No hace mucho, a la salida del gimnasio, hablando de todo y de nada mientras íbamos a aparcamiento donde estaban estacionados los coches, una chica joven, de unos veintipocos años, al oír que le decía " somos un país cainita", puso cara rara y me preguntó:
- ¿ Qué es eso?
- ¿Cainita?...de Caín y Abel.
- Sí, ya sé...¿pero eso qué has dicho tan raro?
Pensé " esta tía se está quedando conmigo".
- Sabes que Caín mató a su hermano Abel...pues se dice que un país es cainita cuando se matan los hermanos...como en la guerra civil, que éramos todos de la misma sangre.
Y puso cara de personaje de aquí no hay quien viva.
Ese es el nivel de nuestra enseñanza. ¡Y tiene veinte años! No quiero pensar dentro de seis años cuando les digan " esto es el pan nuestro de cada día"...pondrán cara rara y preguntarán ¿ pan, qué pan, a qué viene eso de pan?...o verán una película de Jesucristo y pedirán que no les hagas spoiler. " Si, hombre, al final resulta que muere y luego va, y resucita, ¡ja!
En fin, la peña no tiene ni puta idea y, además , le da lo mismo.
Hay un chiste de una señora que va a confesionario. Está preocupada porque no se queda embarazada. Le dice al cura que una amiga le ha comentado que fue a confesarse hace unos días y un sacerdote le puso un avemaría de oración, y quedó encinta.
- No era un avemaría- le contesta el cura- era un padre nuestro y lo tuvimos que expulsar de la orden.
Esta gracieta , dentro de nada, las chicas de veintipocos no la pillan.
Habrá que tener mucho cuidado con los relatos de procedencia histórica o religiosa , estar calladitos para no hacer spoiler, porque la gente no sabrá ni siquiera que al final , sí, Armstrong pisa la luna. O que Colón , al final , descubre América.

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