PERROS FIELES Y LEALES.

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martes, 30 de abril de 2024

Lo que estamos viviendo , de manipulación, de
enfrentamiento de "buenos y malos", de propaganda barata de "putos amos", de  muros que se levantan para separar una sociedad que  está unida - porque lo que veo en la calle es que la gente quiere trabajar y vivir. 


De una clase política , toda , sin  excepción, que vive del que hay de lo mío, que le importa una mierda la gente, que sólo piensan en sus prebendas y chanchullos . Una panda de mangantes ,  da igual Comunidad Autónoma o partido político, son sectas. Un carajal de intereses, de bombos mutuos, de mangantes. No he conocido a ningún afiliado  socialista , del PP, de Vox , de Sumar, de Podemos, de Esquerra , de Junts, de PNV, de Bikdu que sea decente. A ninguno. No digo que no los haya, sólo que yo no los he conocido. El que no es un amoral en su vida personal es un trincón, un trepa o un vago en la profesional.


O son  tibios de mierda. Pero todos están a lo que están. A lo suyo. Ratas almizcleras de partido, mediocres en lo profesional.


Hace unos días me referí a Julio , el director de Peñalba que me tangó al irme de la opus. Están hechos del mismo barro: se llama sectarismo. 


Los he conocido puteros, codiciosos, piadosos, cabrones, malos compañeros de trabajo y sobre todo los he conocido vagos, vagos de tomo y lomo, porque el político de cuna, el que medra en el partido desde bien joven, por definición, tiene alma de parásito, de trincón, de pelota. 


Gentuza con una moral  que le suda la polla todo. 


Y luego están esos pichas de la PSOE , analfabetos, que gritan que se quede , que es el puto amo, que pobre Begoña, que estamos contigo, que tragan con el argumento de que la queremos en las tareas domésticas, que sólo saben cantar y dar palmas...hay que tener el cerebro hecho fosfatina para ser socialista y partirte la cara por ese  chulopiscinas. Un semillero de odio es ese partido, con olor a propaganda y a NODO, que sólo busca abrir heridas y ajustar cuentas.


Y que viva la gente que curra, la que madruga y pasa de esta gentuza, la que come de menú de 10  euros con mantel de papel y canastilla de pan. Vivan los currantes. Que vivan las  abuelas que no saben quien es Pedro Sánchez, ni Feijoo, ni su puta madre, porque tienen que acompañar a los nietos al colegio. 


Me refiero a esas personas que no son "perros fieles y leales" , sencillas, humildes:  el tipógrafo que compone una buena página, el panadero que trabaja bien, o el maestro honrado que dedica más tiempo de su horario cuando se le necesita, el taxista que no engaña en la carrera , el poeta que cuenta con cuidado las sílabas de sus versos, el jardinero que poda y abona sus plantas. 


Esas acciones las que sostienen el mundo. Son los que juegan en mi equipo , ninguno actúa con apatía o indiferencia. 


Para ellos el bien es algo tan sencillo como mecer una cuna para que un niño se duerma.


Todo los demás, os podéis ir a tomar por el mismísimo culo. 




VOCACIÓN; UNA VEZ, UNA OPORTUNIDAD.

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lunes, 29 de abril de 2024

Descubrir la vocación  es sobre todo muy importante en la adolescencia. Muchos niños, si se les observa detenidamente, están naturalmente conectados a su vocación porque no tienen tantos filtros como tenemos los adultos. Y en los chavales esas inclinaciones, gustos, aficiones, inclinaciones, se manifiestan  de una manera maravillosa.


Nosotros siempre hacemos cosas en función de las expectativas de los demás y queremos agradar a nuestros jefes, a nuestra pareja, a nuestra familia, a nuestros vecinos. Los niños son mucho más espontáneos y están conectados a esa vocación , porque cuando tú ves un niño o una niña ya ves exactamente cómo son: el que canta, el que es más físico, el que le gusta encerrarse con su libro, el que es más soñador, el que inventa historias, el que discute. 


Hace unos días vi una niña hablando con un ser invisible. Era fantástico observarla.  Todos en la terraza estaban en sus cosas, y ella en un mundo mágico.


Nacemos con una conexión muy fuerte con respecto a nuestras motivaciones, a nuestra pasión, a nuestro propósito vital. Esa niña estaba absolutamente concentrada en sus cosas. Y eso lo vamos perdiendo con el tiempo porque nos van adiestrando con objetivos académicos, con objetivos sociales, con presión por parte de la familia, de los amigos, querer ser como ellos. Esa niña, ojalá  me equivoque, terminará domada.  


La adolescencia es un punto muy delicado en todo lo que tiene que ver con la vocación . Esa niña dentro de unos años se va a encontrar  con diecisiete o dieciocho años y tendrá  como un par de semanas, prácticamente, para decidir su vida, porque va a llenar una lista de posibles carreras, a ver si la aceptan y los «numerus clausus» y todo esto, sin saber muy bien qué hacer. 


En un momento que hormonalmente vas aceleradísima , en el que es más propio estar enamorado o pensando en viajes o en otras cosas, o en la música, que en decidir aquello que vas a estudiar y aquello en lo que vas a trabajar y que va a marcar toda tu vida.


Y la estaba observando y allí había una artista, una actriz, una poetisa, una arquitecto...en todo caso, una niña con un potencial increíble. Hasta que aparezca sus padres y le digan que " tú oposita y ten algo fijo". Y a la mierda la niña.


Nuestra sociedad se estresa sola. Intentamos hacerlo todo al mismo tiempo. O sea,  lo contrario  a vivir el presente, porque estás en muchos lugares, estás haciendo muchas cosas a la vez, pero ninguna bien, y no estás disfrutando con ninguna porque al final el placer de hacer las cosas, el fluir, depende de hacer una sola cosa muy bien hecha. 


Hay que salir de esa furia de hacer tantas cosas al mismo tiempo y de preocuparnos por el pasado y por el futuro, y por intentarlo hacer todo tan bien. 


Don Ezequiel Cabaleiro era un sacerdote que a mi me marcó mucho. Tenía una inteligencia práctica extraordinaria. Un sentido común que era como una toma de tierra.   Le gustaba decir eso de "una vez, una oportunidad" . En  el sentido de  que "esto que estamos viviendo ahora mismo no se repetirá nunca más".  Que te des cuenta del carácter único de cada momento y que, por lo tanto, merece la pena que celebremos juntos este momento. 


Eso también significa que trates a tu gente  como si no los volvieras a ver nunca más en tu vida. Y que te recuerden de esa forma.  


A veces pensamos: "Bueno, llevo tiempo sin ir a visitar a mi madre  porque estoy muy liado, pero ya iré, pero para sacar al perro a pasear y limpiarle el culo sí que tienes tiempo, cabrón.  Y, además,  a veces no hay otra oportunidad. De hecho, nunca hay una oportunidad igual que esa que desechaste. 


Hay una viñeta  de Charlie Brown y amigos, que me gusta mucho. Se ve a Charlie Brown y a Snoopy en un embarcadero delante de un lago.  Y Charlie Brown le dice a Snoopy: «Snoopy, ¿eres consciente de que algún día moriremos, verdad?». «Sí», dice, «pero el resto de días no». 


Ese resto de días es la esencia de lo que trataba de decir don Ezequiel .  Saber que tenemos esto y que tenemos este momento y que de nosotros depende hacerlo memorable.



EL "IKIGAI" DEL COCINERO.

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domingo, 28 de abril de 2024

Se llama «zona azul» a aquel lugar donde se vive mucho más que en el resto del mundo. Y parece que allí se dan unas condiciones que facilitan esa vida.  Hay lugares de Japón que son ideales para vivir así . En el rural gallego también se da. Aquí hay personas muy ancianas y de una vitalidad asombrosa.


Se hizo una encuesta en Japón y se les preguntó : «¿Qué es lo que te impulsa cada día para levantarse de la cama?»,  «¿Por qué tiene tantas ganas de vivir?». Y una de las palabras que más surgió en estas entrevistas era: «Yo tengo mi Ikigai», y el «Ikigai», que está formado por dos términos japoneses que «iki» es vida y «gai» es merecer la pena, de manera literal significa: una vida que merezca la pena. 


El «Ikigai» es aquello que da un sentido a nuestra vida, básicamente. Hay personas que nacen prácticamente con el «Ikigai» y que de muy pequeños te dirán: «Yo quiero ser médico», «Yo quiero ser sacerdote», y lo acaban haciendo. Conozco un cura que de pequeño jugaba a decir misa, soñaba con ser misionero, predicaba a masas invisibles... y hoy es sacerdote. 


Lo normal en el «Ikigai» es que sea un proceso de búsqueda y un proceso en el cual puedes tener más de uno a lo largo de la vida. Tú puedes tener un «Ikigai» hasta los dieciocho años y, de repente, entras en la universidad y te iluminas y ves que es otra cosa donde el mundo te necesita. El «Ikigai» básicamente sería esa pasión, ese talento que tú descubres dentro de ti, que es útil al mundo y que puede ser el motor de tu vida. Y en muchas personas acaba siendo incluso su profesión.


Una vez estaba en un Restaurante muy conocido de Valladolid y vino a nuestra mesa a saludar el  propietario/mesonero/cocinero gordo , con  gorro alto chulo , con muchos pliegues. Allí nos contó cómo descubrió su vocación. La historia fue , más o menos, como sigue:


-  Yo trabajaba en un barco pesquero en alta mar. Era un joven marinero. Un día tuvimos una tormenta  feroz, el barco iba a la deriva y no podíamos hacer nada para controlarlo. Y, de repente, una ola me alcanza y me tira por la borda. Era de noche. No se veía nada. Llovía con una  fuerza y  veía el barco que se alejaba. Y  entonces gritè: ¡¡¡ VIRGEN DEL PILAR, SI ME SACAS DE ÉSTA TE PROMETO QUE DEDICARÉ MI VIDA A SERVIR A LOS DEMÁS!!! Entonces, de una manera imprevisible, otra ola me alcanzó y volvió a meterme en el barco ...y mirándonos a todos sentenció : " y al llegar a puerto, abrí este restaurante".


A mi aquello me pareció una boutade, pero aseguran que fue así. Era su «Ikigai».








CUESTA MUCHO.

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sábado, 27 de abril de 2024

Nunca sabes cómo acertar. Cuando Propercio publicó sus poemas de amor destructivo con Cynthia, el éxito de lectores fue  desbordante y el poeta se volvió tan famoso que Cynthia, decidió regresar con él.


¡ Lo vemos todos los días!: jovencitas buenorras que se dejan engatusar por maduros con suspensorio y manchas de orina en el Nice Laundry. Y con pasta. El rico para la que se lo trabaja. 


Lo mismo sucede con pipiolos que se lían con  cacatúas congoleñas puretonas con Indasec y labios queloplásticos .


Sin embargo, Elena Osorio abandonó a Lope de Vega justo por eso mismo, como cuenta el "monstruo de la naturaleza" en La Dorotea ( ¿ o  pensamos que Sálvame de luxe es un invento de Tele 5?) :


"Díjome un día con resolución que se acababa nuestra amistad, porque su madre y deudos la afrentaban, y que los dos éramos ya fábula de la Corte, teniendo yo no poca culpa que con mis versos publicaba lo que sin ellos no fuera tanto".


Lope era un narcisista de libro. Con máster y título gordo. 


Por su parte Nelson Algren, que mantuvo con Simone de Beauvoir un amorío desde 1947 a 1964 - que ya son años-  acabó harto de que la relación estuviera en boca de todos por culpa de los escritos de la jefaza del feminismo (Beauvoir hasta publicó un libro entero sobre la relación, Los mandarines, que ganó el premio Goncourt). 


Al final de su días, Algren aún le guardaba rencor:


"He estado en prostíbulos de todo el mundo y, en todos ellos, la mujer siempre cierra la puerta, ya sea en Corea o en la India. Pero esa mujer abrió la puerta de par en par y dejó entrar al público y a la prensa… No siento ninguna maldad hacia ella, pero creo que lo que hizo fue atroz".


Entiendo a las dos posturas: el exhibicionista y el discreto. 


A veces me pregunto : "¿Es tan importante para mi ego tener la razón en todo, exhibirme de esa manera?". Reconozco que me expongo bastante, y que soy un narcisista de tomo y lomo , y eso que voy bastante frenado. 


Las personas que he querido en mi vida, y las que quiero, son reservadas, introvertidas, prudentes y ponderadas. No sé. Debe de ser  eso de de que los polos se atraen. Yo soy todo lo contrario. Me gusta darles brillo y lucirlas. Siempre con respeto: mi familia, mis amigos, mi gente.


De todas formas, cuesta portarse bien cuando uno es un  juguetón y un gamberro. Cuesta mucho.








HACER UN SÁNCHEZ.

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viernes, 26 de abril de 2024

ESCENA PRIMERA.

Se había convocado una huelga general en toda España. Estaba en Pontevedra, allí  la empresa para  la que trabajaba  atendíamos la cocina del Hospital. No hicimos huelga - había que dar el servicio sí, o sí. Llegó un piquete encabezado por el delegado de Comisiones , un tal Pedrosa. Dijo que había que cerrar la cocina, que allí no trabajaba nadie. 

Estábamos que si tal, que si cual, que si no me da la gana, que si cierras  por  mis cojones. Y, lo juro, le pongo la mano en el hombro para decirle que " por favor, tenemos que dar de comer a los enfermos...". Y va el baranda, pega un grito, se  tira al suelo revolcándose  y dando alaridos inenarrables, y piden que le lleven a Urgencias, que le he roto el hombro.

Me hizo un Sánchez el muy cabrón. Al  día siguiente tenía una denuncia por lesiones, con certificado médico  que decía que menos haberle dejado embarazado , le había hecho de todo.

Salí  bien de  milagro.  Declararon contra mi hasta  el personal de cocina, todos afiliados al sindicato.

ESCENA SEGUNDA.

Un profe del colegio  Terraferma, Lérida, va  por entre las mesas de una clase  dictando. Un chaval hace una trastada y el profe  con un llavero de esos que están trenzados de hilos gruesos de colores, le pega en la cabeza. Un toque de nada. El chaval se tira al suelo. Grita. Monta un pollo guapo. Viene a mi despacho - soy su tutor- me enseña la cabeza diciendo que tiene una herida. No veo nada. Me dice que se está mareando. Le acompaño a enfermería. Nada. Llama a su padre para que le venga a buscar.

Viene el padre. Un zumbado con muchos hoteles, un tío que es un artista de la comedia. Un perfecto  feriante. Se lo lleva a Urgencias.

Al día siguiente el chico no aparece. Me llama el padre. Dice que  su hijo tiene un derrame, que  el informe médico es muy grave. Ha decidido llevar a juicio al  profesor, al colegio y a la dirección. Me grita, intenta que me lo crea. Yo lo conozco y le digo " Josep, venga, que ya nos conocemos. Yo vi la cabeza y no tiene nada".

Monta en cólera. Grita. Está psicotizado de serie, muy agresivo, es algo congénito, quizás falta de litio. Da mucho miedo. Medicación desajustada.

El segundo día tampoco viene el nen. Llega una demanda del juzgado. El  profe está que no mea de miedo. Se ve en la calle. 

La dirección llama al padre. Me convocan a la reunión. Estamos en junio. Exámenes finales. Negocian. El chaval estaba para repetir, pero el padre defiende, con el informe médico en la mano, que así es imposible, que puede acabar siendo una planta. Llora. Cualquiera de los que estamos allí se da cuenta que ese hombre es un feriante vendiendo la burra. 

Se decide que, cuando el niño esté bien, venga a hacer los exámenes. Aún estuvo dos días más sin venir. Al profe no le cabía un pelo por el culo.

Y viene el baranda. Aparece con una venda turbante en la cabeza que parece un fakir de un  libro de Tintín en la India. Y así, como andando muy lento, como apoyándose de  vez en cuando en las paredes. Un puto artista. Acompañado de su padre , que lleva como entre algodones a su "plantita". Los dos caminando como las muñecas de Famosa cuando se acercan al Portal.

Aprobó todas.

Otro que nos hizo un Sánchez.




LA SONRISA DEL MUÑECO.

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jueves, 25 de abril de 2024

Hubo una época en mi vida que me dio por hacer muchas tonterías.  No me preguntéis por qué. No tengo ni idea. A veces he pensado que por vanidad, o por llamar la atención pero, ¡ quiá!, la mayoría de  esas cosas eran tonterías. Una diversión. Nada más.


Por ejemplo, cambiaba en los confesionarios una cartela que se ponía para que el penitente leyese al entrar a confesar.  Se leía: " Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo". Y la cambié por otra que había escrito " Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que soy un gusano". O " Tú lo sabes todo, Tú sabes que soy una cerdo asqueroso".


Y el cura me decía, convencido de que esas frases eran mociones interiores : " ¡no sabes cómo actúa el Espíritu Santo en el alma de estos críos!".


Otras veces me compraba una estrella de Sherif en los chinos y me paseaba por el colegio, o por la calle, o por el Corte Inglés, y enseñaba la estrella susurrando " ¡ojo, usted no sabe con quién está hablando, forastero!


También en el club  Herzegovino le sisé la sotana a un cura que se llamaba don Juan Carlos, un sevillano muy pijo, con acento de la Buahaira, cara aniñada, y prontos de teólogo con las Tablas de la Ley viendo adorar a los israelitas al  becerro de oro. 


Y fui paseándome con la sotana por la calle, bendiciendo a la peña - se me da muy bien poner los dedos así, como de Papa Bueno. 


Al llegar a casa don Juan Carlos me pilló y me cayó la mundial. Me dijo que era motivo de excomunión late sententiae de puta madre in córpore in sepulcro. Lo de " de puta madre " me lo he inventado, que siempre hay alguno que piensa lo escribo en serio y luego va por allí, y lo casca.


Y ayer me acordé de una que había olvidado. 


Una vez, paseando por Lérida , encontré un cartel muy chulo en la puerta de una tienda. En él ponía escrito: " Estoy ausente. Vuelvo en diez minutos". Me encantó la idea. Y un día que, por lo que fuese, el hombre colocó el cartel en el exterior, se lo mangué.


Lo llevaba en el el bolsillo de la americana, y cuando alguien me venía con alguna historia, o una consulta, o un algo, sacaba el cartel y me lo colgaba del cuello: " Estoy ausente. Vuelvo en diez minutos". Que me parece una  forma maravillosa de mandar a la mierda a alguien sin que se ofenda. 


Luego he visto que hay mucha gente que "vive en la ausencia",  en ocasiones de manera continuada. Se enteran de lo que les da la gana.  Esa impresión la he tenido con personas que deberían atenderte por su condición o cargo y veías que el tío te  escuchaba con una sonrisa de muñeco de ventrílocuo , la mirada con los ojos  vidriosos y alelados, y pensabas " si ahora a este tío le digo que mecagüen en su puta madre , no se un inmuta, y sigue con esa sonrisa mojona".


No diré nombres...


 


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Hablando de cuentistas, en este hombre todo es mentira: desde tocarse los güevos, hasta ser servil.







CUANDO LAS RUINAS FORMAN PARTE DEL VIAJE.

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martes, 23 de abril de 2024

Un amigo me envió esta foto. Son los bancos del Colegio Mayor Monterols esperando a ser recogidos en la calle, junto a otros trastos viejos, por el ayuntamiento de Barcelona.


Me produjo un algo de tristeza, de  nostalgia , de un ayer que conocí muy bien, hoy en ruinas.  Me ha dejado jodido esta fotografía. No son los sólo los bancos de un oratorio en el que recé, me dormí, me aburrí, lloré, temblé, canté, también los madrugones, las ceremonias, las penumbras que provocaba  la luz de un flexo, las meditaciones soporíferas y anodinas de la mañana de un cura que, probablemente, padecía Asperger. Y las  personas con las que allí conviví. 


Cuando uno quería ser bueno y santo.


Monterols , entonces no me daba cuenta , era una especie de buque Escuela de la Marina , como un Juan Sebastián Elcano, o un West Point ,   que te acompañará para siempre en el futuro. Veo esos bancos allí, esperando en la calle , anónimos e indiferentes, y me duele el reflujo de los recuerdos y la nostalgia que reside en ese  lugar y  las personas que lo habitaron. 


Y parece que todo aquello fue una mentira. ¿ Lo fue? 


¿Eran falsos los de Dou, los Artigas, los Miralbell. los Boza, los Riocabo, los Cremades, los Font...?  


En una película "Come , raza, ama..."  se pregunta el protagonista hablando de la ciudad eterna, cómo podía haber imaginado Augusto, el primer gran emperador de Roma, que lo que para él significaba el mundo entero acabaría un día en ruinas.  Y es verdad que la capital italiana ha ido creciendo alrededor durante siglos y, como resultado, ese lugar silencioso y casi sagrado se ha convertido, entre todo el bullicio y las consecuencias del paso del tiempo, en una bella herida. Y es que las ruinas no tienen por qué tener una connotación negativa. 


¿Qué hay más bello que un castillo?...las ruinas de un castillo. 


Pero en esta instantánea  no hay ruinas. No hay nada. 


Porque, al fin y al cabo,  todo lo que sigue en pie siglos y siglos,  allí está , perdurable e inmutable.  Ese eco del pasado que se proyecta en el presente y que se augura que seguirá reverberando en el futuro. 


Ni siquiera siento decepción. Porque este final no lo esperaba nadie, tan cutre y rasposo como un velcro.  Esta fotografía es lo menos opus dei que  pueda pensarse. Una fotogenia fatal, conmovedora, un fraude que no se quiere reconocer. Recuerda a ese personaje del Irlandés, Frank Sheeran , un pobre hombre al servicio den una causa , con una fidelidad de perro, que obedece y ejecuta. Ese hombre que  se nos presenta patético en su arrugado y ajado rostro  y gestualidad, reumático, artríticos, enjuto, desdentado, comiendo alimentos blandos, jugando a la petanca. 


Un final melancólico, nostálgico agrio, donde uno debe recoger los frutos de lo que ha ido recolectando, y allí Frank se encuentra frente al vacío, intenta curar heridas sin éxito, la muerte es un ente cercano al que se espera con dignidad , pero sin satisfacción alguna. 


Esta imagen es unan metáfora que pone los pelos de punta, incluso los de los brazos.


Tal vez he caído, a ver esta foto, en el síndrome llamado trastorno del viajero nostágico. Ese que  experimenta una gran desilusión al volver a un sitio en el que un día se fue feliz y, al regresar a ese Colegio Mayor , esas   calles un día amadas, notas que han cambiado. ¡ Pero, joder! , ¿unos bancos de un oratorio en la calle? 


Uno, que es un sentimental de tomo y lomo,  busca cuando pasea por su Zaragoza de la infancia, por esa Barcelona del ayer,  la sensación de volver a los mismos espacios y esperar que fueran inmutables y perennes como las hojas de los pinos, o encontrar en ellos un portal hacia otro tiempo, una vía rápida para trasladarse a entonces.  


Para mi en eso está la gracia: las personas suelen sentir predilección por los imposibles. Pero, ¿ esto?


Para los románticos empedernidos  como yo el olor de esas velas en aquel oratorio, la oscuridad de las meditaciones, los cantos  gregorianos , el aroma del incienso, el cabrón de Dou tocando las palmas, y los cojones, para que llegásemos puntuales, el dolor de las articulaciones después de horas rezando de rodillas , todo eso  se quedará para siempre en mi memoria.


La ruina de un oratorio de Monterols  fantasma se sigue sintiendo, aunque ya no esté.  Soy de los que piensan - el que lee el Barullo ya lo sabe-  que los sitios y las personas que se aman siempre regresan, aunque sea de un modo distinto a como sucedieron  en el pasado; vuelven de un modo diferente. 


También sucede que, en ocasiones,  vuelven a umo de un modo imprevisto y desconcertante.  A su manera.


Con todo, la imaginación, las ruinas,  también forman parte del viaje. Fueron sitios que uno amó. Y quiso ser bueno, y santo. 


Por eso me jode tanto ver esta fotografía.





UNA ESCUELA DE VIDA.

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lunes, 22 de abril de 2024

Aunque he sentido la muerte muy cerca - tuve un compañero de pupitre que  falleció en el colegio, mi padre,  algún familiar más, Santi Olano, Andreu, Jaume ...-  para mi la muerte  de Manuela fue "  la Gran Ustié". Me dejó fuera de combate. Y la viví tan de cerca, probablemente en la inconsciencia del que no quiere enterarse de que " esto me esté pasando a mi".


No sé por qué tomé la decisión de dejar todo - trabajo, familia, amigos, país- para  ir a Guatemala y hacer algo por los demás, algo que ni yo mismo sabía qué era. Lo que tenía claro, y lo sigo teniendo, es que  lo que buscaba no estaba ni en el dinero, ni en una vida estable y cómoda. 


En otras entradas está contado ese proceso. Pero hoy va de la muerte. Porque lo que aprendí de Manuela, y de esos meses en Guatemala, fue que  la muerte es una escuela de vida.  Hay gente que su despedida de este mundo es  una lección de paz, de amor.


Leí hace unos días que si a un niño de siete u ocho años los llevas a asistir al parto de su madre el chaval  se quedaría asustado escuchando los gritos de dolor de su madre, la sangre, la angustia que se ve en la mesa de operaciones. Para él sería una experiencia espantosa.


Sin embargo, la gente madura disfruta asistiendo a un parto. Es un  momento de felicidad, de alegría, de dicha, de esperanza.


Eso es la muerte. Un nacimiento. Y el que lo ha visto, y vivido, lo sabe. 


Asistir a una muerte  es una escuela de vida preciosa. Lo que aprendes acompañando a la gente en el proceso de morir no está en los libros. La muerte te pone en tu lugar, transforma tu mirada sobre la vida, la relatividad del tiempo, los valores, qué es importante y qué no lo es. 


Esa es la razón por la que cuando regresé a Barcelona y comprobé la tacañería, la codicia, el afán de ganar dinero, de tener...sentí un desprecio , casi repulsivo. Sin casi.


¡ Que error, Dios mío!, ¡ qué error!


Estoy convencido de que una sociedad, una familia,  que esconde y rechaza la muerte, se pierde la comprensión y la sabiduría que encierra este momento. 


Hoy, que dicen que abortar es un derecho, y matar una mascota un delito. 


Todos los días pienso en la muerte, sin malos rollos. Soy de los que creen que cada uno muere un poco como ha vivido. Y quisiera, eso pido, ayudar a mi gente a aceptarla y vivirla no como un desastre ni un absurdo, sino como el que acompaña a la puerta del misterio al amig@  al cual un día iremos todos.¡Cómo me gustaría tener esa mano que me dé calor en ese último instante.


He acompañado a morir a unas cuántas personas. Y pienso que la familia debe entender que su trabajo más importante es aceptar, dar permiso y decir «te amo, gracias por todo lo compartido, te puedes ir, entiendo que tienes que irte, seguiremos juntos ». Lo contrario sería como si la mujer a punto de parir quisiera detener el proceso.


Si tienes aún cuentas pendientes con alguien,  todavía estás a tiempo de pedir perdón. Si las tienen contigo , de perdonar.


El día que  murió Manuela fui a visitarla a la UCI muy temprano. Me permitieron entrar. Estaba con una máscara de oxígeno. Y le dije todo  lo que  teníamos que decir. Nos despedimos. Sabíamos que quedaba poco tiempo. Por la tarde la vi morir, junto a su hermana. La vi volar. 


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Ayer ganaron los de la serpiente en las Vascongadas. ¡ A reptar!

LA PARTITURA.

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domingo, 21 de abril de 2024

Ayer estuve en una boda. Escucho  mientras concilio  el sueño  avión cruzando  el aire. La gente va y viene.


Vivimos en los bosques del Wifi.  O sea, en el hormiguero

Fuera del hormiguero ya no hay salvación. No hay pues  nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz. Internet lo sabe todo de ti.

En la ceremonia todo son móviles grabando. Vas andando  por la ciudad  y siguen tus pasos miles de cámaras en las plazas , en los escaparates.

Los satélites conocen  tus  llamadas  , con quien te conectas, qué lees, qué piensas...esto va así: en remoto.

Hablas por el móvil, tecleas un mensaje , y  queda grabado para siempre en la tela de araña de la red, Depende qué hayas hecho, ¡ojo!, mañana puedes tener la policía  en la puerta de casa.

Hay una manera de que no te suceda nada: si te comportas como una oveja, lanar, 

Pero si tratas de ser original, si rompes el molde y no te comportas como un  cochinillo conformista te convertirás en un sospechoso. 

Quizás  te sientas  libre porque la vida te ofrece la posibilidad de elegir solo o con leche   para desayunar . No es eso: hagas lo que hagas no estás sino obedeciendo las reglas inexorables del ganado.

La mejor    partitura musical  que ejecuta de forma ciega la humanidad apenas tiene una docena de compases. Las mejores baladas de la Historia apenas tienen tres o cuatro acordes.

El destino de muchos consiste en ser una corchea  que no se sale nunca del pentagrama. 

Lucha, coño, lucha, a tu manera.



LAS COSAS SENCILLAS.

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viernes, 19 de abril de 2024

El significado de una frase no está contenido en la frase como el agua en la botella. En política esto lo vemos cada día. Las cosas significan " lo que yo te digo que significan". Patéticas las excusas que oímos en la PSOE , en Bildu, en el PNV, sobre el concepto de terrorismo, de dolor, de pactos. Todo es amoral por definición.


Una frase es sólo un conjunto de pistas, de indicios, a partir de los cuales el oyente reconstruye lo que el que habla ha querido decir. Por eso, cuando escuchamos con mala intención podemos entender cosas distintas de las que entendemos si nos guía la buena intención. 


Una de las características de la amistad, del cariño o del amor es que interpreta las cosas a partir de una actitud benevolente. Nos quieren bien. 


He sido un tipo con suerte en esta vida, hasta ahora se me han perdonado tantas tonterías...¡hasta ahora!


Y, al revés, si el que escucha nos la tiene jurada por la envidia, los celos, el orgullo, que uno está raro o, sencillamente, que es cortico, pues date por jodido. 


Se está pensando en abrir un proceso de beatificación a Joaquín, el enfermo de Esclerosis que acompañé durante dos años y medio cada lunes, hasta que se fue al cielo. Nos han pedido, a los que quieran, testimonios sobre su santidad.  Envié el mío. Estoy convencido de su ejemplaridad heroica. Me cuesta creer que hay una santidad completa y total, olímpica, pero no me importa que lo canonicen. 


Ahora nos han pedido que enviemos watsap de voz,  a modo de pequeñas píldoras, para contar cosas de su vida y difundir su  devoción.


Todo esto viene a cuento de que he pensado contar una anécdota de un ser que conoció a Joaquín y que queda muy mal en la historia. Sin embargo, esa misma persona- a la que no puedo ver, y que  aquí he escrito auténticas perrerías sobre ella- tiene su cara buena. Y esa es la que  explicaré.


Estoy convencido que Joaquín tiene algo que ver con este detalle tan poco "Susino".


Las conversaciones se nos van de las manos por nimiedades. 


Rebeca tiene una hija de quince años que lleva saliendo algún tiempo con una pandilla diferente y llegando demasiado tarde a casa. Preocupada por ir perdiendo toda su influencia maternal, Rebeca sabe que tendrá que hablar con la cría del turrón sobre el tema. Quiere sentirse más conectada con su hija. Sin embargo, una mañana, en el momento del desayuno, lo hace de tal manera que hace que su hija se ponga automáticamente a la defensiva. 

—¿A qué hora llegaste anoche?—pregunta con tono crítico y acusador. 


—Sabes perfectamente a qué hora llegué —responde mirándola fijamente con el ceño fruncid


—. Tenías encendida la luz de tu cuarto. 


—Así es —dice Rebeca—. Eran las dos. 


—Entonces ¿para qué me preguntas? —responde la hija, intentando de manera obvia que su madre se pique, lo que consigue. 


—No me contestes con ese tono, guapa,  que soy tu madre —. 


Cortocircuitada la conversación, las dos se las han arreglado para sentirse tan enfadadas que existen pocas probabilidades de que puedan sostener una charla seria. Rebeca ha perdido la oportunidad de decirle a su hija lo mucho que se preocupa por ella y las razones de ello. Y la niña tampoco consigue contarle a su madre todo lo que le viene sucediendo en su vida. 


¡Qué difícil son a veces las cosas sencillas!


A Joaquín no le gustaban las mariconadas. Y siempre que me despedía de él le daba un  beso bien sonoro en la frente. Él, inmóvil, no podía hacer nada por evitarlo, así que cerraba los ojos  como diciendo " `no me jodas, Suso!".







A COMER CEREZAS.

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jueves, 18 de abril de 2024

Conocí una mujer maravillosa en un centro de discapacitados en Tarragona. Se llamaba Ana. 


Padecía una parálisis cerebral y no podía controlar ninguna parte de su cuerpo. 


Para que lograra escribir una carta tenían que atarla a una silla y amordazarla con el fin de que no se cayera ni babeara sobre el ordenador. 


Entonces puede mecanografiar con la nariz sobre el teclado. 


Los días que la conocí  era septiembre. Era entonces cuando comenzaba  a escribir tarjetas  de Navidad 


En  la que leí  escribió: «Pasemos la Navidad con Jesús, ayudando a seres menos afortunados que nosotros».


Joder , pensé,  "¡ayudando a seres menos afortunados que nosotros!". Una señora que más de una@ pensaría que entre ella y una planta había muy  poca diferencia.


Me sentí pequeñito , pequeñito, pequeñito. 


Las personas como ella no nos inspiran porque sus desdichas hagan que las nuestras nos parezcan menos graves, sino porque nos dan una lección de quilates.


La cuestión no es quién tiene el peor problema. Todos tenemos problemas, y al afrontarlos podemos inspirarnos los unos a los otros.


La cuestión es qué cojones hacemos tú y yo con todo ese maravilloso caudal interior que lo tenemos oculto en la niebla densa y fría de nuestra triste y pequeña vida.


Algunos nos ha  sucedido como  aquel caracol que trepaba por un cerezo en enero, y la cigarra le pregunta: "¿Adónde vas?" ..


- "¡A comer cerezas!", responde el caracol. 


- "Pero... ¡si todavía no es tiempo de  cerezas!". 


- Bueno, sí, pero cuándo yo llegue, ¡las habrá!, afirma el caracol


¡Eso nos pasa a algunos,  sí señor! : vamos  lento ascendiendo el camino de la vida , pero Dios tiene sus tiempos!...exactamente como Ana. 



NO ESTÁ SIRVIENDO PARA NADA.

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miércoles, 17 de abril de 2024

Las mujeres lo  tienen  mal . Y los hombres, peor. Todo está patas arriba.

Está locura generalizada de insultar a las mujeres por querer ser madres, cuando en realidad tienen el maravilloso don de la libertad: ellas pueden decidir si ser madres o no , cosa que el hombre no puede. Una libertad que tiene un coste, y allí se cruza la conciliación y las dificultades que existen. Pero eso es un privilegio de la mujer.

Aquí se ha llegado a decir por una ministra " que en España rige la cultura de la violación". Y nadie ha denunciado a esta monstruo. O cuando se ha dicho en el Congreso que "los hombres en España son bastante violadores". Es la demonización de la mitad de la población y que, curiosamente , se ha ido asentando en la sociedad.

El victimismo- que es una lacra que padece el nacionalismo, las izquierdas  feministas  progresistas de cuota, las del sobaco con matojo y pelo rojo, con las ingles como el seto de un adosado de Fadesa , y satysfayer desgastado por el roce -  ha hecho una hegemonía de intocables ideológicos.

Cuando la verdad es que la mayoría inmensa de los hombres   somos amantes de esas mujeres, esposos, parejas, novios, hijos, padres...gente normal , como tus padres  y abuelos, que somos aliados y cómplices, amigos , o como quieras llamarles, y compartimos la impresionante tarea de levantar una familia, una sociedad, un país...

No somos violadores. No admitamos que nos enfrenten unas guarras ideologizadas que viven, y muy bien del chiringuito de la sexualidad y del rollo del género, de los cambios de ponerse hucha o calabacín.

Es acojonante. Para mi el día que las mujeres se nieguen a competir con  atletas trans  con calabacín, que cuenten conmigo. Si no es así, que se defiendan solas y se dejen humillar.

Ahora ser mujer es un hecho administrativo. Y os calláis como muertas. Pues a joderse.

Y , es lo más triste, tanta publicidad, tanto marketing, tanta ideología  metida a martillo en las series  y en los medios, en Oenegés, chiringuitos,  etcétera, no está sirviendo para nada. 

Las estadísticas de la violencia doméstica, de los asesinatos , no disminuyen. No se va a la raíz , que es cultural. Se silencia que su número tiene que ver con la emigración, con una manera de educar que todos sabemos cuál es y nadie quiere poner el cascabel a ese gatazo.





UN ALFABETO PARA LEER EL MUNDO

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martes, 16 de abril de 2024

Con esto de Israel , Irán,  Palestina ( ningún respeto, por cierto,  para esos que confunden Plastilina con Palestina) me dio subidón politólogo con gafas.


A Bertold Brecht  le preguntaron qué libro le había producido una impresión más fuerte, y él respondió: «Se reirá usted: la Biblia». 


Brecht encontraba en la Biblia un alfabeto para leer el mundo. Allí se  percibe la grandeza de un texto que dice, brutalmente y sin dorar la píldora, la desnuda verdad sobre la vida y la muerte, el eros y la violencia, lo maravilloso del misterio de la vida  y el sabor a ceniza, la altura a la que pueden llegar los hombres elevándose por encima de sí mismos hasta concebir un amor que los trasciende, los sostiene o los anula...


Y también  la infame bajeza en la que podemos  caer. Basta echar un vistazo a David, los Jueces, y compañía.


Para mi la Biblia, y dentro de ella los Evangelios,  es el reglamento de la civilización . Allí está todo. Estamos. No sólo por todas las historias,  símbolos, figuras, imágenes y parábolas que ha ofrecido y sigue ofreciendo a lo largo de los siglos. Eso ya es mucho. También  porque cuenta, en la urdimbre de lo ordinario ,  las vicisitudes concretas de unos hombres y de un pueblo, los motivos fundamentales de la vida, individual y colectiva.  


Allí se trata del nacer, desear, errar, fundar, destruir y perder patrias, amar y odiar al hermano, vivir intensa y sensualmente la existencia, su gloria y su vanidad.  


En la Biblia uno intuye la revelación de lo que trasciende el tiempo, la vida, las cosas creadas y el corazón de Dios: que es el de un padre.


Viendo cómo estamos ahora  con todo este asunto de Israel y Palestina, Irán y los del callo de la fe , la chilaba, y el talón como cortezas de alcornoque , el basurero islamista    , el horror del odio y el fanatismo de machete , uno se asombra de la locura que tuvo Jesús predicando a esos cabrones - que somos nosotros- el perdón y el amor. 


Para mi es la prueba de que ser cristiano es otra cosa. Y que no todos alcanzamos a entender.






Y , AÚN ASÍ, VALE LA PENA.

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lunes, 15 de abril de 2024

Hay relaciones que se llaman saprofitas (RAE: «Se dice de las plantas y los microorganismos que se alimentan de materias orgánicas en descomposición»).


Televisiones que se alimentan de espectadores con una conciencia porcina, y que les ofrecen paladas de mierda.


Partidos políticos que almacenan entre sus militantes carroña para poder sobrevivir.


Grupos religiosos con abundancia de tibios y gente rara, en estado de descomposición, vagos, inermes, alelados, que están porque no sobrevivirían al aire libre ni un segundo. Les explotaría la cabeza. Pero hacen número, y ocupan lugar.


Tertulianos loros, pesebristas adoctrinados por una ideología a la que sirven, memoria de argumentarios del poder, catequistas devotos que repiten sectarios las respuestas dictadas por ideólogos anónimos.


Empresas familiares , nido de enchufes de casta, de apellidos que se parecen mucho, de niños pijos, a sueldo de papá, de cautividades afectivas históricas sin ningún sentido. Rémoras adheridas a la boca del tiburón papá.


Y  gente  que educa apelando  a  lo  peor de nuestra naturaleza: la vanidad,  el  miedo, la  pena, el victimismo...Son gente que pulsan a su debido tiempo los resortes adecuados de la  envidia, de piedad, de dar lástima, o de broncas inmotivadas por naderías, y obtienen de las personas unos rendimientos tan seguros y precisos como el de un buen taxi.


¡Sólo que ese viaje no tiene ningún encanto!


También se puede tratar a las personas apelando a la sinceridad y a la confianza, a su inteligencia y su amor.


Entonces se viven momentos de ilusión maravillosos, el viaje se convierte en una aventura  llena de misterio y atractivo.


Es la libertad.


De todas formas, excepto casos excepcionales de éxito, en general en esos trayectos predominan los accidentes, las averías, las salidas de la vía, y las multas por excesos  de velocidad, o por estacionar mal...porque la  mecánica de las pasiones humanas es pobre, no resiste mucho tiempo, tenemos una garantía muy chunga cuando se nos trata como un foco de libertad creadora.


Y aún así, vale la  pena.








TOCA POSICIONARSE.

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domingo, 14 de abril de 2024

Cada vez es más evidente que hoy vivimos en un mundo entre dos posiciones muy claras: o la barbarie, o la libertad.


Cuando este oportunista político que tenemos de presidente  al que, sorprendentemente, siguen millones de socialistas - lo que les deja en una posición lanar -  habla de Palestina y  hace un brindis al sol para quedar bien con sus socios , lo mejor de cada casa, sabemos que no es eso lo que piensa. En realidad este estafermo no cree en nada. 


Pero los demás sí. Y hay que posicionarse.


Yo defiendo al pueblo palestino pero lo quiero libre de terroristas, corruptos, fabricantes de odio, libres de maldad. No quiero gente acojonada. Quiero personas que puedan decidir y no tengan que morir por no llevar velo.


Detrás de Hamás está Irán, Hizbulá, Turquía, Isis, Rusia, y toda una constelación de  países satélites que desprecian la libertad: Venezuela, Colombia....


No hay más, o se está con la libertad o con la barbarie.


Cuando alguien como Rufián escribe "  intentar entender el ataque de Hamás no es justificar el ataque de Hamás" lo único que cabe responder es " ¡ apestas!


Cuando un   gay como Collboni, alcalde de Barcelona, se posiciona  contra Israel uno sólo  puede pensar   que a gentuza equidistante como él un tío de Hamás lo colgaría de una grúa por marica, o en Irán. Y el muy tarado anda haciendo el rendez vous  a los del callo.


Se nos ha olvidado las pobres iraníes que murieron por su derecho a no llevar velo. Cuando los de la chilaba  y el callo de la fe hayan islamizado Europa hasta el tuétano, nos vamos de verdad a acordar de Israel.


No importa si rezas o no- ése  no es el tema -  si Israel acaba con Hamás el mundo será mucho más seguro, más libre. Son el único muro de contención contra la barbarie  y el islamismo del machete. 


Y, encima, en las televisiones soportando gilipollas que no han pisado en su puta vida Israel, ni Rusia, ni Irán. Que es que no han salido  de  España y tenemos que aguantar su mierda hablando de geopolítica de la polla como si fuesen del Alto Mando de la OTAN .


La Guerra, la Tercera, ya está aquí. Y las razones de la misma no son las que nos están contando, ¿ qué  intereses, o qué razones, habrán detrás? 


En fin, es lo que tenemos. 


Un papa demagogo, ideologizado, peronista, y de Agenda. Una Comunidad Europea de funcionarios.  Un país de burócratas y paguita. Un Biden  senil y con suspensorio. Un socialismo lanar. Una derecha inane. Un país que no se cabrea por llevar a juicio y condenar a un anciano que deberían de condecorar. Estoy con José Lomas....poco nos pasa. 




UNA NUEVA CANA

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sábado, 13 de abril de 2024

Hace muchos años que me salieron la primeras canas, pero no me molestaban. Al contrario que otros, que no citaré, que se tiñen el pelo con Grecian 2000, o se frotan con fruición   Abrotano Macho, para  evitar la caída del cabello. Uno  jamás ha sentido complejo alguno por coronillas, o encanecimientos prematuros.


"Te hace más interesante", me decían las mujeres. "Incluso, si estás callado, pareces más inteligente con barba de varios días".


Y yo, pues calladico.


Hace un tiempo, estaba sentado en el WC - posición de cúbito pronoto -  apoyada la barbilla sobre las manos,  los codos en las piernas, mirando el suelo, mientras hacía eso que sólo puede hacer uno, y veo una cosa...¿y eso?...¡coño!: ¿qué es eso?.


Descubro un pelo blanco en el pubis. 


Hoy es el pubis, me dije, mañana será un testículo ceniza. Y después me veo cantando "¡Navidad, Navidad, dulce Navidad!", mientras me subo los pantalones.


Esa cana no me hace ni interesante, ni parecer inteligente. Vamos , hombre, ¡no me jodas!: es el puto principio del puto fin.


Recuerdo perfectamente la  primera vez que vi mi primer pelico en el pubis: ¡qué alegría!, ¡qué orgullo!, ¡qué ganas de pasearme por el vestuario del cole en bolas!: ¡mirad, chicos, la selva negra!


Hasta ese día, ¡qué desazón!.


- Mira, ese es Suso, es calvo- comentaban  los compañeros de clase.


Y lo pasaba mal pensando que fuese algo perpetuo, como las nieves de los glaciares del pirineo.


En aquellos trece años me pasaba las tardes sentado observando fijamente mi pubis: ¿qué, sales o no sales?- le decía.


Y salió "Susete": ¡el primer pelo!: ¡¡¡¡y luego vinieron más, otro, y otro, y otro!!!...¡¡¡qué satisfacción!!!


Tuve suerte que aquella epidemia pilosa terminó pronto, y en fronteras bien modestas. Quiero decir que he visto chavales, luego hombres, con pelos en el culo, auténticos tapices, y en los hombros, y en el pecho, y en el vientre,   tampoco es eso.


Ni tanto, ni tan calvo.


Pero esto de ahora...empieza la cuesta abajo, amigos. Pronto saludaré la Blanca Peluda.


Y el  chaval del bigote pelusa, los granos en la cara, y los pelos en las piernas, ése que saltaba de alegría andando por la calle, porque no podía con las gónadas...ése...ya casi no lo veo en la otra orilla de mi mar oceana. Y, a veces, desde esa lejana orilla, parece decirme adiós con los brazos, haciendo el ganso, y me acuerdo de él, y me doy pena.


Pero esa es otra historia.