UN CORAZÓN LLENO DE ESTRELLAS

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jueves, 31 de enero de 2019

Mi hija Mariona nació con un grave problema de corazón. Nunca olvidaré las palabras del médico en el Hospital de San Juan de Dios tras un primer diagnóstico: «No sabemos si tu hija vivirá y, si vive, no te puedo decir cómo quedará».

Eran las tres de la madrugada del martes 26 de julio de 2005, apenas una hora después de que la pequeña saliera del vientre de su madre.

Mariona había nacido dos semanas antes de lo previsto. El parto fue provocado en una revisión rutinaria de Mónica, su madre, pues apenas se detectaba el latido de la pequeña. Esa revisión rutinaria le salvó la vida. Unos días más en el vientre y mi hija no estaría hoy viva.

El 25 de julio yo debía partir hacia Japón en un viaje que duraría cinco días, con margen suficiente para regresar dos semanas antes del nacimiento previsto. Pero los acontecimientos lo impidieron.

Recuerdo que escribí un e-mail a Naomí Saito, mi editora en Japón. Le informaré de que, como era obvio, al estar nuestra hija gravemente enferma en la Unidad de Cuidados Intensivos, debía cancelar la presentación de Los siete poderes en el país nipón que con tanto cariño y entusiasmo había acogido a La Buena Suerte.

Estuvimos cerca de cuatro semanas en el hospital, las dos primeras con Mariona conectada a numerosas máquinas que la asistían para vivir, que drenaba el agua de su cuerpo, que la alimentaban, la ayudaban a respirar y a controlar los latidos de su corazón.

Vi el sufrimiento de otros padres con sus recién nacidos debatiéndose entre la vida y la muerte.

Recuerdo el ritual de ver a nuestros hijos cada tres horas de día y de noche. También recuerdo que nos lavábamos manos y brazos con esmero y nos poníamos el gorro, el mono y los protectores de los zapatos de un color verde que tengo grabado en la memoria. El olor de ese espacio, las enfermeras que cuidaban a los pequeños, los médicos y sus visitas, el pitido de las máquinas…

Pero sobre todo recuerdo aquellos pequeños cuerpos, frágiles y preciosos, debatiéndose entre la vida y la muerte. Y aún hoy muy a menudo me pregunto qué habrá sido de las vidas de esos bebés y de sus padres. Y también a menudo rezo por su alegría, por su salud, porque hayan salido adelante con fuerza y amor.

Tras dos semanas críticas la salud de Marinona dio un giro repentino y comenzó a recuperarse a ojos vista. La tercera semana la pasamos ya fuera de la UCI, en una sala próxima bajo el amable y atento cuidado de aquel extraordinario equipo de profesionales de San Juan de Dios, para quienes siempre me faltarán palabras de gratitud y reconocimiento.

Ese tiempo, desde el 26 de julio hasta finales del mes de agosto, mi vida se limitó a una suma de viajes de ida y vuelta entre el hospital y la casa de mi cuñada, Ana Tarrés, que generosamente nos brindó su hogar y adónde íbamos a recuperar fuerzas en apenas unas horas de sueño para volver al lado de nuestra hija.

Cuando Mariona recibió el alta, regresamos por fin a casa. Recuerdo que abría mi ordenador después de un mes apagado y entraron centenares de correos electrónicos, que fui repasando en una lectura rápida hasta que me detuve en uno de ellos que me llamó la atención.

Provenía de Japón. Lo firmaba Naomi Saito, de la extraordinaria editorial Popular, promotora del éxito de La Buena Suerte en ese país. En él la editora adjuntaba centenares de muestras de apoyo por la salud de Mariona recogidas en Japón tanto entre profesionales de la editorial como de lectores y amigos.

Aquellas palabras en japonés, inglés y también en castellano eran muestras de apoyo, oraciones, palabras de aliento para la pronta recuperación de nuestra hija. Tardamos días en completar la lectura de ese correo. No sólo por la cantidad de textos recogidos por Naomi y su equipo, sino porque la emoción nos impedía avanzar en la lectura.

Pocos días después llamaron a la puerta de casa. Mariona evolucionaba bien y, a pesar de algún susto, iba ganando peso y se veía cada día mejor.

Cuando abrí la puerta, un mensajero me entregó una caja. El remitente era también Poplar desde Japón. Dentro de ella encontré un osito de ropa tejido con retazos de diferentes estampados, texturas y colores que sostenían un trébol de cuatro hojas entre las manos. Era un osito de apenas quince centímetros de altura, y era evidente que había sido cosido por una mano amorosa y experta, porque era impecable, original, muy bello.

Al lado del osito, recostado en una de las paredes de la caja, había un sobre. Lo abrí y encontré un texto en japonés con una carta adjunta con la traducción al inglés.

La carta decía lo siguiente:

Queridos Álex y Mónica:

¿Es un niño o una niña? nos preguntábamos sobre vuestro bebé justo cuando recibimos las dolorosas noticias.

Sentimos una gran tristeza por lo que estáis viviendo, porque también nuestra pequeña Kokoro nació con una rara enfermedad.

«Aunque no haya duda de que nuestra hija va a morir, ¿qué nos queda si no creemos en ella?». Ésas fueron las palabras de mi marido cuando yo estaba presa del pánico. Sus palabras aún perviven en mi corazón.

Toda mi familia ha leído tu libro La brújula interior. Siempre nos has transmitido fuerza y coraje. Y por ese motivo te estamos profundamente agradecidos.

Desde nuestros corazones la familia Suzuki reza por la pronta recuperación de vuestro bebé.

Este osito que tenéis en las manos ha sido hecho con las prendas de Kokoro, nuestra hija, que vistió al nacer durante su larga estancia en el hospital. Fueron el regalo de una médico, que nos dijo que le sabía mal ver que siempre llevaba la misma ropa, los vestidos blancos con los que se viste a los pequeños que acaban de nacer.

Kokoro fue la primera niña en Japón que nació con una enfermedad tan extraña. Pero sobrevivió a esa difícil circunstancia. Y yo sé que la fuerza y el poder de Kokoro aún residen en la ropa que la abrigó y con cuyos retazos hemos creado este pequeño osito de ropa.

Lo hemos cosido Kokoro, Sara y yo misma. También mi marido nos ayudó a ello. El trébol de cuatro hojas lo encontraron mis hijas.

Por favor, guardadlo con mucho amor.

Vuestro bebé está luchando para vivir. Rezamos para que sane lo antes posible.

(ALEX ROVIRA:DE SU LIBRO UN CORAZÓN  LLENO DE ESTRELLAS)



EL MINUTO ANTES DE QUE LLEGARÁS

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miércoles, 30 de enero de 2019

El minuto antes de que llegaras a mi vida andaba en el desvarío. Los perros ladraban en mi conciencia y me encontraba solo y extraviado. Todo estaba muy oscuro el minuto antes de que llegaras.

No quería mirarme en el espejo que reflejaba una caricatura que despreciaba. Huía ebrio de mi mismo , corriendo por encima de ascuas encendidas que ardían bajo mis pies, llevando sobre mis hombros el pesado fardo a cuestas de historias que me avergonzaban.

El minuto antes que llegaras era muy desgraciado.

Y apareciste tú. ¡Dios , qué alegría!.Si alguna vez hubo alguien feliz ese día en la Tierra, sin duda, fui yo.

Después pediste la exclusividad a un taxi que no estaba para carreras de por vida. Contesté que no a ese viaje, y te enfadaste. No querías compartir amistad, ni aficiones, ni tiempo. Lo querías todo.

Era pedir demasiado, y esperar mucho de mi.

Y te quise , te quiero, y esta historia todavía está viva. Aquí no ha pasado nada : esta historia no morirá nunca.



QUEJARTE

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martes, 29 de enero de 2019

Quejarte es no aceptar lo que eres. Quejarte es ir de víctima. Eres un pesado, un colgado, y un pringado.

Piénsalo, te gustaría estar en otro lugar. Y, siento escribirte esto, sólo tienes tres opciones: o sigues ciego a lo que te sucede, o lo cambias, o lo aceptas. Decide una de las tres. Te recomiendo las dos últimas.

Es posible que tengas miedo a cambiar, y es posible que tengas miedo a aceptar tu situación actual porque no puedes hacer nada por cambiarla. No pasa nada. Reconoce ese miedo, obsérvalo con atención, ponle nombre, por muy duro, vergonzoso o humillante que te parezca. Basta que lo hagas y no prevalecerá sobre ti.

¿Reconocer el miedo es rendirse?. Pues sí, se le puede llamar así. Pero esa rendición no es debilidad. Hay una gran fortaleza en esa actitud. Ya no te sentirás desgraciado, resentido, o un tío que se compadece de su situación. Al rendirte te haces libre de esos malos rollos que te esclavizan.



Probablemente, al rendirte de toda esa yogurtera de “pajas mentales” que tanto daño te hacen, puede que descubras que la situación cambia sin ningún esfuerzo por tu parte. Desde luego algo habrá cambiado: tú.


ERES UNA MARAVILLA

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lunes, 28 de enero de 2019

"Cada segundo que vivimos es un momento nuevo y único del universo, un momento que jamás volverá... ¿Y qué es lo que enseñamos a nuestros hijos? Pues les enseñamos que dos y dos son cuatro, que París es la capital de Francia. ¿Cuándo les enseñaremos, además, lo que son? A cada uno de ellos deberíamos decirle: ¿Sabes lo que eres? Eres una maravilla. Eres único. Nunca antes ha habido ningún otro niño como tú. Con tus piernas, con tus brazos, con la habilidad de tus dedos, con tu manera de moverte. Quizá llegues a ser un Shakespeare, un Miguel Ángel, un Beethoven. Tienes todas las capacidades. Sí, eres una maravilla. Y cuando crezcas, ¿serás capaz de hacer daño a otro que sea, como tú, una maravilla? Debes trabajar—como todos debemos trabajar— para hacer el mundo digno de sus hijos.»
Pau Casals 

Esa es una de las cosas que me ha enseñado acompañar el dolor.

Y descubriéndome entendí qué grande es la gente. Y esa moneda con la que me  has pagado  la voy a devolver.



AHORA

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domingo, 27 de enero de 2019

Hay gente que viviría en el paraíso y no  dejaría pasar mucho tiempo en que dijera “sí, pero…”. Siempre están buscando problemas que resolver.Y la verdad es que muchas veces , sencillamente, no hay poblemas  que  resolver.

Hay situaciones que manejar, o dejar como están, y aceptar que   son parte  de  la condición del momento presente,  hasta que cambien o  se puedan gestionar.

¿Por qué convertir cualquier cosa en un problema?, ¿por qué  proyectar el futuro con   situaciones que no sabemos si sucederán?, ¿para qué necesitamos más problemas añadidos , cargando la cabeza de  pesos absurdos  de  mil cosas que pueden suceder , en lugar de   enfocar la atención en lo único que interesa?.

Si creas un problema, creas más dolor.

Eso quiero: voy  a vivir no sólo al día, sino al instante. Todo lo demás no me interesa para nada.


DE REPENTE, EL DOLOR

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sábado, 26 de enero de 2019

De repente, el dolor.

Y con él, uno se repliega sobre sí mismo. Se vuelve un espeleólogo de su alma, y del alma de quién ama y sufre. Cada uno de los dos , cada uno a su manera, desciende las simas hasta alcanzar el núcleo de su intimidad.

El que ama compaña pero a veces con la impresión que el enfermo  va por galerías más estrechas que las propiass, sin luz, en una oscuridad que tiene ecos de fuentes subterráneas de las que bebes, y sigues buscando la gran veta.

Vivíais hasta hace unos días allá fuera, indiferentes, divertidos, ajenos a todo, en el puro presente.

Hoy todo eso sobra. Es la hora de buscar oro, y éste anida en el interior.

Es tiempo de oscuridad, de buscar una luz nueva. Es tiempo de paciencia. 

NÁUFRAGO

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viernes, 25 de enero de 2019

Visito cada mañana una pequeña capilla. A las 7.00 estamos tres y unas monjas de la comunidad de benedictinas que ocupan los primeros bancos. 

Si me preguntas qué  hago te diré que nada.  Ni siquiera rezo.  Estoy.  No hay que hacer más. 

Ayer al salir deambulé por las calles aturdido , absorto, pensando en una persona .  Alguien que necesita amor en su soledad. 

San Cugat  parece un mar de gente anónima, recogida y encogida por el frío  de un invierno que hiere.

Y en medio de ese oleaje , braceando en el desvarío de mis pensamientos como un naúfrago, siento que debería elevar la mano con tu nombre escrito en un papel, como un objeto más precioso que mi propia vida, para salvarte de esta historia...

Para , desesperadamente, pedirle a Dios que acoja esta ofrenda para la eternidad...mientras sigo luchando , extenuado , entre las olas del tiempo.

Soy yo el que se ahoga, y tú la que te salvas .





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