¡QUE LE DEN POL CULO AL BURRO!

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viernes, 7 de febrero de 2025

Muchos años después, en excursiones a ninguna parte ,  recordé aquella tarde remota en que mi  padre me  llevó de la mano y sin miedo a conocer  la parte de la vida que más miedo da a las personas: la libertad. 


 

Escuchar a mi padre hablar de libertad era apasionante. Tenía fuego en la  mirada. Sabía de qué hablaba: él mismo la ejerció para mandar a la mierda a su familia por amor. La  historia de mis padres es de  libertad.  


Mis padres  eran  el fiel reflejo de esa fábula que cuenta  de un padre y su hijo que viajaban con su burro de pueblo en pueblo . El padre iba montado en el animal mientras el hijo caminaba. Al  llegar a su primer destino, la gente criticó al señor por hacer que su chaval hiciera el trayecto a pie. Contrariados, decidieron cambiar . El padre a pie y el hijo cabalgando. Y en el siguiente pueblo, los vecinos reprocharon al chico que, con la edad que tenía su padre, le hiciera caminar tanto. 


- Tú estás fuerte, pero tu padre está ya mayor. Respeta  su edad - le dijo un vecino. 


Aprendieron la lección, y decidieron montarse los dos en el burro. Al llegar al siguiente pueblo, les señalaron con desprecio: "Pobre animal, aguantando el peso de los dos. ¿No os da pena y vergüenza ?", les gritaron. Así que se bajaron y siguieron su camino los dos a pie, llevando al burro amarrado con una cuerda. Cuando llegaron al siguiente municipio, empezaron los lugareños a mofarse de ellos: "Mira que tener un burro y hacer el camino andando".


Mi padre era el hijo pequeño de una familia muy rica. De Liédena. Y se había enamorado de una chica muy pobre.   De Sangüesa. Ya lo he escrito en otras entradas. Se pusieron el mundo por montera. Fue una boda - ¿ cómo lo escribiría?- ridícula a ojos burgueses: a las ocho de la mañana, en una misa de diario, sin vestidos de boda , cazando a lazo a los testigos , eran los que asistían  a la misa, sin nadie de la familia de mi padre, y los padres de mi madre. 


Con todas las calumnias a sus espaldas. Mucha mierda. Pero ellos felices, completos, soñadores. Mirando al mundo de frente, y sus quédirán , sus  opiniones, sus maledicencias, sus profecías, sus infundios y mentiras.


En fin, te pongas como te pongas, digas lo que digas, hagas lo que hagas, vistas así o asá, lleves lo que lleves siempre tendrás unos paletos que les parezca mal. Los estirados con charme  por ir hecho un adefesio  y los desastrados  por ir muy pijo. Femé , la Fama, era una diosa griega y romana algo ambigua. Por un lado era la encargada de mantener la memoria de las grandes hazañas Eso está bien. Pero también era la que difundía los chismes y rumores. 


Y mis padres vivían en un mundo que daba mucha importancia a lo que opinaba la sociedad. ¡Hipócritas! Son esos que dicen " ten buena fama y échate a dormir!


No podemos gustar a todo el mundo. Para eso va muy bien escribir y mantener un blog. Siempre aparecen odiadores que te ponen a parir. Y eso es muy bueno. Uno sigue actualizando entradas a pesar de paletos que se cruzan en el camino y te dicen que si el burro el padre, o el niño. ¡ Que les den mucho pol culo! Por eso, es mejor seguir, pase lo que pase.  Confiar en nuestro criterio. Dejar de escuchar a esa gente que nos quiere uniformados y predecibles. Los de derechas que no les ha gustado algo que has escrito. Los de izquierdas que te llaman fascista. Los religiosos que van a hisopazos. Los ateos que te dicen la mejor forma de ser católico.


A pesar de ello, tengo todo el derecho del mundo  a ser voluble en mis opiniones. Inconstante y voluble. Ayer pensaba tal cosa, y hoy tal otra. A mudar de estilo y de antojos. Con 14 años era un chaval que llevaba nikis y unas zapatillas que se llamaban "La  tórtola". Con 18 años , de becario en Viaró iba de pijillo barato- sin alcanzar el nivel de mis alumnos. Con 25 usaba   zapatillas John Smith . Con 32 me dio por los vaqueros de colores y las camisas de flores. Ahora tengo voy por casa con zapatillas de paño de cuadros con el talón aplastado haciendo chancleta...


Lo que es de mal gusto es hacerle caso a los demás. Algunos llaman ser raro a ser libres. A gustarte. A decidir, sin oír a nadie. ¡ Que le den pol culo al burro!


Esta foto es de mis padres con su traje de boda.








UNA RECETA PARA VIVIR Y CONFIAR.

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jueves, 6 de febrero de 2025

CLICK AQUÍ PARA ESCUCHAR " QUEDARÁ PARA NOSOTROS"


Ayer estuve de revisión con la neumóloga. Está perpleja. Lo que tengo es muy grave- se dan una media de  cinco años de vida para los que padecen Fibrosis  Pulmonar Ideopática. Y no entiende  que  esté así. Seguiremos, seis meses más de observación. 


Ella no sabe que desde el día que me diagnosticaron esa cosa  he decidido vivir bajo la sombra cómplice de mi enfermedad , y sentir mis pulsos, la respiración agónica del que anda jodido al ascender una cuesta, la pasión de lo que me quede, y en la forma que pueda hacerlo. Sentir 


La pequeña mochila, las zapatillas , y el equipo de senderista feliz es lo que necesito para echar andar.  Cargo el móvil y salgo a la aventura. Porque uno, además de andar, fotografía el campo, los caminos, y sus cosas.


Cuando acabo, muchas veces no sé ni por dónde  he caminado, ni qué tiempo ha pasado. He estado ensimismado. 


Necesito ese deambular tranquilo,  evadido de todo y de todos. Necesito lentitud. Lo pienso cada día. Necesito esa pausa que a veces también da  el vagar. Oler la estación que toca, respirar el aire, sentir el sol, o la lluvia, perderme en la niebla, escuchar el agua del mar, o de aquel riachuelo , ver  gotear las gotas perladas de una hoja . Necesito el garbeo tranquilo, saborear cada cucharada de las horas. La respiración que profetiza a fuelle mi fibrosis pulmonar. 


Parar. Contemplar el paisaje. Rezar. 


Vivimos tiempos absurdos y fugaces. Me pregunto si alguna vez tendré opción de otra cosa. Que no suenen los móviles mientras vago. 


Te deseo que recuperes aquello que te hace humano: la tranquilidad, la atención , la confianza en en el mundo, y la ternura. Yo quiero intentarlo. A mi manera. Pero quiero intentarlo. Eliminar el ruido de mis días, bajarles el ritmo, que la pasión y la pausa lo invadan todo. Qué importa lo que fui, toda esa mentira. Si ya no parezco aquel chaval que quería ser bueno y que suplicaba llorando amar. 


Esa sería mi receta. La receta del tiempo detenido.


Y al final del día puedas decir en tu silencio , " ¡gracias, Dios mío! " .






LOS QUE QUEDA DE AQUELLOS DÍAS.

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miércoles, 5 de febrero de 2025

Mi adolescencia  fue maravillosa, errática, gamberra, como Dios manda. Al salir de Cuellar- el club de la opus donde íbamos a pasarlo bien, porque lo pasamos en grande- íbamos por la calle, tribales y aborregados , cantando canciones picantes- un tal Jacinto , hoy juez, sabía letras del bando republicano- e ideábamos planes  sin sentido. Por ejemplo, entrar en un estanco y pedir un paquete de "Menos". Se emitía un anuncio en televisión que aconsejaba " Fume menos, sabe mejor" .


-  Buenas, ¿me da un paquete de Menos, por favor?


- ¿ Menos?...no existe esa marca.


- ¿ Cómo que no existe?, ¡si la anuncian en televisión!. Esa que dice " Fume menos, sabe mejor". 


Y el hombre nos miraba así, como para darnos una lección:


- No, vamos a ver, lo que quiere decir es  que si, por ejemplo, si  ayer fumaste diez cigarrillos, y hoy fumas cinco, como son menos - se refiere a la cantidad- pues te saben mejor. ¿ Entendéis?


- Ya. Pues resulta que no. El tema  es que Menos es la marca. Fume Menos, la marca Menos, que sabe mejor...y ahora deme un paquete de Menos.


Y así nos pasábamos la tarde. Tocando los cojones.


Fueron días azules. Nos pateábamos la ciudad. Nos dio a un grupo por coleccionar posavasos de  clubs de alterne: el Papagayo, Lyons, Blue Man...todo por  asomarnos a escotes abiertos al  frente hasta el ombligo.


Cuando empezamos la facultad, el grupo se dispersó. Y como no estaba bien visto eso de las amistades particulares , las amistades  se deshicieron. Ni la arquitectura ni los afectos son inmunes al paso de los años. Pero algo queda allí colgando para siempre.


La vida tiene un ritmo disparatado. Si cierro los ojos puedo verme allí, con ellos, con dieciséis años. Con ese cachondeo  constante, absurdo y escandaloso que tienen los adolescentes cuando van en manada.


He pertenecido a un mundo que ya no existe. Me intento adaptar a lo que se vive y se piensa hoy , pero empiezo a hartarme porque muchas veces hago como que estoy en la pomada. Pero qué va. Vivo muy desubicado. Hace unos meses vino al gimnasio un trans- era un chaval que estaba en transición hormonal, o como se diga eso- y estuve a punto de darle una teórica. Pero pensé que sonaría antiguo, anacrónico y, posiblemente, fuera denunciable. Así que me callé.   Me refugio  en casa, entre libros y viejas películas, escribiendo este blog, que es mi cueva. . La nostalgia es un refugio de engaño e ilusorio. Nos da seguridad, pero a poco que dudemos, se nos viene el techo encima.


A uno la  vida le ha llevado a perderse y andar por otras sendas , en  cruces de caminos que  se iba a encontrando.  A veces busco a mis viejos amigos en las redes sociales, los de Jesuitas, los de Montearagón, los de Cuellar, o de Viaró, de... . Doy con algunos. Me cuesta reconocerlos. Y, lo que es peor, cuando un antiguo alumno te mira intentando retener y recordar tu rostro, y suelta , poniendo cara rara, "¿ tú eres, Susoooo?" .  Algunos están más gordos, otros están calvos, hay quien se conserva bastante bien… suben fotos con sus hijos, con sus esposas, tienen recuerdos a sus padres si se les fueron.


Puedo imaginar a quien votan, si están separados, o se han vuelto a emparejar, veo lo qué les entretiene, donde pasan los domingos, los hobys  que disfrutan, sus nuevas pandillas… y esto es la vida, supongo. Ganar algo, perder algo. Elegir un camino. Echar la vista atrás . Y sentir la velocidad del tiempo y las cenizas de lo que un día nos hizo felices.




LOS ESTATUTOS.

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martes, 4 de febrero de 2025

¡Si supierais  la cantidad de  comentarios que llegan, que no publico, sobre la situación de los Estatutos de la opus! Que si van  a ser un volver a empezar, que si a la prelatura no la va a reconocer nadie. Hay profecías para todos los gustos, y ninguna buena. 

Parece mentira que no tomen perspectiva sobre lo que es la  Iglesia , en su aspecto temporal. Porque si algo sabemos de ella es que,  prácticamente  desde sus inicios, ha sido una Casa de Putas. 

Lo del siglo X fue de no creer. Entre los años 882 y 1046 se sucedieron más de 40 papas y antipapas, en gran parte indignos y pertenecientes a las más poderosas familias romanas. Un cachondeo.

El inicio de la crisis empieza  con la muerte violenta del papa Juan VIII (882): muchos de sus sucesores serán depuestos, encarcelados, asesinados. 

Y nos vamos a la muerte del  papa Formoso. Tras un pontificado de sólo dos semanas (Bonifacio VI), sube al trono pontificio el arzobispo de Anagni, Esteban VI , que convoca el denominado concilio de los cadáveres: el cadáver de Formoso fue desenterrado, sometido a un proceso (respondía por él un diácono puesto a su lado), donde fue condenado, degradado de las dignidades pontificias, colocado en una fosa común. Poco después fue  nuevamente desenterrado y arrojado al Tíber. Sus ordenaciones se consideraron inválidas. 

Imaginaos al  papa Francisco desenterrando a Escrivá de Balaguer y juzgándolo  - respondería Ghirlanda , al lado del cadáver - y anular la prelatura y todas sus obras. Y enviarlo a Barbastro, y el obispo de allí tirar sus restos al río Vero.

En fin, no hemos llegado aún a eso. O sí. Con este papa nunca se sabe. Si le ríe las gracias a Yolanda Díaz, que es lo más cerca que se puede estar de alguien parecido a Formoso...

Uno se lee esa parte de la Historia de la Iglesia y no tiene ninguna duda de que el Espíritu Santo la asiste. 

Pero esos de O.L. deberían saber, a nada que hayan estudiado el bienio y esas cosas, que a los Jesuitas  hace 250 años - la orden a la que pertenece  el papa Francisco- estuvo a punto de desaparecer de la faz de la Tierra y por decisión de aquel a quien juraron obedecer: el Papa.

El 21 de julio de 1773 Clemente XIV firmó un  documento papal - titulado Dominus ac Redemptor- mediante el cual eliminó a los jesuitas de la estructura de la Iglesia y los despojó de todos sus bienes. Literalmente, los mandó a la puta calle.

¿Cuáles fueron los motivos por los que Roma decretó la supresión de los jesuitas?

La medida no se produjo de la noche a la mañana, sino que estuvo precedida por una campaña de desprestigio y de persecución contra los miembros de esta orden que se inició 15 años antes, con su expulsión de Portugal y de sus dominios de ultramar.  

¿ Os suena eso de "campaña de desprestigio"?

Antes los habían expulsado de Paraguay, Portugal, España, Italia....pero, tranquilos, la historia termina bien: 41 años después vuelven a ser admitidos en la Iglesia. Ya veis, no pasa nada.

Toda la bibliografía que se consulte da cuenta  de que los sacerdotes y  hermanos de la Compañía de Jesús asumieron las medidas en su contra sin ofrecer resistencia. A pesar de que durante las expulsiones de las colonias americanas se estima que cientos perdieron la vida.

Incluso el entonces superior general, Lorenzo Ricci, fuera detenido y murió en los calabozos del Castillo de Sant'Angelo, al lado del Vaticano Y fue un testimonio de sometimiento y obediencia  a la voluntad del Pontífice. Imaginaos a Ocáriz palmando en la prisión de...¡ Barbastro!

Así que, lamentándolo mucho queridos odiadores de la opus , pase lo que pase, no pasará nada. Pero nada. Obedecerán  en silencio. Estoy seguro. 

Como dijo Gamaliel " Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá;  mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios".

Y, que conste, espero que cambien muchos modos de hacer allá dentro. A lo mejor necesitan un  "Dominus ac Redemptor" y se ponen las pilas.











NUESTRO MAYOR TESORO.

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lunes, 3 de febrero de 2025

Los tesoros siempre son relativos. 


Uno de mis tesoros en la infancia consistía en pasarme  a solas en casa jugando con pequeños muñecos de indios, vaqueros, y ejércitos de soldados yankees.


Me regalaron unas  bolsas  pequeñas  que contenían piezas de plástico, con una base gris que permitía sostener al combatiente. El resto lo ponía la imaginación.


Con las sábanas, ideaba montañas, valles, desfiladeros, y perdía el sentido con guiones absolutamente desquiciados. Pero siempre terminaban igual esas batallas: ganaban los indios.


Me daban mucha pena, la verdad.


Había uno de ellos que, en fin, de ser en la vida real, el pobre no hubiese durado diez segundos: tenía una pierna mordida (yo era un niño nervioso, de los que se comen las uñas, los pellejos de los dedos y mordisqueaba los tapes de los bolis).


A ese indio le había pegado una buena soba de mordiscos, y el hombre estaba sin pierna.  Además, tampoco tenía arco, aunque sí la pose de disparar una flecha.


Y, para colmo, tenía las piernas inmensamente arqueadas, pero sin caballo.


A ese indio, no me preguntéis la razón, era al que peor trataba: se caía por barrancos, le zumbaban a gusto los de la caballería  montada, le disparaban desde los carromatos y caía mordiendo el polvo...¡pero, al final, siempre ganaba!


Siempre es siempre. Ganaba, además, cuando todo estaba perdido. Era fácil: lo cogía con mis dedos, y con ruidos guturales que acompañaban la hazaña, el cojo, manco, y jodido indio, se liaba contra todos, repartía guantazos a diestro y siniestro, se montaba sobre el caballo del mismísimo general Custer y, encima, se largaba con la bella Lucy, la hija de Cawright, el dueño de la Ponderosa.


¿ Y sabéis por qué?: porque allí mandaba yo.


Así fue, hasta que un día caí en la cuenta de que sólo  eran muñecos, y me fui con otros indios, otros carromatos, otros Cústers, y otras Lucys.


Ese cambio fue muy duro, porque esos no se dejaban.


Pasaron los años. Muchos años. El tiempo es hermoso y terrible.


Un día conté a unos chavales lo que sentía con esos indios y vaqueros. Abrí la  memoria personal de  ese tesoro, que tanto valoraba. Y sentí que les importaba una mierda el indio, los vaqueros, y mis gilipolleces.  No les interesó lo más mínimo. Ni sus nombres, ni sus bandos. Mi tesoro, mis recuerdos, eran un carajote.


Y es que no hay  mayor riqueza que la memoria. Y que es el tiempo en el que fuimos felices nuestro mayor tesoro. Y que cada un@  tiene sus indios, sus vaqueros, sus Cúster, y sus Lucys.  


Pero os voy a contar algo que sé, y lo sé de verdad. Dios hace con nosotros lo mismo que yo con mi indio. Le damos pena. Vernos allí tan  jodidos, tan sin nada, tan chungos y  en el desvarío. Y quiere que nos vayan bien las cosas. Y, no sé sabe cómo. ni cuando, ni por qué,  nos coge con sus dedos de  Padre y hace con nosotros lo que quiere.


Todo termina bien.


UN RECUERDO DE SEMUC CHAMPEY.

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domingo, 2 de febrero de 2025

CLICK AQUÍ PARA ESCUCHAR " LA GABAREDINA ENGACHADA".


El sacerdote de Tamahú  cuando estuve en Guatemala  me dijo " tú y yo nunca seremos amigos, somos correligionarios-  compartimos la misma religión- pero no amistad". Tal vez es la manera más delicada que han tenido conmigo de mandarme a la mierda. Aquel día ,  decidí abandonar esa aventura y  pasar unos días viajando y ver el país de arriba a abajo.


Uno de los lugares que visité fue Semuc Champey. Un paraje  idílico, paradisíaco. 


Llegué en una guagua en dos días  de viaje , por etapas entre aldeas . La subida hasta el mirador es  una ascensión  de dos  horas y media a pie. Mucho calor, mucha humedad, lo sudas todo. La ascensión no ofrece tregua. En la selva, como en Tamahú, viven en las aldeas  indígenas ketchis. Aparecen  por aquí y por allá, de un modo imprevisible , y venden a los excursionistas agua y refrescos.


Las niñas pequeñas  iban descalzas.


Desde la cima contemplas allá abajo las pozas. Después, bajé  a darme un  baño.


La gente , como siempre, el mejor paisaje.


En las pozas me crucé con unos americanos que se hospedaban en un Resort  de cabañas privadas, y con un buen restaurante. Morro fino.


Los tíos no paraban de mirar el móvil. Increíble, ir hasta allí y  andar con prisa. Encerrados en esa calaveras de piel y huesos que son los cuerpos de esos turistas , ancianos  en su mayoría  , ya ajados  . Tan solos. Comprando a los indios botellines de agua a precio de oro.


Sin pausa, no hay mirada, y sin mirada, qué somos. No hay diferencias. 


La selva para el turista es a veces sólo un decorado. Uno de esos decorados de poster de agencia de viajes  , con cielos pintados y casas que son apenas fachadas sujetas con armatostes de madera. 


Sabía que no volvería allí. Y me bañé relamiendo y paladeando las horas. Alcé la vista  al mirador  y me sumergí en  esa belleza.  Algo extraordinario.


Y no era el lugar, ni lo exótico, ni las aguas turquesas , ni los paisajes, ni las gentes. Era yo. Yo era  el instante, y no quería que se me escapase. 


Era el protagonista. Y me detuve  mirando las cosas con generosidad, con ternura y con pausa… sabiendo que era la última vez.









EN EL PECADO LLEVA SU PENITENCIA.

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sábado, 1 de febrero de 2025

Cada uno ha tenido las experiencia que ha podido, o ha querido, o la vida le ha echado en suerte, en el tapete de su biografía. Y , con frecuencia,  pienso que estar vivo es una lotería. No sé cuántas veces  debería haber  estado muerto a estas alturas. 


Con los años he aprendido a entender a todo el mundo. Y es así porque me he comprendido a mi mismo. Al  adúltero, al putero, al estrecho, al intemperante, al escrupuloso, al vago, al currante, al tímido , al que bebe, al que fuma, al que no hace ni una cosa ni la otra. Entiendo al que corre a las cinco de la mañana y al que coge una pava que ha tirado uno al suelo en el andén y se fuma una caladita. . Entiendo al que se abre un vino a la noche para disfrutarlo en soledad y al que se pone hasta el culo de algo que ha encontrado al abrir la nevera de su casa. Y entiendo al que se besa en un espejo mientras se masturba.


Porque una cosa tengo clara: el cuerpo y el alma que lo habita  es nuestro y  cada cual gestiona sus placeres y sus castigos como puede, muchas veces si saber por qué, ni cómo. Hace mucho tiempo que dejé de decirle a nadie que no sea de la forma que es.


Por ejemplo, yo he fumado durante muchos años, y desde muy crío. Eso me va a matar. No moriré  de la fibrosis pulmonar, pero sí con ella. Y me gustaba fumar. Yo me entendía. Para mi cuidarse, muchas veces, era lanzarme, aunque sea un poquito, a lo que, por salud, no debería hacer.


Me pasa con el alcohol . A otros con el tabaco. A ése con las ultramaratones, que se deja los güevos en carreras que le dejan extenuado y bien jodido. Que cada cual opte en  su vida y luego asuma sus consecuencias. 


Me gustaría haber sido de otra manera . No haber fumado  y haber llevado una vida más sana. Creo que me he hecho mucho daño, y como yo, mucha gente. Así ha sido, y apecho lo hecho. A veces,  veo gente fumando cerca de mi , y lo que no hago es afeárselo.


Gracias una formación que he recibido desde bien pequeño bastante me he juzgado a mi mismo- ¡  con qué dureza!-  como para que encima me juzguen los demás.


“En el pecado lleva la penitencia”, dice un refrán. Cojonuda esa sentencia. Y así son las cosas. Allá cada cual con sus pecados, porque, si hay algo que no soporto, es que la gente se meta en los míos.


Que cada uno se absuelva como pueda. Yo sé cómo hacerlo.


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