Me recibe la recepcionista del hotel. Por el acento, y la curiosidad de saber si es de Guatemala - por eso de comenzar a sintonizar en la cultura maya- le pregunto de dónde es. Es de Montevideo:
- Somos la Suiza de América- me dice.
- Eso suena muy catalán
- ¿Qué quiere decir con eso?
- No te veo muy integrada aquí, la verdad.
- Para nada.
Salgo a cenar. El barrio de Sants está sembrado de bares y restaurantes chinos. Entro en uno. Hay varios jóvenes con la estelada viendo el partido del Atlético de Madrid de Champions. Atiende la barra un híbrido de Confuncio y Buda, parece que está soplando un trombón, pero no , son de cuna sus belfos. Su señora, de ojos estreñidos, diminuta , come a su lado con palillos.
- ¿Tienen bocadillos?
El tío me mira con cara de Yakuza, sin pestañear, impertérrito. Sólo le falta mover de arriba abajo su brazo izquierdo para que me lo lleve al salón de casa.
Emite un sonido gutural , algo así como "¡Tora Tora Tora!", que podría significar cualquier cosa como, por ejejemplo: "vuelve a decirme eso y te rompo los güevos".
Hago la señal de universal de pedir comida (los dedos en punta y el gesto de llevarlos a la boca varias veces). Y , sin moverse un ápice, da otro grito: ¡banzai!. "Banzai es un chico de trece años que aparece. Es el listico de la familia. Habla un español perfecto.
Me gustaría tener unas palabras con Arturo Mas sobre la inmersión linguïstica con los chinos, la higiene de sus locales, y rotular en catalán. Y los de la estelada...¿por qué no queman ese bar que no vol integrarse y televisa el Atlético de Madrit?
Por la mañana desayuno en una cafetería que atiende un colombiano. Es de Pereira, en Colombia.
- La ciudad con las mujeres más hermosas del mundo- me dice.
- Perdone, pero el país con las mujeres más hermosas del mundo es Cataluña- le respondo- parece mentira que viviendo donde vive no se dé cuenta.
- ¿Aquí?: si no hay más que chinos, moros, pakistaníes, brasileñas, gitanos y turistas.
- Y españoles.
Barcelona es un sidral preocupante.
Rozo el coche con un autobús urbano. Bajamos a hacer los papeles, que al final no hicimos, y el chófer es de algún país de sudamerica. Muy majete.
Como con un amigo en un restaurante atendido por panchitas.
Me cruzo con un antiguo alumno- ¡alegría y sorpresa!- y me comenta que en casa de sus suegros hay temas que no se tocan. "Estos tíos de la política nos están separando. Y es algo muy común en muchas familias".
Dejo el coche en un parking. El baranda de la garita es un mulato A. L. A. (de Aspecto Ligeramente Amarronado). Tiene pinta de esclavo, con aro en la oreja y todo. Aparca él, porque aquello es un tugurio inquietante de columnas con huecos diminutos entre ellas. Seguro que en en el interior de ellas hay algún cadáver cementado de alguien que no pagó sus deudas.
Debajo del hotel hay otro bar de chinos. Son la tira: una señora china joven, dos niños jugando en el suelo, su abuela palmoteando y cantando algo con voz estridente, un tío en la barra con cara de "Cagaré", y un moza de 15 años, sentada en una mesa haciendo los deberes.
- Un Jack Daniels.
El tío pone cara de inmensa perplejidad. Como si "Yádaniels" en chino significara "mecagüen tu puta madre".
- ¡Banzai!
Banzai es la chica de los deberes. Viene a la barra y en perfecto español me pregunta qué quiero. Me sirve y le pregunto qué estudia.
- Cuarto de la ESO- contesta muy complaciente.
- Oye, he visto que estabas haciendo los deberes. ¡Muy bien, chica!. De verdad que me ha encantado verte allí sentada...¡llegarás lejos!.
- Estaba escribiendo el menú de mañana.
¡Joder, qué plancha!
La recepcionista de la noche es blanca. ¡Un acatalana!, ¡y además está que hasta los perros y los gatos se dan la vuelta para verla!
- Bona nit!
- Bona nit!
¿Y ese acento?...¡De Ucrania!
Majetes, lo siento mucho, pero con Independencia, o sin ella, os vais por el sumidero, pero ya.
Os están colonizando.

