LEER LA MENTE DE LOS DEMÁS.

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domingo, 15 de diciembre de 2024

En la novela "  Los siguientes" , de Pedro Simón - que recomiendo-   piensa uno de sus protagonistas que " menos mal que a Dios no se le fue la mano tuneándonos. Menos mal que , a la hora de afinar el motor, escogió bien las prestaciones del coche...que no  nos dio la posibilidad de leer la mente de los demás".


Me hizo gracia. Y sí, menos mal. 


Si pudiéramos leer  la mente de los demás, vaya caos. Saldríamos cagando leches  a las primeras de cambio. ¡ Cuántas cosas descubriríamos de nosotros y de quienes nos rodean!  Parejas que se mandarían a freír espárragos , incluso antes de convivir , o al poco de vivir juntos. Reuniones de trabajo  donde nos agarraríamos del cuello a grito pelado. 


Más de una echaría a correr si pudiera ver lo que pienso de ella - hay una en el gimnasio que tiene unas tetas  , es hipermástica, que para qué.  Y, ahora que lo pienso, la de la panadería, otra que tal. Y, por cierto, la del  bar el Peregrino, ojo con ella. 


Si tuviera ese superpoder tendría problemas con mis hermanos, y con  algún cuñado, y  con alguno que me lee. Con los amigos que no tragas , aunque a alguno ya se lo he dicho a la cara - Urelles , Uri, Toni.... 


Durante mi vida he pensado cosas de personas a las que debía respeto, y esos pensamientos   no estaban nada bien. Por ejemplo, no una , ni dos, ni tres veces , ¡ muchas veces!, he deseado la muerte de mis padres. ¡ Quería otros!  Y de algunos más. De personas que he querido  mandar a tomar pol culo , ya ni hablamos.


Por otra parte, los mayores errores en mi vida han nacido de contar mis deseos. En una ocasión le dije a una mujer " de mis años en Lérida lo que más me arrepentí  es de no haberte conocido mejor" . ¡Joder, qué error, pero qué error!


No me olvido en la entrada de que uno también es objeto de  odios y deseos inconfesables. Hay  momentos que  pienso que a alguno de mis odiadores  anónimos, si los conociese, me llevaría una sorpresa morrocotuda. Y, estoy convencido, parapetada  detrás de la trinchera desde la que dispara  hay peña que a la cara me adula y hace como que me respeta. Y son unos hijos de la gran puta.


Tan hijos de la gran puta como yo.


Pero también hay personas que nos sorprenderíamos , y mucho, si viéramos lo que nos quiere, lo que nos admira,  lo que  se apiadan de nosotros, lo que rezan por uno, lo que han llegado a admirarnos, o lo que  les debemos, y no lo sabemos.


De todas formas, y conociéndonos...¡ menos mal que a Dios no se le ocurrió hacernos esa putada.


¡ Bien por Ti, Dios!




NO TE QUEDES SOLO.

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sábado, 14 de diciembre de 2024

Conforme pasan los años uno va ajustando y enfocando su propio retrato. Quiero decir que te ves a ti, tu biografía, las personas que te han acompañado, y comprendes...


Y, por  ejemplo, me he dado cuenta - ¡ y de qué modo!- de que soy como el Hacendado de los Mendive. Nos parecemos, pero soy  la versión baratilla. O, peor, un algo a punto de caducar. Me he quedado en un " casi".  Aunque no siempre fue así.


Hubo un  tiempo que mis padres sacaban pecho cuando les preguntaban por mi:


- Pues allí está, en lo suyo. Ahora es director de un  centro del Opus Dei, y da clases en....o ahora está en Valladolid y es subdirector del colegio de allí.  Está feliz. 


¿ Pero qué era lo mío? Al final lo mío era un tío con una bomba atada al cuerpo paseándose por la calle y que un día explotó llevándose por delante todo  quisqui que le rodeaba. Y toda esa mierda quedó a la vista de todos. Ni opus, ni vocación , ni pollas. 


Hasta entonces era como si uno tuviera un papel y la necesidad de representarlo delante de la gente, de su gente. Se esperaba una persona alegre, optimista, gamberrete, frívolo- con resevas- , simpático. De mi se esperaba el desenfado, descarado, con una ambigua despreocupación, con un don que todos reconocían. El que contagiaba sonrisas, el flautista de  Hamelin. 


Uno tenía su papel. Y lo hacía muy bien. 


Pero era una mentira. Era un papel que tarde o temprano se haría una bola con él y que acabaría encestando en la papelera. 


Y llegó a casa y cuento la verdad. No podía dejar que pensaran que la culpa de mi defección la tenía la opus - porque no la tenía, ni siquiera como una mala excusa en la que parapetarme. Y la verdad me dejaba en muy mal lugar:  infiel, sucio, con una doble vida derrotada.  No se me olvida la cara de mis padres. Todo esa imagen del Suso hecha añicos. El  folio que salió mal, la fotografía familiar rota. El tintero  derramado sobre mi biografía, tan limpia.


Al final uno era como esa caligrafía de cuando estaba en primaria en las que siempre me salía de la línea. Y que no había forma de corregir.


Al día siguiente todo fue volver a empezar. También mis padres  conmigo.


Hay una película que se  titula Una historia verdadera, de David Lynch.  Es un viaje al corazón del hombre.


Su protagonista recibe la noticia de que su hermano Lyle, con el que lleva sin hablarse diez años, ha sufrido un infarto. Decide ir a verlo para reconciliarse con él, pero el viaje es largo: hasta Wisconsin hay 500 km., y él solo puede conducir su viejo cortacésped.


Su frase es "  voy lento porque tengo prisa". A pesar de todo, se pone en camino en un viaje que, según sus propias palabras, le servirá para tragarse su orgullo y poder volver a ver las estrellas, de noche, con su hermano.


Durante el recorrido le suceden muchas cosas, y tiene muchos encuentros. Una noche , a la luz de una hoguera , tiene una conversación con una joven embarazada que ha huido de casa. Está perdida, en el desvarío.


Y aquel anciano  le pregunta qué familia tiene. Ella contesta que son cinco  , padres, hermano, abuela. Y el hombre coge una pequeña rama de madera y le pide que la rompa. 


La chica lo quiebra sin esfuerzo. Después , Straight une  con un haz  cinco  palitos , se los da y le pide que haga lo mismo. La chica no puede romperlos.


- Eso es la familia. Sólo ella es fuerte. Si te quedas sola, te perderás para siempre.


Y eso es lo que me sucedió aquel día. Fui a refugio con mi familia, y allí  nos hicimos fuertes. Es lo que te deseo. Si eres hijo y has fracasado, vuelve a casa. Si eres padre, acoge y perdona.


Pero no te quedes sol@.




¡ QUÉ FELIZ FUI CON ESE HOMBRE!

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viernes, 13 de diciembre de 2024

CLICK AQUÍ PARA ESCUCHAR "VIRGEN DE GUADALUPE".


Hace dos días estuve visitando a una señora, Micaela. Vive sola en una aldea. Muy sola. ¿ Por qué  fui a verla?  No lo sé. Tiene 92 años. Es una de esas mujeres que llamo cuando estoy en la Cruz Roja. Una mañana le prometí que iría a visitarla.  


Una vida dura, pero sin queja. Se casó ya mayorcita, después de muchos años de gobernanta en hoteles de un grupo hotelero de Mallorca. Su marido  falleció hace seis años. Un ictus que le tuvo encamado cinco años. Miró la foto de la boda  que estaba en la sala de estar y dijo " ¡ qué feliz fui con ese hombre, ¡ qué feliz!". Lo dijo de una manera que me emocionó.


- ¿ Pero sabes qué te digo?: nunca más volveré a estar con otro hombre. Me he pasado cinco años limpiándole el culo. Fue una convalecencia muy dura.


Me contó que el día anterior a mi visita  fue al notario a la Estrada a cambiar  su testamento.


- Le dejaba todo a  una sobrina, pero me tiene abandonada...y mis vecinos- viven aquí cerca- no hay día que me  visiten por la mañana a saludar y ver cómo estoy...¿sabes qué te digo?: deja tu herencia al que te limpie la mierda.


" Joder- pensé- está hablando la sabiduría".


Me contó una anécdota divertida. Hace seis meses le dio un jamacuco y la llevaron a Urgencias. Allí decidieron que había que operar. Y antes de entrar en el quirófano el anestesista le comentó  ( la vio tan mayor y tan sola) " creo que debería saber que poquísimas personas de su edad salen con vida de esta operación".


Ella se quedó helada. 


Mientras la trasladaban al quirófano dijo al enfermero:


- Perdone, ¿ puedo rezar antes de entrar allí?


Y dijo " Dios mío, que se cumpla tu voluntad".


- Salí viva. Al día siguiente  llamé al anestesista y le dije  que otra vez fuese más delicado.


Fue una visita maravillosa. 


De regreso a casa no me podía quitar de la cabeza el gesto de esa mujer mirando la fotografía de su marido y diciendo " ¡ qué feliz fui con ese hombre!".


Y pensaba en María José...¿ diría eso de mi cuando yo no esté?


Ayer fue la Virgen de Guadalupe. 




PORQUE YO, Y PORQUE YO, Y PORQUE YO...

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jueves, 12 de diciembre de 2024

Se burla el marqués de Santillana del  vanidoso que camina engreído " como gallo de cortijo".  Eso lo he visto yo en muchos cortijos, y en muchos gallitos.  Y algún refrán habla de ls  capón que se hace gallo. Se burla del capón, un ave que ha sido capada.


No aguanto a los que van de guays y de chulitos . Los he sufrido en los los colegios donde estuve, en los centros donde viví, en las empresas  donde trabajé. Son tíos con el ala tocada por las perdigonadas de sus complejos, de  su vanidad, de su ego  retorcido y enrarecido. 


Recuerdo uno que me decía que él era " cofundador", y pedía respeto y  silencio reverencial cuando pontificaba. Porque este hombre no hablaba, pontificaba. Tenías que andar con guantes de seda. Era un petalico de sensibilidad. 


En un colegio que estuve había un profesor que estaba muy herido porque nadie le hacía caso, así que se dedicaba a predicar sus gracias. No había nada - jardines, patios, aulas, pasillos, salas -  que él no hubiera participado, hecho, sugerido. Era muy pesadito . Y daba lástima. Parecía que decía a los de Institución, que era la empresa donde trabajaba,  “muchas gracias, Jardinero, por el gusto que has tenido; tantas niñas en el corro y a mí sola me has cogido".


Pero no le hacía caso ni el Tato.


Este tipo de ser humano es  un clásico en muchos colegios. Abuelos Cebolletas que se repiten más que Hotel California en Kiss FM.


En los grupos de watsap de antiguos alumnos también sale a dar el cante el típico que se va poniendo medallas, y medallas, y medallas. Y que cuando va a la cena de navidad nadie quiere sentarse a su lado. Brasas profesionales.


No soporto esa gente, para mi gentuza, que se planta delante de uno y comienza a ponerse medallas: " porque yo un día ", " porque yo hice", " porque yo le dije", " porque yo estaba", porque yo entonces"...¡pesaos!


Dan ganas de decirle " vete a tomar pol saco, don importante!", " que te den, don  Necesario a ti y a  tus medallitas!". Te las puedes meter todas, una a una, por el mismísimo culo.


- Suso, perdona, yo hice Derecho y tengo un despacho con filiales en Barcelona y Madrid . Y, además, tengo un Máster caro. Y por si no lo sabías me han nombrado rector honorario de la Universidad de  Txupamelagorri. Y yo es que pienso en inglés y sólo escucho música americana. 


Ya, y en lugar de opiniones das feedback. Vamos a ver, gilipollas. Que eres de Zaragoza , coño, del barrio de Casablanca. Súbete las gafas, que te la pique un pollo , y vete a cagar a la vía.


IBAS DONDE QUERÍAS...

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miércoles, 11 de diciembre de 2024

Es de Jesús a san Pedro la frase: " te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras".


Un día te comprar unas gafas para leer de cerca. Otro día sientes que tienes que tener cuidado bajando las escaleras. Te aferras a la barandilla. Otro más, y te duelen partes del cuerpo que desconocías. O que sexualmente eres como  la cuerda que sostiene la tiza del billar. O , en una revisión rutinaria, detectan un algo raro. Vas a a hacerte un  radiografía y ya no eres el mismo.


A ese le ha dado un ictus, a una le han detectado un bulto sospechoso.


Suele decirse que la muerte es un misterio, pero lo realmente misterioso es la vida. Estamos perdidos en la playa infinita del tiempo. Al final, resulta que la enfermedad sirve para hacernos pensar, pero no sobre la muerte sino sobre la vida.


La muerte es la más  asombrosa de todas las noticias predecibles .


Envejecemos. Y no es fácil. Tampoco muy difícil. Es algo que nos sucede de un modo paulatino. Excepto cuando viene a galope el caballo de la enfermedad.


A algun@s la vejez les llega ya muy entrenados. El amor no se acaba cuando termina. El amor se termina cuando el corazón ya no tiene nada que recordar. Esa enfermedad- la falta de amor- es la peor  de todas.


Pero, en fin, si no media nada grave, con la vejez tienes que acostumbrarte a caminar más lento. A despedirte  de quien eras y dar la bienvenida a quien te has convertido.


Mírate en el espejo con una mirada nueva. Quizás ya te has acostumbrado a verte. Es difícil  entender el paso de los años en la piel , necesitas saber aceptar tu nuevo rostro, y llevar tu nuevo cuerpo con garbo , y dejar de lado el que fuiste, los prejuicios y el miedo que traen los años. 


En esto me ayuda mucho el Barullo. Subo con frecuencia fotos mías actuales , y siempre hay alguien que me recuerda quien soy. Como los  pringaos ésos que iban detrás de los Emperadores diciéndoles: " recuerda que eres gilipollas". Y me llaman gordo, y feo, y muchas cosas que me ayudan mucho.


Y uno se pone en tecla zen: hay que dejar que pase lo que tenga que pasar, dejar que los que se tienen que ir se vayan y los que se quieran quedar se queden. Por cierto, esa es la actitud que tengo para mantener este Barullo. A lo mejor un día hago el petate  , y adiós.


Ya conté que antes de jubilarme hablé con unas cuántas personas para mandarlas a freír espárragos. No vaya a ser que se les ocurriera volver a aparecer, como un fantasma de tiempos pasados. Hacerte mayor, envejecer, es también no esperar nada de nadie, caminar solo. Un día alguna de las despedidas duele más. Siempre difícil eso de  despertar solo. Y no dejarte abrumar cada mañana por el dolor de las ausencias, y de tus errores, faltas y pecados. Aceptar que todo se acaba, incluso la vida. Recordar a quien ya se fue. Llorar hasta casi vaciarse. 


E intentar  crecer nuevas sonrisas, otras ilusiones y nuevos deseos. Siempre tendremos a quien querer y, eso te deseo, quién nos quiera.



EL GANGES DE LA IGLESIA.

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martes, 10 de diciembre de 2024

CLICK AQUÍ PARA ESCUCHAR TENÍA TANTO QUE DARTE.


Muchos en esta iglesia son funcionarios. En eso se han convertido bastantes de los cardenales y obispos , y lo que se ha dado en llamar "la Curia"- van a dejar  hecho un erial el huerto que recibieron. Debe de ser signo de los tiempos. No es el papa - que también- es la iglesia. El barco se hunde y hace aguas por todos los lados. Y estoy convencido de que debe ser así.


Duele mucho ver lo que vemos, oír lo que oímos  : está muy mal. Simula su lepra con vendas y fragancias, pero el hedor es apestoso. Aterradoras imágenes de un papa cuya corrupción facial lo delata. Hay un algo en este hombre poliédrico y ciclotímico que lo hace imprevisible. Incluso para él mismo.   Lo del pesebre con el pañal palestino, ya le vale. Una metáfora de una iglesia en la que no sólo está paralítica su cabeza en la Tierra . Está sembrando de guiños progres a un mundo que se la va a comer por las patas,  esa iglesia a la que desprecia. Vivimos en la perplejidad.


A la iglesia se le ha introducido, desde hace muchos años, un ser extraño, un Alien, y se han desarrollado en su interior urdidores de ponzoña en forma de ideologías de todo tipo: LGTBI, cambio climático, Agenda, pederastia que, como una araña peluda extiende sus extremidades.


Una iglesia tan podrida que a muchos - y a mi desde luego- me cuesta más creer  que este papa sea representante de Cristo en la Tierra ,  y su Iglesia sea la Esposa de Cristo , que en la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía.


Hay quien lee en estos signos el final de los tiempos, y rollos satánicos.  Una capullez.  Yo no creo que el papa sea  el Anticristo, ni encarna el mal, ni leches. El papa es un señor argentino que es comunista, un notas  , y lo hicieron papa. Y nada más. No es el primer papa mojonero que hemos tenido.


Yo , entre dar la mano a este papa o a Paquito, el tío que dirige el gimnasio donde voy, Paquito.


La gracia y el horror  de esta iglesia es que la yogurtera es tan potente que parecemos una melé del rugby , como un deporte de contacto: está todo el mundo ahí, cuerpo con cuerpo, empujándose , dándose abrazos y patadas; dándose la razón o dándose usties. Uno se mete con otro y ese otro con otro. La curia de curas  gays lavanda, o los obispos tralaralas, o prelados que les gusta la pasta,  los progres del clima, los liturgistas que quieren hacer de la misa una party fiesta, los tradicionalistas, los de la opus, los kikos, las monjas con ansias...  hoy la iglesia es un campo  de verdades y mentiras confrontadas.


Un poco como ocurre con el Ganges.  Por las aguas de diócesis, congregaciones, nuevos movimientos, fieles de todo pelaje  corren todos los venenos y todos los antídotos. Sin embargo,  pese a ser tan contaminante, no mata. Debe de ser el Espíritu Santo. En la Esposa de Cristo  se contienen fealdades y ríos de agua pura , pero unas neutralizan a las otras y terminan saltando destellos de belleza. Una belleza abigarrada , rural y urbana, un desquiciamiento de intelectuales y pobres. Un sinsentido.


Vamos a la deriva y , unos y otros , piensan que hay  acotar la locura. Unos llaman locos a otros. Puedes pertenecer a la iglesia cargado de razón, pero esa razón se estrella contra el muro de los que piensan lo contrario. Que también piensan ser iglesia.  Esto es un cachondeo.


Hoy  estar en la iglesia católica resulta  un sitio incómodo. Por eso muchos suspenden el juicio , o desertan en silencio. Quieren una existencia sin roce. Quieren embutirse en su propia locura y nada más. En un mundo sin astillas. Suavemente uniforme. Un mundo feliz. 


Yo me quedo. Hay que pelear. Hay una célebre escena en la película Desmontando a Harry en que Woody Allen baja al infierno en ascensor  y se encuentra con otro que se encamina a su condena. «¿Y usted qué hizo?», le pregunta Woody. «Inventé los muebles de metacrilato», responde avergonzado. 


En esta iglesia estamos rodeados de gente que está intentando implementar los " muebles de metacrilato". Hay que joderse.


Hay que rezar. Vienen tiempos de desolación muy duros.





QUISIERA VOLVERME HIEDRA.

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lunes, 9 de diciembre de 2024

Lo ideal de muchas canciones es que permiten muchas relecturas, y en cada una descubres  nuevos matices: el hallazgo de percepciones diferentes  y de profundidades por descubrir. 


Ayer hablé con mi madre por teléfono, cantamos juntos una canción. Fue la jota esa de " Quisiera volverme hiedra"  :


Quisiera, quisiera,

quisiera volverme hiedra,

y subir y subir

y subir por las paredes.

Y entrar en y entrar en

y entrar en tu habitación,

por ver el, por ver el,

por ver el dormir que tienes.

por ver el, por ver el,

por ver el dormir que tienes.

Quisiera, quisiera,

quisiera volverme hiedra.


La cantamos a pulmón. Y  cantando me venía un ahogo de emoción.  Porque pensaba que la hiedra eran esas personas que uno ha querido y ya no están conmigo. Pensaba en mi padre. Y no podía.


Aquellas canciones que mi madre cantaba con mi padre en el coche. Y uno con mis hermanos , detrás. Mirando por la ventana. La niñez es un paisaje en sí mismo. El  Morris 1.100 olía a Ideales y a  ingenuidad. Nunca me gustaron las jotas, pero daría cualquier cosa por volver a ser aquel niño aburrido y con la cabeza llena de pájaros. En esos largos viajes. Daría cualquier cosa por escuchar esas canciones.


Sí, entiendo perfectamente ese querer entrar en la habitación por mirar esa carica dormida.  Porque...¡lo he hecho tantas veces! Pero ahora esa letra me coge el pecho y lo aprieta hasta impedirme respirar.


Como ya tengo una edad, mis cantantes favoritos se han ido muriendo. Pero tengo sus letras y su voz.


Todavía  me estremezco escuchando a Lobo ése I'd Love You to Want Me porque mi amor, mi encendido y maravilloso amor de juventud, se había convertido en ceniza.


Si quieres fijar un recuerdo de por vida, deja una canción en la memoria de quienes amaste. Qué importante son las canciones. De qué forma nos acompañan, como estaciones de una vida que no se detiene. Todavía me pasa parar el coche y bailar cuando escucho en la radio un temazo  de la ELO


Y cantando ayer  con mi madre  pensaba en lo rápido que va todo.


A mi madre le quedan pocos años aquí. Noventa y tres años. Le hice broma con el asunto: ¿ te imaginas , mamá, que te mueres ahora? Preguntarán que cómo fue, y habrá que decir que te fuiste cantando la Hiedra". 


- Pues es una manera muy bonita de morir.


También eso me hizo llorar. Cuando el mundo se pone en tu contra, cuando uno se siente ridículamente solo, cuando apenas nos queda el consuelo de la voz de una madre que te hace el dúo de una jota.


Tiene que haber cielo, joder.




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