JOSEFA.

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sábado, 18 de julio de 2020



Esta señora se llama Josefa.

Es la madre de Manuela.

Es mi madre también.

La veis así, como un personaje de Harry Potter, porque lo es: esta mujer tiene poderes. Es de esas personas que hacen milagros. Tiene noventa y nueve muchos años, una mala salud de hierro, un corazón oceánico, y una fe sin beaterías, ni histerias, ni tonterías.

Sólo os diré que no he conocido nadie como ella. Nadie.

Hoy se nos fue en silencio, mientras dormía.

Ya sabéis la vieja tradición de poner en la mesa un plato de más para un visitante imprevisto. Josefa era así. Fue así antes de conocerme, y así fue siempre: tenía un plato dispuesto a cualquiera que llegase.

Recuerdo una mañana que Legué de trabajar el día de san Valentín y me dice guasona, "ha llegado una carta para ti".

Y encuentro una nota escrita en un papelucho que habría recortado vaya usted a saber cómo, escrita con una caligrafía temblorosa, infantil, pero muy clara, y un dibujo de una candidez de parvulario donde se supone que Manu y yo estamos regalándonos una flor, y leo: "con mucho cariño y mucho amor hoy día de los enamorados , os quiero mucho.

San Valentín".

¡Dios!, ¡qué dentro me llegó ese obsequio!.

Me sentía muy querido por ese corazón de lana.



¡ GRACIAS!

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jueves, 16 de julio de 2020

¡Gracias por tanto amor!

Por querernos sin ideologías. 

¡ No nos dejes, Josefa!





PARÁBOLA DEL COCOTERO.

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La  vida es un cocotero.

Me explico.  Al parecer, en una isla del sur poblada por unas tribus muy primitivas, cuando llega noche vieja  se celebraba una fiesta muy singular para conmemorar el nuevo año.

Al son de los tambores y los bailes cadenciosos de muchachas que mueven con estilo sus caderas  con guirnaldas que cubren sus pechos ,  los jóvenes elegían a los más viejos de la aldea. Los subían  en lo alto de los cocoteros y los dejaban allá arriba advirtiéndoles  que se agarraran bien a las palmas reales. 

A  nosotros   el Miércoles de ceniza, un sacerdote  nos recuerda de donde venimos, y a donde vamos: del polvo, y al polvo.  Todo sea  escrito sin segundas intenciones.

A esta gente se lo recuerdan de otra manera; encaramándolos a un cocotero.

Para esos ancianos es su última oportunidad en  merecer aún la vida. Entre cánticos rituales la ceremonia consiste en que los jóvenes comienzan  a mover con fuerza  los troncos con violencia . Metáfora perfecta: como cocos de agua ya demasiado maduros algunos viejos caían al suelo y la tribu los daba por muertos. Eso sí, seguían cantando y danzando, aloha, aloha.

Si no morían por el golpe, los finiquitaban  con la máxima atención  mediante potingues y ungüentos con otra ceremonia  para que dejaran paso a la vida que venía detrás. 

Pero había algunos ancianos  que conseguían superar la prueba agarrándose muy fuerte a las palmas . Después de  horas agitando el cocotero, y balancearse como un tentetieso bajaban del cocotero en medio de aplausos y lograban vivir hasta el próximo fin de año . Son   muy respetados. 

Es posible  que nos parezca  una atrocidad de costumbre. Incluso que hay  que ser  muy hijo de puta para subir a tu propio abuelo allá arriba. Sin embargo, no hay viejo que no pueda vivir un año más ni joven que no pueda morir al día siguiente. 

Me gustaría  saber  cuantos jóvenes han  fallecido mientras dormían a la sombra de un cocotero por  la  caída de un coco en la cabeza ( al respecto tengo una anécdota, pero otro día). 

Moraleja: para vivir la primera condición es amar la vida y, seas joven o viejo, tener como principal proyecto no morirte. 

Otra moraleja ; a partir de cierta edad agárrate  fuerte  cocotero, que hay mucho cabrón suelto.



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BESOS DE IDA Y VUELTA.

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miércoles, 15 de julio de 2020

De los que deseas durante tiempo y cuando te acercas a esos labios sabes que ya nada volverá a ser igual. O esos empiezan sin rozar los labios y acaban acariciando el alma. De los que son inicio y destino. 

Los que tienen nombre y apellido, lugar, hora y segundo exacto.

Esos besos. Los que piden perdón, los que dan gracias, esos que gritan o callan, otorgan y arrancan; los que excitan y amansan, los que dan sentido, los que nos quitan la calma; los que construyen sueños, nos hacen volar.

Besos que se dan de puntillas y que hoy quisieras repetir 

Besos a la Virgencica del Pilar  , tan  divinos y humanos. 

Los que lanzas desde lejos en la última despedida. 

Besos de sal a unas lágrimas que lloran por ti.

Besos con historia que se graban en la piel o historias de besos que es mejor olvidar.

Besos  sucios, besos limpios, de Judas y de la Magdalena. 

Besos de ida y vuelta.


HACIA NINGUNA PARTE POR TIERRA DE CAMPOS.

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martes, 14 de julio de 2020

Salí hacia ninguna parte . Roto por dentro. En el desvarío. Fui a la autopista . Valladolid era una ciudad . una  jaula bonita y los pájaros más raros que había  conocido  jamás. Pasé de largo el desvío que me llevaba a la utopista . A lo lejos se veía la caseta del peaje, con su barrera bajada y sus luces rojas y anaranjadas intermitentes. 

Casi la intuía a través de una cortina de lluvia que, a duras penas, los limpiaparabrisas eran capaces de ir apartando. Truenos y relámpagos fuera del coche y escuchando  "Have I told you lately".

Paré el coche en el arcén. Apagué el motor y bajé el volumen de la música. Ahora se escuchaba el estruendo del agua al caer y el rugido de los truenos. Parecía que el cielo fuera a caerse, literalmente. ¿ Estaba huyendo?…esa palabra que no sabía muy bien si tenía que utilizar en ese momento de mi vida o lo que ocurría era que tenía que dejar de utilizarla de una vez por todas.

Leí un mensaje que me había enviado un buen amigo:

"Me cago en todas las putas que parieron a todas las putas.

Joder.

Esto va en serio: alguien os debe de querer mucho Arriba, pero recontrahostia, a ver si os quieren menos, aunque suene a blasfemia.

Aparte de estas pueriles salidas de tono malsonantes, no sé que deciros, qué coño decirte.

Que en medio del dolor está la felicidad, dicen, que en medio de las pruebas está la alegría, dicen, que en medio del puto-largo-ocuro túnel seimpre hay luz, dicen...

O no te digo nada, solo que estoy con vosotros y que me han entrado muchas muchas ganas de llorar por vosotros, por Manolita.

Me vuelvo a cagar en la puta.

Mi niña chiquitita. Con lo guapa que es, lo hermosas que tiene las tetas, la personalidad que tiene, con lo buena persona que es, con lo que quiere al cabrón del Suso, y sin comprar boletos le ha tocado toda la lotería de golpe.

Esperanza, he visto milagros, real, los he visto.

Y sin ponernos cursis ni místicos, he visto curaciones extrañas y maravillosas. Y si no, vive, mientras podáis vive.

Hay una cosa que sí que sé, que el amor, el cotidiano, el poderoso, lo puede casi todo.

Ya me callo.

Un último consejo: llora. Yo acabo de hacerlo y sienta bien".

Necesitaba pensar . Giré la llave de contacto y los limpiaparabrisas iniciaron su movimiento de derecha a izquierda. Ya casi no llovía. No quería una carretera principal, recta, aburrida y rápida, con tres carriles. Necesitaba otra que mostrara un paisaje diferente, que me dejara aclarar las ideas mientras la recorría. Me fui por caminos entre pueblos de Tierra de Campos. Llorando. Rezando. Blasfemando.

No hubo milagro...¿o sí?

EN UN CALLEJÓN SIN SALIDA,.

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domingo, 12 de julio de 2020

Fue un atardecer en Tudela  caminando por un callejón sin salida donde me sorprendieron las hadas en forma de recuerdos.

¿Recuerdos de quién?

De tod@s las personas que  me silbaron y consiguieron que fuese corriendo  ,  jugueteando, y me desnudaron el alma a besos, restañando mis heridas y limpiando  el polvo.

Nunca hubo tanta luz en las tinieblas de mi viejo y gastado desván .

Créeme que nada enyesa tantas grietas como perderse en un callejón sin salida .

Quisiera  volver  a menudo al pasaje donde se aquieta  la vida , para sentir  esa contrición balsámica,  donde se huele la alegría  y las venas palpitan  y las baldosas  preguntas  por los amigos que se han ido.

Créeme que nada enyesa tantas grietas como perderse en un callejón sin salida , al lado de la Catedral.





IN ICTU OCULI.

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sábado, 11 de julio de 2020

“¿Qué hay más hermoso que una catedral?, se pregunta Maeztu...las ruinas de una catedral”. 

Ando por estas montañas de Galicia y encuentras aquí y allá las ruinas de casas que en su día fueron destinos de familias enteras.

Imaginas la  vida que debió de ser , perdidos donde el viento da la vuelta.

En su día debió de ser un mundo que se intuye  muy cerrado. 

Hoy el lugar es de una belleza impresionante.

La soledad, la hora de la madrugada, el gris del amanecer, hechiza. Me sentía afortunado.

En el barroco las ruinas era un género. Quevedo y los muros de su patria son un clásico. Las ruinas se identificaba con el amor. Esos tíos veían los restos de Ítaca y se ponían a pensar en la fugacidad de la vida y de los amores. De allí el famoso “Carpe Diem”: vive al día que esto pasa rápido.

Paseando por la playa en la Illa de Arousa también sientes la fugacidad de esto de aquí abajo. Las ruinas de carnes fofas que pasean sus pellejos como anuncios de Pompas Fúnebres " ABIERTA HASTA EL ATARDECER"...o "DON CIPOTE DE LA MANGA"

La ruinas del amor. Las ruinas, hablan del tiempo como obsesión. La piedras son las víctimas de la violencia del tiempo, que es su verdadero escultor. ¿Qué ha sido de la gloria de estos pueblos  que un día producía admiración y temor santo?. ...¿o de ese  cuerpazo Danone que se exhibe sin pudor...?

Las ruinas invitan a meditar sobre el tiempo y nuestro cuerpo.

Para muchos contemplar las ruinas les lleva a optar por el desprendimiento, la pobreza, el desapego y la contemplación.

Otros acostumbran a hablar de la fugacidad de la belleza en las flores – la famosa fragilidad de la rosa- y les lleva a gozar del presente, la vida se escapa. 

Valdés Leal, con esos cuadros que acojona al más pintado, con cardenales putrefactados vestidos de fastuosa ridiculez  y con el cartelico que reza “In ictu oculi”...la vida es un parpadeo, un abrir y cerrar de ojos.



Este pueblo sigue solitario, rodeado de los sonidos de la naturaleza, del mar, la brisa en los árboles. De regreso me zampé un bocata de jamón y queso con tomate a la salud de los señores   que en su día fueron.


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