No sé qué sucede en la Historia que parece va por rachas. Después de un ciclo de gente sensata , decidida, y con voluntad , le sucede otro de ...mejor me callo.
De Juan Pablo II , pasando por Benedicto, a esto que tenemos ahora.
Toda la Iglesia está patas arriba.
El cuerpo de obispos eméritos de toda condición y pelaje se agranda en estos últimos años. Entre destituidos, dimitidos, depresivos y hasta casados, como el de Solsona que sigue emérito y padre. Que tiene cojones la cosa.
Está la cosa muy chunga.
Sabéis que a mi este papa no me hace gracia. Rezo por él, y punto. Pero gracia, ninguna. Quizás es por su condición de jesuita. Uno los ha conocido muy bien, por muchas razones. Estudié ocho años con ellos, me han dado muchas usties, y tambiém tengo que agradecerles cosas buenas, que las hubo. También he tenido parientes muy cercanos de la orden.
Lo mismo que los de Viaró, Gaztelueta, Retamar, tienen un aire, los jesuitas de colegios de pijos, también lo tienen. El suyo. Y en su caso es que eran muy clasistas, con preferencias por los apellidos de ringo rango. A mi me toleraban bien, pues un primo de mi padre era provincial en Navarra ( ¡aquella Navarra! ) . Yo estaba con los Civeira Murillo, De Salas, Torres - Solanot, Martínez de Lejarza....pero en mi clase había uno que se llamaba Poyales, el pobre, su padre era fotógrafo, que se las llevabva todas.
- Mendive...¿qué tal su madre?-me preguntaba el padre Rector, que era del pueblo de mi madre, Sangüesa.
Y a continuación se giraba :
- ¡Poyales! - le endosaba una ustié en la cabeza- ¡ a la pizarra!
Un día el perfecto de disciplina, que se apelluidaba Pérez, me castigó. Yo le miré mal. Y me dice amable, suave, dando confianza:
- Mendive, dígame lo que piensa, no tenga miedo.
- Es usted un cabrón.
Y me dio una bofetada que vi a san Ignacio de Loyola vestido de primera comunión.
A mi este papa me recuerda mucho a esta gente. Se mueve en la amabilidad, la sonrisita piadosa. Con ese aire catequético de superioridad. Como dirigiéndose a nosotros, pobres que no solemos entender, evidentemente por nuestra insuperable cortedad. Con este hombre tan locuaz es fácil perderse, o quizás no tanto, lugares comunes todos, y como decía uno que yo me sé de otro que yo me sé: ‘ni una mala palabra, ni una buena acción’. Las palabras se las lleva el viento, aunque sean tantas, los hechos son tercos.
Pero , ojo, no le lleves la contraria que aparece el Bergolio de Poyales.
En una entrevista que leí en el ABC afirma sobre el opus dei: «Además, soy amigo de Mariano Fazio de Argentina. Fue algo sereno y normal de los canonistas, en el proceso también trabajaron los canonistas del Opus Dei». «Soy un gran amigo del Opus Dei, lo quiero mucho y trabaja muy bien en la Iglesia. El bien que hacen es muy grande».
Si Fazio me pidiese consejo le diría " calla , que te ganas una como digas algo. Memento Poyales, Fazio.
Como si no supiéramos a quien tiene al mando . El obsesivo Ghirlanda: los laicos al frente de los dicasterios y la eliminación del Opus Dei.
El asunto Gaztelueta....apesta. Apesta a Poyales también.







