SI TIENES UN BOSQUE CERCA.

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domingo, 15 de noviembre de 2020

La cultura humana entera se ha desplegado bajo los árboles,  o entre ellos, porque la tierra ha sido su soporte y los árboles su abrigo.


Los árboles  abrigaban y protegían y  llegaron a ser los mejores amigos del hombre, o las mejores amigas, porque hay en las plantas un algo de femenino.


Por eso abrigan, protegen, alimentan, acunan, guardan, son nodrizas y confidentes, y casi siempre están ahí, esperan y escuchan. 


Si tienes un bosque cerca, pasearlo con frecuencia en silencio te enseñará mucho sobre ti.



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VISITA DE POBRES

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sábado, 14 de noviembre de 2020

Cuando tenía 15 años fui por primera vez al Hospital Provincial de Zaragoza a hacer lo que llamaban en el club Cuellar "una visita de pobres". Es una costumbre que se realiza en el opus dei. Se trata de visitar alguien enfermo, necesitado, normalmente sol@. La costumbre consiste en esa visita, y se insistía en no repetirla o realizarla con  la misma persona.


Yo regresé  a verle  varias veces, y le regalé una radio que tenía en casa. Aquella persona , un hombre sin familia  que había sido atropellado. Su soledad era tremenda. 


Al salir del hospital vino a verme a casa y mi madre se pegó un buen susto con la visita tan inesperada.


Después he hecho muchas "visitas de pobres". Hoy también. Y no consigo no repetir. No sé cómo  vivir la vida  con chubasquero y no quitártelo mientras estás bajo la lluvia. Y, después, al llegar a casa, dejarlo en el perchero.


Hay personas que piensan que  hay que  mantener el mal en la puerta de tu casa , pero uno no sabe cómo  dejar  el dolor fuera de casa.


Yo no sé cómo se hace eso.


También me ocurre con gente que he querido y que, por cosas que pasan, te fallan, te hacen daño: no te pagan lo que te deben, se han burlado de ti a tus espaldas, te han mentido. Y me dan mucha pena, como esos que visité.


Lo mismo me sucede conmigo. Cuando el pobre soy yo.




LA VIDA MANCHA.

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viernes, 13 de noviembre de 2020

 La película "Un monstruo viene a verme"  llega directa al corazón cuando  el  tejo  fantástico le cuenta las tres historias al chaval. El crío  no entiende nada. Acostumbrado a  cuentos de buenos y malos , de blancos y negros, se  le escapa  el sentido  de  esas narraciones .


La vida no es  lo que piensa ese crío. La vida mancha.

El propio  monstruo  se lo explica: 

¿Cómo puede una reina ser a la vez  una bruja buena y una bruja mala?

¿Cómo puede un príncipe ser a  la vez un asesino y un salvador?

¿Cómo  puede un boticario tener un carácter  del demonio , pero ser recto en sus principios?

¿Cómo  puede un párroco  tener malos  pensamientos y buen corazón?

¿Cómo es posible que los hombres invisibles estén más solos  cuando logran que el mundo los vean?

Ese niño que no entiende el dolor, ni las contradicciones de  la vida, la inmadurez de su padre, la perfección de una abuela  que piensa  que la suma de actos perfectos hacen mejores a las personas, que se hace daño rompiendo  la vida que le rodea porque no se gusta, ese niño  se parece demasiado a  mi, a ti.

A ti cuando  has llorado porque  te dijeron que los padres son buenos y resulta que no, que son buenos y malos, desordenados, perfeccionistas, ateos y creyentes, egoístas y generosos. Algunos resultaron ejemplares, y otros  unas piltrafas de  personas. Te dijeron que Dios era un Padre y  también te contaron que  tenía un infierno terrible, que no se andaba con chiquitas con los que morían en pecado mortal. 

Te creíste  todas esas  historias.

Se rieron de ti  porque eras tont@, o gord@, o fe@, o lent@, o demasiado list@. Tú también fuiste invisible. Y el día que decidiste dejar de serlo  descubriste  lo mejor y lo peor de ti. 

Uno ha llorado haciéndose daño, porque para conocernos tenemos que sentirnos solos, y darnos cabezadas contra la pared. La vida  es así. Rezaste pidiendo un milagro que no llegó. El milagro era otro, y no  lo supiste ver. Convéncete, somos una cola de leprosos  que se plantan delante de un hombre pidiendo a gritos su curación...¡y sólo vuelve uno a agradecer!: ¡¡¡UNO!!!. Miserables.  Damos mucha pena se nos  mire como se  nos  mire.

No somos  más  que caracoles arrastrando su casa  y rebuscando  en las papelera de la empresa en la que trabajas para ganarte el sueldo . Tu  sueldo, ¡ja!. Una transferencia. Mientras otros   también reciben su transferencia recogiendo   cartones, vidrio, chatarras, desperdicios , algo que se pueda trocar , mercancía  de la busca  de  la otra orilla, donde todos los náufragos del mundo queremos ir, acumulando flotadores, salvavidas....llegamos a esa playa desnudos.

Estamos  regresando a casa.




LA VIDA SE ESCRIBE CON BORRONES.

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jueves, 12 de noviembre de 2020

 La    vida mancha. 


Aunque algunos lo pretenden , y es fácil que nos lo hayan planteado, no podemos  vivir en una jaula de cristal. Ni falta que importa, que diría aquel. 

Tarde o temprano, la vida nos pone   por delante pruebas , algunas muy duras, otras insuperables. Pueden venir provocadas por  nuestra mala cabeza, o  por eso tan inquietante como  la incertidumbre que se disfraza de mala suerte, de  que pasábamos por allí. 

O de la debilidad. También de la maldad. ¿Quién no ha descubierto en su interior la envidia, los celos, el orgullo herido, la soberbia, la ira...?


Llega el  infortunio en forma de enfermedad , de accidente, de  pérdida fatal  y que encajas  con mayor o menor habilidad. "La vida es así" sentencian los que olvidan. Pero es verdad: "la vida es así".

Nos pongamos  como nos pongamos nos van a tocar tres o cuatro tragedias en nuestra vida . De un modo directo, personal , propio. Lo quieras o no. Nadie se libra de tener que lidiar con varios sucesos trágicos  en su biografía: el diagnóstico de una enfermedad grave, la desaparición de un ser querido, un despido o un revés económico, la separación  de  un hijo, el divorcio que no esperábamos ,  son circunstancias por las que todos pasaremos alguna vez.

La buena noticia es que la vida ha sido siempre así. No es justa. El  trigo y la cizaña.  El gusano  hilando la crisálida hasta  convertirse en mariposa. Pero hay una fuerza interior  que  permite superar cualquier situación difícil saliendo fortalecido de ella.

Para los que  creemos que estamos de paso resulta más fácil   vivir en la transcendencia. Sin ella, ¡buf!: ¡difícil!

Estos días de Difuntos visitamos  los cementerios y vemos vidas  que fueron. Y que echamos de menos. Pero uno mira a su alrededor y comprueba  que existen dos opciones: hundirse o crecer. Y si sabemos que nos esperan...crecer.

¡Cuánta gente vemos   que viven sintiendo  que han  perdido  la partida!. Victimistas que le echan la culpa de lo ocurrido al mundo, a la vida o a los demás.  Instalados  en la tristeza o en la  agresividad. 

La   vida mancha. 



ASÍ EMPEZÓ, CON UNA MIRADA.

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miércoles, 11 de noviembre de 2020

Todo comenzó con una mirada. 


Unas pupilas que se agrandan, que brillan, que saben hablar en un idioma que ni tan siquiera somos conscientes de dominar. Era en la barra de un restaurante.


Tenía enfrente unos ojos que entendían  porque hablaban del mismo modo. Y nos susurrábamos. Y se acariciaban. Y se sonreían. Y eran ellos los que saben cuando lo demás sobra. Entonces no había cabeza ni corazón. No había lugares. No había relojes. No había otro futuro que no fuese ahora, entonces, aquí, y esa barra del bar. 


No había otro idioma que no fuese ese que se habla sin palabras y sin sonidos. No existía más que una mirada que pide, que busca, que desea, que intuye, que cree y que sabe. Que sabe escuchar sin oídos, hablar sin palabras, comprender sin mente, sonreír sin boca, desnuda sin manos…


Y el espacio se llena de todo. Y  sobra la mirada. 


Y sobran las palabras. Y falta el aire… Y no hay más. No hay menos. No hace falta más que lo que existe ahora.


Todo empezó en una mirada.




QUINCE MINUTOS AL DÍA.

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martes, 10 de noviembre de 2020

Conocí una familia de ricos miserables que daban pena. A veces asco. 


Me aconsejaban dedicar todos los  días 15 minutos al día a pensar como ganar más  dinero. 


¡Sí,  hombre,  he venido a la tierra a pensar en gilipolleces!


¡Pobres desgraciados!. Estáis  al borde de la muerte por un ictus  de codicia que os va a dejar la cara de los lelos. 


Al borde de la cárcel, porque pagáis en negro.

 

Al borde de la amistad, porque a vosotros no os quiere nadie. 


Al borde de Dios,  que a los tíos como vosotros no los quiere ver ni en pintura 


Al borde de la misericordia, al borde de la envidia, al borde del amor, al borde de la alegría y,  poco a poco, os vais a  dormir  sedados en vuestra mierda de dinero   al borde, al borde de despertar.


Y cuando despertéis ya será tarde.




EL ESPECTADOR.

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lunes, 9 de noviembre de 2020

Hablaba  de Dios con un amigo . El tío habla de Él como si lo viera. 


" Yo no lo veo, le digo,  la verdad,  a veces lo presiento,  otras me parece que , no sé... " 


Cuando has  estado en un escenario de teatro,  desde la escena, no se suele ver nada del espacio ocupado por los espectadores. Los focos te ciegan. 


A pesar de hallarse allí cientos de espectadores, uno sólo percibe una especie de gran agujero negro.


Y sabe que está actuando ante el público. 


A veces  pienso que  lo mismo sucede con Dios .


El gran Espectador está sentado en su palco, tú no sabes dónde, no puedes verlo. Pero sabes que está allí. 


Hasta aquí llega mi fe.  


Asume tu responsabilidad de igual modo que el actor representa su papel.




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