VOLAR.

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lunes, 9 de diciembre de 2019

¡ He volado tantas veces!

Volar sin alas, sin viento, ni tiempo. Sin motor, No hace falta saber. 

Se vuela cuando se ama, cuando se desea, cuando te hacen creer. Se vuela ante el fracaso porque no te puedes permitir caer. Vuelas cuando te encuentras con alguien que te mira y sientes que te vas muy alto, y muy lejos. Vuelas, ¡ y de qué manera!, cuando alguien te mira y te dice " ¡venga, puedes!" . Vuelas a a veces cuando rezas. También cuando pides perdón.  

Se vuela de alegría, de miedo o de ilusión. Con la sonrisa en los motores, el miedo o la decepción. 

Se vuela tras tropezar, caer, mirar y seguir. Cuando cantas y no puedes seguir porque te saltan las lágrimas. Con alas prestadas, sin motor, con el viento en contra y el corazón a favor.

Porque, a veces, nuestro sitio no es el suelo aunque tengamos que seguir en pie.

¡ He volado!




UNA MAÑANA EN EL MUSEO PICASSO

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domingo, 8 de diciembre de 2019

Visité el museo Picasso  en Barcelona.

El mejor paisaje de esas salas, sin dudarlo, son sus ventanas. Y su mejor luz. Los mejores retratos, los de los bedeles que , sentados y aburridos, bostezan  y miran pasar bobinos a la gente. 

En una sala de aquel museo de pintura había una mosca  que controlaba el espacio aéreo. Esa mosca será la aventura y la novedad que llevará  esa tarde a su casa el bedel. Se lo contará a su mujer con emoción contenida " . No te lo vas a creer, cariño: hoy he visto una mosca volar en la sala  azul". 

Luego hablan de profesiones peligrosas.

  Esas pinturas  son objeto de degustación universal  y por todos los caminos del continente bajan ahora sucesivas oleadas de amantes del arte con una mochila a su espalda. Blancos, mestizos, negros, amarillos. Aquel museo se había convertido en un lugar de cita preferente en la ruta migratoria. Hasta allí llegaban los consumidores de cultura a granel, innumerables excursionistas a pie y otras hormigas voraces.

La verdad, ni una sola de esas pinturas me han producido emoción alguna.

 Al principio de la ruta por el museo se  habilitó  una sala para que el gentío pudiera: depositar las carteras y mochilas en la entrada. Una gigantesca montaña de mochilas . La avalancha de fardos que se multiplicaba en consigna sí que tenía vida propia. Y entonces, el museo, después de darse tanto moco con Picasso , tuvo de pronto su sentido, puesto que cada una de aquellas mochilas transportaba un sueño.

En esa montaña , de verdad, sí que había arte.


Y QUE VALIÓ LA PENA.

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sábado, 7 de diciembre de 2019

Un día entiendes  que querer también es  soltar. Que cuando sales del sitio por un bolazo de la petanca no es fácil volver a encontrarlo. Que basta un minuto para borrar un día, una palabra para callar un alma y un silencio para gritar bien alto.

Verás que , como el murciélago con la boca ensangrentada que al leer en  la pared  " se traspasa" no se traspasa. Que hay corazones de lana  y lo que se descuida mata. Que basta cerrar los ojos para ver, confiar para sentir y creer para volver.

Sentirás que lo que tuviste duele, que si es amor no aprieta y que si es de verdad, salva. Que cada persona es única, que lo que se quiere se cuida y lo que se cuida crece.

Comprobarás qué maravilloso  es aquello que no vale dinero, cuánto pesa un suspiro, cómo se clava  una mirada. Que quien te quiere te hace parecer muy importante , inventa tiempo quien te necesita y hace que no te quepa ninguna duda.

Te dolerá por qué no lo hiciste, no se lo dijiste, cerraste la puerta o no te atreviste. Si fue lo mejor, si pudo haber sido, si era el final o lo precipitaste al olvido.

Recordarás lo que tuviste, lo que se fue, aquellas alegrías que provocaste y lo que no dejaste volver.

 Las canciones  a cada instante, ese hombre que te amó, ¡ y de qué modo!,  aquellas ganas de ser santo.

Eso es lo que queda en el tiempo, lo que vives, lo que quisiste ser. Lo que deja huella pero no mancha, lo que deja marca pero no duele. Las manchas de ir viviendo, las ventanas que abriste para airear el corazón, lo que hace que mires atrás, sonrías y sepas que sí, que todo a valido la pena.




LA MÁSCARA EMBOZADA.

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viernes, 6 de diciembre de 2019

Toda  la gente que ha tratado de enviar un mensaje de terror al mundo se ha ocultado detrás de un disfraz, de una máscara.

Parece que a los hombres nos pone eso de maquillarnos.

Un terrorista  como Otegui puede soltar una gilipollez , pero si la pronuncia lentamente con la cabeza dentro de una capucha, entonces esa gilipollez adquiere el eco de lo sobrenatural. Habla la sabiduría.

Con el rostro tapado , un hacha, una serpiente y una metralleta en la mano, las palabras alcanzan mucha profundidad y  espanto; por eso el hombre para imponer sus ideas se ha servido tanto del disfraz como de las armas. 

Ocultos  con máscaras de animales, o de seres con aspectos macabros , los hechiceros bailaban junto a la hoguera simulando una cacería, emitían sonidos de grande acojone,  y éstos atraían la caza. Incluso la fertilidad.

Todo movimiento revolucionario , lo estamos viendo con los independentistas catalanoides,  han necesitado de los curas, los  nuevos brujos, que se han adornado la frente con grandes cornamentas y a través de la historia no han cesado de lanzar comunicados llenos de amenazas y consejos, mientras también danzaban y el infierno se hallaba a disposición de los fieles.

Los payasos  se han ocultado siempre detrás del maquillaje para desarrollar los simulacros. Los jueces se han vestido con oscuros faldones y puñetas y nunca han osado  dictar sentencia sino parapetados en la trasera de las cornucopias. ¿Qué sería de la moral sin las ceremonias litúrgicas , de los vestidos, las albas y tiaras, los incensarios  y de los dogmas  sin los fastuosos  ropajes? 

El podio de los políticos, la máscara de los comediantes, la capa de los obispos, el uniforme de los militares y la toga de los jueces son ornamentos que los hombres utilizan sólo para dar prestigio a la voz.

Ninguna máscara del brujo más brujo más brujo podría compararse con el capirote de un terrorista cuando lanza una soflama. Dentro del vacío que genera ese saco oscuro , las ideas vulgares, las ambiciones rastreras, conquistan el sonido de un drama maravilloso. 

Ningún báculo ha logrado el vigor de la metralleta, pero ésta no tiene más fuerza que la oscuridad. Por eso el poder busca las sombras, ya que éstas acrecientan su propio volumen y dan una apariencia de solidez a los fantasmas. 

A Drácula lo desintegra la luz. . esa misma es  que aniquila a los terroristas. La noche, la ambigüedad, el silencio o las frases pronunciadas dentro de una capucha dan mucho prestigio, y frente a él la verdad  . El arma de la libertad, que es el ácido más corrosivo.





EL ÚNICO ESPECTADOR.

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jueves, 5 de diciembre de 2019

Muchas veces veo la vida desde fuera. Como si estuviese sentado en una butaca  en una cine viendo mi propia película.

Observando una pantalla en la que pasan cosas. Mis cosas. La verdad es que el guión es un poco , no sé...un caos , un puzle absurdo a veces, otras patético, ridículo en ocasiones, y siempre muy loco. 

Verme así, desde la distancia, me ha inoculado contra la locura. Era como si me ocurriera a mí pero, realmente, no iba conmigo.

No… más bien era yo viviendo una vida que no era la mía. ¡ Y con tantos papeles, y tan distintos! 

Todos somos actores de nuestra propia película y simultáneamente, secundarios y extras de otras muchas películas, de guiones escritos por cada uno, sin posibilidad de repetir escenas, ni de ensayos.

Hasta que un día…un día entendí que si hubiese un espectador que viese nuestra película - quizás lo hay -  ...¿ qué sucedería?. ¿ Se comportaría como nosotros cuando vemos las películas de otros, que decimos " ¡pero qué vas a hacer, coño!", o lloramos, con él, nos emocionamos., reímos y, siempre, entendemos y comprendemos.

Entendí que la vida no tiene que ver con el tiempo. Que en cualquier momento se vive, que en cualquier momento se muere. Que no se puede retomarla, que ella no espera aunque no la hayamos valorado lo suficiente.

Entendí que el amor está en todas partes. Que se puede recordar lo amado  y sonreír. Entendí que se puede amar sin miedo, con libertad, que hay amores que nos hacen descubrirnos, que nos sorprenden, que nos mejoran, que pueden amarnos sin ahogar. Entendí que “amor” es una palabra con tantos significados y tan grandes. 

Entendí que , simultáneamente puedo ser santo, pecador, héroe o villano, cuerdo y loco, sensato y gilipollas, honrado y corrupto, puro e impuro, valiente y cobarde.

Entendí que en esa película hay música y letra.  Que me he callado por cobardía, y he gritado por insensatez.  Entendí que puedo elegir, dejar de poner excusas, dejar de lado lo que no quiero y decidir con quién comparto.

Y entendí, por fin, que no me importa si gusta o no mi película. Incluso si me gusta a mi, o no. . Que pasó el tiempo de dar importancia a otros quitándomela a mí. Que se acabó vivir como se supone, tratar de agradar o no molestar. Que siempre nos queda vida…siempre que queramos vivirla. 

Porque un día me di cuenta de que no quería que la muerte me encontrara ya muerto. Y que cuando llegue ese fundido a negro, se levante ese Espectador, aplauda, y diga " joder, que película más rara!".


CAERSE DEL BURRO.

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miércoles, 4 de diciembre de 2019

¡Ay, aquellos días largos  e interminables!

Cuando  salías  de casa por la mañana, subías al colegio montado en la trabuca del tranvía  y regresabas  a comer. La mesa camilla era  un castillo y un palo una espada. Cualquier excusa era buena para organizar una partida del pañuelo, o del churro va  o jugar al pañuelo.  O pasar la tarde con los juegos reunidos Geyper,  ir a pasar el domingo a Ontinar del Salz, lanzar piedra planas a rebotar en la superficie del río Gállego,  merendar  en el campo e inventar aventuras. 

Callejear por Zaragoza , perseguir chicas. Siempre faltaba mucho para todo, no había prisa, el reloj iba mucho más despacio de lo que debería. 

El colegio, el uniforme, el otoňo, las nubes y los días grises parecía que no iban con nosotros. Esos días llenos de alegría, de amigos, de sol, de pantalones cortos, costras en las rodillas, de risas y dos horas de digestión, de bicis en el  Cabezo y camisetas de colores, no iban a terminar nunca. De misa y de monaguillo.

Pero un día ocurre. Un día descubres que Millán, un compañero de clase , se ha muerto y ya no está en su sitio. Otro día repites curso y tus amigos se olvidan de ti. Y en ese nuevo paisaje eres el tonto. El tonto grande, como esos grandones que les falta un hervor que salían en las caravanas , en los carromatos del oeste jugando con los niños.


Otro día descubres que tus padre es un pesao y un aburrido. Ya no es un superhéroe.  Y, encima, te escucha gritar cabreado, "¡ ojalá hubiese tenido otro padre!"

Otro día vas atando cabos y entiendes que esos días con toda la familia que a ti te parecían tan idílicos, tienen una parte más oscura que no se ve a simple vista. Que tío Francisco es un cabrón. Que la tía Goya es una histérica.

Y descubres el sexo. Y el pecado. Y la obsesión por la señora Mendicuti. La señora Mendicuti y sus tetas. También descubres que hay amigos que defraudan. Y que tú mientes y engañas, Que robas para poder fumar. Que no paras hasta conseguir escupir entre los dientes, sin abrir la boca y echando el humo por las narices. Y que lloras por una chica que te ha dicho que no.  Y rezas mientras estás pecando para que Dios no te mate..."¡ por favor, Jesús, no me mates ahora!"

Y que eso duele mucho más que una de esas caídas en bici que te dejan las rodillas y los codos llenos de rasguños.

Y que el verano se pasa. Y que dura menos de lo que parecía. Y que las cosas se ven de otro modo. Y que ya no somos tan niňos. Que cambia la voz, salen pelos y granos. Y que surgen emociones que no sé cómo se nombran  y  cómo gestionar. 

Y que estoy  perdido, y no sé cómo voy a terminar..

A eso mi padre  le llamaba "caerse del burro". O así me lo hizo saber cuando me metió vestido en la ducha, abierta en chorro, mientras gritaba " ¡¡¡ A VER SI CAES DEL BURRO DE UNA VEZ, COÑOOOO!!!". 

Y todo porque le había roto su maravillosa colección de vitolas de puros.  

Mientras  mi madre  profetizaba " te vas a romper la crisma". 

Tantas cosas nuevas que requerían su tiempo y espacio nuevo  en mi interior. Y hay que dejar salir algo de lo que tenemos dentro antes de que entre lo nuevo.

¿Cómo se hace eso?. No importa. Viene solo.



YA LO SABÍA YOOOOO

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lunes, 2 de diciembre de 2019

Desde que soy pequeño me ha acompañado.  Siempre hay un "Yalosabíayo"  y un "Telodije" perfecto para cada ocasión en la que nos equivocamos.

Un Yalosabíayo  para cada vez en la que, con ganas y entusiasmados , seguimos a nuestra intuición en algo en lo que creíamos y la pifiamos. Ese "Yalosabíayo" de ojos cerrados , y  acompañado de unas cejas ligeramente arqueadas.

Un Telodije para esas veces en las que, públicamente, aposté por esa persona  y, finalmente,resulta que se  ha demostrado que los otros tenían razón. Ese Yalosabíayo  dicho  en público, en voz alta y repitiendo todas las razones que ya nos dieron en su momento," si es que te lo dije" ,  con movimiento de manos y gestos de interrogación, no sea que alguien se lo pierda y no le quede claro que la has cagado.

El telodije de  esas  madres, que es para mandarla a la mierda a la buena señora.   Es de los peores que existen porque duran toda la vida. Por lo menos hasta que se muera. Y se morirá diciendo " Telodioje". 

El papi que  te estará recordando siempre que ya te dijo que no te hicieras de esa institución, o la mamá que te tostó sobre  aquel chico con el que te empeňaste en salir , que no era de fiar, que estabas como un cencerro , que ya verás.... que te lo dijo. ¿ Te acuerdas ?… ¿ O NO TE….LO….DI….JO?

O cuando decidiste estudiar Filosofía, o Magisterio   en lugar de ADE  porque era lo que te gustaba. Ya te dijo ella que en qué ibas a trabajar después, que te morirás de hambre, que acabarías trabajando de cualquier cosa, que haberte pagado la mejor educación en Fomento para eso, para terminar de maestra en una escuela infantil . Y cuando ocurre…te suelta .  TE.. LO…DI…JE, ES QUE YA LO SABÍA YO  que se repetirá a lo largo de los aňos, con su movimiento de cabeza y los ojos casi en blanco.

Oiga , señora, señor, joder ya, a  ver si, un día  reconocen también los grandes aciertos en la vida de sus hij@s  por pasar  y no hacer caso de sus buenos consejos. 

Pero , claro, eso no se recuerda, no escucharemos de sus labios un...¡¡¡TELODIJEPEROMEEQUIVOQUÉ , PERDÓN!!!

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