OPUS DEI.

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lunes, 15 de agosto de 2022

Me envían últimamente extractos de tertulias del Protonotario apostólico del Opus Dei. Me sorprende que no han cambiado nada. Todo muy limpio, aseado, luminoso y alegre. Y lo escribo sin coña. Las preguntas son las de siempre. Un señor que trabaja en el IESE, una mami chachi, una chica mona...todo muy pijo. Mucho. 


Leo un texto de uno de la obra que dice que antes se pasaban más tiempo explicando lo que no eran, que lo que eran. Pues ahora, en fin, van buenos. Ni ellos saben lo que son. Ni la Iglesia, me temo. Don  Pedro Lombardía , que era presidente de la asociación mundial de derecho canónico, y que trabajaba codo con codo con Juan Pablo II , decía que en el Vaticano nadie tenía " ni puta idea" de qué era el Opus Dei. 


Nunca entenderé cómo el  Opus Dei, que es tan sencillo su mensaje - santificar la vida ordinaria- no echa mano de gente que tiene entre  sus fieles. Son personas del montón, nada pijas, sin dinero, y con un alma de quilates. 


Lo que sucede es que no son para enseñar. 


Conozco una familia, y la conozco mucho y bien, y que no daré muchos datos , no vaya a ser qué alguien los identifique y se  líe. La madre es del Opus Dei.  Es curranta de un pueblo del rural. Tiene más de diez hijos. Tres de ellas son lesbianas,  con hijos por gestación subrogada. Otra hija es numeraria auxiliar del Opus Dei.  Hay de todo en esa familia. Sin embargo , adoran a sus padres. Los llevan en palmitas. Celebran sus aniversarios de un modo que emociona. Están unidísimos. Se quieren. 


¿ Qué hace esa mujer que es del Opus Dei?. Quererlos. A todos. Sin excepciones ideológicas,  religiosas. Sin malos rollos. Sin jugar al pozo con sus hijos y nietos... Ya sabéis, ese juego de críos, " el pozo": fulanita , zutanito, y menganito , han caído en un pozo. ¿ A quién salvarías, a quién dejarías en medio, a quién  en el pozo?


Estos padres no juegan a eso. 


Esa es la mujer que debería preguntar al Protonotario, y no el pedorro del IESE, o la supersocorro que me ataca un Lacoste. 


Podría poner muchos más ejemplos. Pero nada. Están en los de siempre. Los impecables. Los luminosos y alegres. Así les va.


Estoy leyendo la biografía de Benedicto XVI. Allí se habla de la importancia que tuvo su hermana Maria que, dice Seewald, "representaba para Joseph la perpetua exhortación de proteger la fe de la gente sencilla frente a la fría religión de los catedráticos». 


El Opus Dei tiene ,sin duda, bastantes Marías como la hermana de Benedicto, gente humilde, sin muchas luces profesionales, económicas, pero que brillan, ¡ de qué modo!, en su vida ordinaria, sin darse un pijo de importancia. Y que son ejemplares.


En fin, es lo que hay. 




EL MUÑECO QUE SE ACHUCHA.

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sábado, 13 de agosto de 2022

He perdido la confianza de una cuanta gente por decirles cosas que eran verdad , pero no les gustaba oír. 


Si eran amigos, duele.  Sentir que eras el muñeco que se achucha y se besa, hasta que te tiran al borde del camino por decir lo que piensas por su bien.  Un  amigo  no es el que dice sí a todo y hace un montón de concesiones, alguien que le dé la razón en todo lo que diga. 


También necesitamos el amigo  que nos desafíe, que  presione, que sea un Pepito Grillo que ayude a alcanzar la verdad.


¿Qué buscas en un amigo? ¿Buscas a alguien que te diga sí a todo? A veces necesitamos una palmadita, alguien que nos diga que somos geniales a pesar de todo. Pero también  queremos a alguien real. Que nos diga cuando no está de acuerdo, que nos desafíe, que nos ayude a alcanzar la verdad, a ser mejores personas, a tener más éxito, a ser más felices.


Que nos diga " eres un cabrón, eso no se hace" 


Ese es el amigo de verdad, no una persona que nos da la razón a todo lo que decimos. 


A largo plazo, para mantener la felicidad dentro de cualquier relación, también tiene que haber conflicto. Si estáis de acuerdo en todo, todo… cuando estás colao , donde nuestra pareja es perfecta, pues vale. Pero cuando dejamos de ser perfectos, cuando tú dejas de serlo. Ahí es cuando necesitas el amig@, la pareja. Son  los conflictos los qué ayudan a tirar palante. 


Crecemos a través del conflicto, a través del desacuerdo, a través de un buen tocacojones . No basta con ser un  pesado obviamente también hay que pasarlo bien 


 Hay que tener las dos cosas: lo hermoso y el plasta. 




ESA PLAYA QUE NUNCA MÁS PISARÁS.

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viernes, 12 de agosto de 2022

Mi primera experiencia sexual, o lo que sea que recuerde sobre el tema, fue en Torrero. 


Torrero es un barrio de Zaragoza, cerca del cementerio y de la cárcel. Allí hay una pequeña barriada, al lado de las Graveras de los gitanos, que llaman Lasierra Purroy. Por esos mundos me moví en mi infancia. Entonces tendría seis o siete años.


Jugaba con los gitanos en una frontera difusa, un descampado  que llaman Las Graveras, donde nos juntábamos payos y gitanos a jugar, gamberrear, y zascandilear. En las Graveras había un "esbalizaculos", un tobogán natural desde donde nos lanzábamos culera abajo. 

Infancia feliz y desenfadada. 

A veces íbamos al poblado gitano . Allí un hombre  ya mayor  y con sombrero, nos ponía en fila, bajaba  la cremallera del pantalón del primer  crío , le sacaba la colita , le daba  una sacudida,  introducía de  nuevo el varonil miembro , y el siguiente. 

Nos hacía gracia el tema.

También disfrutaba yendo a comprar a un colmado que había debajo de casa. La dependienta se llamaba Pilarín. A esa mujer la asocio a  unas tetas hipermásticas que mostraba  de una manera extraordinariamente impudorosa  al rebanar  con el  cazo  el vinagre de  los pepinillos. Para mi ese esa flanera de carne, blancura y venas,  era un espectáculo. De ella guardo un buen recuerdo, es lo menos que puedo hacer porque la ingratitud es un feo vicio, casi tan feo como la envidia. Y no señalo.

Al  llegar a  casa  no podía  decir  la  verdad sobre ninguna de estas historias , así que  comencé a  mentir  como  quien construye  una fortificación , para protegerme  de preguntas y miradas    de sospecha. 

De todas formas, siempre  he sido  muy malo simulando  y  me han pillado  desde  bien  pequeño hasta   hoy.

Una tarde me perdí. 

Al parecer iba siguiendo a una tía mía , hermana de mi madre, que pasaba unos días en casa. Íbamos de paseo, y siguiendo otra mujer que  se cruzó por allí perdí el camino. En realidad me equivoqué de culo que pasaba por allí.

Por la noche todos estaban muy preocupados en casa. Sobre todo mi tía Tere. 

Una vecina avisó  a mi madre que en Radio Zaragoza estaban dando noticia de un niño perdido que se encontraba en la emisora, que respondía al nombre de David. 

- ¿ David?- dijo mi madre....¡ es Susín!

Y es que, dice mi madre, parece me gustaba me llamasen David....¡ qué cosas!  

Cuando dejamos Torrero para mudarnos a Francisco Vitoria - ¡ vaya cambio!-   la vida dejó de ser sencilla para mi. Mi barco comenzó a zarpar y dejaba atrás un puerto que nunca más volvería a pisar: la infancia. A proa un mar abierto, infinito, misterioso, incierto. Un cielo azul. La calderas a tope, a punto de estallar, al rojo vivo. Muchas  preguntas sin contestar.

Y la popa  ves alejarse una playa que nunca más pisarás, sin nadie que te despida, sin nadie de quien despedirse, salvo uno mismo, un niño  con mi cara  diciendo " ¡adios, Susín, adiós!, ¡ya  nunca  volveremos  a vernos!"...y los recuerdos de esos años de inocencia, cuando uno era bueno y era muy feliz . Cuando  todo era codo, pestañas, cejas ...sin esa cosita que me iba a llevar por la calle de la amargura durante  muchos años.



SIEMPRE CASI.

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jueves, 11 de agosto de 2022

En el libro Conversaciones con Eduardo Chillida, el célebre escultor dice algo con lo que concuerdo punto por punto:


"Yo lo que noto cada vez más es que lo que tengo que hacer es lo que no he hecho. Es una contradicción aparente, porque el mundo en general piensa lo contrario. La prueba es que hay escuelas de arte y yo creo que el arte no se puede enseñar, se puede enseñar poquísimo, cosas elementales que no tienen ninguna importancia. Todo lo que uno no descubra por sí mismo, no le vale para nada, sino para hacer la obra que ya estaba hecha, la que habían hecho los que descubrieron aquello. Es algo que hay que hacer desde nosotros, desde el presente, que no tiene dimensión, pero que tiene lugar, y eso es uno de los grandes misterios. Desde ese punto, toda la visión tiene que ser hacia delante, no puede ser hacia atrás: hay que hacer lo que no se sabe hacer".


Supongo que cada uno deberá encontrar ese " hacer lo que no se sabe hacer". En mi caso , aún doy gracias por estar en el camino del "casi"...casi  poeta, casi cantante, casi escritor, casi buena persona, casi buen hijo, casi buen amigo, casi buen hermano, casi buen amante, casi cerca de la fe, casi casto, casi, casi, casi...¡siempre casi!


LOS MUIÑOS DE GOLFARIZ.

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miércoles, 10 de agosto de 2022

Estuve hace unos días de excursión en un lugar maravilloso. Pequeño recorrido, pero con un encanto muy especial. Son seis kilómetros.


Se conoce como la Ruta dos muiños do regueiro de Golfariz.  


Andando por sus umbrías me crucé con  Manuel López autor e impulsor de toda esa senda.


Manuel López es natural de Golfariz. Todo un personaje , que en Galicia hay por donde quiera que busques. A los catorce años decidió irse con un primo suyo a buscar fortuna a Pamplona, donde había una industria de canteros gallegos muy floreciente. Allí aprendió el oficio, se casó, y creo una empresa de mucho renombre y prestigio. Muchos castillos en España han sido reformados por él.


Cantero y escultor desde la infancia, él solito ha conseguido crear altruistamente una ruta ejemplar que haría ruborizar a muchas otras creadas con ese tipo de fondos públicos que por desgracia pronto pasan al olvido. Es una persona de quilates. Un hombre que ha regresado a sus raíces para morir aquí.


Manuel López ha demostrado que solo hace falta ganas, mucho esfuerzo y sobre todo valorar el entorno que te ha visto crecer. Ha recuperado molinos y sus mecanismos de una forma ejemplar, ha construido puentes, pasarelas, esculturas y ha señalizado con indicadores de piedra toda la ruta de los Muíños de Golfariz. 


Hablamos mucho tiempo, pero lo que más me impresionó fue el cariño a sus padres.


- Hablan de crisis. ¡ No hay crisis!. ¡ Esto no es una crisis!. Crisis era las de mi infancia, que íbamos los críos a la escuela del rural con los zapatos abiertos a cuchillo por el talón para que nos entrase el pie, porque no había para comprar zapatos. ¡ Y éramos siete de familia!. Crisis mi madre, que venía a estos muiños embarazada a trabajar.


Al despedirnos me dijo:


- Parece mentira que la gente no vea que viene una muy gorda, pero muy gorda. Que nadie se dé cuenta de que esto se va a la mierda. Y no me refiero a España. ¡Todo se está yendo por el desagüe!...¿no se ha dado cuenta que todo el mundo dependemos de muy pocos proveedores ?...hay que estar muy ciego para no verlo.


Y , sí, también pienso que hay que estar muy ciego para no ver lo que viene.




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EL FINAL DE ELCANO.

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martes, 9 de agosto de 2022

Terminé de leer una biografía de Elcano, escrita maravillosamente por José de Arteche.


Una figura gigantesca. Todo ese viaje de la vuelta al mundo está lleno de gente , y de historias, inolvidables. 


Impresiona el final de este hombre.  Se embarca en un segundo viaje, esta vez a las islas Molucas. Un desastre de iniciativa que termina muy mal para todos.


Hay en la vida un momento, antes del trance fatal, en que el hombre siente haber sido rozado por el ala invisible de la muerte. Es un extraño presentimiento del fin que fuerza al hombre a detenerse.. En ese momento, instintivamente, el hombre se pone a mirar hacia atrás. Y en ese trance el hombre tiende a dar un repaso sincero y despiadado a su vida..


Quince días antes de fallecer, Elcano, en plenas facultades, y enfermo de muerte, intuye ese final y  decide hacer testamento..." sabiendo que la vida del hombre es mortal, y la muerte muy cierta, y la hora muy incierta..." . El testamento detalla y enumera durante catorce folios todas sus cuentas pendientes y asuntos de los que mejor no hablar, incluidas amantes, hijos bastardos, y líos de la vida marinera.


Pero lo que a mi me llamó la atención es que en ese larguísimo y apretado testamento , después de sus disposiciones respecto a las consecuencias de sus amores , y antes de una interminable enumeración de previsiones , aparece el nombre de una mujer.


¿Quién es esa mujer de Guetaria cuyo recuerdo acompaña al navegante once días antes de su muerte? ¿ Quién es esa "Isabel del Puerto", mi prima" a la que Elcano obsequia con un rico vestido de cuatro ducados?


¡Ay, este hombre pertenecía a la raza de los sentimentales y románticos!.  Esos amores platónicos que no olvidas nunca, ese primer amor de la adolescencia, ese sueño que no abandonas en la vida, esa pureza primera...


Por ese detalle, Elcano me parece un  señor. Todo un señor.


Su cadáver, envuelto en un sudario, sujeto con ligaduras a una tabla , fue levantado y apoyado en la borda. La tabla se deslizó y se oyó chocar el cuerpo con el agua. El capellán trazó una cruz en el aire.







 

EL MISMO NIÑO, LOS MISMOS MIEDOS.

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lunes, 8 de agosto de 2022

Fue mi primer año de becario en Viaró. Tendría unos 21 años.


Estaba dictando un texto en una clase de Lengua en tercero de primaria. Un niño se levantó , se dirigió hasta la pizarra, la tocó, y regresó a  su pupitre.


- ¡ Muy bien, hombre!...¿de excursión?


La clase rio  divertida.


Poco tiempo después el mismo crío se levanta de nuevo, se acerca a la pizarra, la toca, y vuelve a su sitio.


- ¡ Vaya, hombre!...¿de cachondeo?...


El chaval reía , una sonrisa como del que no entiende el chiste. 


Pasó poco rato y el niño vuelve a hacer lo mismo. Se levanta, toca la pizarra, y se sienta. La clase , alterada,  se burla. El chico me mira y ríe. Es una risa del que está en el desvarío. Una risa y una mirada como desenfocada. Ese chaval sufría. 


Me acerqué a su pupitre  le pregunté qué le sucedía.


- No lo sé. 


- ¿ Y por qué vas  hasta la pizarra y la tocas?.


- No lo sé. 


Se puso a llorar. Se levantó y repitió la acción que parecía un rito , una adicción enfermiza.


Lo llevé a un despacho para hablar con él, y que la clase no se burlara de él. El niño se retregaba las manos y sonreía sin sentido.


Se lo comenté a su tutor. 


- Yo me encargo.


Nunca más volví a ver a aquel crío. Han pasado cuarenta años y  aún  recuerdo aquella mirada, aquellos gestos, el desvarío, el dolor. 


Después he visto ese mismo niño en versión adulta, con otros rostros, otras adicciones, otras pizarras, otros recorridos absurdos, otras lágrimas, y otros " no sé lo que me pasa"...y, en ocasiones,  ese niño tenía mi cara.




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