La vida es tan divertida que hay poco que imaginar a la hora de escribir. Soy de los que piensa que al escribir uno debe partir siempre de su propia experiencia, que no necesito inventar ni mentir. Aunque, a veces, cargo un poco la anécdota. En fin, hay que estar atento a la vida y sus cosas. Nada es insignificante todo merece ser contemplado: el trabajo en el campo, la noche con sus luces y su misterio, los pormenores de la cocina, el vuelo de los pájaros. Nada más que mirar.
Por ejemplo, en el gimnasio donde voy hay un ser humano que se castiga hasta emitir unos jadeos orgásmicos de una sonoridad de orangután. El tío lleva unos cascos puestos, tatuajes hasta el ojete, va moviendo el cuello como un muñeco de guiñol al ritmo de una música que no oyes. Usa de pantalón una especie de compresor muscular que le marca los glúteos y el ciruelo/paquete hasta casi esculpir la femoral inguinal. Ese hombre sufre. Y sufre mucho.
En el vestuario me preguntó la razón de mi asistencia al gimnasio. El tío estaba en bolas cojinete doing doing secándose el culete con fruición. En fin, de mis años en la opus conservo un pudor que me hace estar incómodo delante de apolos así. No puedo mirarlos a los ojos y hablar sin que se me escape la vista al ciruelo. No es nada sexual. No sé, tendría que estudiarlo.
- Bueno, vengo por hacer algo y estar en más o menos en forma. Ya sabes, mover piernas, brazos, pecho, hombro...¿ Y tú?
Y el tío va y suelta:
- Yo vengo a machacarme...
Puso una cara que parecía que le faltaba el "la" a su respuesta.
- ¿Pero te vas a presentar a alguna oposición de bombero, policía, alguna actividad porno?
- No, disfruto.
"Disfruta" el tío castigándose. Y allí tenía una entrada del Barullo. No hay que tener imaginación. Está delante.
Alguien dijo que imaginación es la memoria de lo que no ha sucedido. Yo creo que sí, pero no. A veces es la memoria de lo que sí ha sucedido, pero hay que saber mirar. Hay un tipo de imaginación, que contempla y luego pinta lo que ve , y que solo existe en la mirada del niño.
A mi la vida me parece muy divertida.
Juan Ramón Jiménez, hablaba de que hay una poesía abierta y poesía cerrada. Una es la que nos conmueve por su misterio y su gracia. La otra es aquella que más parece elaborada por un orfebre. “Yo he desdeñado siempre , y más cada día, el asunto y la composición. Lo que siempre me tienta es la sensación que un fenómeno produce...Creo que en la escritura poética, como en la pintura o la música, el asunto es la retórica, lo que queda, la poesía”.
Coger el encanto de las cosas y de las personas, hacerlo de una forma irónica, triste, desconcertante, eso quisiera hacer.
Cuando escribo me interesan las cosas de los otros, trato de comprender a la gente y darle brillo a su virtud, o subrayar sus miserias. También las mías.
En las multinacionales y grandes corporaciones , al menos las que yo viví, se trabajaba mucho el liderazgo del jefe. Lo sufrí en Fomento, con un director general que terminó muy malamente, se llamaba Miguel Ángel. El tío , cada vez que se presentaba en público , lo hacía con una cohorte de peña de directivos y oficiales de oficinas centrales - debían estar allí como parte del atrezo de unidad y de " somos un equipo".
Miguel Ángel gustaba de presentarse todo trajeado y muy pijo, detrás toda la peña de directivos de Fomento. Se ponía a hablar en plan "yo y mi pecho somos uno" y, conforme disertaba, se iba desprendiendo de la americana, se aflojaba el nudo de la corbata, se arremangaba la camisa, se sentaba en el borde de la mesa...en fin, rollo IESE, muy cercano " y esoooo", que diría la Pantoja de Puerto Rico.
Se cultivaba la condición de ser superior, a la vez que cercano. Todo para aunar a todas las direcciones de los colegios que allí nos habían convocado a seguir los distintos proyectos en los que este iluminado había embarcado a la Institución: proyecto Snipe, Optimist, el ADI ( un desfase creado por una señora con apellido de fiera. Una de las personas más curiosas que he conocido). Allí el que se movía no salía en la foto.
Había una directora de proyectos , se llamaba Carmenchu. Esta señora, rollo portada de Telva , versión Covadonga O`Shea Indasec , cuando aparecía Miguel Ángel, el líder, se licuaba toda . Yo creo que cuando cumplía años, la tía salía de una tarta en forma de barco - el escudo de Fomento- disfrazada de Marilyn cantando aquello de "Happy birthday, Mr President !".
Al terminar su alocución los aplausos se convertían en pétalos, como las vestales para alfombrar el camino del one a su despacho.
Una vez , esta Carmenchu, viendo mi actitud displicente y poco entusiasta con el proyecto que yo debía implantar en mi colegio, me llevó a un aparte, me miró fijamente, y preguntó:
- ¿ Suso, crees en el proyecto?
Tardé un segundo en responder.
- Sí, creo. Lo dije como padrino en las promesas del Bautismo.
¿ Qué podía hacer? No quería despertar en mi cama al llegar a Valladolid no ya con una cabeza de caballo a mis pies, sino una carta de despido.
La era Miguel Ángel terminó muy malamente. Comenzó, como todas las etapas en Fomento, con una promesa de un viaje astral a galaxias de felicidad, y terminó con este hombre despedido con una "patada a seguir de Williams", que es una jugada de rugby donde el pepino vuela muy alto y muy lejos.
Lo recolocaron en una cosa que se llama OIDEL. Algo para entretenerse.
En fin, eso sucede cuando te rodeas de pelotas. Ellos mismos le traicionaron yendo con bulos y sospechas a altas instancias, lejos de las oficinas centrales. Donde se corta el bacalao. Su final recuerda al de Hitler, escondido en el búnker del "Hundimiento", ese que delante de un mapa movía ejércitos que nadie se atrevía a decirle que ya habían sido aniquilados.
Otro día a lo mejor lo cuento. Es divertido.
Hay mujeres, al menos algunas que uno ha conocido, que piensan en los hombres en términos de explotabilidad de recursos, de rentabilidad y riesgo de la inversión , de cálculo de resistencia de materiales.
La Preysler, esa mujer, es una ingeniera por la George Washington University - School of Engineering & Applied Science. Como mente excepcionalmente dotada para la ingeniería y el mundo de la libre empresa , antes de fletar el buque y embarcar , tiende a probar la solidez del casco , las posibles vías de agua, y la máxima velocidad de crucero.
Isabel es un prototipo de mujer en su estilo. Y parece que con su hija , la tontita y piadosa, está haciendo escuela. Otra que hace el máster. ¡Pobre Mario!
Picó como un bobo. Mucho premio nóbel , y la china lo vuelve loco, le despluma, y deja al pobre que los condones le quedan grandes. Pero antes, y esto es importante, la ex de otros tres tontainas - todos con la cartera que flipas- hizo su estudio de cálculo.
La princesa de Manila tiene la virtud de que siempre está vestida para excitar el celo del macho que pase por allí. Macho que tiene que ser caza mayor, un ciervo de catorce puntas. La ornamentación de la musa de Porcelanosa es algo digno de estudio. ¿ Habrá alguien que la haya visto al natural y sin maquillar? En esa mujer no hay detalle que pueda considerarse trivial, ni elemento , por muy pequeño que éste sea, que no tenga su importancia.
Digámoslo ya: el arma secreta de esta mujer Ruché Bubuá es el aderezo. Uno se imagina a don Mario Vargas esperando horas en la puerta del baño y pensando " ¿ pero cuándo sale esta tía ?".
Ella está en el lavabo mirándose en el espejo . El raso, el tul, la seda, conjuntada con el lino o el terciopelo. Probándose un palabra de honor verdaderamente inefable. En el talle lleva un drapeado de seda salvaje. Pero, ¿ y el cutis?...
Isabel sabe que esos pellejos desdicen del cargo y posición que ocupa. Las multinacionales del sector de la ornamentación han desarrollado unas técnicas que nada tiene que envidiar a las empresas constructoras, hasta el punto que un centímetro cuadrado de Preysler pueden superar en precio y complejidad a un kilómetro de firme de autopista.
- Cariño, ¿ te falta mucho?
- Ya casi estoy, Mario, amor.
El maquillaje de esta mujer puede llegar a tener entre seis y doce capas, dependiendo si va a un estreno, una fiesta, o portada del Hola. Todos los potingues están colocados en orden sobre la repisa del baño.
- Tónico para cerrar poros.
- Base hidratante para proteger la acción de capas superiores.
- Capa de crema para conferir un tono uniforme a toda la superficie. Es de color crema mate , para que la luz de los focos no produzca un exceso de luminosidad.
- Polvos compactos , que anulan el brillo. Con ellos se hace resaltar la línea de la barbilla, y las líneas laterales de pómulos y sienes ( ¡ los famosos pómulos Preysler!)
- Coloretes. Aquí es donde se muestra la auténtica maestría del maquillaje. Sólo una experta como esta mujer es capaz de poner sobre los pómulos la intensidad del pigmento rojizo para que el color parezca natural e imite el auténtico tono sonrosado de las mejillas de una dama.
- Cariño, vamos a llegar tarde...¿ te falta mucho?
- Ya estoy, Mario, un minuto.
- Pasta cremosa para eliminar las ojeras. Requiere un nivelado homogéneo para evitar intensidades cromáticas y así evitar un efecto de artificiosidad.
- Sombras de ojos. Isabel utiliza unas paletas con gamas que oscilan entre cuatro y dieciséis colores. Hoy usará diez. La combinación viene dictada por las leyes de concordancia del color de la piel y del vestido, y del pelo.
- Lápiz de ojos. Señalador de la comisura de los labios, según la mayor o menor distancia del globo ocular. Capital para obtener viveza en la mirada - el famoso pliegue " Preysler". Si se usa mal puede parecer que tienes los ojos pintados.
- Ligero toque de rímel . Elemento que pone en clave de bemol mayor conjuntamente la mirada y la sonrisa.
- Perfilador de labios.
- Barra de labios. Dependerá de los colores fríos o cálidos de los otros puntos señalados arriba.
- Fijador para las cejas.
En fin, la entrada exige terminar aquí...pero aún le quedan a la china la mascarilla, la manicura, reflejos...ser atractiva se convierte en algo tan complejo como presidir el Instituto Nacional de Industria.
Cuando Isabel y Tamara están juntas en el baño preparando una salida , entonces, nos vamos a no menos de seis horas.
- ¡ Ya estoy, cariño!....¿ aún no te has afeitado?
- Sí, estaba afeitado....¡pero has tardado tanto!...¿puedo darte un beso, estás guapísima!
- ¡ Ni hablar!...¿tú sabes lo que cuesta parecer natural?
De vez en cuando envían comentarios al Barullo que no publico. Y no lo hago por varias razones.
La primera, por supuesto, es porque no me da la gana: el odiador es persona muy aburrida, se repite mucho y no aporta nada. Pero suma, y eso es bueno para la estadística. Ya somos cuatrocientos y pico diarios.
Para mi hay cosas de la opus dei que sí y cosas que no. De opuslibros hay cosas que sí y cosas que no. Hay cosas de la Iglesia que sí y cosas que no. Hay cosas de este papa que sí y cosas que no. Hay cosas de la vida que sí y cosas que no. Hay cosas de mi que sí, y cosas que no.
De mi gente hay cosas que sí. Mi gente son los que quise y quiero.
De la política, todas no. No socialistas. No pp. No Vox. No. ¿ De verdad Sánchez?, ¿ de verdad Feijoo?, ¿ de verdad Abascal? ¡ Que les den mucho! Dicen que en la Grecia clásica a los que estaban fuera de la política les llamaban "idiotas". Pues eso, soy un idiota.
No pienso votar en las próximas elecciones.
Sí al arte, a la música, a la pintura, a la poesía, al cine. Sí a la fe de la gente sencilla.
No , pero NO, al codicioso, aunque se barnice de piedad y buena gente. No a piquete puritano. No al muy muy, que le den. No a la vida porcina.
Sí al apestado. Sí al que vuelve a empezar. Sí al que es como un libro prohibido que se vende en sótanos.
Me revienta que me escriban diciendo lo que debo publicar, pensando que hay sintonía. Pues, lo siento, no la hay. O sí, depende.
Señora, el Barullo es así.
No hace mucho, a la salida del gimnasio, hablando de todo y de nada mientras íbamos a aparcamiento donde estaban estacionados los coches, una chica joven, de unos veintipocos años, al oír que le decía " somos un país cainita", puso cara rara y me preguntó:
- ¿ Qué es eso?
- ¿Cainita?...de Caín y Abel.
- Sí, ya sé...¿pero eso qué has dicho tan raro?
Pensé " esta tía se está quedando conmigo".
- Sabes que Caín mató a su hermano Abel...pues se dice que un país es cainita cuando se matan los hermanos...como en la guerra civil, que éramos todos de la misma sangre.
Y puso cara de personaje de aquí no hay quien viva.
Ese es el nivel de nuestra enseñanza. ¡Y tiene veinte años! No quiero pensar dentro de seis años cuando les digan " esto es el pan nuestro de cada día"...pondrán cara rara y preguntarán ¿ pan, qué pan, a qué viene eso de pan?...o verán una película de Jesucristo y pedirán que no les hagas spoiler. " Si, hombre, al final resulta que muere y luego va, y resucita, ¡ja!
En fin, la peña no tiene ni puta idea y, además , le da lo mismo.
Hay un chiste de una señora que va a confesionario. Está preocupada porque no se queda embarazada. Le dice al cura que una amiga le ha comentado que fue a confesarse hace unos días y un sacerdote le puso un avemaría de oración, y quedó encinta.
- No era un avemaría- le contesta el cura- era un padre nuestro y lo tuvimos que expulsar de la orden.
Esta gracieta , dentro de nada, las chicas de veintipocos no la pillan.
Habrá que tener mucho cuidado con los relatos de procedencia histórica o religiosa , estar calladitos para no hacer spoiler, porque la gente no sabrá ni siquiera que al final , sí, Armstrong pisa la luna. O que Colón , al final , descubre América.
Cuando me dieron el encargo de acompañar a Jaume Rucabado el día que le diagnosticaron un cáncer terminal de hígado estaba muy lejos de pensar que esos meses iban a marcar toda mi vida. A él le sorprendió que fuese yo quien le acompañase, no sólo el día que le notificaron la fatal noticia, sino el resto de su convalecencia en el hospital.
Yo venía de Tarragona, era mediados febrero
- ¿ Tienes una depresión? - me pregunto.
- No. Estoy enfermo como tú. Me enamoré de una mujer , y me han encomendado que venga a tu lado y te acompañe.
Eso le desmontó. Y a partir de allí sucedieron muchas cosas, todas inolvidables. Ya lo conté en otro lugar.
Me dolió mucho no poder estar junto a él hasta el final. En julio me enviaron a Valladolid. El director de la residencia donde viví se llamaba Paco. No estuve mucho con él, pero guardo de él un recuerdo maravilloso. A veces no necesitamos que alguien nos arregle, a veces solo necesitamos que alguien nos quiera mientras nos arreglamos nosotros mismos. Eso es lo que hizo ese hombre.
Paco fue una de las personas más tolerantes y humanas que he conocido. Para él hacer algo por los demás era dejar que descubrieras qué querías.
Unos días antes de morir me llamó Jaume. Me dijo si hacía mucho frío en Valladolid. En Jaume nada era dicho porque sí, y sabía a qué frío se refería.
Una tarde me llamaron y me comunicaron que había fallecido. Me quedé en la habitación llorando a moco tendido. Al no ir a cenar, vino Paco.
- ¿Quieres que vayamos a dar una vuelta?
No necesitaba en ese momento ni ir al oratorio, ni rezar, ni estar con gente. Necesitaba hablar.
Y salimos a bebernos la ciudad y , entre copa y copa de Jack Daniels, hice mi particular homenaje a Jaume. Conté toda mi vida junto a él, anécdotas, historias que él me contó durante su convalecencia...Paco no hizo más que acompañarme y escuchar. No sé a qué hora regresamos a casa, zigzagueando por el Paseo de Zorrilla...era madrugada.
Cuando vi "Gritos y susurros", una película de Berman sobre la muerte me acordé de ese centro de Valladolid. También allí me cruce con gente miserable .
En la película hay una escena donde la criada le quita a Karin cien refajos, corsés y enaguas, y le pone el camisón con que irá al dormitorio. El mundo de aquel centro lo habitaban seres complejos, difíciles , muy educados, eso sí, pero envuelto en capas de normas, de costumbres acortezadas Se revelaba lo imperioso e ingrato de la mentalidad del cumplimiento.
Paco era el claro contrapunto de esa caridad fría, distante. El hombre humilde que me dio afecto de verdad, y esos piadosos burgueses, llenos de fría rectitud, sin noción de caridad.
Todos los días, y todos son todos, recuerdo a Jaume. Viene conmigo. Y muchas veces recuerdo a Paco, a penas estuvimos un año juntos, como un hombre de luz, una persona buena, un corazón de muchos quilates.


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