VIERNES SANTO

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viernes, 7 de abril de 2023

Leí un reflexión de un sevillano sobre Nueva York  que  decía,  "lo mejor de Nueva York es volver a Sevilla". 


Nadie sabe lo que es vivir hasta que no descubre que lo mejor de esta vida que se nos ha dado es volver  a casa. Estamos regresando de muchas maneras. Regresando a la infancia. Regresando a nuestro hogar. Estamos volviendo a empezar. Toda nuestra vida es un ciclo misterioso de muchos desprendimientos hasta alcanzar la desnudez del niño que fuimos. Todo lo demás es perderse en el laberinto.


Últimamente lloro por nada. Debe de ser la edad. Escucho una canción,  veo una película, atiendo un detalle , y  se me humedecen los ojos. Es difícil no verme llorar a mares escuchando We praise thee , de Chesnokov.  Que bien de mal lo paso. 


Hay una imagen en la sacristía de Santo Tomás Becket, que es la parroquia de Caldas de Reis. La primera vez que la vi me conmovió. Es un Cristo con una llaga en la cara. El beso de Judas. ¿ Cuántos besos de esos no le habré dado yo a  Jesús?


Yo no sé rezar. Sé pedir perdón . Soy un hombre que escuchó una vez a mi padre decir a mi madre  "¡ qué ganas tiene de portarse bien, el pobre!  Pero se me atasca la  Fe y no me  fluyen las plegarias, que me duran muy poco. Soy de  aquellos que han buscado la mirada humillada del hijo de Dios  prendido, el cristal purísimo de sus ojos abatidos, el fatigado caminar de quien va derecho hacia la muerte en la Cruz, y que me acerco y le beso . Y Él calla. No pone cara de asco a ese cerdo que soy yo. Soy de aquellos que beben los  amargos lapos  del desaliento y de aquellos otros que perdieron la cuenta de las veces que le abandonaron.


Tengo miedo. Sigo andando lentamente en la memoria temblorosa de un pasado que me agobia,  no tengo más jardín que los que cultivaron otros , soy de los que vienen con un cuerpo que ya no es el suyo, los que siempre estamos cubiertos por una permanente niebla de invierno, el que sigue  detenido en la raya del amor oscuro que nunca fue . Soy de esos que tragan su tristeza como un pez muerto nadando en mi pecho.


Ahora  te toca a ti Señor. Te toca infundir consuelo a este pobre desgraciado  que llega sin nada que ponerse, sin que su esperanza haya encontrado en el ropero de su alma el consuelo de un algo  que ponerse.  Cuando vi tu imagen en esa sacristía sentí una punzada de dolor y ansié  posar mi  mirada desvaída en esa yaga. Y te dije "perdóname".  Tú que, como esa noche,   siempre estás quieto,  no te mueves, no bendices, no sonríes, no abres los brazos, no levantas la cabeza … sólo callas. Y esperas.


Yo, el mismo que a veces, a mi conveniencia establezco a capricho una excedencia de cupo en las líneas  del Credo. Yo, el mismo que golpea con mi  mano el pecho de otro para que no me duela la culpa. Yo , el mismo que en el Padrenuestro dice “…así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden”… y enveneno  el pan de tu palabra , sin pararme a saber quién es el otro. Yo , que me paso la mano por el corazón y me corto. 


Yo pecador me confieso mudo, ciego, sordo, paralítico, enfermo.




MIRANDO EL ÁLBUM DE FOTOS.

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jueves, 6 de abril de 2023

Me chifla cuando voy a casa de mi madre ojear los álbumes de fotos. Ver poco a poco y detenidamente todos esos paisajes humanos que fui, que fuimos, y los cambios que tuvimos. Siendo los mismos, fuimos muchos.


Esas fotografías , las historias que ocultan, las distintas fases que muestran,  los lugares que habitamos, las vacaciones que disfrutamos, los  coches que nos llevaron , no sabemos cómo, las alegrías de momentos que celebramos, las inseguridades de rostros que se estaban haciendo, en fin, el río de las cosas de la vida enamorada.


A veces pienso que todas esas instantáneas constituyen el escenario donde actúan los fantasmas de lo que fuimos en unos momentos de nuestra vida. ¿ Soy yo ese crío, o soy el que fue pero no terminó de hacerse y derivó en otro, peor y distinto?  Ese papel subterráneo del ayer  de mi infancia  siempre ha estado lleno de espectros , unos se abortaron, otros no llegaron a definirse, otro está aquí, ahora.  


El miedo , la ansiedad, la gloria , el fracaso, el triunfo, la fama y la vanidad, todas las especies del bien y del mal posibles que invaden el corazón de ese niño se reflejan en los espejos de hoy. Dentro de esas estampas del viejo álbum duermen los ropajes de las figuras que no fueron representadas. 


Allí dentro están muy bien en su celofán   los fantasmas sonrientes  de un Susín con su madre, que se soñaba un hombretón muy diferente al que soy, de un Susín visitando los Reyes Magos, cuando uno creía en estrellas y belenes. Allí está un Suso adolescente , enamoradizo y tímido. Y también un Suso vanidoso y chuleta, que ocultaba sus miedos y su doble vida...¡tantos Susos!


Todos esos ropajes pugnan por salir  del álbum y  y subir al escenario de la vida para representar un papel que no fue. Ni será. 


Hay una foto de los tiernos desvanes de la memoria que me gusta mucho. Hoy es día de la Eucaristía. Soy yo el día de primera Comunión. Guapetón entre mis padres. Miro a la cámara , expectante y asombrado. Ese día creía con todas mis fuerzas en que iba a recibir a Jesús. Estaba convencido y recuerdo a mi padre recitándome al oído " Alma de Cristo santifícame, Cuerpo de Cristo, sálvame..." y yo repetía esas jaculatorias con toda mi fe desatada. 


Joder, parecía una eternidad el tiempo que quedaba, pero pasa muy rápido. Y hoy soy más desconfiado, más escéptico , con muchas cortezas en mi fe, con el alma sucia, muy lejos de esa mirada, de esa pureza , de esa ingenuidad. 


Hoy comulgaré y, lo sé, ni de coña estaré a la altura de aquel Susín. 


Puede que sea tarde para hacerlo bien, pero no lo es para rendirse.




TRES MUJERES. AMPARO.

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miércoles, 5 de abril de 2023

Amparo era la administrativa, secretaria, recepcionista, en Peñalba.


De todos los colegios que estuve trabajando Peñalba fue, sin duda, el peor. Era gente de mentalidad de un corral, de vuelo corto. Gallináceos. Yo creo que ese colegio nació mal y eso , como un hijo tonto, no tiene arreglo. La mayoría de sus profesores era personas paletas, aldeanas, susceptibles. Gente que se ponían motes entre sí, y a los padres. Ridículamente  suspicaces. Chismosos, murmuradores. No se fiaban unos de otros, aunque afirmaban ser un equipo. Tenían pavor al qué dirán, y su frase era " que no te saquen cantares".


"Que no te saquen cantares", ¡ja!: a eso se dedicaban. Y esa mentalidad les hacía pequeños. 


En ese colegio lo que de verdad había, pero de verdad de verdad, eran tíos raros. Gente con una fotogenia fatal, unos individuos confundidos en cuanto al ser de la institución -  los viejos profesores envenenaban a los nuevos con el ser de la opus, y no  distinguían Mare Nostrum de opus dei. Entonces actuaban " como si se enterasen", no tenía ni puta idea.  Y esa ignorancia les pesaba y andaban intentando no defraudarse entre ellos.


El comedor de profesores, a la hora del condumio, era una especie de muñecos expuestos de barraca de feria para deleite de los que allí estaban. Allí las puyas sobre los ausentes , las indirectas , algunas sangrantes, eran muy crueles.


Alguno pensará que los estoy poniendo guapos. Me quedo corto. Allí no se libraba ni el cura, párroco acartonado, serio, probablemente depresivo, y nada en sintonía con Fomento. Lo dejo aquí.


Ser paleto y con complejo de pobre tendría que ser un impedimento para dar clase en un colegio de ricos. Se les ve el pelo de la dehesa.


De lo mejor que allí había era Amparo. La única mujer en un mundo machista - ella era invisible para la mayoría de sus profesores. Es de esas señoras con personalidad, muy segura de sí misma, con una paciencia infinita. Discretísima. Siempre dispuesta.


La traté poco. Alguna vez me crucé con ella por la calle y tenía la impresión de que no fue afortunada en el amor. Era soltera . Pero puedo equivocarme.


Su hermano era el administrador del colegio. Un militar con bigotón de principios del XX , más tieso que un turrón caducado. Muy serio, con un sentido de sí mismo exageradamente severo. Yo pensaba que no debe de ser fácil tener de cuñado una persona así, que parecía el coronel Nathan  de "Algunos hombres buenos".


Curiosamente, o no tan curiosamente, años después me crucé con este hombre paseando con su mujer por la calle. Estaba muy enfermo, casi ciego. Iba acompañado de ella que servía de guía y lazarillo. Ella feliz.  Y, para mi sorpresa, compruebo algo que me ha sucedido muchas otras veces: la enfermedad había descubierto un hombre sensible, con sentido del humor, alegre, alguien que la dependencia le hizo agradecido. ¡Era otro!


Amparo, mi homenaje, mi respeto. A sus pies.


La foto es de mis años en Peñalba. A pesar de todo, allí fui muy feliz. No me importó que me sacaran cantares. Y , entre tanta purria que había en ese río, la batea de la vida me hizo extraer auténticas pepitas de oro.


Pero eso, otro día.


 



TRES MUJERES. LA SEÑORA RODA.

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martes, 4 de abril de 2023

De Lérida fui a parar a Tarragona, al colegio Turó.


Allí la mujer que tenía el poder no era la recepcionista, era la señora Roda. La gobernanta. Una señora de armas tomar. No hacía falta que dijese "¡oiga, usted a mi no me tose!" , llevaba en la mirada un Bisolvon Compositum . Viuda joven. Una de esas que el ministerio de Igualdad, si de verdad quisiera hacerse entender,  debería de pasear  y mostrar al mundo. En las películas del Oeste es la que va en el carromato disparando en los güevos a los indios , mientras lleva las riendas y da de mamar al hijo.


Iba siempre uniformada de bata blanca. Se daba un aire, al menos a mi me lo parecía, a Dorothy Michaels, el alter ego de Dustin Hoffman en Tootsie.


Era muy competente. Una mujer seria, de las que sabías que bromas, pocas. Una madraza. Recuerdo una conversación. Me comentó que su hijo llegó tarde una noche a casa y le dijo:


- La próxima vez que llegues tarde sin avisar, te cortaré las piernas. Te prefiero inválido que alcoholizado.


Oye, mano de santo.


Pero era muy buena mujer. 


Yo creía que hablaba con uno porque había sintonía pero, qué va, lo hacía con todos los profesores. Nos tenía tomada la temperatura mercurial del carácter , nuestras fortalezas  y debilidades. Analizaba muy bien quién era quién. 


Le respeté. Y le quise. Turó era su vida. Todo el colegio, desde alumnos, padres, profesores, su personal.


Una gran mujer. Mi homenaje. A sus pies , señora.


Tampoco pude despedirme de ella. Ya se sabe, los gatos somos así.



 

TRES MUJERES. LA SEÑORA MARÍA.

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lunes, 3 de abril de 2023

Cuando llegué desterrado  al colegio Terraferma , en Lérida, la primera persona que conocí fue a la señora María. Era la recepcionista. En realidad , lo era todo allí, aunque nadie lo diría.


Una vez alguien me dijo que " el que tiene las llaves, tiene el poder". Por supuesto, el hombre llevaba una especie de argolla con un manojo de llaves colgando. Es un clásico en muchos sitios, el notas que se pasea con las llaves tintineando, pero no toca hablar de eso.


En realidad, la que tiene el poder es la recepcionista. En el caso de la señora María lo sabía todo de todos. Pero era mujer discretísima. Solvente. Ordenada. Meticulosa. Silenciosa Afable. Buena. Sobre todo buena. Era una persona de una mirada dulce, de una paciencia infinita. Con una sonrisa permanente. 


Soltera y, estoy convencido, orgullosa de su soltería. La conocí mayor, aunque es de estas mujeres que no intuyes la edad. Siempre vestía del mismo modo. No creo fuese un uniforme. Ella vestía así, como de gris, con una chaqueta de punto y una falda gris. A veces me recordaba esas muñecas de ventrílocuo, sonriente, con los ojos cristalinos muy abiertos, la sonrisa permanentemente  expuesta, pasase lo que pasase.


También pienso que era de esas personas que nunca rompió la gracia bautismal. Y no bromeo. La imagino una vida intensa, pero interior. Porque esa mujer era invisible para todos.


Una tarde, ya lo escribí, un padre vino a una tutoría y me dijo " vengo del Tito's  y me he dicho ¡ voy a conocer al profesor nuevo del chaval. No para  de hablar de usted".


Yo acababa de llegar , así que al despedirme del padre fui a la señora María y le pregunté que era eso del Tito's....se puso colorada, roja, bermellón, carmesí, y contestó que no sabía. 


Si se escribiese una novela negra sobre un asesinato en Terraferma, ella sería la asesina perfecta.  ¿Quién podría sospechar de esa mujer?


Su puesto en la entrada del colegio le permitía una visión de atalaya. Atendía las llamadas, concertaba las preceptorías, cuidaba los niños que estaban enfermos y esperaban a que viniesen los padres a buscarlos, recogía los partes de incidencias, controlaba las dietas ...tenía una información del colegio en todos los aspectos.


No se le escapaba ningún asunto. Nos conocía a todos mejor que nadie. A todos es " a todos".  Y nunca dijo nada. Nunca una mala cara. Nunca un enfado. Nunca un mal gesto.


No muchas, pero sí algunas veces, me  he acordado de esa mujer. Me quería bien. No me entendía, o quizás sí, pero conmigo fue muy  buena.


Y , a veces, la recuerdo, y me sabe mal no haberme despedido de ella al marchar de allí, como siempre,  como los gatos.


Mi homenaje, mi reconocimiento. A sus pies, señora María.




UN MILAGRO

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domingo, 2 de abril de 2023

Durante dos años impartimos una catequesis en el barrio chino de Barcelona a  crí@s de una Escuela pública de las Atarazanas. Fui con un sacerdote,  era el rector de una iglesia , Montealegre, que estaba en el Raval. Don Kiko , que así se llamaba, era un cura sideral. Con él se rompió el molde. Un hombre original, con una chispa que incendiaba al que tocaba.


A Montealegre el obispado le había concedido la potestad de poder impartir catequesis en todas las escuelas y centros, y también celebrar el sacramento en su iglesia. A mi me lió porque me conocía de Zaragoza, y porque al ser director de Bauprés podía hacer y deshacer sin pedir permiso a nadie.


En la conversación con la directora de la Escuela , una persona mayor,  descreída, de vuelta de muchas cosas, don Kiko le dijo que éramos del opus.


- Me da igual lo que seáis. Aquí todo el que venga a ayudar, masones , de izquierdas, de derechas, del opus, tienen cabida.


La experiencia fue maravillosa. Una aventura.


El primer año tuvimos una reunión con los padres para preparar la primera comunión. 


Todos los viernes pasábamos los catequistas por las calles cercanas a Conde del Asalto, putiferio central del barrio chino, y nos cruzábamos con fulanas que hacían la calle  y nos reclamaban por " quinientas y la cama". 


Bastantes de las madres que asistieron a esa reunión eran  esas prostitutas. Personas de aluvión, sobreras del ruedo del folleteo que jugaban en ligas a campo abierto. Venían vestidas de madres, no de farolillos. Me hacía gracia que reclamaban el mismo trato de las madres de Viaró:


- Uztedes exíganles muso, y que saprendan las preguntas del catecismo de pé a pá.


Las madres son madres en todos los sitios.


Don Kiko siempre actuaba igual. Entraba tocando la trompeta con los labios - bordaba el "Me va me va " de Julio Iglesias,  y soltaba una encendida meditación muy divertida sobre la primera comunión.


Me voy de vareta. ¡ Vienen tantas anécdotas! La verdad es que fueron dos años que petamos la Escuela. Otro día diré cómo, a pesar de que la directora afirmó que no asistiría nadie, aquello se puso a reventar.


En aquella reunión sucedió una anécdota bien curiosa. Al terminar, una madre se acercó a don Kiko y a mi. Nos mostró una medalla de oro de la Virgen del Carmen que llevaba en una cadena colgada del cuello. Y dijo con un acento andaluz , muy acusado:


-  Miren ustedes. Dos veces en mi vida no he tenido dinero para comer. Tengo dos hijos. Y las dos veces he cogido esta  medalla, me he ido a la parroquia de aquí al lado - se refería a Santa Mónica - para pedirle a la Virgen . Me  eché a la calle y me dirigí al único lugar donde creía que podía encontrar consuelo.


Se acercó temblorosa a los pies de la Señora. Se derrumbó de rodillas bañada en el llanto del que solo es capaz una madre que no tiene para comer. La sencilla mujer con un billete de la ONCE en sus manos , lo  acababa de comprar ,  y con la mirada puesta en los ojos de su Madre , pronunció, a buen seguro, las palabras más emotivas de su vida:


- Señor, aquí no puedo confiar más que en ti. Si Tú quieres, haz que me toque este número. Si me toca volveré a recuperar la medalla.


Había empeñado la medalla.


La Virgen la escuchó. Tocó la ONCE, recuperó la medalla.  Y eso le sucedió dos  veces.


Así lo contó, y así lo escribo.


Muchas veces he pensado por qué esas cosas suceden , por qué el Señor se vuelve y dice " ¡ quién me ha tocado!".


Don Kiko me dijo " Dios no hace las cosas por nosotros somos buenos, sino porque Él es bueno". 



DOCTOR EN ALASKA.

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sábado, 1 de abril de 2023

“Siempre estás mirando más allá, loco”, dice una canción. No recuerdo más. La escuché en una cafetería y apunté en una servilleta el texto. 


Me gustó porque pertenezco a esa raza de los que miran más allá, y están locos. Sé  lo que es intentar hacer todo por amor, sobre todo caminar.  Todo habría  que hacerlo por amor. 


En Filmin estamos viendo la serie Doctor en Alaska. Me tiene enganchadísimo.  Es gente que realmente se preocupa por los demás. Son personas que se levantan el ánimo mutuamente y un tipo de comunidad  donde se cuidan unos a otros. No hay violencia . No está llena de tacos. No hay nada especial en esa serie, pero es fascinante y estimulante, ¡y te sientes tan bien después de ver cada capítulo! 


Si me preguntan qué le hace tan atractiva, tan contagioso su mensaje, tan adorables sus personajes,  creo que es la capacidad de perdonar. La serie es humanamente rica. Son  personas imperfectas que hacen cosas que no eran siempre las correctas. Algunas son un desastre, egoístas, cobardes, codiciosas,   pero siempre encuentran cierta habilidad para abrazarse y decir «perdóname, no he hecho lo correcto», «lamento haberlo hecho». Luego llega el perdón, y todo el mundo sigue en sus cosas . 


Esa es lo que emociona de este serie. Y sorprende más que veintipico años después no haya perdido frescura.  Hoy, que hay tanta división, mucho rencor, y una ideología de la intolerancia , resulta  maravilloso estar en un lugar donde se puede decir: "bueno, no somos infalibles. Tú piensas de manera diferente a como pienso yo, pero vamos a seguir siendo una comunidad, y vamos a seguir siendo amigos. Aún me importas".


Es alucinante ver que la serie se adelantó a su tiempo, porque trataba de la última frontera, la naturaleza en un pueblo lejano, donde el viento da la vuelta. Tiene un lado estrafalario, mágico,  y una buena onda que enamora.  Uno quiere ser parte de esa última frontera y vivir en esa ciudad. 


La serie Doctor en Alaska, Cicely, ese pueblo que, como la letra de esa  canción, vive gente que  “siempre estás mirando más allá, loco”.


Os animo a dejar Nerflix, el que la tenga, y pasarse a Filmin. 




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