeprobablemente en Pirelli Antonio les importaba nada.


Un día, en un viaje comentó " estando en Pirelli"....


- ¡ Alto ahí!- exclamé sorprendido- ¿ tú has trabajado en Pirelli?


Pensé que captaría la ironía, la broma de pregunta del que está harto de sus Pirelli.


Pero ¡ qué va!, el tío nada, erre que erre.


- Sí, estuve 23 años allí...como decía, estando en Pirelli... 


No había nada que hacer.


Ayer me refería a ese Jesús que cura a los leprosos que le gritan desde lejos.


- ¿QUÉ QUIERES QUE TE HAGA? - grita Jesús.


- ¡SEÑOR, QUE VUELVA A TRABAJAR EN PIRELLI! 


- PUES, VALE, ¡ Y QUE TE DEN POL SACO!






LA LEPRA DE LOS CODICIOSOS : DOS HERMANOS.

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viernes, 6 de agosto de 2021

Los dos hermanos habían probado la droga de la que no se regresa nunca  inocente: la codicia.


Probablemente inyectada en vena por su padre.


En el evangelio salen muchos leprosos. Todos llevan una campanilla que avisa al que se acerca de su condición leprosa. A la campana de  estos dos les sonaba el badajo desde muy lejos. Y estos que me refiero , ¡ ay!, no se daban cuenta que el badajo golpeaba como a bueyes. 


Los hermanos se perfumaban, se cambiaban las vendas mañana y tarde, y trataban de que su condición enferma pasara desapercibida...pero, ¿ a quién querían engañar?  La lepra de la codicia es enfermedad crónica . El brillo de sus ojos les delata. El querer comprar la voluntad de Dios con limosnas:


- Dios mío, rezaba uno de los hermanos, te prometo que  si me concedes este contrato  daré en limosnas el 10% de los beneficios del primer año...después de impuestos, claro.


Este lepra de la codicia tiene, como todas, efectos letales para el alma del enfermo:  disminución de la sensibilidad al tacto, al calor o al dolor...de  los demás. Pero ellos no son conscientes. Sordos incluso al sonido de su campanita.


También en el Evangelio se habla de leprosos que desde lejos se dirigen a Jesús pidiendo su curación. Era así porque no podían acercarse por ley a la gente. Tenían que pedir a gritos su curación. 


Una cosa que aprendí de los ricos es que no gritan. Les da vergüenza mostrarse así delante de la gente. La verdad es que casi nunca serán  de verdad sinceros consigo mismos mientras no comprendan  que el egoísmo y el orgullo están en el origen de la mayoría de sus actos. No se reconocerán enfermos.


"Tienes la lepra de la codicia" : esta debería ser la divisa que, colocada en el salvapantallas de su despacho, les alertara de su verdadero mal.



 

UNA VIDA DE CINE.

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jueves, 5 de agosto de 2021

El cine ha moldeado mi forma de vivir, ¡ y de qué manera!


De bien pequeño veía una película y al salir quería ser Jerry Lewis, Louis de Funnes, Cantinflas, o cualquiera de los malotes que , ¡ cosas de uno!, siempre me han atraído. No hablo de mujeres, que me pierdo. La actriz que hizo de Popea en Nerón , Patrcia Laffan- ¡ qué mujer!- me volvió loco. ¡ Lo que hubiese dado por ser ese leopardo en su regazo.


Y me decía " ¡eso lo haré yo!". Y vaya si lo hacía. Hacer de la vida una buena película, o mala, o lo que sea, pero hacer  escenas de  las cosas que pasan . Y verlas mientras suceden como un espectador de mi propio rodaje.


Así fue, así es, y así será. Canto como en  el cine, beso como en el cine, río como en el cine, lloro, y rezo, y peco. Para mi la divisoria entre locura y sensatez está  clara de partida. La primera viene encarnada por un tipo inmaduro, soñador, con el cerebro fundido por el cine, la literatura, la ficción. El buen juicio me acompañaba en forma de gente que, no sé cómo,  vino conmigo.


Que nadie me diga nada. A los sesenta y tres años el arbolico ya no se endereza. La frontera entre la razón y la locura es porosa, y el que piense que puede encauzarla, allá él. Tengo muy claro que todo lo que vale la pena llevarse de este valle de lágrimas son los buenos momentos disfrutados.


No me engaño. Sé que hay una corriente subterránea de lágrimas circulando en las raíces de toda vida. 


¿Quién no ha enloquecido viendo algunas películas hasta el punto de tomarlas como referencias y, en algunos casos, imitarlas? Y sacrificar la seguridad de la vida  a cambio de seguir un ideal que - ¡hoy lo sé!- era más cinematográfico que real. 


No me hice del opus dei por sentir una vocación, sino porque allí pude vivir unos ideales de película que nadie más me ofreció. Yo no que ría ser santo, quería mi película. Y a mi manera.


Así me fue.


Después han venido más películas, más guiones, más libros, y más personas con las que compartir esta vida inventada. Esta vida que con frecuencia rememoro y miro desde la butaca de mi imaginación....y, en fin, no siempre la trama  es divertida, ni ejemplar, a veces es patética, bien triste y ridícula, y grotesca.


Pero , eso sí, entretenida.




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