Hablando de una famosa, le comentan a Jorge Javier Vázquez que es novia de un "periodista de esta casa que no es homosexual".
- ¿Que no es homosexual en esta casa?- señala con guasa - ¡imposible!: ¡los conozco a todos, y aquí somos mayoría homosexuales!.
Lo dijo en broma, aunque ya se sabe que Tele 5 es un nido de mariposones. Y si no lo eres , cuídate de tener pluma.
Esto me hace pensar en los Lobbys.
Son grupos de poder con un común denominador, que es el que selecciona sus fieles. Pueden ser de muchos tipos, el "gay" es uno de ellos . El modo cómo lo hace, sin embargo, es lo bastante peculiar como
para que valga la pena tratar de comprenderlo.
Recomiendo vivir en Galicia una temporada para tratar de comprender esa sociedad que aún esconde modos caciquiles, y secretas adhesiones de por vida: si hoy en Alaska un gallego comienza un negocio , y le va bien, dentro de 25 años hay miles de gallegos en Alaska que les irá muy bien.
Si hoy en Alaska un castellano leonés, o un aragonés, comienza un negocio, y le va bien, se muere sólo con ese negocio dentro de unos años.
Esto de los lobbys es muy curioso: a veces,
resultan útiles durante cierto tiempo; otras, son completamente
dañinos. Pero siempre se conforman gracias a una concentración
indebida en torno a una verdad, o una verdad a medias.
Hay fanatismo en todos los lobbys: lo nuestro es lo mejor. No son hombres que aman demasiado la verdad; nadie puede amar
demasiado la verdad. Son hombres que aman su verdad más
que la verdad misma. Prefieren la verdad a medias que ellos han
descubierto, a la verdad completa que ha encontrado la
humanidad. No le gusta ver su pequeña y preciosa paradoja atada
con veinte perogrulladas en el paquete de la sabiduría del mundo.
Estoy convencido, queridos, que os vienen a la cabeza unos cuantos lobbys ahora mismo, porque los hay a paladas.
Pero siempre se
comete el mismo error fundamental: se supone que el hombre en
cuestión ha descubierto una nueva idea. Pero, en realidad, lo nuevo
no es la idea sino la separación de la idea.
Es muy probable que la
idea misma se encuentre repartida en toda la historia. Siempre hubo homosexuales, y gallegos, y franceses, y católicos, y luteranos, y gente del Barça, y del Madrid.
El problema está en que te guste tanto el Madrid que el criterio para seleccionar en una empresa sea tener el carnet del club de los amores del lobby.
Si, encima, el criterio es que seas del Entrepinares, club de rugby de Valladolid pues, entonces, estás condenado a la esterilidad, porque son muy pocos.
