¡A ROMA!

17 comentarios

jueves, 20 de febrero de 2014


Hoy viajamos a Roma.

Será una semana “barullana” en todos los sentidos.

No sé si podré actualizar el Barullo. Sé que echaré a faltar la cita diaria.

Y sé que estaréis cerca.

Un consejo...¡ojito con el tiburón payaso!



LA OLORA (Y FIN)

15 comentarios

martes, 18 de febrero de 2014


Si estos idiotas de la brigada antitabaco pudieran conseguir sus fines, que lo conseguirán, no tardarían en transformar el mundo entero en una especie de “señores de Valladolid” tristes y lechugos.
Conmigo no lo conseguirán. Estoy regresando a la adolescencia, cuando lo prohibido era un placer.
En la última cena de empresa, fumé en el restaurante entre el primero y el segundo plato...(¡uhala, Suso, tá fumando!, ¡huala, que no se puede!,¡huala, cómo te pillen!”...)
Tenía la impresión en cada calada que aspiraba de estar enseñando el varonil miembro, en lugar de un cigarrillo. Una obscenidad.
Termino el cigarrillo, lo oculto estrujado debajo del primer plato, y llamo al dueño del mesón...el restaurante estaba a tope de gente en barra y salas.
  • - Oiga, me parece que alguien está fumando aquí. Huele. Se lo digo para que lo sepa
  • - Tranquilo, amigo- me contesta dándome una palmada en el hombro- tengo un olfato muy desarrollado. Si alguien fumase aquí, descuide que no se me escapa.

Yo creo que los fumadores nos beneficiamos de una especie de superioridad espiritual sobre los no fumadores: tenemos una conciencia más aguda de nuestra común mortalidad.
  • - La diferencia entre nosotros y ellos- comento con frecuencia con el casual compañero de pitillo en la calle- es que nosotros moriremos enfermos, y ellos sanos.
En ese punto debo gratitud al cagón de la entrada de ayer, al ciudadano del lobby antitabaco. Ése  seguro que muere muy sano, aunque con el rictus de los estreñidos con agujas en el estíptico.
En efecto, los anuncios que la ley ordena imprimir en los paquetes de tabaco hacen involuntariamente de eco a un hermosísimo rito antiguo de la iglesia católica: a principios de la Cuaresma, el Miércoles de Ceniza, cuando a cada fiel se le impone en la frente la ceniza bendecida, el cura le dice: «Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás».
No sé si lo pilláis, pues profunda la metáfora es : “ceniza, tabaco- polvo” (lo de “polvo”, cuidadín con las interpretaciones)
La mayor parte del tiempo, nuestros valores modernos se esfuerzan en ocultar, ningunear y reprimir cualquier alusión a la muerte.
Nuestra conciencia de fumadores, con esos avisos tremendos de bocas desdentadas, fetos enclenques, pulmones cancerígenos, nos recuerdan que debemos celebrar la vida.
Mozart confió en una carta que pensaba cada día en la muerte, y que este pensamiento era la fuente profunda de toda su creación musical. Explica ciertamente la alegría inagotable de su arte.
Esto no significa que de esos anuncios nuestras musas nos transformarán en Mozart.
Pero, bueno, yo ya me entiendo, y con eso me basta.
Y agradecer al podrido cagón de Valladolid haber podido escribir esta entrada. Un disfrute.

LA OLORA (I).

7 comentarios

lunes, 17 de febrero de 2014


Estaba pensando si escribo o no la entrada de hoy, y me dije,”¡venga, va!, dentro vídeo!”, y la escribo.

Hay un tipo de vallisoletano que es hombre adusto, refunfuñón, con cara agria, como si hubiese lamido la escobilla del W.C. Para que lo entendáis los que no sois de aquí: la pinta del expresidente Aznar.

Ya sé que no es de Valladolid, es madriletano, pero ya pilláis por donde va.

Fernández Díaz, que sí es de Pucela, representa también ese tipo de carácter. Esa cara tétrica, ese rictus de señor serio y como asqueado.

Y resulta que estaba el viernes en una cafetería y me entraron ganas de ir a los servicios. Bueno, la verdad es que entré en la cafetería para excusar ir  al excusado, o retrete (¡preciosa palabra!) y hacer “de cuerpo” (preciosa expresión!).

Abro una primera puerta de acceso al jiñador de caballeros, y encuentro que está ocupado. Tengo aún algo de fuerza en el esfínter, pero voy en reserva. Aquello aguanta lo que aguanta. No soy un atleta.

La labor que está desarrollando el anónimo propietario en el interior del obrador de repostería deja en la atmósfera unos efluvios de una densidad pastosa , tanto al olfato, como a la garganta. Es un gas mostaza casi casi grumoso.

No lo veo, pero ese hombre no puede estar elaborando semejante trullo sentado. Sentado es imposible. Ese hombre tiene que estar suspendido en el aire, con las manos apoyadas a presión sobre las dos paredes, y pedaleando las piernas para impulsarse. Si no es así, no lo entiendo.

La olora era tan espantosa que comencé a tener arcadas sólo de pensar lo que me iba a encontrar al llegar mi turno.

Encendí un cigarrillo para aliviar algo la olora. No es Ambi Pur, o El Pato, pero algo es algo. Mientras lo encendía me preguntaba “¿ dejará hueco para lo mío?”.

Se oye el canturreo de la cisterna...se abre la puerta...y un señor de Valladolid se queda mirándome con rostro...con rostro...de Valladolid. Ya sabéis: cejas chocándose en la punta de la nariz, morros lapiceros, arruga pronunciada en el entrecejo, pelos en las orejas, pequeñajo, y cabreado.

Y va, y me dice.

- Está prohibido fumar aquí. 
¡¡¡Hay que echarle cojones!!!. Me deja el tío apunuto de morir de asfixia, con una peste a Papeleras de Navarra que no me voy a quitar en tres meses, con serios síntomas de pólipos en las mucosas, y rinitis, ¡y me dice que está prohibido fumar!

Tenía prisa por descargar la parte alicuota que me correspondía, así que le contesté, “¡lo que está prohibido es cagar con esa falta de educación!, y me encerré a lo mío.
(Continuará)

ERRARE HUMANUM EST.

14 comentarios

domingo, 16 de febrero de 2014


Recuerdo una conversación, hace años, con un hombre hecho así mismo. Un empresario de peculiar aspecto – tendría cincuenta años y vestía sólo y exclusivamente de “country” (vaqueros, botas “shúpamelapunuta”, pajaritas de lazo, cazadoras de ante con flecos...).
Aquel hombre, que se comía el mundo, me comentó que él se veía incapaz de ponerse de rodillas delante de nadie, y menos de un sacerdote. Venía a cuento la conversación por haber visto en un curso de retiro a otro empresario amigo recibiendo el sacramento de la  confesión.
La verdad es que, si se piensa un poco, ponerse de rodillas delante de alguien resulta algo muy difícil, y si no lo has hecho nunca, más.
Hoy hay muchísima gente que casi nunca se ha puesto de rodillas delante de nadie...exceptuando razones sexuales. En eso, hasta patas arriba.
En realidad, es que hay muchas personas que son incapaces de admitir sus errores delante de nadie, y más reconocer que son “pecados”. Creen que si admiten sus errores, es una muestra de debilidad. Su ego no les permite admitirlos porque están convencidos de que se rebajan o pierden su valía.
Todos los seres humanos cometemos errores. Nadie se libra de ellos. Tan sólo se equivoca el que intenta hacer las cosas. El que no tiene valor para intentarlo es el único que nunca se equivoca. Pero eso no es vivir sino sobrevivir.
Admitir los errores propios es uno de los signos principales de valía interior: una señal de seguridad y fortaleza.
Admitir nuestras equivocaciones también es una señal de humildad y de capacidad de comprensión, es una muestra de bondad, y fortalece en gran medida nuestras relaciones con los demás.
Si no admitimos nuestros fallos, las personas no confiarán en nosotros, porque seremos expertos en pasar el marrón a otros.
Incluso nos abandonarán, ya que pueden sentirse acusadas o víctimas de nuestro siguiente error.
Tener siempre razón es un claro signo de inmadurez y falta de confianza en uno mismo. Aquel que admite sus faltas, sus desaciertos, sus malas historias, se ganará el respeto de los demás.

¡PITAS, PITAS!

10 comentarios

viernes, 14 de febrero de 2014


Los hombres de Fe, con mayúsculas, son aves que vuelan muy alto. Las dos alas que les permiten volar son el desprendimiento de todo, y el amor a los demás. El primero les lleva a tomar altura, el segundo les hace llevarse bien con ellos mismos y con el mundo.

Por supuesto hace falta que las dos alas batan al mismo tiempo, si no, viene la caída.

Pues bien, conozco poquísimas aves. Y sí mucho pajarraco. Tendrán las plumas vistosas y coloridas, mala señal, pero son deformes , torpes, todo distorsión, enfermas, ridículas.

Gallináceas que en cuanto intentan el vuelo caen estrepitosamente al suelo.

Y siempre es por la misma razón: o están apegadas a su propia vanidad estúpida, o se aman a sí mismas de una manera miserable.

Examina cuidadosamente los hombres que se dicen de Fe: el obispo Uriarte, el ministro Fernández, el diputado Larreina, el fundador Argüello, los Legionarios de Cristo, o date un paseo por la delirante y ridícula Villa Tévere...

Echa “¡pitas, pitas!” en ciertas fundaciones de religiosos...y me dices qué tal van de desapego y de amor .

Todas tienen el mismo común denominador: hay algo en ellas que está por encima de su Fe: la política, el dinero, el poder, la vanidad, la lujuria.

Lo de siempre, vamos.
--------------------
¡¡¡FELIZ DÍA DE SAN VALENTÍN ! (HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE)

 

¡BUEN JUEVES!

7 comentarios

jueves, 13 de febrero de 2014


Alguien dijo que lo más bello que hay en un museo son las ventanas. 

Cierto. 

Y lo más bello que hay en un aula también. Y los ojos de unos niños que, derrepenete prontoso, se les brillan los ojos ante un hallazgo como entender que dos más dos son cuatro. 

El mejor paisaje es el rostro de las personas cuando no se sienten vistas, cuando rezan, cuando te miran enamoradas. 

El ladrón sorprendido in fraganti huye abandonando parte del botín. Jesús habla de la muerte comparándola con ese ladrón. El caco que robó el alma de mi padre nos dejó en su fuga apresurada su mirada. Se le debió caer en la huida . 

La muerte, como ladrón en la noche, la verdad, es bastante chapucera, gracias a Dios. 

¡Buen jueves, y buenas ventanas donde asomarte!

LA PUTA REALIDAD.

10 comentarios

martes, 11 de febrero de 2014


Hace algunos años pillaron al actor inglés Hugh Grant en un lugar público, en compañía de un putón desorejado. Fue detenido, y su foto, y la de la putingui, particularmente fea, fue publicada en todos los periódicos del mundo.
A cualquiera de nosotros una situación así resultaría apuradilla- por decirlo suavemente. Para un actor tan célebre, habría podido tener consecuencias catastróficas: toda su carrera en Hollywood pareció por un momento irse a pique. En medio de este marasmo, fue entrevistado por un periodista estadounidense, que le hizo una pregunta muy yankee: «¿Va ahora usted a un psicoterapeuta?». 

- No —respondió Grant—, en Inglaterra leemos novelas.
Tengo la desgracia de conocer unos cuantos que asisten al psicólogo, psiquiatra, tratamientos de coachings de gurús expertos en autoestima, amor , y socorrismo. Alguno se ha hecho la carta astral.
Alguna se acostó con su psiquiatra, pues los hay muy cariñosos.
La pregunta del periodista tiene sentido.

«Cuando un individuo pierde contacto con el universo mítico, y su vida se ve así reducida al único dominio de los hechos, su salud mental se encuentra en gran peligro”, escribió Jung. 

Y es verdad. Si no hay novelas, ni poesía, ni un Dios que perdona al pródigo golfo, ni oración sincera – rezan los poetas , los artistas, los santos...¿qué coño reza un banquero, o un empresario, o un político?-... corre el riesgo de estrellarse contra la muralla de los hechos o de morir reventado bajo el peso de la realidad. 

Y entonces es preciso llamar con toda urgencia al doctor De Dou y a sus colegas para tratar de volver a reunir los pedazos.

El que lee vive dos veces, cien, mil historias- da lo mismo novela, historia, poemas o, como escribió Simenon, el listín telefónico. Y leyendo te sientes acompañado y entendido.

Unamuno , que era un hombre atormentado, escribió: «El hombre, por ser hombre, por tener conciencia, es ya, respecto al burro o al cangrejo, un animal enfermo. La conciencia es una enfermedad».

La respuesta de Grant, sabia y profunda, te ayudará a salir de la espiral de los puros y testarudos “hechos”.

Vargas Llosa lo describió mejor: «La vida es un tornado de mierda, en el que el arte es nuestro único paraguas».
↑
Top