TÍRALA A LA BASURA.

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domingo, 15 de enero de 2023

Hay educaciones, lo he vivido  en algún colegio,  se hacen unas propuestas muy atractivas , pero irrealizables.  No se hace para mostrar un modelo  de vida sino  para demostrar su pureza.


Ese afán de ser exclusivo les convierte en excluyentes. Es algo que siempre me ha dado mucha pena. Aunque, para ser sincero, tardé en  darme cuenta de las consecuencias de ese tipo de formación.


Después de tanto darle vueltas, al final resulta que nada importa nada. Desengáñate, este es tu lenitivo para los malos momentos: nada importa nada. Otros lo dijeron de otra forma, “nada te turbe, nada te espante”, por ejemplo.


Eso que tanto te aflige, te agobia , te preocupa, no es nada. Deja pasar un poco de tiempo y verás como se desactiva lo que parecía un problemón.


Muchos de nuestros cosquilleos en la conciencia son el peaje o la multa que pagas a una mala formación recibida. Eres el perro de Pavlov.


Pero sabes bien que no eres un animal domesticado, o lo deberías saber.


Pon toda esa porquería de comida que has comprado, o te han vendido, en la nevera de tu inteligencia, deja que pase el tiempo hasta que caduque, abre el frigorífico, y la tiras a la basura.




UNA COMIDA CON UN CURA .

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sábado, 14 de enero de 2023

Ayer comí con un sacerdote de un pueblo cerca de casa. Atiende bastantes aldeas , junto con su parroquia. No pertenezco a su zona, quiero decir que no soy feligrés de su negociado. Cuando voy al gimnasio acostumbro a visitar al Señor en su iglesia , y de eso le conozco.


Es un hombre bueno, tímido, sencillo, muy introvertido. Intuyo su soledad, y por eso le invité a comer y conocernos. Aceptó encantado.


Durante la comida derivó la conversación a Joaquín Romero, el alumno que acompañé en su enfermedad los últimos dos años de su vida. Iba a visitarle cada lunes. Padecía una esclerosis múltiple. Un hombre ejemplar. Un santo.


Una tarde me preguntó qué había hecho el fin de semana. Le conté la escapada que hice, y la excursión. 


- ¡ Desconectaste!- me dijo.


- Pues sí. Mucho.


Me quedé mirándolo, postrado en una cama, atado a ella por su enfermedad durante más de veinte años, inmovilizado. Y le pregunté:


- Oye....y tú, ¿ cómo desconectas?.


Con una sencillez  maravillosa me contestó:


- Cuando comulgo. Cada mañana cuando recibo a Jesús, desconecto.


Me sentí muy pequeño. Muy avergonzado. Salí de aquella habitación sin abrir la puerta, por la rendija de abajo.


Uno, que ha comulgado tantas veces, jamás entendió la  comunión con esa profundidad, que es complicidad y amor. Jamás. Uno, que muchas veces,  si el sacerdote le hubiese puesto un conguito en la lengua, hubiese respondido " amén". Uno, que no ha entendido nada, que no se ha enterado de nada, ni entonces, ni ahora.


Y eso es lo que le conté al buen sacerdote. Y le dije " y sigo igual, ¡tan lejos!". 


El hombre me escuchaba atentamente. Noté que la anécdota le removía.


- Ha tenido usted mucha suerte de encontrar personas así.


Estas conversaciones entre mayores que estamos vivos y más o menos bien , en una mesa de un restaurante, a mi me anima a encontrar un asidero a otra cosa que no sea la resignación ante la muerte. Con gente como Joaquín uno aprende que morir  es más fácil que  encontrar plaza de aparcamiento en hora punta. 


Por eso  hablo de él, y cuento su vida conmigo. Porque quiero morir así.






LA MADRE TERESA Y JOANGASPART.

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viernes, 13 de enero de 2023

Una vez, en Valladolid, presumí en el comedor del colegio que conocía a Joan Gaspart. Probablemente, conociéndome, dijese que lo conocía mucho, y que había sido profesor de sus hijos, y me lancé un  moco. 


La noticia cayó como una bomba. Me miraban como al quinto Beatle "¿ De verdad lo conoces?".


- Mucho. 


Uno de los profesores era, supongo seguirá siéndolo, muy del Barça. Y ser del Barça en Valladolid tiene mucho , mérito. No dijo nada.


Meses después, entró en mi despacho.


- ¿ Te puedo pedir un favor, si puede ser?...es que dentro de quince días viene el Barça a jugar en Pucela y había pensado si podías conseguir unas entradas.


Bueno...había fardado de que lo conocía, así que no podía negarme. Además, era subdirector del colegio y me jugaba el prestigio. Sin embargo, estaba seguro que no iba a conseguir las entradas..."me mandará a la mierda", pensé,  porque , la verdad, tampoco es que fuésemos tan amigos.


Tirando de hilos, de aquí y de allá, conseguí su correo, le escribí. Hablé con la secretaria. Y, para mi sorpresa, me  dijeron que  pasáramos por recepción del hotel el día del partido. Él no asistiría , pero había ordenado que nos atendiesen.


Quedé con el profesor. Vino con toda su familia: padres, hermanos, mujer, hijo, parientes, vecinos...¡ eran casi veinte personas!


Y, para mi sorpresa, estaba Joan Gaspart. Apareció en la recepción en carne mortal, como la Virgen en Zaragoza. Saludó a todos, uno por uno, y propuso tener una tertulia en un salón del hotel. Eran las cuatro de la tarde, y el partido comenzaba a eso de las siete. Era maravilloso ver las caras de aquella gente. 


La tertulia fue, al menos para mi, desconcertante. Trató de muchos temas, sobre todo deportivos, pero también contó anécdotas bien sabrosas de su vida. Y la que más me impresionó fue su encuentro con la Madre Teresa de Calcuta. Concertó con ella una cita en Sabadell. Ella venía a inaugurar una casa de su congregación en Barcelona. 


- ¿Les parece bien mañana  a las seis?


- Perfecto!, así conocerá a mis hijos.


- Pienso que no ha entendido...las seis de la mañana.

Fueron él y su mujer.  Contaba con gracia que nadie le había puesto en tan poco  tiempo en su sitio como esa mujer. 

- Le mostramos una fotografía de nuestros hijos. Mientras ella observaba la instantánea, yo le fui diciendo que era un alto cargo de la Cámara de Comercio de Barcelona, vicepresidente del Barça, dirigía un grupo hotelero , además de bla bla bla,y que podía organizar una gala benéfica para recaudar fondos y que...y, de repente, sin avisar, interrumpiéndome , la madre Teresa señala a mi hija la pequeña en la fotografía  con el dedo y dice:

- Deme a su hija.

"Entonces me  hizo ver que a ella no le interesaba el poder, la influencia, el dinero, sino vidas entregadas...y me callé. Me puso en mi sitio".

En fin, fue una muy buena tertulia.

Al terminar, llamó a varios de los jugadores y los hizo pasar a firmar y a hacerse fotos con los  alucinados forofos pucelanos. Era admirable ver las caras, y los abrazos entre ellos " ¡ joder, tío, joder tío!".

Y yo quedé...vamos, vamos,  cómo quedé!

¿Y por qué cuento esto?...pues, no sé, por darme el gustazo, y agradecer la historia.



LOS AMIGOS DE TUS HIJOS.

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jueves, 12 de enero de 2023

Lo cuenta Mark Twain en su Autobiografía:


“Una robusta quinceañera me preguntó si «usaba tabaco», queriendo decir si lo mascaba. Le dije que no y ello provocó su desprecio. Llamó sobre mí la atención de la multitud diciendo: «Aquí hay un chaval de 7 años que no puede mascar tabaco». Por las miradas y los comentarios que esto provocó, comprendí que yo era un ser despreciable y me sentí cruelmente avergonzado. Tomé la decisión de reformarme, pero sólo conseguí tener ganas de vomitar; no podía aprender a mascar tabaco. Seguía siendo un desgraciado sin personalidad”.


Leo a Twain- ¡grande hombre!- y me reconozco en mi adolescencia: yo también he querido ser como los demás...me la he comparado a ver quien la tenía más grande. Y, nada, una vez y no más, santo Tomás. Me encontré con un manojo de pollas que desdecían del cargo y posición de la mía.


Hace años, en Serunión. una  empresa en la que me paseé,  nos facilitaron un móvil nuevo. A cuenta del tema hubo una serie de movimientos en busca del móvil “ Pirulo”, cuando uno lo saca, lo tiene más chulo.


Corre la especie en algunos de que a mayor responsabilidad, mejor móvil. Y en eso están .¡Valiente idiotez! Hay quien tiene  una mierda de celular y apuesto con quien sea que su agenda es maravillosa.


No se dan cuenta que cuando llamas nadie conoce la marca de tu teléfono, pero sí la “marca” del que llama.


Son condicionamientos de nuestra adolescencia, ser como los demás, no cantar, tenerla más grande.


Al final los padres pintan poco en la educación de su hijo. Manda el grupo donde se desenvuelve. El objetivo de un niño no es convertirse en un buen chico, profesional serio y competente, buen mozo, agradable y atento, con virtud, carácter, talento y posición.


Eso es lo mismo que pensar que el objetivo de un prisionero es convertirse en un buen funcionario de prisiones. El objetivo de un niño es convertirse en un tío que tenga éxito y que marque paquete en su tribu. Si uno se siente rechazado crece la inseguridad y baja la autoestima. «Has sido juzgado por un jurado de iguales y se te ha declarado palizas, o guaperas, o divertido, o mono, o empollón, o gamberrete».


Jamás se supera algo así. Que tiene razón lo ilustra el caso de Jean-Paul Sartre que poco antes de morir todavía contaba a Simone de Beavoir una anécdota de su entrada en la escuela secundaria. Durante una excursión, una compañera le gritó: «Feo, ceporro, con gafas y con gorro». El pobre no lo había olvidado , años después.


Conocí un profe de esos que sí saben, que era un sentencias, el tío. Una era, «si te preocupan las notas de tu hijo, debes interesarte por las notas de los amigos de tu hijo».



QUE ESTÁS Y ERES.

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miércoles, 11 de enero de 2023

Es un tipo de gente con la que me he ido encontrando en la vida. Aquí y allá han aparecido. Son majetes, seductores , simpáticos. Pero, ¡ ay!, sólo están por interés.


Se han llamado Joaquín, Julio, Josep María. Luis,  Oriol.


Y, oye, que siempre pico en ese anzuelo y no espabilo..¿ quién será el próximo?


Para mí fue liberador entender que quien nunca tiene tiempo para ti, lo que no tiene es interés.


Está la gente que saca tiempo hasta de debajo de las piedras para una llamada, un café, una cervecita, un "qué te pasa",o un "allá voy". y luego aquellos con una vida tan, tan ocupada que no pueden perder ni 30 segundos enviando un mensaje, o un watsap. Algunos te dicen " ya sabes que soy así".


También están los que sí pero no, a los que se les va la fuerza por la boca. Los que te quieren disponible pero luego son una enciclopedia de excusas. Qué pena todo. Poner tantas esperanzas y cariño para nada.


Y estoy yo; que me quedo a vivir en aquellos que me tienen presente en su vida. Pueden pasar días, semanas, incluso meses, pero te hacen saber que estás y eres. Siempre.




UNA TERTULIA EN SANT CUGAT.

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martes, 10 de enero de 2023

En mi segunda vida en Sant Cugat , después de décadas sin estar juntos , fui invitado a cenar en casa de un antiguo alumno . Me encontré con la agradibilísima  sorpresa de  estar acompañado con cinco más.


Nada dura  para siempre, excepto los recuerdos que guarda el corazón. Y la memoria de unas canciones  que no se olvidan.

Todos nos conocimos en el siglo pasado. Y hoy todas esos días azules de  la infancia    son  una bella historia. Hubo un tiempo  en que las risas  se escuchaban en  los pasillos del colegio. Las tiendas de chuches  aún vendían esperanza . Cantábamos a la chica de los ojos de color amarronado.

Eternas tertulias  donde  guitarra en  mano  nos emocionábamos con las ballenas que desaparecían por falta de escrúpulos comerciales. Éramos felices. Hoy  esos días  de una inocencia maravillosa  sólo son  nostalgia.

Desde el balcón se veía  el Tibidabo iluminando la noche . Allí hay una noria que se asoma a Barcelona.  La vida del hombre se reduce sólo a dar unas cuantas vueltas al sol haciendo el idiota durante el viaje. Y ya que estamos, al menos pasarlo bien. Uno se encarama a esta noria sideral, se da unas cuantas vueltas en la bola  , que no suelen pasar de ochenta en los casos de buena salud, y luego el   colega  se apea por el escotillón de la fosa. 

No es poco.

Mientras tanto hay un baile fastuoso y macabro sobre la piel del planeta. Cantábamos , y la política, héroes, villanos, apóstoles, miseria y gracia , profetas, románticos , asesinos, gente de bien, y mala gente , giran por el espacio a bordo de la Noria.

Nosotros somos afortunados. Y  es responsabilidad nuestra  dejar este mundo mejor que  lo encontramos. 

El mundo es un mineral en órbita lleno de monos cuyas pasiones tienen la duración de una cerilla. 

Unos han estudiado en los Jesuitas de Sarriá  . Otros han nacido a  unos cientos de kilómetros al sur y tienen gusanos en el culo.  La vida consiste en ir dando vueltas al sol entre un griterío de crímenes , blasfemias, y plegarias.

Tampoco la historia es una gran cosa. Si uno pusiera a sus antepasados en fila india, a cuatro generaciones por siglo, al final de una pequeña cola, no tan larga como la del Corte  Inglés en rebajas, encontraría a  Platón con una sábana y los pies sucios ,  o a  Jerjes dando cera a los espartanos. Y un poco más allá, según se mira a la  derecha, estaría ya un chimpancé   matándose de risa , causante de este follón .

El carbono 14 con que se mide la escalofriante brevedad de los fósiles,  nos hace ver que esto de aquí es fugaz. La carrera espacial, que nos ha enseñado a  vernos desde fuera de la pelota en que vivimos , ha hecho que nos percatemos  de que en la nave donde el hombre cabalga fugazmente o se salvan todos o no se salva nadie. 

A veces  pienso  que  somos  los  - ¿afortunados?, ¿desgraciados?-  que   nos han dado un ticket  en el  parque de atracciones de la vida que sólo nos  da derecho a unas cuantas vueltas en el tren de la bruja, que de vez en cuando  pasa por el vagón metiendo zurriagazos con la escoba.

Pero somos unos afortunados. Mirando brillar  el santuario en la noche , y sus atracciones .




UNA BUENA ANÉCDOTA.

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domingo, 8 de enero de 2023

 Hay sectores que , si están atentos, tienen la suerte de ver paisajes internos maravillosos.


Uno es la enfermería. Os contaré una historia de una enfermera que se llama Carmen.

Hace muchos años, trabajaba en el Clínico de Valladolid, allí conoció una niña, Henar, que sufría una rara enfermedad muy grave. Al parecer, su única posibilidad de recuperación era una transfusión de sangre de su hermano de ocho años, que había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla.

El médico y sus padres le explicaron la situación al niño y le preguntaron si estaría dispuesto a donar sangre a su hermana. El chaval dudó un momento antes de tomar la decisión, hizo una inspiración profunda , un resoplido fuerte , y responde: «Sí, lo haré si es para salvar a Henar».

Mientras se realizaba la transfusión, el niño permaneció en una cama junto a la de su hermana, sonriendo, como todos los presentes, al ver cómo el color volvía a las mejillas de Henar. Después, su rostro palideció y se esfumó su sonrisa. Levantó los ojos hacia el médico y le preguntó con voz temblorosa: «¿Empezaré a morirme ahora mismo?»...

En su inocencia de crío, había entendido mal al médico y pensaba que tenía que dar a su hermana toda su sangre, y después  morir.

Le he dado muchas vueltas a esa historia.


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