COMO NACEN LAS COSAS GRANDES...

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jueves, 8 de enero de 2015

Emprendo  este tiempo porque Alguien quiere que sea así. No lo busqué : nació como nacen las cosas grandes que se dan en la vida.

Todavía tengo ilusiones que perder. Mala señal si no las tienes, porque eso significa que tampoco tendrás  verdades que descubrir. He llegado a ese cruce de caminos - ¡otra vez! - en el que bajo el peso del dolor y la decepción , descubres que esta vida es absurda y que nada verdadero ni  puro puede florecer en la tierra.

Sólo quedan dos caminos:

Subordinar toda esperanza a algo grande que se llama Amor, o hundirse lentamente en los pequeños placeres, en los deberes cotidianos, las rutinas, que con frecuencia crean escépticos o, lo que es peor, cínicos.

Voy a lo imposible, que es la única foma, en mi  caso,  de llegar a Dios.

Si eres un amante repleto de ilusiones, o un revolucionario vestido de utopías, incluso un disoluto que pudre todo lo que toca (también la corrupción es un sueño, y un intento de conquistar lo imposible), el retorno a Dios se puede dar.

Pero nunca se dará a través de la comodidad, los honores, la vanidad, "el  éxito", el dinero, el aburrido aburguesamiento de la "sociedad del bienestar, que pretenden llenar  una existencia en la que la ilusión se ha hundido  para siempres.

Por eso, con Manuela,  y alguien más, vuelo aTamahu.

Allí os espero. 

QUE EL  SEÑOR ESTÉ EN VUESTRO CAMINO

SUS ÁNGELES OS ACOMPAÑEN

Y MARÍA OS LLEVE DE SU MANO.

VALORES.

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martes, 6 de enero de 2015

Lo único realmente sagrado es actuar en conciencia. Nada más.

Para actuar en conciencia debes tener muy claro cuales son tus valores fundamentales, que serán pocos, pero marcan tu vida y tus decisiones.

Si no tienes definidos tus valores, te voy a echar una mano: ¿Debería aceptar el trabajo que me han ofrecido? ¿Es un buen momento para iniciar una relación? ¿Cuánto tiempo debería pasar con mi familia?...no son decisiones fáciles de tomar.

Tu lista de valores te proporciona un atajo a la hora de tomar estas decisiones de una manera inteligente. Por ejemplo, si te ofrecen un ascenso que implica que pases a trabajar de 40 a 60 horas y que dobla tu salario, ¿deberías aceptarlo? Si valores como el éxito, la carrera y el dinero están en lo alto de tu lista, probablemente dirás que sí. 

Si la libertad y la familia están en ese lugar, probablemente dirás que no. 

Al haber jerarquizado tus valores, ya has hecho el trabajo más pesado para saber qué es lo más importante para ti. Así que, en estas encrucijadas, eres capaz de reducir la decisión a una sencilla comparación de valores y la decisión aparece por sí sola. 

Yo creo que si echas un vistazo a lo que tienes te  harás cargo de qué valores son importantes para ti.

El éxito puede significar para ti una buena carrera profesional, ingresos elevados, una relación satisfactoria y un cuerpo sano. Pregúntate qué partes de tu vida no están en sintonía con eso: si ganas una mierda, , estás casad@ con una gruñona pues, comes comida basura ,oye, tú mism@. Pon el contador a cero y vuelve a empezar.

Existe una tercera opción, y es vivir de manera ajena a tus valores, a lo que es realmente importante para ti en tu vida.  Dicho de otro modo: que le den pol saco a los valores.

Desaconsejo encarecidamente esa opción. Eso significaría vivir sin integridad, y esa falta de congruencia se propagaría a otras partes de tu vida. 

Todos, absolutamente todos , los casos de corrupción que vemos en estos años, son protagonizados por gente así.

Un ejemplo podría ser permanecer en una relación abusiva como resultado de un sentido de lealtad puesto en la persona equivocada. Vivir de manera poco íntegra durante demasiado tiempo arroja consecuencias muy negativas: tu interior será una casa desolada.

En la persona, o en la empresa equivocada, esa que por nada del mundo trabajarías porque sabes que sus valores están en las antípodas de la dignidad de las personas.

Pero, en fin, allá tú.

¡BENDITA LOCURA!

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lunes, 5 de enero de 2015

Ayer, por fin, me atreví a leer dos cajas que dejó Manuela con todas las cartas que le escribí de novios.

Todas son de una intensidad maravillosamente loca.

¡Nos queríamos mucho!, y  descubrí, trece años después, el miedo que pasamos, las dudas, la alegría, la incertidumbre...son cartas largas, de tres  folios bastantes de ellas.. A veces me desconcetaba mi propia sinceridad con ella.

Se podrían editar esas cartas que recogen una trayectoria de año y medio de un proceso    que , hoy lo veo mejor que nunca, explica muy bien qué nos sucedió.

Me hizo gracia encontrar este dibujo que le envié en una de las cartas.

¡Joder, qué locos estábamos!: ¡bendita locura!


¡GRACIAS!

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domingo, 4 de enero de 2015

Una de las formas más asequibles, rápidas y eficaces de sentirse entre bien, muy bien y fantásticamente bien, consiste en agradecer.

En realidad nacemos con buena gente que nos ha enseñado eso de dar gracias. Y está muy bien.

Pero hablo de gratitud por todo, como hábito, porque todo es bueno.

Gracias primero por uno mismo. ¡Coño!, ¡quiérete un poquico!

Gracias por el agua, por el pan,  por esa tostada con aceite, por el coche, por la luz, por la calefacción, por el ascensor...

Gracias por un nuevo día, y por la noche, que sería bueno repasaras el día y agradecieses algunas de las personas que te cruzaste ese día.

Gracias por tu mujer, y tus hijos, todos los días.

Y , ya que estamos, gracias a todos los barullanos que estáis en esta jaula de grillos desde hace años. Todos es todos. Hasta ese hijo de la Gran Puta , el mosquito que pica en el Barullo, y gracias a esa gotica de sangre que nos roba, le permite volar y vivir un poco más.

¡Que le aproveche!
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Manana no tengo interne's

Me busco la vida.

Gracias, de  corazón. 

POR QUÉ ESCRIBO

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El gitano chico li prigunta al hitano padre:

- ¡Ay pápals!, ¡qui mi pican mucho los ojos!

Y el hitano padre li ise

- No ti priocupels, chacho, qui eso es qui vas romper a leel.

Un día rompí a escribir.

Supongo que la razón es que había leído lo suficiente para animarme a escribir mis cosas, mis historias, mis obsesiones, mi manera de ver el mundo, de amar, de pecar, de contar, y contarme.

Gran parte del Barullo, y otras páginas, son autobiográficas y, no me importa reconocerlo, procuro hacerlo  desde la verdad.

Y desde entonces no he parado.

Muchas veces, las más, imagino e invento, otras retrato, algunas necesito verlas escritas para entenderme. Hay mucho de fiebre neurótica que  encauzo garabateando papeles, si no , reviento.

Unas pocas, muy pocas, estoy convencido que debo escribir eso porque  sólo uno puede hacerlo.

Me chifla escribir, cada vez más. Y disfruto leyendo y aprendiendo a juntar palabras que escriben  otros.

Escribo porque me hace libre, escribo por narcisista, escribo por miedo, escribo  para recordar, también para ser recordado, escribo para reir, también para emocionar, y  rezo al escribir, porque la escritura también puede ser oración.

Escribo con toda mi mala leche, y con toda la alegría que pueda proporcionarme alguien que pasaba por allí.

Lo que sé es que ya no puedo dejar de escribir, y soy muy feliz de esta forma.

Esté donde esté, seguiré escribiendo: es, también, un terapia.
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Ayer, en Zamora , Belén de la Catedral (Morgan Freeman de Rey Mago)




 

MODELOS RIAROS RIAROS RIAROS.

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sábado, 3 de enero de 2015

Una de las maneras que hay de madurar en esta vida es por imitación. ¿Quién no admiró en su adolescencia un modelo de profesor, de monitor, de tutor, y plagiaba sus gestos, sus andares, su forma de hablar...tiempo después uno desarrolla su carácter y anda su propio camino.

O no.

Conozco unos cuántos que se han quedado anclados en el modelo original. Porque hay arquetipos humanos que han sembrado estatuas mudas e inmóviles de por vida. Esos que de tan  hechizados por el líder están cuerdos de atar.

Por ejemplo,  cuando Escrivá de Balaguer, un día que le dio el puntazo (era hombre de puntazos)  se precipita de manera insospechada  sobre un crucifijo que consideraba cursi, o poco acertado estéticamente, y lo estrellaba contra el suelo, ante la cara de estupefacción de la concurrencia que, atónita, miraba el Cristo hecho añicos en el suelo.

- ¡Jos míos!, os parecerá que esto que he hecho es una herejía, pero es desvelo por la dignidad de las imágenes sagradas....¡jos míos!: ¡tratádmelo bien!, ¡jos míos!- gritaba trémolo y transido

Y, claro, pasa el tiempo, se escriben biografías del santo a troche y moche, y uno de estos inmaduros que hablo descubre su modelo: san Josémaría.

Y va el baranda y , predicando en un colegio a chavales de bachillerato, agarra un crucifijo del oratorio, y le mete un guarrazo contra el solado, y repite la anécdota que le había dejado muy impresionado.

Pero él  cura no era san Josemaría que, como se sabía excepcional, se permitía el lujo de hacer lo que le salía al dente, y el descojone de la peña todavía se oye en los pasillos de ese colegio en las noches de luna llena.

San Josemaría era un notas, la verdad.

Acostumbraba en las tertulias, rodeado de decenas de sus hijos, a quedarse derrepenete,  depronoto, calladico, mirándoles con ojos intensos....nadie decía nada, expectación ansiosa...¿qué dirá?...

- ¡Jos míos!: ¡OS QUIERO MÁS QUE VUESTRAS MADRES!

Pasa el tiempo, se escriben biografías, y en un colegio - lo he visto, soy testigo de ello- un profesor , y de modo habitual , fotocopia el modelo:

Estaba escribiendo en la pizarra y , pimba, se callaba, se giraba mirando la clase que, perpleja, observaba a su vez al básico....¿qué le pasa al tío?... silencio...mirada de profunda emoción, como Venecia sin ti...

- ¡Os quiero más que vuestras madres!

Después ibas a una tutoría y te preguntaban los padres quien cojones era el tronco ése que decía que quería a los niños más que sus madres.

Y a ver cómo arreglas eso.

ELOGIO DE LA LECTURA

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viernes, 2 de enero de 2015

Leo desde mi  adolescencia gracias al "Batusi" , un profesor de literatura que contaba los argumentos de los grandes de una manera tan apasionada que salías zumbando a leer algo de ese autor.

¡Le debo tanto a los libros!

Como uno es como es, mis lecturas son muy desordenadas, sin criterio alguno pero, en fin, poco a poco me han acompañado los mejores, y me han enseñado casi todo lo que sé de la vida, para bien y para mal.

La Faraona de Barbastro ponía un ejemplo para razonar el por qué él había puesto su índice cuando el Vaticano quitó el suyo: el del zumbado que entra en una Farmacia y se echaba al coleto toda medicina según el color, o el sabor y,  claro, reventaba.

En fin, no es comparable. De todas formas, si por leer enloquezco como el Quijote, gustosamente pago ese peaje.

Leer me ha hecho mejor persona, ha conseguido que conozca otras vidas y otras culturas, me ha enseñado a hablar y expresar conceptos que de otra manera no me hubiera jalado un rosco.

Esto es, quizás, lo más importante:pensamos con palabras, nos entendemos con palabras, hacemos proyectos con palabras. No sólo hablamos con los demás con palabras, sino que continuamente hablamos con nosotros mismos con ellas. 

Allí está lo mollar en muchas personas: no leen, y se nota una carencia gravísima a la hora de explicarse, a sí mismos, y a los demás. 

Si el lenguaje falla, aparece la violencia tarde o temprano.

Lo primero que hacen los dictadores, o las Faraonas del mundo, es censurar la lectura, prohibirla o, al menos, disuadir de ella o, en fin, consulta a ver su calificación moral,  porque saben muy bien que la lectura es el gran enemigo de la tiranía marimandona.

Luego te enteras que al que estaba prohibido le hacen Papa  , ¡y venga a todo correr a ponerlo a la altura del Principito.

Cuando no se sabe comprender un argumento, o se siente la pereza de buscar información, o se vive pegado al televisor, se acaba sometido a la sugestión del grito, la consigna, el clip publicitario, el convencimiento fácil, el insulto. 

Y todo esto es la antesala de la sumisión.

Educa para la lectura leyendo tú delante de tus hijos: les harás libres, libres de verdad.





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