Como una vez a la semana con gente de
muy diversas edades, condición, formación, religiones, pensamiento
político, inteligencia, y educación. Hay de todo. Hay jefes ,
indios, transportistas, secretarias, administradores, comerciales,
tíos que pasan por allí...
De repenete, depronoto,ipsofacato,
alguien desaparece. Y la vida sigue. No es el trabajo un sitio para
hacer amigos.
A esta gente los divido en dos: los
que hablan de temas que tienen que ver con cosas que tienen: han ido
de viaje a no sé dónde, estuvieron en tal discoteca, cenaron aquí,
fueron con los niños tal actividad que cuesta una pasta, están
reformando la casa, asistieron a “Hoy no me puedo
levantar”...alguno de más confianza te cuenta el ligue del fin de
semana, y si echó o no echó un casquete.
Y están los que hablan de la vida, de
la última que le pasó a su hijo en el colegio, de un partido de
fulbito que jugaron con los amigos, de “¡chica, cómo se ha
puesto Terelu, pobre!”, de lo mal que baila Colate, de alguna
anécdota del fin de semana.
No se habla de política, ni de
religión.
Después están los expertos en
comentar tonterías...los que se meten con la gente en plan bromitas
más o menos inofensivas. Por ejemplo, hay salchichas de segundo y
uno suelta, “¿leísteis ayer en el periódico que descarriló un
tren lleno de moros aquí al lado, y que fallecieron 45 de ellos?”
(esto dicho mientras se zampa una salchicha al aire).
Lo que me llama la atención es que
para la mayoría de la gente- me incluyo-, uno es lo que tiene, y
necesitamos manifestar lo que tenemos. Aunque sean mariposas en el
estómago...que luego vas al WC y hay que ver las mariposas de los
cojones cómo son...¿Y ese cartucho , ese zurullo, es lo que te hace
sentir enamorada?,¿a eso le llamas “mariposas”?
De vez en cuando pienso cuando pasé
unos meses en el paro, buscando trabajo. Es bueno no olvidar esas
situaciones que nos enseñaron tanto, ¿o las has olvidado?.
Aprendí que cuando pierdes las
cosas, o te las quitan, ¿en qué te conviertes? ¿eres la misma
persona?, ¡pues claro que sí!. El mismo que cuando tenías trabajo,
tu pequeña influencia, tus relaciones de compañeros, tus horarios,
los padres del colegio de tus hijos que te saludaban al toque de un
claxon cómplice de vuestras actividades...
Calificamos a las personas por lo que
tienen cuando lo material, es solo eso, material.
Más o menos, como el material del que
están hechos “las mariposas en el estómago”.
No eres lo que tienes, amigo. Pregúntale a tu mujer, a tu marido, a tus hijos, a tus amigos, a tu
gente, y verás que eres una persona cojonuda...¿qué te queda si te
han despedido?,¡todo!. ¿Acaso eres menos persona?.
No eres sólo tu profesión.