Me envían últimamente extractos de tertulias del Protonotario apostólico del Opus Dei. Me sorprende que no han cambiado nada. Todo muy limpio, aseado, luminoso y alegre. Y lo escribo sin coña. Las preguntas son las de siempre. Un señor que trabaja en el IESE, una mami chachi, una chica mona...todo muy pijo. Mucho.
Leo un texto de uno de la obra que dice que antes se pasaban más tiempo explicando lo que no eran, que lo que eran. Pues ahora, en fin, van buenos. Ni ellos saben lo que son. Ni la Iglesia, me temo. Don Pedro Lombardía , que era presidente de la asociación mundial de derecho canónico, y que trabajaba codo con codo con Juan Pablo II , decía que en el Vaticano nadie tenía " ni puta idea" de qué era el Opus Dei.
Nunca entenderé cómo el Opus Dei, que es tan sencillo su mensaje - santificar la vida ordinaria- no echa mano de gente que tiene entre sus fieles. Son personas del montón, nada pijas, sin dinero, y con un alma de quilates.
Lo que sucede es que no son para enseñar.
Conozco una familia, y la conozco mucho y bien, y que no daré muchos datos , no vaya a ser qué alguien los identifique y se líe. La madre es del Opus Dei. Es curranta de un pueblo del rural. Tiene más de diez hijos. Tres de ellas son lesbianas, con hijos por gestación subrogada. Otra hija es numeraria auxiliar del Opus Dei. Hay de todo en esa familia. Sin embargo , adoran a sus padres. Los llevan en palmitas. Celebran sus aniversarios de un modo que emociona. Están unidísimos. Se quieren.
¿ Qué hace esa mujer que es del Opus Dei?. Quererlos. A todos. Sin excepciones ideológicas, religiosas. Sin malos rollos. Sin jugar al pozo con sus hijos y nietos... Ya sabéis, ese juego de críos, " el pozo": fulanita , zutanito, y menganito , han caído en un pozo. ¿ A quién salvarías, a quién dejarías en medio, a quién en el pozo?
Estos padres no juegan a eso.
Esa es la mujer que debería preguntar al Protonotario, y no el pedorro del IESE, o la supersocorro que me ataca un Lacoste.
Podría poner muchos más ejemplos. Pero nada. Están en los de siempre. Los impecables. Los luminosos y alegres. Así les va.
Estoy leyendo la biografía de Benedicto XVI. Allí se habla de la importancia que tuvo su hermana Maria que, dice Seewald, "representaba para Joseph la perpetua exhortación de proteger la fe de la gente sencilla frente a la fría religión de los catedráticos».
El Opus Dei tiene ,sin duda, bastantes Marías como la hermana de Benedicto, gente humilde, sin muchas luces profesionales, económicas, pero que brillan, ¡ de qué modo!, en su vida ordinaria, sin darse un pijo de importancia. Y que son ejemplares.
En fin, es lo que hay.
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