¡JODER, Y AHORA ME DOY CUENTA!

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miércoles, 23 de febrero de 2022

Facebook te recuerda cada día eventos que tuviste en el pasado. Ayer me advirtió que hacía ocho años había estado en Roma con Manuela.


Vi la foto y me dio un vuelco el corazón. ¡ Fue una delicia de viaje!...y a la vez, una manera muy de ella de despedirse. Ella, que era tan de regalos sorpresas. Quizá el amor es esto: alas en los tobillos, nubes en los párpados, una fiereza futura, un dulzor pasado, un incomportable presente.


Con ella los días nunca eran iguales. Incluso cuando parecían regulares se refugiaba en los días que vendrán, o en los días que se fueron, o en los días que nunca existirán, pero que suceden carnales y rojos en nuestra imaginación.


Y ella, que intuía esos días , te los preparaba para ti. Y, además con sorpresa.


No hay mayor placer en la vida que poder decir: “Ya te lo dije, ha sido fantástico estar allí”


"Estar allí" es encontrar esa mujer maravillosa, besarla, abrazarla, sentirte perdonado, reír, y vivir una vida alegre y completa. .


"Estar allí" es ascender a su alma y asomarte al vacío.


"Estar allí" es entrar en un bar y rozarte con una mirada que te cambiará la vida para siempre.


"Estar allí" es cualquiera de las increíbles experiencias que has tenido en la vida , tan personales , incomunicables y únicas como tú mismo.


La segunda mayor alegría es poder decir: “tendrías que haber estado allí”,. Presumir sobre aquellas historias, encuentros , que han sido fundamentales en tu vida , y aquellos momentos reveladores de los que fuiste testigo , que al menos lograron cortocircuitar tus creencias , y que desde aquel instante no volviste a ser exactamente el mismo.


¡Joder, y hoy me doy cuenta!



EL PERRO DE OTEGUI

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lunes, 21 de febrero de 2022

Camus en La sangre de la libertad cuenta una anécdota del jerarca nazi Heinrich Himmler. Un hombre que había convertido el asesinato de masas en su ciencia y oficio.


Acostumbraba a entrar por la puerta trasera de su casa, cada vez que volvía de noche o de madrugada, para no despertar a su canario favorito.


Me llama la atención la historia mínima. Alguien, porque hay gente para todo, puede pensar " bueno, esto demuestra que hay esperanza para el género humano y que no existe el mal puro y permanente: hasta el más miserable tiene un canario de sensibilidad”.


Hay quien piensa que somos lo mejor que hemos hecho. Y también lo peor.


Pero no cuela que en lo moral se acierte en un detalle y se yerre en lo básico ( esos políticos que besan downs cara a la galería mientras firman leyes abortistas para niños que ya han hecho la mili en el vientre de su madre, o esos que abrazan con sus manos manchadas de sangre y se burlan de sus víctimas inocentes - me refiero a los bildu etarras. 


Y es así porque entonces hasta el propio detalle se nos vuelve sospechoso, y al final nos parece que el sueño apacible del canario favorito de Himmler, tan bello a priori, estuviera ayudando a que los perseguidos por los nazis no pudieran dormir.


Ese canario, que seguramente tendría un nombre, me produce la misma repugnancia que el perrito de Otegui, que mueve el rabo feliz cuando su amo vuelve a casa ( él sí que vuelve a casa).




CÉSAR GONZÁLEZ RUANO EN BLANCO Y NEGRO.

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sábado, 19 de febrero de 2022

Termino de leer el libro de Marino Gómez-Santos sobre  César González-Ruano, el hombre que se había convertido -le sacaba 27 años- en su mentor, su maestro y su amigo.


Se titula "César González-Ruano en blanco y negro", un libro que, sin duda, Gómez-Santos tenía pendiente.  Nadie ha puesto en duda la brillantez, agudeza y calidad de la prosa de C. G.R. El hombre se las trae, y en sus páginas  asoma un personaje descarnado, cínico y abrupto. 


Gómez-Santos  da su testimonio y visión del amigo al que trató muy estrechamente durante años -hasta que rompieron su amistad- y  hace el retrato de su personalidad íntima y, al paso, pintar el paisaje y la vida cultural y cotidiana del Madrid de los años 50 y principios de los 60 y de sus protagonistas en el campo literario y periodístico. Y eso es lo que ha hecho muy bien, combinando prudencia y osadía, silencios compasivos e inclemencia.


Es un muy buen libro.


Ya en el prólogo, anuncia lo que vamos a ver: “máximo propagador de su mala fama”; “un paciente para la consulta de Freud”; “solía alternar los elevados actos con acciones infames”; “víctima de un espíritu maligno que entraba en su cuerpo…”; “voluntad de ejemplaridad que no lograría nunca”; “(…) sin una leyenda monstruosa, no sería nunca nada”; “de la moral hizo una esterilla para limpiarse los pies”; “tanto se quería a sí mismo…”; “ilimitado impudor”…



El libro, que concreta y supera con creces las expectativas que uno se hace al comenzar. Plagado de anécdotas ingeniosas, divertidas y jugosas-  nos metemos en un bosque sombrío y oscuro. Son las sombras y la oscuridad de una época dura y áspera, en la que la búsqueda de los placeres y del triunfo, , con sus  rivalidades, inquinas, trapacerías, codazos, alianzas interesadas y maldades de los candidatos a la gloria literaria.


Lo que más me ha impresionado   es el personaje que finalmente y poco a poco acaba construyendo .  Una mal oliente “flor del mal”, un individuo en el que la abyección moral sólo era comparable a su talento. Solitario; rodeado de libros, de antigüedades, incapaz de vivir en algo que se pareciera a una casa, a un hogar y a una familia; truhan con maneras y pitillera de plata, dandi en bata y con ínfulas de aristocrático marqués ,  en pelea constante consigo mismo y en liza con los demás; tóxico para los otros y para sí; dolido por una lucidez vitriólica  con la que se autolesionaba; escritor compulsivo, entre otras cosas para obtener un dinero que malgastaba y cuya carencia -aunque le gustara tener criado o mayordomo- siempre le acuciaba; mujeriego impulsado por una sexualidad enervada y mórbida; destructivo y autodestructivo; pícaro y tramposo de alta gama, aunque también en bajos fondos; sumido en el abuso insalubre del café, el alcohol y el tabaco; enfermo, asustado y depresivo con frecuencia; insatisfecho consigo mismo más allá de sus muchas presunciones, Mal hijo, mal padre, mal esposo. Ruano aparece aquí como un personaje aplastado por su genialidad , profundamente patético,  un fracasado en la cima del éxito,  víctima de sí mismo.


Se calla muchas cosas y, más de una vez, hay horrores que sólo insinúa y sugiere, renunciando a entrar en el basurero y en el barro. 


Y el reconocimiento, la ternura y la admiración que, a veces lucen  , son breves treguas en blanco en la construcción de un personaje en negro.


El libro se lee como una novela. 




DOS INSTINTOS QUE HAY QUE CONTROLAR.

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viernes, 18 de febrero de 2022

Hay algo que uno aprende por sí mismo, y por lo que ha visto y conocido. 


Resulta que nos  han  dotado a las personas, incluso a las más exquisitas y poderosas , del mismo impulso.  Hasta ahora no ha podido ser controlado por la cultura , el Código Penal , ni por la religión con el pecado y la amenaza del infierno. 


En la rejilla del confesionario se susurran los mismos pecadotes. El sexo , que  produce placer y desolación, neurosis y felicidad, atracción y repulsa, violencia y ternura, amor y perversión. 


Ese instinto básico rompe todas las barreras del honor y del prestigio social; asoma por debajo de los ornamentos sagrados, de las togas de los jueces, de los uniformes más entorchados.


El albañal del sexo lo comparten papas y cardenales, artistas consagrados de Hollywood y académicos del Premio Nobel , políticos salvapatrias , con las manadas de los lobos violadores. 


A cualquier personaje lo puede convertir en un salvaje o sumirlo en el ridículo. El sexo hace débiles a los poderosos, puesto que los deja desguarnecidos a merced de espías, conspiradores y chantajistas.


En cambio, qué pocos confiesan su codicia   su envidia,  su orgullo   su soberbia.


Nos arrepentirnos de los pecados más disculpables...si lo son.


Pero lo que sé es lo siguiente : todo hombre que quiera tener una vida con sentido deberá  controlar dos instintos que son muy masculinos, el sexual y el agresivo.




LA USTIÉ DEL PADRE PERALTA.

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jueves, 17 de febrero de 2022

A veces la vida se nos va de las manos. 


Iba a escribir " la última vez fue"....pero no, estoy lleno de últimas veces que la vida se me escapó como una trucha.


Una vez fue en los días en que Manuela estaba enferma, y cuando murió.  No estuve a la altura.  Sentí en el pecho cómo una piedra que lanzas al un pozo negro y muy profundo , y no llega al fondo nunca. Esperaba un  milagro y pensaba que llegaría. Que no sería verdad que esa enfermedad la mataría. Siempre he tenido una confianza absurda , infantil , en Dios.


Cuando murió me fui a beber solo por allí , mientras trataba de descifrar el panel que me tocaba en la danza de la muerte. Una tregua con las desdichas blandas, con la ansiedad, con las expectativas rotas, con esta fragilidad del espíritu. A veces pasa que somos transparentes y livianos, como el plástico que envuelve las lonchas de jamón.


La vida es una farsa donde se mezclan tragedia y comedia. Y así hay que tomársela.  El que siempre se muestra  con hondura y madurez, coñazo. El que se muestra en público ji ji ji, coñazo.  Resbalo muchas veces. Y, como el chiste sólo puedo decir " el titi no se cae, el titi se tira".


En  el colegio de los jesuitas había un  cura que se llamaba padre Peralta. Era un hombre muy principal, y se decía que le faltaba un tornillo. Un día nos vio riéndonos en misa y el tío, que era el que oficiaba,  se lanza a todo correr, revestido de morado cuaresmal, y llega a nuestra fila y se lía a tortazos a mano abierta con cada uno.  Y cuando le va a dar al de mi lado, el  chaval amaga, y me mete un guarrazo , cuando yo estaba en el siguiente banco, y estaba rezando a nuestro Señor, pidiendo un milagro. Que me aprobase, o algo así.


Como me pilló despistado, la ustié fue de campeonato olímpico de usties al viento imperio.


Aquel Suso era mi propia parodia. Pidiendo milagros mientras la vida iba por otro lado. 


No culpéis a los tíos como yo. Hacemos una labor social. Gracias a nosotros, muchos  parecen más listos de lo que son.  


Mi madre solía decirme cuando le contaba lo del cura, u otras que me sucedían sin mediar culpa mía «Estás todo el día inventando». Y  yo contestaba " que no, mamá, que no hice nada"., Y ella..." pues por las que hiciste y no te pillaron". 


Al final asumes el juego de la vida con menos solemnidad y más jarana. Por las que hiciste y por las que no. Tal vez un día quise ser una persona madura ,  pero la vida me puso cascabeles en el gorro y talco en el corazón, un imperdible en mi bata y mi nombre escrito en un cartelito.


Por eso me tomo esta vida con ligereza. Con responsable trivialidad. Me duelen las muertes sin rostro. Y la guerra que parece que llega.  No quiero ser un fantasma. No quiero los placeres del perro: comer, follar, dormir... Y ese precipicio por dentro. Y esa piedra que a veces cae a lo oscuro. Y esa ustié que no sabes por qué te la han dado.  


Pero, mientras tanto, a disfrutar lo que se pueda.


¿TÍMIDO YO?...SÍ, TÍMIDO YO.

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miércoles, 16 de febrero de 2022

Hace unos días, hablando con un antiguo compañero de trabajo , y buen amigo, le dije que yo era tímido. Saltó sorprendido:


- ¿Tú tímido?...¡ si decían de ti que tenías la cara más dura que la suela de la Michelín XDR !


Y la verdad es que sí. Soy tímido. Lo que pasa es que, como me enseñó la "señora Roda" , una institución en el colegio Turó, " si  a  los veintitrés años eres tímido, eso es una falta de educación".


Cando era chaval sufría muchísimo al regresar de comulgar en misa. Era un suplicio  volver por la fila hasta mi banco. Me sentía observado por todo el mundo. Era incapaz de mirar al frente, me fijaba en las baldosas, y no sabía como andar, movía los brazos,  metía las manos en los bolsillos,  las sacaba enseguida, volvía a introducirlas en los bolsillos. 


Mi madre me mandaba al mercado , debajo de casa, y me decía que trajese un pedido. Yo tenía " la vez" pedida. Y las señoras se me colaban, una tras otra, pasando de mi. Yo no me atrevía a decir " ¡eh, oiga, que  es mi turno!". Me daba mucha vergüenza. Y uno, con su boletito en la mano, esperando....hasta que alguien se daba cuenta , o ya no quedaba nadie esperando cola.


También con mi madre, llegábamos de hacer la compra en el Spar. Estábamos los dos en la cola. Y ella advertía no haber cogido la fruta  y me decía, " guarda cola que voy a por fruta".


Y no venía, y la cola se movía. Y no venía. Y yo agobiado. Y no venía. Y yo " ¿y si no ha llegado cuando estoy en la caja, ¿qué hago?". Y no venía. Y que queda un puesto. Y yo apurado. "¿ Y qué pido?, ¿ qué bolsa se deja primero?...." ¿y si se cabrea la  gorda que está detrás de mi?"....


Al final las madres siempre aparecen.


O, y eso es que no lo soportaba, estabas en el parque jugando , y llegaba tu madre " ¡Susín, ven, anda!". Y uno iba. Y allí tu madre con las madres de tus amigos, y de tus  amigas. 


- Anda, bájate el pantalón....


Y la muy va, me baja el pantalón, me sube el calzoncillo por la goma ( entonces, lo reconozco, usaba slpis de goma floja) y enseñaba a las señoras todas  unas rostras rojas que me habían salido en el culete.  Allí con toda la nalga al viento imperio.


- ¡ Fijaos, qué cosa más rara le ha salido a mi hijo!


Y todas "¡uala!, ¡a ver a ver!, ¡ pues sí que es raro, sí!".


Y yo , todo colorado, colorado, pensando " joder, señora,  ¿ qué pasaría si le bajo las bragas y toco mollar a saco!". 


Lo pasaba mal. Y , claro, luego uno crece, se le va la timidez, y se pone ciego a tocar culo, que ha sido una de mis obsesiones desde entonces. Los culos.


Por cierto, esta es la rueda Michelín XDR.




LA SAMARITANA DEL POZO .

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martes, 15 de febrero de 2022

En los últimos años en San Cugat conocí un matrimonio bien original. Nos hicimos muy amigos. Aunque en le entrada de su casa había una bandera estelada y andaban en las antípodas de mis ideas, nos quisimos mucho, y aún sigue ese cariño.


Él tenía 83 años, y ella 74. 


Cada mes nos hablamos por teléfono.


Una noche , yo vivía cerca, ella me llamó pidiendo ayuda. A su marido le había dado un ataque . Subí a echar una mano. Serían las tres de la madrugada. En un momento de desesperación , mientras esperábamos la ambulancia, ella se dirigió a una fotografía de su madre y le dijo "mare , si usplau, ajudeu-me". La verdad es que pensamos que se moría.


Pero no. Salió adelante. Falleció el año pasado.


Una tarde ella me dijo " ya sé que tú crees en Dios y que eres muy religioso" ( para ella haber estado en Viaró era señal inequívoca de ser hombre religioso). 


- Yo no creo en nada. Después , nada. Lo que ves es lo que hay.


Le pregunté que por qué aquella noche  se dirigió a su madre muerta pidiendo ayuda. Si estaba muerta...


- A no. Eso es distinto. Yo sé que mi madre me oye y está muy cerca. Era una mujer maravillosa.


Falleció su marido, un hombre cabal.


Con esa mujer tuvimos muchas confidencias. Una vez me comentó que había tenido cinco relaciones en su vida..."las cinco se me murieron estando yo con ellos". Con el primero se casó,  a los diecisiete años, y se murió , borracho , en un accidente ( su familia era dueña de una bodegas del Penedés).  Cada una de sus relaciones era una historia de lo más inverosímil.


La quinta es ( aquí nombró a su  marido, que falleció el año pasado).


- ¡Joder! , le dije. Cualquiera sale contigo sabiendo eso.


Nos reímos.


Ayer me llamó.


- Tengo una noticia que darte.


- No me digas que...tienes novio.


- ¿Cómo lo has adivinado?...pues sí. En el entierro de (aquí nombró a su  marido, que falleció el año pasado) me dio el pésame un antiguo novio que tuve hace años y...no sé...volvimos a...


- ¿Sentir mariposas en el estómago?


-Sííííí...y estamos saliendo otra vez, pero vamos muy tranquilos, quiero decir, conociéndonos y eso...la semana que viene nos vamos a hacer un viaje a Nueva York...


Le iba a preguntar dos cosas, pero no me pareció el momento. Una era si ya habían echado un kiki.  Pero pensé " seguramente dirá que sí, y yo me quedaré como con el anticuario de Valença de Miño que conté hace unos días. Así que me callé. Eso de que un tío de ochenta y pico años me adelante por la calle número ocho no me hace gracia, coño.


La otra pregunta era si le había contado a su "chico" el asunto de sus relaciones formales y la parva...


Pero , tranquilos todos, se lo preguntaré.


El título de la entrada viene a cuento de la escena que narra Juan 4, 18:  No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: ``No tengo marido, porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad. La mujer le dijo: Suso, me parece que tú eres profeta.…






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