UN SENTIDIO NUEVO,

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sábado, 7 de enero de 2023

Hay cosas, acontecimientos, palabras que oyes y que no te dicen nada. Pero en otra situación, esa misma palabra… ¡joder!,  te cambia la vida. 


Paseo por Barosa, un bosque que cruza un río, muy cerca de casa. Lo he andado miles de veces , pero ese día sientes que estás en uno de los lugares más bonitos del mundo. 


Podrías estar en el País de las Maravillas y acostumbrarte. Hasta que un día, por casualidad, porque se te cae algo al suelo, al incorporarte ves una estatua, un rincón , una fachada. Y te quedas maravillado. 


Esto es todavía más aplicable a las palabras. A los veinte años, a los treinta, a los cincuenta, puedes oír a quien sea diciéndote lo que sea, que te da igual. Y, derrepenete, depronoto, descubres un sentido nuevo a la letra de una canción, es un hallazgo, como una luz nueva que le da brillo a todo.


Con el amor sucede algo parecido, si es de quilates. Parece que ya está todo dicho, todo visto, todo rutina y costumbre...¡ y aparece otra mujer en la misma de siempre ! , ¡  distinta, nueva, imprevisible!


Mi padre era un sabio. Con frecuencia se extasiaba ante un paisaje, o un detalle nimio. Una mañana , durante una excursión le llamó la atención una mariquita. La puso en la palma de su mano y me hizo observar su belleza.


A mi aquello me parecía un coñazo. Yo sólo quería que aquel hombre me dejara en paz, y escapar de su sombra para echar un cigarro


Hoy veo una mariquita  sobre una brizna de hierba, y entiendo muy bien a mi padre: me siento parte de ese mundo maravilloso. Y también creo que se me escapa la vida, que no me entero de nada.




DÍA DE REYES.

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viernes, 6 de enero de 2023

Miénteme, dime que me quieres", le suplicó Joan Crawford a Sterling Hayden en la película "Johnny Guitar".


Necesitamos las mentiras.


La primera gran bola fue decirte que una noche habían pasado por casa Tres Reyes Magos, que venían de Oriente, con sus pajes y camellos, a dejarte unos juguetes . Y te lo creíste. Te colaron que habían ido a tu casa, a tu mierda de casa. ¡¡¡Unos Reyes!!!


- Miénteme , dime que me quieres.


Y sí, ¡claro que te visitaron!


Estas dispuesto a creer lo que sea a cambio de un sueño . La ficción es la misma. Antes del uso de razón nuestro cerebro fue inoculado con esta ecuación: la ingenuidad de niño, si no la abandonas, equivale a un sueño lleno de regalos.


Pero siempre hay un niño malo que se ríe de ti y te dice que los Reyes son los papás, y que ese Dios no existe.


Ese niño malo sabe que tienes miedo y esa fue la primera gran partida que perdiste . Mordiste el fruto perdido y cometiste tu particular pecado original.Te avergonzaste de haber creído haber estado con sus majestades.


Y ese niño malo argumenta que Dios no está contento contigo y que te condenarás. Te dirá que sólo el dinero da la felicidad.


Pero no te dirá que aquellas lágrimas que lloraste te salvarán. Tampoco que Él sabe que estás mirando como comen los cerdos y empiezas a recapacitar.


Y no te hablará que esa guitarra que te regalaron ha hecho canciones que han enamorado. Hará todo lo posible para que olvides de muchas cosas.


Y que tus chistes han salvado este mundo.


Miénteme, dime que me quieres. Ese es el único juguete que me queda de los Reyes Magos.




IMPOSTACIÓN.

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jueves, 5 de enero de 2023

Hay gente que se ve en la necesidad de vivir en la “alegría”. Tienen la obligación de ser alegres, tanto, que en algunos lugares es una norma de siempre. Eso les obliga a andar de una manera un tanto impostada, forzada , impuesta y encorsetada.


Pero así no hay manera, y ese maquillaje, cuando llega la noche y los ojos se limpian con una loción renovadora , y se usa un tonificante facial , y se termina con una pasadita de desmaquillador, se descubre a un@ gruñón@, o a un@ triste, o a un@ profesional de la mueca dibujada en forma de estiramiento facial.


La alegría , o es natural, o no lo es. Hay quien exagera su alegría, pero es ficción porque, coño, tampoco es para tanto. Lo mismo que hay quien agranda sus tristezas, y gusta de un cierto exhibicionismo llorando en público lágrimas de plástico que, en fin, suenan a ficción. Parecen Nerón llorando en el vaso lacrimal por su amigo Petronio. Y más si las cámaras, siempre atentas a un primer plano que sabe que va a suceder, recogen ese momento “espontáneo”.


No olvidemos que las productoras que graban esas imágenes, y de esa manera, son propiedad del partido o de la institución de turno. Nada es casual en las imágenes de los telediarios, ni en ciertas tertulias, ni en informes semanales, nada es espontáneo. Todos se saben observados por un cámara amigo, con un guión previsto, y unos gestos ensayados.


La alegría , y la tristeza, es otra cosa.






UNA BENDICIÓN EN LA CALLE CODOLS

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miércoles, 4 de enero de 2023

Ya conté que durante unos años atendí una catequesis en el barrio chino de Barcelona.


Una fue en una escuela de la Atarazanas. Y otra en la parroquia de nuestra señora de la Merced. En esta segunda hice muy buenas migas con su párroco. Era un sacerdote de buena cabeza, buen corazón, y entregado a esas almas que , muchas de ellas , vivían en el desvarío y la pobreza.


Una mañana lo encontré preparando su maletín.


- ¿ Quieres acompañarme?...voy a bendecir una casa.


Y allá que nos fuimos. La casa estaba en la calle Codols. En realidad la calle es un algo muy estrecho y mugriento , casi se tocaban las puertas de las dos aceras  con los brazos abiertos.  Llamamos a la puerta de un tercero. Escuchamos un follón de pasos corriendo, críos gritando, órdenes de  " ¡todos en la puerta!". Al abrir nos encontramos a una señora redonda y pequeña vestida como para una fiesta... eran cinco rostros expectantes , radiantes, tímidos y como asustados. 


No sé qué pensaban qué era eso de la ceremonia de la bendición de una casa - un honor, con toda seguridad.  El padre era un hombre rechoncho, de ojillos negros y bigote como un cepillo de dientes, y una expresión sorprendida. Llevaba americana gris a no juego con unos pantalones azul claro. Tres niños en fila nos recibían , modositos y  vergonzosos.  Uno era enano. 


La visita del sacerdote era un acontecimiento, y estaba claro que la madre les había preparado para la que sería la ceremonia más importante en ese hogar. 


El párroco pidió que despejaran una mesa y allí colocó un mantel blanco, se revistió con una estola, preparó un pequeño botecito de agua bendita, y comenzamos la liturgia. El rito se desarrolló  con devoción y  contenida emoción.


Una vez rociado el salón con  unas gotas de agua bendita el sacerdote hizo ademán de continuar pasillo adelante a asperjar habitaciones , cocina y salas...y allá que nos fuimos detrás de él, que musitaba latinajos dando hisopazos sobre paredes, muebles, cocina, puertas...


- Padre, padre - dice la señora - aquí también. 


Y abre la  puerta del wáter.


Nunca lo olvidaré. Y aún hoy en día me sucede, en ocasiones, que abro la puerta de un inodoro y me viene esa imagen a la cabeza.


El abuelo de la casa  estaba sentado en la taza , en el evacuatorio, cagando tan feliz y tan campante. El hombre, arrugado, en cuclillas, achinado por la edad, o por el esfuerzo - que a esos años es cosa difícil de distinguir - se sacó la boina reverentemente y saludó : " bon día, mosén".


No se cortó nuestro cura.


- Bon día....introduce el hisopo en el recipiente del agua bendita, y le suelta  tres ole ole de muñeca en el cagadero musitando " Beata Maria in­ter­ce­dénte, bene  ambulétis: et Dóminus sit in itínere  tuo, et Ángeli eius comiténtur tecum.


In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen. Mientras el anciano , con la boina en las piernas y la cabeza baja recibe la bendición de Dios Padre, Hijo, y Espíritu Santo.


Así fue. Y como sucedió lo cuento

CRIATURAS CURIOSAS.

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martes, 3 de enero de 2023

El ser humano es una criatura curiosa y bastante absurda, que no sabe apreciar lo que tiene hasta que está a punto de perderlo.


Y lo aprendes a palos.


He conocido buenos ejemplos de ángeles enfermos en  este planeta necesitado de héroes urbanos que deciden apurar su último aliento mientras sonríen.


Soy de los que piensa  que cuando nacemos, nacemos con el corazón caliente. Muy caliente. Es esa calentura del corazón la que nos hace sentir las pasiones que sentimos cuando somos más pequeños:  odiamos y queremos con mucha fuerza. Pasamos de la tristeza a la felicidad sin reflexionar. Admiramos a muchas personas, creemos en muchas cosas, nos marcamos metas altísimas en la vida.


Poco a poco, la vida y los años nos van enfriando el corazón. Este enfriamiento hace que cada vez sean menos las pasiones y más la razón la que nos domine. Podemos odiar y querer, pero es muy difícil hacerlo con todo el corazón. Podemos estar tristes y felices, pero muchas veces relativizamos todo por culpa de la razón. 


También se hace cada vez más difícil el paso de la tristeza a la felicidad. 


Muchas veces nos ahogamos en el tedio y en la costumbre. Dejamos de admirar para pasar a despreciar, dejamos de creer en algo para simplemente observar en tercera persona como pasa la vida. Llegamos a un punto en nuestra carrera vital en el que decimos basta, hasta aquí he llegado. Esta es mi meta, no quiero nada más de la vida. Y allí nos quedamos, lejos, muy lejos de aquella meta tan alta que nos marcamos cuando el corazón aún estaba caliente.


El mecanismo que hace que el tiempo y la vida nos enfríen el corazón se llama indiferencia. Es una de las corazas sentimentales más antiguas que ha conocido la raza humana. “Mejor no vivir y no hacerme daño que vivir y arriesgarme a dañarme”. 


Mi padre, Joaquín, Manuela, Joan , Josefa, Jaume, Satur, Andreu,  no fueron nunca indiferentes a nada, ni a nadie. Para bien, y para mal.


Ese era su encanto.


Ese su ejemplo. Ahora, que me toca  a mi.



CINEMA PARADISO: LA PASIÓN POR ALGO.

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lunes, 2 de enero de 2023

He vuelto a ver  "Cinema Paradiso. No me cansa. 


Es una historia que trata sobre el amor.


Y también sobre la pasión por algo y la amistad.


La pasión se centra en  el cine. Pero puedes pensar en cualquier otra pasión que tengas. Esta pasión es la que hace que el personaje principal, un niño llamado “Totò”, pueda contrarrestar la tristeza y la amargura por haber perdido a su padre en la guerra.


La pasión es ese fuego que tenemos encendido en algún lugar en nuestro dentro  que, muchas veces, y muchas personas, quieren apagarla por los múltiples problemas y desgracias que nos suceden en la vida. 


En el momento en que se apaga esa llama se entra en ese frío y azul estado interior llamado depresión.


Hay personas que tienen una llama tan potente que es imposible de apagar, la combustión del fuego de la pasión da como resultado una existencia alegre con muchos momentos de felicidad. Ojalá seas un@ de ell@s.


Otras personas tienen una llama que se asemeja más a una chispa que a un fuego. Cualquier nimiedad la apaga y caen en el frío azul.


Y, por último, hay personas que tuvieron un intenso fuego en su interior pero que, por circunstancias de la vida, lo apagaron ellos mismos y no lo han vuelto a encender de nuevo nunca más. También los he conocido. Dan mucha pena.


En todo caso, nuestro protagonista “Totò” logra encender esa llama en su interior haciendo del cine el combustible vital que le lleva a vivir parte de los mejores momentos de su vida.


El mejor resumen que se puede hacer sobre esta pasión está en una frase que el gran amigo de “Totò”, Alfredo, le dice en un momento de la historia. Ésta es:


“Hagas lo que hagas ámalo, como amabas la cabina del Paradiso cuando eras niño”.


Esa frase la he llorado mucho. Mi padre la repetía con mucha fuerza, referida , en lugar de a la cabina, a la libertad.


El segundo tema que trata esta maravilla  es la amistad. La amistad es el sentimiento de amor más puro que hay. Y lo es porque en el amor  de la amistad verdadera no hay ningún sentimiento externo condicionante como puede ser atracción física, o el dinero. Es incondicionalidad pura y simple.


En la historia de amistad entre Alfredo, el operador de la sala de proyección del Cinema Paradiso, y “Totò”, el niño que acaba siendo un hombre y que se forma como persona, en gran parte, gracias a la amistad con Alfredo.


En ese punto de la película Alfredo renuncia a uno de los pilares de su felicidad para que “Totò” pueda tener la oportunidad de vivir su pasión por el cine. Creo que ahí está la clave de toda amistad. En el hecho que un amigo de los de verdad, (ésos que escasean tanto en el mundo real), sea capaz de renunciar incondicionalmente a parte de su felicidad para poder ayudar a que otro amigo pueda conseguir alcanzar sus sueños.


Muchas veces me pregunto a quién, o a quienes , les debo mi vida feliz. 


La amistad. ¡ Qué difícil y jodida es la palabra! Muchas veces es  un ancla que te impide avanzar en tu camino hacia la alegría, como esos que confunden amistad e interés. La amistad  es una vela que ayuda a navegar por este mar, a veces plano y agradable y otras picado y tormentoso, que es la realidad. 


La peli trata otros  sentimientos como por ejemplo el sentimiento de haber formado parte de algún lugar. En este caso un pequeño pueblo de Sicilia donde gran parte de la vida del mismo gira alrededor de su plaza, lugar donde está el Cinema Paradiso. 


Los habitantes del pueblo son también uno de los grandes puntales de la película. Sin apenas cobrar protagonismo individual llegas a querer a cada uno de ellos como si fuesen aquellas personas que formaron parte del entorno de la época más feliz de tu vida. Porque uno también ha disfrutado de su barrio, de su colegio, de sus calles, y sus gentes.  Mientras ves la película puedes sentir en la boca del estómago aquella sensación que puedes haber sentido si alguna vez en la vida has formado parte de algún lugar.


Ver esa gente de Giancaldo es una lección de humanidad y humildad que no sé describir con palabras. Se ha de ver para poder vivir lo que intento plasmar. La idea es que en nuestros corazones acostumbran a instalarse a vivir para siempre las personas sencillas, humildes, puras y buenas que hemos conocido alguna vez en nuestras vidas.


Giancaldo, sus habitantes y el Cinema Paradiso no son un pueblo, son un dulce sentimiento que vive entre la memoria y el corazón que hace que esbocemos una invertebrada sonrisa cada vez que les recordamos.


Muchos hemos tenido en algún momento de nuestras vidas nuestro particular Giancaldo, un conjunto de personas buenas a nuestro alrededor y un Cinema Paradiso que nos han hecho sentir que toda nuestra existencia tiene sentido para estar en ese lugar geográfico, con esas personas en ese sitio concreto y poder vivir momentos de perfección.


Eso para mi fue el club Herzegovino, y Bauprés...y tantos lugares que he vivido.


Durante toda la película  se  van colocando aquí y allá  una serie de cargas emotivas en el interior del espectador. Cargas que detonan todas a la vez en el final generando una catarsis emotiva que hace que muchos de nosotros hayamos acabado llorando al vivir semejante momento de perfección.


Sí, llorando. Así me gustaría terminar al ver mi vida.





SE NOS FUERON AL CIELO.

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domingo, 1 de enero de 2023

Se nos fue un hombre santo. Un hombre que mantuvo  una actitud de fondo toda su vida: «Respeto la providencia y no me interesa saber de qué herramientas se sirve», dijo en una ocasión; y, en una carta de 1997, lo formuló así: «No me dedico a planificar (en realidad nunca lo he hecho), sino que me dejo simplemente llevar por la divina providencia. Y, en realidad, no me ha ido mal así, aunque todo haya salido de forma muy distinta de como yo me lo imaginaba».


Una de esas personas que dicen lo que piensan y hacen lo que dicen. No es un político. Para él no existe la próxima elección, sino solo el juicio final, por lo que, para entenderlo, no sirven los esquemas simples izquierda-derecha, progresista-conservador. 


Benedicto XVI aparece como un personaje que se acabó imponiendo por su bondad, su sencillez, su capacidad de alegrarse por las cosas más mínimas, su disposición para escuchar, su talante siempre calmado y la valentía serena con la que siempre supo afrontar los problemas. 


Intelectualmente son asombrosas la solidez y coherencia de su pensamiento, su enorme categoría intelectual y su don, trabajado durante años, para exponer las cosas con extraordinaria claridad y siempre lejos de cualquier radicalismo.  Era un gigante.


Vale la pena terminar este pequeño homenaje  con un párrafo del discurso previo que tuvo que dirigir al cónclave que le elegiría como Papa, aquel en el que habló de que «se va construyendo una dictadura del relativismo», y donde dijo: «Todos los hombres quieren dejar una huella que permanezca», pero lo que permanece no es ni el dinero, ni los edificios, ni los libros, pues todo desaparece, y, al fin, «lo único que permanece eternamente es el alma humana, el hombre creado por Dios para la eternidad. Por tanto, el fruto que permanece es todo lo que hemos sembrado en las almas humanas: el amor, el conocimiento, el gesto capaz de tocar el corazón; la palabra que abre el alma a la alegría del Señor».


Gracias y al cielo con él.



Coincide que hoy es el cumpleaños de Manuela.


Tengo la certeza de que los   que  se  nos  han adelantado tienen  una  forma muy  suya  de  comunicarse  con  nosotros.


Es como el que se va lejos  y quiere escribirnos. Allí no hay tinta ni papel, y  se sirven del olor que ellos tenían, de un rincón  que  les gustaban y  que  sabe  que  lo  vamos  a  reconocer, de   una  flor  que  era  su  flor,  o de  una  melodía  que  a  ella  le  chiflaba.


"Vivir  sin  aire"  es  la  canción  que  me  habla  de  ella.  ¡Cómo   le  gustaba! 


Soy un mal alumno para  atender  a  estas cosas  -  estoy  seguro  que  ella me envías  muchos mensajes  desde  "su lejanía ". Pasan  los  días, las semanas, los meses, y  los  años    y no me entero, pero  no borres esa lección de la pizarra.


De todas formas, sigo pidiendo alguna señal tuya  y  me la envías. Como cuando estábamos juntos, que  nos mirábamos y sin decirnos nada nos decíamos todo.


Sé que  hoy  me  diría,  nos   lo  diría a  todos: " ¡continúa  viviendo!, ¡adelante!, vive  cada  vez más,  no  os  hagáis  daño, no  pierdas  la  risa. ¡No  te  preocupes  de nada, ni  por  nada!


Hay una forma muy triste de conservar el momento aquel que la vida nos hechizó, que nos sedujo para siempre,  es guardarlo y archivarlo como una mariposa, clavada en un álbum. Así recordamos sus colores, sus formas y dibujos, pero...¡ay, está  muerta para siempre!


No es así como viven lo muertos en nuestras oraciones, o cuando los tratamos en el día a día, renovando hoy lo que fue de una  manera  nueva y distinta cada vez.




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