LOS QUE SE EMPEÑAN EN REGULAR NUESTROS COMPORTAMIENTOS.

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lunes, 7 de marzo de 2022

Muchos partidos políticos, nacionalismos,  asociaciones,  sectas , son religiones porque pretenden regular el comportamiento humano invocando un destino absurdo.


Estamos rodeados de gente que está muy interesada en que nos quedemos enfangados en la complacencia viscosa de nuestros bajos fondos. Dicho de otra forma: que no hay otra solución que aceptar que somos una mierda y que no se puede hacer nada por salir de ella.


Hay una gran diferencia entre el sentimiento de nuestros esfuerzos  por hacer la vida más humana y fraternal no sirven para nada, y el afán sistemático de rebajar todo lo humano, de enfangarlo. Una cosa es el sentido de la nada, otro el gusto de la nada.


La diferencia es enorme, pues colorea el resto.


Todos los grandes pensadores  han tenido el sentimiento de lo trágico, de la soledad, de la nada que es el hombre.


Otra cosa es el "gusto de la nada". Ese ser en este mundo una cosa vomitada, y que te guste , o que al menos, no puedas rechazar. 


La fe católica,  que tiene un  concepto del pecado  muy suyo , y el remedio de la confesión , que es un maravilloso  coladero para zumbados, viciosos,  adictos,  mala gente, histéricos, pederastas,  escrupulosos, beatos, asesinos,  canallas , idiotas,  piratas,  corruptos  para , en fin,  aquellos que tenemos los cables cruzados ... Y que demuestra , como ninguna otra creencia,  que conoce muy bien  de qué pasta estamos hechos.


No te fíes de esos que pretenden regular comportamientos.... Me aburre la gente que llena con intensidad hasta los huecos más insignificantes. Como Pedro Sánchez, tan inane, tan irrelevante, tan memo en su solemnidad hueca.


De mi familia aprendí que hay que reírse de lo malo, porque lo bueno ya nos hace felices. Me hago mayor. Busco la eterna infancia, querido lector@ confía en mí, el olvido te hace esclavo de tu desmemoria, el recuerdo te hace rey de lo vivido.




TODO PASARÁ.

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domingo, 6 de marzo de 2022

Nunca he pedido explicaciones a los amigos que  abandonaron, por amor, al grupo de amigos. Tampoco después, cuando otros , en un cruce de caminos, decidieron abandonar el barco. Ni siquiera deseé una profecía del rejalgar al que en un cruce de caminos tomaba uno nuevo y distinto.


La profecía del rejalgar la deseaba san Josemaría a aquellos fieles de la obra que abandonaba su vocación. Era un poco rollo " jamematen": "No encontraréis la felicidad fuera de vuestro camino, hijos. Si alguien se descaminara, le quedaría un remordimiento tremendo: sería un desgraciado. Hasta esas cosas que dan a la gente una relativa felicidad, en una persona que abandona su vocación se hacen amargas como la hiel, agrias como el vinagre, repugnantes como el rejalgar".


Hay que respetar la vida y las decisiones de los demás, y suponer que lo hacen con rectitud de intención. Somos heliotropos, buscamos la luz, a veces retorciendo nuestro cuerpo hasta hallar su guiño ardiente. No hay caminos rectos, sólo propósitos rectos. Para mí es más que suficiente. 


Ya conté que mi padre me llevó a un psicólogo para saber " cómo actuar contigo. No te entiendo, hijo". 


Allí , en un test me hicieron una pregunta algion parecida a  «¿qué es en lo primero en lo que te fijas de una mujer?».


«En sus ojos", contesté mintiendo. Qué cojones quería que dijese. A los trece años . Ahora tengo menos pudor, y contestaría otra cosa. Qué pena.


Vamos a una velocidad de vértigo. San Josemaría era fruto de su tiempo. Hoy no sé qué diría a los que se van. Hoy la moral de esta sociedad es  urgente, jubilosa e infantil , de celofán. Y tampoco es eso. Un poco de caña no sienta mal.  Queremos una sociedad de mierda , y para conseguirlo compartimos memes en Twitter, improvisamos leyes educativas, damos bandazos ideológicos y ridiculizamos todo aquello que no entendemos como propio. Luego culparemos a los jóvenes del despropósito. 


Jóvenes que le dices !" somos un país cainita" y te suelta " ¿ qué es eso?". 


- Coño, de Caín.


- ¿Y qué es eso?


- Coño, Caín, el que mató a a Abel.


Y el paisano te mira con cara de merluzo. Ni puta idea.


Ha pasado así siempre. La ola arrastrará nuestro parasol, las toallas, el bronceador, las sandalias, las gafas de sol . Flotarán nuestros privilegios sobre la espuma. Moriremos braceando .


Queremos un nosotros mejor y queremos lograrlo sin mejorar nosotros. Al final, aburridos por la tristeza  de los esfuerzos inútiles, nos conformamos con reírnos de los débiles. El ser humano es un animal pequeño. Si tiene sed, bebe. Si tiene hambre, come. Si tiene miedo, huye. Pero un día aparecen unos ucranianos que dan su vida por la libertad y se nos queda cara de gilipollas.


Sermones vacíos y víctimas de nada. Una barca destripada en medio del desierto. No sé a dónde vamos, pero no es la bondad, sino el amor, lo que nos mantiene firmes.


Todo pasa. Pasó mi padre, los jesuitas de Zaragoza, y san Josemaría, y Manuela, y los políticos, y Putin, y su puta madre . Pasará el virus y pasarán los que han gestionado, con torpeza y boato, esta tragedia. Y hasta el amor pasará. Porque nada escapa del reloj.






 

AÑORAR LO QUE NUNCA SUCEDIÓ.

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sábado, 5 de marzo de 2022

“No hay nostalgia mayor que añorar lo que nunca jamás sucedió”, canta Sabina en “Con la frente marchita”. Estás palabras explican a la perfección lo que nos ocurre tantas veces a lo largo de la vida, lo que nos hace sentir vacíos, tristes o engañados.


Nos engañamos a nosotros mismos para no sufrir, interpretamos como un sí lo que ni siquiera es un quizás y dibujamos un trampantojo sobre una realidad que en muchas ocasiones se cae a trozos. 


Es una manera como otra cualquiera de sufrir en diferido, posponer la decepción y usar anteojeras para no ver lo que ocurre alrededor, tratando de mantener cerca lo que se aleja o ya no está. Incluso cuando estamos en el paraíso anda por allí la serpiente.


Quien no tiene nada que perder está preparado para lo peor. En la práctica nos cuesta asumir que tenemos menos de lo que creemos, entender que tratamos de salvar la piedra en el tobillo que nos está arrastrando hacia el fondo, que nos empeñamos en protagonizar una película en la que, como mucho, somos secundarios.


Qué miedo perder a quien no tenemos, que terminen historias que no empezaron. Tenemos una imaginación a prueba de bombas alentada por el miedo y el no saber estar con uno mismo. Esa imaginación que inventa mil excusas para seguir creyendo cuando ya no hay fe, la que disfraza de dios a un ídolo, que  nos hace creer que el eco es una respuesta.


No podemos perder eso que no tenemos pero sí deberíamos perder el miedo y  dejar en pasado lo que no es presente y mandar a la fantasía eso que no es real. 


Añoremos lo que ocurrió y deseemos lo que ocurrirá pero no poblemos nuestra nostalgia de mentiras. 


«Porque a pesar de heridas y de afrentas, la piel del alma la tenemos suave para seguir amando». . Lo leo en ‘El cielo de abajo’, una antología de poetas. Hay que aferrarse a la sencillez,  parece una forma interesante de acercarse a la eternidad. Ser liviano nos eleva sobre las cosas, como el polvo en suspensión de las clases de párvulos al atardecer, cuando pasa la señora de la limpieza.



MÁS ALIVIO QUE CONDENA.

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viernes, 4 de marzo de 2022

La vida es prestada,  los días son disfrute y dolor , alegría y fatalidad.  Me acuerdo mucho de mi infancia , debe de ser la edad, cuando viajábamos al Pirineo y cantábamos durante horas y reíamos de  cosas que parecían divertidas, porque nuestras  carcajadas atravesaban los cristales. 


Nací en el barrio de Torrero, en una zona  fronteriza con las graveras de los  gitanos. De allí me viene, supongo, la  pasión  por las casas abandonadas, los descampados, y los espacios cutres. Esos diminutos desiertos en medio de la ciudad. Tan   misteriosos. Con sus revistas descoloridas y amarillentas, sus botellines de cerveza  reventados contra el suelo, sus restos de amor, y adicciones. Tienen en común el exceso del circo de los pobres , porque allí se hacían cosas prohibidas, la nocturnidad, esa sequía de lo que pudo ser y también su abandono. Los campitos de mi niñez donde un viejo nos tocaba la titolita - nos poníamos en cola y él la estiraba-  ahora son urbanizaciones. Cambiaron la sordidez por el hormigón. Ya no amanecen allí las jeringuillas y motos despiezadas, condones y carteras vacías, balones pinchados y paquetes sucios. 


Solo hay sitio para peña que pasea pensando en sus hipotecas. Hay una piscina donde los casados miran culos  de esposas ajenas. 


La última vez que paseé  por el barrio escuché auna paisana  a ver cómo se apañaba para meter a su hijo en un colegio «más normal» porque el que le tocaba por domicilio «es donde van todos los gitanos de ...".


La melancolía es inútil, como el ojo de cristal de una vieja muñeca tuerta. 


En el gimnasio hay una señora de mi edad. Bueno, dos años mayor. Me alegra compartir generación en medio de tanta insultante juventud que jadea. Pensé que la señora me miraba con curiosidad. Pero no.  Estaba tomando un respiro mientras , sofocada, miraba un punto que pensé era yo.


-  ¿Qué mira usted- le pregunté.


 - La brevedad de todo esto. Pagar para estar bien.  


Vaya, pensé, una filósofa. 


La vida se estrecha y su fugacidad es más alivio que condena.



SILBANDO AL VOLVER DEL TRABAJO.

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jueves, 3 de marzo de 2022

Crece quien no se cree nadie  , quien  acepta sus debilidades, quien no compite con nadie , que silba  cuando regresa a casa, que tiene un humor maravilloso , que no tiene cuentas pendientes y asuntos de los que mejor no hablar. 


Ese que  descubre que las mejores carcajadas son las que se dirigen a uno mismo. 


¿Ves a ese hombre que se quiere comer el mundo? , ¿ese que no piensa más que en el  dinero y que  se cree lo sabe todo?


 ¡Adónde vas, desgraciado, sin una buena máquina de perdonarte!


La vida es el ovillo con el que jugamos , como gatos. Los días se arremolinan en el sofá. Pasan, sin más, hasta la noche, que es el morir. La vida,  como un abanico que montamos varilla a varilla. En noches de calor, me abanico desplegando mi patria de ausencias.



 

HOY PUEDES DESCUBIRLO.

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miércoles, 2 de marzo de 2022

Hoy pidió  el Papa que las personas de buena voluntad, creyentes o no, nos uniésemos  por la intención de pedir por la paz en Ucrania, y en el mundo. Sugirió el ayuno, por ser miércoles de ceniza.


La comunión de los santos es una verdad que creen muchas religiones, muchas culturas. 


En su relato El estudiante, Chejóv cuenta el día en que Iván Velikopolski, seminarista e hijo del sacristán, vuelve a casa un día de frío, Viernes Santo. 


«A su alrededor todo estaba desierto y mostraba un aspecto especialmente sombrío». Piensa en la pobreza y el hambre y la ignorancia y la soledad y el sentimiento de opresión de los campesinos, existente desde siempre «y aunque pasaran otros mil años la vida no mejoraría». 


Pasa junto a unas mujeres que se calientan en una hoguera. Y, al arrimarse también él para calentarse, comenta cómo en una noche igual a esa el apóstol Pedro también se calentó las manos…, y recuerda su negación de Jesucristo. 


Observa entonces cómo las mujeres se conmueven. 


Luego se marcha y empieza a pensar que si se han conmovido no fue porque él lo hubiera contado muy bien, sino por la relación que aquel episodio tenía con el presente. 


«Una súbita alegría agitó su alma (…). El pasado, pensaba, estaba al ligado al presente por una cadena ininterrumpida de acontecimientos que se sucedían. Y tenía la sensación de que acababa de ver los dos extremos de esa cadena: al tocar uno de ellos, había vibrado el otro». Y, más tarde, «pensaba que la verdad y la belleza, que habían guiado la vida humana en el huerto y en el patio del sumo pontífice y habían perdurado de manera ininterrumpida hasta el día presente, constituirían por siempre lo más fundamental de la vida humana y de todo cuanto había sobre la tierra. 


Un sentimiento de juventud, de salud y de fuerza —sólo tenía veintidós años— y una dulce e inefable esperanza de felicidad, de una misteriosa y desconocida felicidad, se apoderaron poco a poco de él, y la vida se le antojó maravillosa, encantadora, imbuida de un elevado sentido».


Raimon Panikkar utilizaba frecuentemente la metáfora del «agua de la gota» para expresar la capacidad ilimitada y universal contenida en la experiencia humana singular: todos nosotros somos como una gota que, en su fragilidad, se desvanece. Sin embargo, el agua que contiene nunca desaparecerá, puesto que pasará a formar parte del vasto océano de la Existencia. Todos pertenecemos a ese común denominador del agua. 


Deberíamos descubrir ese camino que nos lleve a descubrir en nosotros mismos como gota de ese «agua» .


El gran misterio no es cómo, cuándo, dónde, por qué y para qué se generó la vida, sino la contradicción de que, una vez generada, apareciera la muerte. 


Piensa en la muerte si quieres saber algo de la vida.



LUNÁTICO.

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martes, 1 de marzo de 2022

En esta foto , detrás , tengo la cara oculta de la luna. 

 

Soy bastante lunático. Y gran parte de mi vida la he pasado viviendo y soñando allá arriba.  Borges inventa en su "Manual de zoología fantástica" un pájaro que vuela con la cabeza vuelta hacia atrás porque no le importa saber adónde va, sino dónde estuvo.  A mi me sucede lo mismo, ¡ recuerdo tanto! . Algo de esa ave tengo hoy, cuando es hora de repasar el ayer. 


Después me han sucedido cosas que he pensado  "¡ coño   esto lo he soñado allá arriba, en mi particular cara oculta !".


Esos sueños  se pueden hacer realidad , o no, pero uno tiene el pálpito que si perseveras en ellos , de un modo que no acierto a entender, ni a explicar,  algo alcanzas.


 Lo curioso de esos sueños es que cuando se hacen realidad no tienen nada que ver con lo que nos habíamos imaginado, pero se dan un aire. 


Cuando se hacen realidad, es  una experiencia diferente , asombrosa. 


Y a mí lo que más me ha llenado son esos sueños y cosas   y personas,  que yo ni me imaginaba que estaban ,  y que vas descubriendo a través de ese camino. Y aquellas cosas me llenaron todavía muchísimo más que lo que imaginé.


 La mayoría de las veces son personas. 


Pero,  ¡ ay !, sin  sueños  , ¿ dónde vas?




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